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Belleza paisajística.

El sitio del proyecto está en su mayoría cubierto por vegetación secundaria derivada de una selva mediana subcaducifolia en buen estado de conservación las zonas aledañas al proyecto son tierras sin uso aparente y algunas zonas son de uso agropecuario e industrial (subestación eléctrica) sin rasgos culturales o elementos arquitectónicos de gran valor, hacia la parte noreste del proyecto el uso del suelo es urbano (a 1.5 km. se encuentra la localidad de Dziuché), y la carretera que conduce de Mérida a Chetumal, se encuentra a 1.2 km. (Km. 147+070, subtramo Tzucacab-José Maria Morelos). Por lo tanto el sitio no tiene un valor paisajístico importante.

De acuerdo al análisis del paisaje realizado, se concluye que el sitio presenta una baja calidad visual, ya que no se identifica ningún elemento social, cultural o natural de relevancia.

Como parte del análisis del paisaje del sitio, se aplicó adicionalmente la “metodología de puntuación simple” propuesta por Canter, aplicando una lista de control para la descripción del medio visual actual y determinar su calidad visual, resultando que el sitio del proyecto presenta actualmente una baja calidad visual. (Ver Anexo V Documentos Técnicos).

Protección y recuperación de suelos.

La vegetación es fundamental para controlar la pérdida de suelo por viento y agua, si bien se reconoce que los suelos de la Península de Yucatán presentan un nivel de degradación leve en comparación con el resto del territorio nacional. En este sentido, la protección de los suelos permite que los procesos de edafogénesis ocurran, lo que favorece la estructuración del suelo, así como la mineralización de la materia orgánica; de esta forma se pone a disposición de las plantas los nutrientes que requieren para su desarrollo.

Está demostrado que por el efecto mecánico de unión entre las partículas de suelo que ejercen los sistemas de raíces, el suelo presenta tal resistencia al corte, que le proporciona una gran estabilidad a las laderas contra movimientos masivos. Por otro lado, al interceptarse la precipitación en los estratos arbóreos, se disipa la energía cinética de las gotas de lluvia y se reduce la fragmentación de los agregados del suelo, con lo que los poros y grietas no se obstruyen y se mantiene su permeabilidad. En los suelos de ladera, las raíces de la vegetación forman una serie de microrredes de circulación superficial por las que el agua fluye en longitudes y pendientes menores a la inclinación topográfica de la ladera; esto reduce la velocidad del agua, se favorece su infiltración y se evita la formación de cárcavas.

Resumiendo, puede decirse que las selvas, bosques y la vegetación en general prestan servicios ambientales de gran valor para la vida humana, animal y vegetal, ya que se pierde la cobertura forestal, desapareciendo la función protectora y reguladora de estos ecosistemas.

De acuerdo a los estudios realizados en México y otras partes del mundo, la vegetación natural (bosques y selvas) disminuye de forma importante los efectos erosivos del agua y el viento en rangos que van de 0.1 a 0.001, de acuerdo a la estructura, grado de desarrollo y densidad de cada tipo de vegetación.

Esto significa que por el hecho de estar cubierto por una vegetación secundaria, derivada de selva mediana subcaducifolia el área del proyecto y sin considerar el efecto de ninguna práctica de conservación de suelo y agua; en este caso se nos reduciría a la décima parte la pérdida de suelo, pasando de 9.1 ton/ha/año a 0.91 ton/ha/año.

Provisión de agua en calidad y cantidad.

Respecto a la intercepción de la lluvia por la vegetación, se tiene que los bosques y selvas son altamente eficientes, dependiendo de su composición florística, la densidad, los patrones de ramificación, la estructura de las hojas y la pubescencia de foliolos, hojas y tallos, pues todos estos factores juegan un papel muy importante en la intercepción del agua de lluvia. La rugosidad de los fustes de algunas especies también hace que el descenso del agua sea más lento y la capacidad de retención del agua aumente a medida que la intensidad de la precipitación sea menor. Durante un aguacero fuerte se llega a interceptar hasta un 15% de la misma, en tanto que en una lluvia suave, la intercepción puede ser de hasta el 100% dependiendo de las especies y la densidad del bosque. La precipitación interceptada de este modo, desciende hasta el suelo escurriendo lentamente por los elementos estructurales de la vegetación. Una parte de ella se incorpora directamente a la capa de humus del suelo, producto del continuo reciclaje de materia orgánica originada a partir de las hojas muertas, raíces, ramillas y troncos en estado de descomposición. La intricada red de raíces dentro del arbolado penetra a veces hasta 30 m de profundidad en el suelo y logra una alta eficiencia en el proceso de infiltración y de absorción de nutrimentos por lo que en esta capa se lleva a cabo la filtración del agua de lluvia y la infiltración hacia el subsuelo. Asimismo, las raíces muertas al descomponerse dentro del suelo, forman una red de canalillos en dirección al subsuelo, proporcionándole una gran porosidad al sustrato, mayor que la de cualquier otro tipo de cubierta vegetal (como pastos o cultivos agrícolas), por estas razones se incrementa sustancialmente el potencial de absorción de agua de la vegetación natural.

De esta forma, dependiendo de la intensidad de lluvia, la vegetación natural puede captar del 9 al 50% del agua pluvial. Así las cosas, para el área del proyecto en comento (42.8 has.) se estima que pueden captarse en promedio 2,424.00 m³ de agua, considerando que llueven en promedio 101.00 mm anuales y el predio se encuentra cubierto por una selva mediana subcaducifolia en estado de conservación intermedio, por lo que es estima un 20% de infiltración.

Captura de carbono.

