Como pocas figuras históricas, Diocleciano fue un hombre a caba- llo de dos edades: “por la forma de llegar al poder, por los métodos con que lo ejerce, por su mismo carácter, es un hijo del mundo antiguo, un soldado-emperador. Pero lo que creó como soberano miraba hacia delan- te y habría de perdurar, aunque tuviera sus raíces en el viejo mundo del siglo III”.27
En cuanto a la teología política implementada por este emperador notamos que se trata de un claro retroceso –¿o progreso?– ya que la legi- timación del poder imperial se encuentra en la elección o participación di- vina de dicha autoridad y no en la propia divinidad de la persona-empe- rador. Este camino será continuado por Constantino, pero esta vez, bajo una concepción cristiana.
MARÍAPOLLITZER
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
VÍCTOR MANUEL FERNÁNDEZ, La
Gracia y la vida entera, dimen- siones de la amistad con Dios, Buenos Aires, Ágape - Barcelo- na, Herder, 2003
A
l abandonar la estructura de un manual, el libro su- pone dos implicaciones: por un la- do, la de la bibliografía técnica- mente presentada; por otro, la de la presencia activa del lector. A ésta se confía, por ejemplo la rica selec- ción de textos de la Biblia de pág. 29. Tener en cuenta el trabajo per- sonal que el lector ha de ir reali- zando lleva al autor a valerse de un lenguaje sencillo y sin una sobre- carga de erudición.Cuestiones novedosas como las relaciones de la Gracia con la psicología (cap. 3), con la sociedad y la política (cap. 4), con la estética (en sentido balthasariano) (caps. 1 y 8), con el cosmos y el cuerpo (cap. 6) no llevan a dejar de lado lo que el autor llama dimensión mís- tica de la Gracia (cap. 2) ni sus di- mensiones dinámica y moral (caps. 5 y 7, respectivamente).
La perspectiva más desarro- llada es la dimensión gratuita de la Gracia (cap. 9), enfocada desde una lectura de la carta a los Romanos.
El libro concluye con una lec- tura de la dimensión histórica de la Gracia que abre nuevas perspecti- vas sobre la fragilidad humana.
Confiamos que este libro dé lugar a estudios en profundidad, aun de los aspectos que están en permanente revisión. Si –como afirma el autor– la vida de la Trini- dad pasa a llamarse Gracia cuando se comunica fuera de sí, la recep- ción de esa comunicación que el li- bro permite será también una par- ticipación de la Gracia.
JUAN GUILLERMO DURÁN: En los toldos de Catriel y Railef. La obra misionera del Padre Jor- ge María Salvaire en Azul y Bragado (1874-1876). Buenos Aires, Edición de la Facultad de Teología de la Universidad Ca- tólica Argentina, 2002.
C
on el paso de los años los libros sobre la llamada “Conquista del Desierto” van ofreciendo un panorama cada vez más amplio y menos maniqueo. Lo que cuarenta años atrás aparecía mayoritariamente definido como una guerra entre buenos y malos, ha quedado a un lado como un pe- llejo vacío dando lugar a una epo- peya enriquecida de humanidad y explicable por una serie de hechos políticos, económicos y también espirituales. Por cierto que ese cambio no se dio por azar sino, fundamentalmente, por la apari- ción de estudiosos de nuevas gene- raciones que, sin prejuicio alguno, se abocaron a la búsqueda de docu- mentos inéditos, capaces de arrojar nuevas luz sobre cuatro siglos de guerra en el cono sur americano.No deja de ser curiosa la apa- rición en este contexto de historia- dores que unen a esa condición la de sacerdotes diocesanos o religio- sos de distintas órdenes y que, sin que su condición les quite objetivi- dad, hayan emprendido la tarea de
comprender total o parcialmente distintos aspectos de la conquista total o lateralmente relacionados con la predicación de la fe cristiana. Juan Guillermo Durán es, segura- mente uno de ellos y el enfoque queda demostrado por sus libros sobre el poco conocido viaje del padre Jorge Salvaire a Salinas Grandes, en 1875,1 para rescatar
cautivos, y por el mencionado en el epígrafe y que motiva este comen- tario.
El libro –más de mil páginas de impresionante porte– se inscri- be en una antigua idea del autor respecto a la divulgación de la obra misionera del sacerdote francés Jorge María Salvaire (1847-1899) en algunas comunidades indígenas del oeste bonaerense, allá por los turbulentos años de la década de 1870. En verdad el libro tiende a llenar un hueco no del todo expli- cado hasta ahora y que se resume en una pregunta ¿Por qué la acción misionera para con los indios de la Pampa parece tan disminuida fren- te a otras realizadas en el norte del país?
