CHAPTER II LITERATURE REVIEW
THE MEDIUM IS THE BAR EXPERIENCE: PLAYING WITH THE “WILL TO TRUTH”
Nuestra posición se apoya en dos afirmaciones básicas que probablemente necesitan sólo de la mera declaración para obtener un asenso razonablemente general. Consiste e! primero en la creencia de que existe cierta similitud entre todos los seres humanos. Esta proposición implica que ningún hombre o grupo de hombres posee la capacidad de determinar concluyentemente las potencialidades de otros seres humanos y que ciertamente no debemos jamás confiar a nadie e! invariable ejercicio de tal facultad. Por muy grandes que se supongan las diferencias que puedan existir entre seres humanos, no hay razones para creer lo sean tanto como para permitir que la mente de un determinado hombre en un caso particular abarque todo lo que la de otro hombre responsable es capaz de comprender.
La segunda afirmación presupone que la adquisición por determinado miembro de cierta comunidad de alguna habilidad para realizar obras especialmente valiosas en opinión de sus semejantes constituye siempre una ventaja para esa comunidad. Es indudable que determinadas personas pueden verse en peor situación en razón de la superior habilidad de algunos nuevos competidores en su campo; sin embargo, cualquier clase de capacidad adicional de que la comunidad disponga es, probablemente, beneficiosa para la mayoría. Implica esto que la deseabilidad de incrementar la capacidad y oportunidades de cualquier individuo no depende de si los
restantes hombres pueden hacer lo mismo, con tal que estos últimos no se vean privados de la oportunidad de adquirir las mismas u otras habilidades a las que pudieran acceder si e! individuo en cuestión no se hubiera adueñado de aquéllas.
Los partidarios de la igualdad, generalmente, consideran de manera distinta las diferencias en la capacidad individual debidas al nacimiento y aquellas que son consecuencias de la influencia de! medio que rodea al ser humano, o, por así decirlo, las que son resultado de la «naturaleza» y las que se derivan de la «educación». Afirmemos de una vez que ninguna de las dos tiene nada que ver con e! mérito
moral6. Aunque pueden afectar grandemente a la estimación que un individuo tenga
por sus semejantes, al ser humano no le pertenece más crédito por haber nacido con cualidades deseables que por haber crecido bajo circunstancias favorables. La distinción entre las dos es importante tan sólo porque las ventajas citadas en primer lugar son debidas a circunstancias que están claramente más allá de! control humano, mientras que las últimas son atribuibles a factores que somos capaces de alterar. El problema importante es si hay razones para modificar nuestras instituciones hasta eliminar tanto como sea posible las ventajas debidas al medio que nos rodea. ¿Estamos de acuerdo en que «todas las desigualdades que se apoyan en e! nacimiento o en la herencia deberían abolirse y respetar únicamente lo que fuese consecuencia de! talento o industria superior»?7.
El hecho de que ciertas ventajas se apoyen en providencias humanas no significa necesariamente que podamos proporcionarlas a todo e! mundo o que por haberlas facilitado a alguna persona otra se vea privada de ellas. Los factores más importantes a considerar, en conexión con lo anterior, son la familia, la herencia y la educación. Precisamente las críticas se dirigen principalmente contra la desigualdad que producen, aunque no sean los únicos factores importantes de! medio que nos rodea. Las condiciones geográficas, tales como e! clima y la tierra, para no hablar de diferencias locales y regionales en lo que respecta a tradiciones culturales y de moral, son escasamente menos importantes. Sin embargo, aquí sólo podemos considerar los mencionados tres factores cuyos efectos son más comúnmente impugnados.
En lo que a la familia se refiere, existe un curioso contraste entre la estima que la mayoría de los humanos profesa por la institución y la aversión al hecho de que el nacimiento en e! seno de una determinada familia confiera ventajas especiales a la persona. Parece que está ampliamente divulgada la creencia de que mientras las cualidades útiles que una persona adquiere a causa de los dones activos y bajo condiciones iguales para todos son socialmente beneficiosas, idénticas cualidades se convierten hasta cierto punto en indeseables si derivan de ventajas del medio circundante que no están a disposición de otros, Incluso resulta difícil entender por qué razón la misma útil cualidad que es bien recibida cuando resulta de las dotes naturales de una persona se convierte en menos valiosa cuando deriva de circunstancias tales como padres inteligentes o el pertenecer a una familia de buena posición.
El valor que la mayoría de la gente concede a la institución de la familia descansa en la creencia de que, como regla general, los padres pueden hacer más que ningún otro en la preparación de sus hijos para una vida satisfactoria. Esto no solamente significa que los beneficios derivados por determinados individuos de la familia sean diferentes, sino también que esos beneficios puedan operar acumulativamente a través de varias generaciones. ¿Qué razón puede haber para creer que una cualidad deseable en una persona resulta menos valiosa para la sociedad si es o no el resultado de antecedentes familiares? Hay ciertamente buenas
6 Cfr. F. H. KNIGIIT, Freedom and Reform, University ofChicago Press, 1949, p. 151: «No hay razón visible para que uno
tenga más derecho a las ganancias derivadas de las capacidades heredadas que a las de cualquier clase de propiedad heredada." Véase la discusión en W. RÖPKE, Mass and Mitte, Erlenbach-Zurich 1950, pp. 65.75.
7 Esta es la postura de R. H. Tawney, según la resume J. P. PLAMENATZ, «Equality of Opportunity», en Aspects of Human Equality, ed. L. Bryson, N. Y. 1956, p. 100.
razones para pensar que existen algunas cualidades socialmente valiosas que raramente se adquieren en una sola generación y que generalmente se forman a través del continuo esfuerzo de dos o tres. Esto significa simplemente que hay porciones de la herencia cultural de una sociedad que son las más efectivamente transmitidas a través de la familia. Concedido esto, sería irracional negar que la sociedad probablemente obtendrá una élite mejor si la ascensión no se limita a una generación, si los individuos no son deliberadamente obligados a partir del mismo nivel y si los niños no son privados de la posibilidad de beneficiarse de la mejor educación y ambiente material que sus padres sean capaces de suministrarles. Admitir esto es reconocer pura y simplemente que la pertenencia a una particular familia es parte de la personalidad individual, que la sociedad se forma tanto con las familias como con los individuos y que la transmisión de herencia de la civilización dentro de la familia es una herramienta tan importante en los esfuerzos del hombre hacia cosas mejores como la herencia o los atributos físicos beneficiosos.