Las selvas capturan, almacenan y liberan carbono como resultado de la fotosíntesis, la respiración y la degradación de la materia seca. Este servicio ambiental equilibra la concentración de carbono que naturalmente existe, con el que se produce con las emisiones de origen humano. El concepto de captura de carbono normalmente integra la idea de conservar los inventarios de éste elemento que se encuentran en suelos y selvas, es decir, la vegetación es vista como “sumideros” (Tipper 2000). En México, existen estimaciones sobre el potencial de captura de carbono empleando diferentes supuestos. Por ejemplo, se ha estimado de 35 a 54 millones de toneladas de carbono por año si se mantuvieran las áreas naturales protegidas durante un período de 100 años (Bellón et al. 1993). Otros han calculado la pérdida de carbono por cambio de uso del suelo en selvas bajas y medianas en 91.25 toneladas de carbono por hectárea al convertirlas para la agricultura (Adger et al. 1995). Incluso se ha sugerido que 6.1 millones de hectáreas de bosques y selvas tienen un potencial de capturar entre 348.3 a 714.9 millones de toneladas de carbono (Trexler y Haugen 1995).

Se ha sugerido que una selva por cada hectárea de vegetación forestal tiene un potencial de captura neta unitaria de carbono de 148 a 182 toneladas por hectárea por año (INE 2011).

Con relación a esto, es posible realizar una estimación del volumen de captura de carbono utilizando la siguiente ecuación (Zamora, 2003):

Biomasa = Volumen (m³/ha) x Factor de densidad para latifoliadas y hojosas que es de 0.60 (toneladas de materia seca/m³) x Factor de contenido de carbono equivalente a 0.45 (toneladas de carbono/toneladas de materia seca).

Toneladas de carbono / ha = Biomasa x Factor de corrección 1.3 (toneladas de carbono/hectárea).

Toneladas de carbono/ área a afectar = Toneladas de carbono/hectárea x superficie a afectar. Dónde:

Volumen de biomasa/ha = 17.7554 / 1.648 (SSCUS) = 10.5687 m³. Área afectada = 1.68 ha.

Factor de densidad para latifoliadas y hojosas = 0.60 (toneladas de materia seca/m3) Factor de contenido de carbono = 0.45 (toneladas de Carbono /toneladas de materia seca) Factor de Expansión de la Biomasa = 1.3 (toneladas de carbono/hectárea)

Biomasa:

Biomasa (ton/ha) = 10.57 x 0.60 x 0.45 Biomasa = 2.85

Toneladas de carbono/ha:

Toneladas de carbono/ha = 2.85 x 1.3 Toneladas de carbono/ha = 3.70 ton. Toneladas de carbono/área a afectar:

Toneladas de carbono /área a afectar = 3.70 x 1.68 ha Toneladas de carbono/área a afectar = 6.22 ton.

Por lo tanto, tenemos aproximadamente 158.34 toneladas de carbono que se dejarían de capturar por el retiro de la vegetación en el sitio del proyecto.

Valoración económica de los servicios ambientales.

El predio donde se pretende llevar a cabo el proyecto se encuentra cubierto por una vegetación secundaria derivada de selva baja caducifolia en proceso de recuperación, que cuenta con una riqueza de recursos biológicos potencialmente útiles para diversos fines (alimentos, medicinas, fibras, madera, leña, pieles, humus, etcétera) que en las condiciones actuales no son aprovechados y es difícil su estimación económica.

Debido a la naturaleza diversa de los recursos biológicos forestales, es muy compleja realizar una estimación económica integral de los mismos. Para abordar problemas de éste tipo, han sido desarrolladas una notable variedad de técnicas para su valoración económica, tales como las funciones de producción, los costos de enfermedad del capital humano, costos de reemplazo, precios hedónicos, valoración de contingencias, transferencia de beneficios, etc. Sin embargo, cada una de las cuáles se enfoca en aquellos aspectos del problema que pretende resolver; como sería la emigración de la población, los efectos de la contaminación en la salud, la pérdida de especies valiosas para el mercado, pérdida de biodiversidad, etc.

Una de las aproximaciones más aceptadas es la de Constanza et. al. (1997) quienes utilizando varios parámetros para estimar los bienes y servicios que entran al mercado y fuera de él, concluyen que el valor de estos bienes y servicios intrínsecos que brindan los ecosistemas del mundo (regulación del clima, producción de alimentos, disponibilidad de agua, recursos genéticos, formación del suelo, producción de oxigeno etcétera) pueden estimarse en un promedio de 33 trillones de dólares al año,

en tanto el producto nacional bruto global del trabajo humano es de apenas 18 trillones al año. (Figura 21)

Figura 21 Mapa global del valor de los bienes y servicios de la biosfera.

Para llegar a este resultado, los autores calcularon un valor por hectárea al año para cada uno de los ecosistemas de la biosfera, asignando para el bosque tropical un promedio de 2,007 dólares por hectárea al año. Lo anterior significa que para una superficie de 1.68 hectáreas cubiertas de una vegetación secundaría derivada de selva baja caducifolia, donde se pretende el cambio de uso del suelo para este proyecto, tendría un valor aproximado de hasta $ 85,890.76 dólares al año ($1,562,352.95 MX5) que sería el valor promedio del capital natural acumulado en ésta área específica

para continuar produciendo los bienes y servicios para el sostenimiento de los procesos naturales. Es importante señalar que las estimaciones anteriores no especifican precisiones sobre el estado de conservación de los ecosistemas y tipos bosque tropical por lo que se considera que el valor promedio podría variar, en el capítulo II, apartado “II.2.8 Estimación económica de los recursos biológicos

forestales del área sujeta a cambio de uso de suelo” se presenta una estimación realizada para el

predio, obteniendo un estimado de $1,202,836.37 para el área de cambio de uso de suelo.

IV.4 Diagnóstico Ambiental

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