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51 Vitoria-Gasteiz, emakumeen begiradan

dar clases y sólo a una mujer, la Directora de la Escuela de Maestras, Claudia Ayerra, se le consintió impartir “Pedagogía y Economía Doméstica”.

La universal María de Maeztu

La revolución en el mundo de la enseñanza y la promoción de las mujeres vendrá de la mano de la vitoriana María de Maeztu (1881-1948). Asistentes al recorrido histórico por las calles de Vitoria escuchamos con asombro la vida de esta mujer que ter- minó todos sus estudios, Maestra, Bachillerato y Licenciatura con brillantes resultados y premios especiales. Al mismo tiempo que trabaja profesionalmente como maestra, completa su formación personal y será alumna de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca y de Ortega y Gasset en Madrid. Su capacidad de trabajo y su talento es reconocido en muchos lugares y es reclamada para ser la directora de la Residencia de Estudiantes de Madrid y para participar en congresos internacio- nales de mujeres universitarias. Creó el Liceum Club, participó en la Asamblea Nacional y desde Argentina, su último destino, fue Agregada Cultural de la Embajada de España.

A juicio de Paquita Vives, co-autora del libro “Las mujeres en Vitoria a lo largo de los siglos”, María de Maeztu “estaba con- vencida de que la emancipación de las mujeres debía venir de la mano de la instrucción y la educación y a ello se dedicó en cuer- po y alma”.

Con cierto desconcierto por lo oído, el grupo continua adelante girando la cabeza a derecha e izquierda para observar las carac- terísticas de nuestro siguiente objetivo: el Palacio de Escoriaza- Esquibel.

La fachada reproduce al mismo nivel los retratos de los dueños del Palacio y habla de la lucha contra los vicios y de cómo la pru-

dencia es la principal virtud del buen ciudadano. Este edificio

renacentista fue mandado construir en los años cuarenta del siglo XVI por el matrimonio formado por Fernán López de Escoriaza, médico de Catalina de Aragón y de Enrique VIII en la Corte Inglesa, y la humanista Victoria de Anda y Esquivel. La formación y el saber hacer de esta mujer le permitieron aco- ger en su palacio a los embajadores del rey de Inglaterra que habían venido a entrevistarse con el emperador Carlos V, quien se encontraba en el vecino palacio de Montehermoso. Continuamos nuestro recorrido hasta la esquina de la calle Las Escuelas con el Cantón de San Francisco Javier. Allí nos encon- tramos la Academia de Bellas Artes de Vitoria, primer centro de formación que abrió sus puertas a las mujeres. Desde 1840 la mayoría de las niñas y jóvenes vitorianas asistieron a clases de Dibujo e incluso se consiguió que una mujer, Daría Imbert, impartiera clases en la Academia.

Posteriormente el grupo conocerá una nueva curiosidad históri- ca. En el siglo XIX sólo las viudas de artesanos podían regentar los negocios familiares tras la muerte del marido, jamás se les permitió a las casadas o solteras. Esto fue lo que le ocurrió a Martina de Gorostiza y Acedo, primera mujer impresora que regentó el negocio situado en la calle Cuchillería.

Uno siglo antes, la misma calle gasteiztarra había acogido a Rafaela de Valdivia y Bravo, una ilustre científica, entusiasta de las reuniones cultas y de la Astronomía hasta tal punto que

montó un observatorio astronómico en su casa.

Dos calles más abajo nos encontramos con la mistelera Teresa de Furundarrena, una mujer del mundo artesanal que creó, a imita- ción de las de la aristocracia, una tertulia para las mujeres de su nivel social y en la que se realizaban actividades ligadas a la cul- tura popular.

El grupo prosigue su recorrido hacia la zona oeste de la colina, deteniéndose para contemplar una de las construcciones más pintorescas de la ciudad, Los Arquillos.

Desde este mirador se observa la pequeña calle de Nª Sra. del Cabello, lugar donde se situó en el siglo XV el antiguo hospital Virgen del Cabello, germen del actual hospital de Santiago. De su fundadora Mª de Sarmiento, biznieta del rey Alfonso XI, tan sólo se sabe que era poetisa, algo inusual en una mujer de la Edad Media.

Adentrándonos en la Correría nos encontramos con otras dos mujeres sobresalientes en el mundo de los negocios: Josepha de Landaburu, que regentó en el XVIII una Casa de Conversación, es decir, un lugar donde los ricos artesanos leían periódicos, gacetillas o jugaban a los naipes; y Manuela de Ezquerro, otra mujer impresora.

Las últimas paradas en la calle Zapatería son para conocer las andanzas de Mª Antonia de Esquivel y Navarrete, una aristócra- ta liberal, exaltada y culta que reunía en una animada tertulia en su Palacio de los Marqueses de Legarda a la burguesía liberal de la ciudad. A la vuelta de Fernando VII será encarcelada por afrancesada junto con todos los hombres que participaban en sus reuniones.

Otras mujeres de la aristocracia que formaron parte de tertulias cultas de corte ilustrado en la ciudad son Brígida Ortiz de Zárate y Manuela de Salazar, I y II Marquesa de La Alameda respectiva- mente.

Ponemos fin al recorrido histórico de las mujeres por Vitoria al llegar a la Plaza de la Virgen Blanca. Aquí, “donde la ciudad se abre hacia los llamados ensanches neoclásico y romántico”, Paquita Vives termina la ruta recordando a otra figura vitoriana de la cultura y educación, Ernestina de Champourcin, poetisa de la Generación del 27, de gran sensibilidad y compromiso social. La experiencia finaliza de forma satisfactoria y hay opiniones que animan a recuperar en las ciudades la memoria histórica, la lucha y el esfuerzo de las mujeres a lo largo de los siglos:"En Andalucía también existe alguna experiencia puntual parecida a la de Vitoria. Estamos Intentando recuperar la memoria histórica y dar a conocer nuestros pueblos y ciudades desde el punto de vista de las mujeres y su participación en la sociedad, pero la investi- gación no es fácil porque o no existe documentación o es muy complicado llegar hasta ella" dice Eladio Parodi. Para Cristina Nieva "Se agradece que las autoras del libro sean las guías de estos recorridos porque te permite contextualizar los hechos his- tóricos, pasear por las calles como lo hicieron aquellas mujeres siglos atrás y entender las relaciones de poder que existían. Con todo ello obtienes una visión diferente de lo que estás viendo, distinta de la que cualquier turista puede apreciar cuando cami- na por una ciudad".

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