Por de pronto hay que seña- lar que las investigaciones de Du-
1. El Padre Jorge María Salvaire y la Fa- milia Lazos de Villa Nueva. Un episodio de cautivos en Leubucó y Salinas Grandes (1866-1875), Buenos Aires, Ediciones de la Facultad de Teología de la Universi- dad Católica Argentina, 1999.
rán revelan y ponen en orden una serie de medidas y acciones demos- trativas de que la idea de evangeli- zar a los indios de las llanuras era de larga data, pero que no se pudo concretar tempranamente por dis- tintos motivos que hacían tanto a la idiosincrasia de las parcialidades indígenas, como a las orientacio- nes políticas del país. Esas circuns- tancias quedan dramáticamente evidenciadas en el libro cuando Salvaire accede a su modesta mi- sión en el fronterizo pueblo de Azul, donde su ilusión se estrella contra la dura realidad, que com- prende desde la desconfianza de los catrieleros (comandados por el singular Cipriano Catriel) hasta la inmoralidad y el mal ejemplo cons- tante de los cristianos, pulperos y comerciantes especialmente, sin dejar de lado la deshonestidad de los jefes militares, casi siempre leja- nos en la realidad de los oropeles y glorias pretendidos. Además –Sal- vaire dixit– a todo eso debía su- marse la acción de la masonería, sorprendentemente insertada en aquel áspero pueblo de frontera. Superada por la circunstancia his- tórica y humana la misión azuleña fracasa.
Algo similar ocurre con la efí- mera misión del Bragado, donde se procura evangelizar a los indios del épico cacique José María Railef, desde siempre aliado de los cristia-
nos y mal recompensado por quie- nes había ayudado a poblar y de- fenderse.
El libro puede leerse con una intención eminentemente religiosa, evidenciada en su exhaustiva infor- mación sobre las intenciones y el desarrollo misionero, circunstancia que se complementa con la exposi- ción de los variados catecismos pa- ra indios, sus formas y autorías.2
Visto bajo esta forma puede to- marse a la obra como una notable contribución a la historiografía re- ligiosa, especialmente en lo relativo a un capítulo con no demasiados aportes. Sin embargo, una lectura semejante pecaría de mezquindad porque en forma paralela al desa- rrollo del acontecer religioso-ad- ministrativo, concreto o espiritual el autor aporta una enorme canti- dad de datos documentales del es- cenario y los actores, enriquecien- do la parte epopéyica e insertando la acción en el gran friso de la gue- rra de las pampas. En algunos ca- sos sus aportes se abren a nuevas lí- neas de investigación y entendi- miento histórico, que no hacen si- no ampliar el panorama.
Un buen ejemplo de lo expre- sado en el párrafo anterior es el ca-
2. Se publica por primera vez el Ca- tecismo Araucano-Castellano de Salvai- re. Manuscrito redactado en Azul en ju- nio de 1875.
pítulo relativo a la “Pequeña mi- sión del Bragado”, donde se habla de la tribu chilena del cacique Co- ñuepán, unida a los cristianos ar- gentinos desde muy temprana- mente y de resultas de las guerras internas de la Araucanía, directa- mente relacionadas, a su vez, con los bandos patriota y realista que protagonizaran en el país vecino la llamada “Guerra a Muerte”.
Lo mismo podría decirse de las páginas dedicadas a documen- tar y exponer las complejas perso- nalidades de los Catrieles, indios de las pampas zarandeados en el vendaval de una falsa aculturación a la vida cristiana y los engaños que finalmente los empujan de nuevo a la vida nómade y guerrera.
Va de suyo que sintetizar en una breve nota un libro que tiene más de mil es una quimera que no resiste análisis alguno. El lector in- clinado al tema de la difusión de la fe o de la historia regional debe en- frentarse al impresionante conti- nente de este trabajo en el que de- berá dejarse llevar por un relato de fuerte connotaciones espirituales y, al mismo tiempo, espigar en sus datos y aportes (a veces disimula- dos en el todo) que le darán nueva luz en su concepción histórica.
Finalmente digamos que sería injusto cerrar este comentario sin hacer una mínima y admirativa alusión a la parte bibliográfica. En
los Toldos de Catriel y Railef es un libro de edición espléndida, que si- gue en sus partes todo el antiguo y sabio canon que, a lo largo de si- glos, han establecido editores y ti- pógrafos, haciendo de la obra un objeto estético además de informa- tivo. En lo que hace a la parte his- toriográfica el libro es acorde a la condición tipográfica y tiene un notable aparato erudito que ayuda a la comprensión cabal.
Wálter Cazenave3
3. La presente nota se publicó en Caldenia, Suplemento del diario La Are- na(Santa Rosa, La Pampa), el 29 de ju- nio de 2003. Héctor Wálter Cazenave: Nació en General Pico (La Pampa) en 1942. Periodista, escritor, maestro nor- mal (ejerció la profesión en escuelas de personal único del campo pampeano); profesor de Historia y Geografía; licen- ciado en Geografía en la Universidad Nacional de La Pampa; doctorando en Geografía en la Universidad Nacional de Cuyo; docente universitario (cátedra de Geomorfología). Ha publicado varios li- bros y un centenar de artículos de su es- pecialidad en diarios y revistas de la provincia y fuera de ella, algunos en el extranjero. Técnico de la Dirección de Aguas de La Pampa, especializado en Hidrografía.
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