3 CHAPTER THREE
3.1 PILOT STUDY TO VALIDATE THE QUESTIONNAIRE FOR EVALUATING A
3.1.4 Method:
Los demás librLos demás libr
Los demás librLos demás libros narrativosos narrativosos narrativosos narrativosos narrativos
Además del libro de Samuel, emblemático de la cuestión democrática, el Tanáj incluye cinco relatos extensos. Tres de ellos son amplios (José, Absalón, y Ester) y dos son más acotados (Jonás y Ruth).
Zvi Adar considera que los relatos de José y Absalón son los máximos logros de la narrativa bíblica. El primero se extiende por varios decenios; el segundo abarca un lapso más breve: el dramático episodio de la rebelión. En contraste con los cuatro capítulos del relato de Absalón5, los catorce del
de José6 refieren una época lejana, y no entran en detalles al no ser narrados
por un protagonista de los hechos.
La historia de José y sus hermanos incluyen algunos de los párrafos más conmovedores de las letras universales. Así ha llamado Walter Scott al ruego de Yehudá ante José intentando salvar a su hermano Benjamín7:
—No sabemos qué decir, señor mío. Ninguna excusa valdrá. ¿Cómo habremos de demostrar nuestra inocencia? Dios ha puesto al descubierto la maldad de estos siervos vuestros. Aquí nos tiene usted: somos sus esclavos, nosotros y el que tenía la copa.
—Jamás actuaría de ese modo —respondió José—. Sólo será mi esclavo aquél en cuyo poder estaba la copa. En cuanto a ustedes, regresad tranquilos a la casa de vuestro padre.
Entonces Yehudá se acercó a José y le dijo:
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II Samuel 15-18. 6 Génesis 37-50. 7 Génesis 44:16-30.
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32 Gustavo D. Perednik
—Mi señor, no se enfade usted conmigo, pero le ruego me permita hablarle en privado. Usted es a mis ojos tan importante como el faraón… si yo regresara a mi padre sin el mancebo, seguramente mi padre, al no verlo, morirá de tristeza… Yo, siervo suyo, me he responsabilizado ante mi padre… permita usted que me quede como esclavo suyo en lugar de mi hermano menor, y que él regrese con sus hermanos… No soy capaz de ver la desgracia que le sobrevendrá a mi padre.
La misma emoción sigue despertando el reencuentro de José con sus hermanos después de veinte años de separación (Génesis 45).
La historia de Absalón, en contraste, es de violencia palaciega. Recluta hombres contra su padre, al cabo de cuatro años lanza la rebelión, y se proclama rey en Hebrón. La narración recorre los altibajos de las batallas, la derrota de Absalón, y el duelo de David ante la muerte de su hijo. La narración se vincula tanto a la que la precede como a la que la sigue. La precedente es el conflicto en la corte real debido al mal que le hiciera David a Batsheva y Urías (10-12). La transgresión de David se refleja en el de su hijo Amnón con Tamar (13), que trae como consecuencia la muerte de Amnón a manos de Absalón, y dicho asesinato deteriora las relaciones entre David y Absalón. El capítulo 14 describe los esfuerzos de pacificación, después de los cuales estallará la rebelión.
Finalmente, cabe una mención de los ciclos de relatos de la Biblia, que también son tres: Abraham, Sansón y Elías. Este último es la figura más dominante del libro de Reyes.
Toda esta narrativa se complementa con relatos aislados, entre los que son muy conocidos: la atadura de Isaac, la derrota de Avimélej, la maternidad de Janá, y el flirteo entre David y Abigail. Como ya nos hemos referido a los dos primeros, nos detendremos ahora en los dos últimos.
La historia de David y Abigail (I Samuel 25), ocurre mientras David está en el desierto huyendo de Saúl, con 400 hombres. Figura entre los dos relatos trágicos en los que David podría haber dado muerte a Saúl y prefirió evitarlo (I Samuel 24 y 26). En medio de la trágica red de relaciones entre Saúl y
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David8, el 25 es el único capítulo que introduce el elemento idílico (Abigail-
David) y así quiebra la tragedia (Saúl-David).
A pesar de que el episodio transcurre en diez días, el ritmo es lento, con pausada introducción y detalle de conversaciones. David, en este capítulo, no es perseguido sino más bien perseguidor. Al iniciarse el capítulo, Abigail es la mujer de Naval; al concluirse, lo es de David.
Éste, que conduce una banda de salteadores cerca de la hacienda de Naval, pretende que se le abone un impuesto, según la ley oral que regía para los asentamientos agrícolas próximos al desierto. Naval se niega, y en lugar de ello Abigail sale con obsequios, y disuade a David de hacer la guerra. Repentina y providencialmente, Naval muere.
David interpreta su victoria sobre Naval como la del bien sobre el mal, y ve en Abigail un premio moral. Pero del texto no surge que la conducta de David fuera correcta, ni que la de Naval fuese condenable. Es que, finalmente, se trata de un relato liviano en el que, típicamente, el valor consiste no en la rectitud sino en la sagacidad práctica que se encarna en Abigail, del mismo modo en que la riqueza está personificada por Naval y la valentía por David.
El contraste no parece residir entre el bien y el mal, sino entre la inteligencia y la necedad. Más que para moralizar, el cuento viene a suavizar la tensión del relato de las relaciones entre Saúl y David.
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