Afiliados y Cotizantes
Afiliados: Aquellas personas naturales que se incorporan o inscriben en alguna de las Administradoras de Fondos de Pensiones existentes, respetando las normas que proceden según la entidad.
Cotizante: Es aquel que paga una cuota mensual o periódica de acuerdo con los acuerdos suscritos con la AFP a la cual se ha afiliados. De aquí se desprenden dos grupos:
• Si es trabajador dependiente, su empleador debe preocuparse de hacer el pago de las cotizaciones.
• Si es trabajador independiente, debe llenar una planilla de pago disponible en su AFP y cancelar en caja. Otra opción es llenar una planilla electrónica en el sitio web http://www.previred.cl y efectuar el pago on-line.
Empleador: Debe pagar las cotizaciones a través de las planillas de pago disponibles en las agencias de las AFP en las cuales debe identificar: a los trabajadores, su remuneración imponible, el período al que corresponde y el monto cotizado. Esto también lo puede hacer a través del sitio web http://www.previred.cl.
Organismo Regulador
Superintendencia de Pensiones (SP): Es el organismo contralor que representa al Estado al interior del sistema chileno de pensiones. Es una entidad autónoma, cuya máxima autoridad es el Superintendente. Se relaciona con el Gobierno a través del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, por intermedio de la Subsecretaría de Previsión Social.
Además existen una serie de normativas que regulan el tipo de instrumentos y su porción inversión.
Clasificadoras de Riesgo: Apoyan la toma de decisiones de cualquier agente del mercado a través de sus clasificaciones de riesgo. Éstas son opiniones profesionales sobre el riesgo de los diversos participantes del mercado de capitales y de los instrumentos que emiten.
Las clasificadores de riesgo que evalúan a Chile son Fitch, Moody´s y S&P.
Conclusiones
1. El mercado de capitales es una piedra angular del sistema económico, toda vez que las personas y empresas acuden a él como medio de ahorro, protección y financiamiento. La existencia de un mercado de capitales sano y competitivo está directamente relacionado con el crecimiento económico del país y constituye, además, un asunto de política pública, puesto que en él se ven involucrados recursos de todos los chilenos.
2. El mercado de capitales chileno, es un mercado ordenado, sistemático y regulado por diferentes entidades.
3. Por años, Chile ha llevado a cabo un proceso de reformas tanto legales como administrativas que han permitido, por una parte, dotar al mercado de capitales de importantes grados de desarrollo, liquidez y profundidad y, por otra, adquirir una comprobada experiencia en la administración de recursos financieros. Lo anterior, sumado a factores como un manejo fiscal responsable, estabilidad macroeconómica y una institucionalidad estable, han puesto a Chile en una situación de privilegio para enfrentar los desafíos de un mercado global cada vez más complejo y dinámico.
4. Sin embargo, aún tenemos importantes desafíos por alcanzar, para los cuales se ha desarrollado una agenda de trabajo que los aborda y que tiene como objetivos: I) una mayor integración de nuestro mercado financiero con el resto del mundo, II) disponer de un marco regulatorio que fomente la innovación y el emprendimiento, III) la adopción de mejores prácticas internacionales respecto de competencia, supervisión y transparencia, y IV) un aumento en la profundidad, liquidez y el acceso al sistema financiero. Para ello, el Gobierno ha decidido implementar una nueva forma de colaboración público privada a través de la Agenda Mercado de Capitales Bicentenario (MKB), que complementa el aporte del Consejo Consultivo del Mercado de Capitales en lo que respecta al parecer del sector privado.
5. Actualmente el sistema financiero chileno es uno de los más grandes entre las economías emergentes, aunque todavía no tiene el tamaño de aquellos en países desarrollados y de algunas economías emergentes de Asia.
6. No obstante, un problema puntual del sistema financiero chileno es la baja liquidez del mercado accionario; a pesar de ser un mercado relativamente grande éste es tremendamente ilíquido.
7. Otra área donde también existe un desafío importante es el desarrollo de la industria de capital de riesgo, tal que ésta permita desarrollar firmas con un alto potencial de crecimiento. También es necesario apoyar el desarrollo del mercado de derivados financieros.
8. Las reformas de los últimos años (Ley de Opas y Reforma al Mercado de Capitales I), así como el proyecto de Reforma al Mercado de Capitales II, van en la dirección de solucionar algunas de estas falencias, incluyendo diversas medidas destinadas a mejorar el funcionamiento del sistema financiero, lo que debiera resultar en un impulso al ahorro, la inversión y el crecimiento futuro de nuestra economía. Aunque el poco tiempo transcurrido desde la implementación de estas reformas, así como la inexistencia de consensos relativos a estándares internacionales en temas regulatorios, impositivos y en otras materias relevantes, no permiten concluir sobre si las reformas son suficientes, la rapidez con que evoluciona el mundo financiero –en particular dada la creciente globalización– sugiere que el esfuerzo de reforma debe ser constante. Esto es, el equilibrio entre mayor regulación/supervisión versus mayor libertad/competencia requiere un esfuerzo de búsqueda permanente.
9. Por su parte, las AFP en Chile no fueron creadas en torno a la Seguridad Social, y la garantía de pensiones, si no más bien, su origen fue el lucro de la administración de fondos y alivianar la carga del Estado, por ende es de esperarse que en este sentido, las AFP han logrado su primer objetivo, ya que es uno de los negocios más rentables, pero la carga hasta el momento continua manteniéndola el Estado, pues la mayor parte de los pensionados le pertenecen. Ha sido un negocio tan rentable, que es el mercado favorito de las trasnacionales extranjeras en Chile, de las seis AFP en Chile sólo una es nacional, siendo las extranjeras las de mayores utilidades, que en muchas ocasiones son remesadas al
extranjero, generando un debate importante en la Comisión Marcel sobre el destino de las inversiones de las AFP.
10. Además del lucro de las AFP, debemos decir que las proyecciones que se han generado denotan una urgente reforma al sistema de capitalización, y si bien existen variadas posturas ya sean desde los trabajadores o desde políticos de derecha e izquierda, es evidente que el cambio no puede esperar más.
11. Sin embargo, el sistema estatal que constituye el primer nivel del sistema provisional en Chile, también necesita urgentemente ampliarse, ya en el presente, pero crecientemente hacia el futuro. Sin duda, es el nivel institucional el que va a tener que hacerse cargo de todos aquellos que al jubilar – se están dando cuenta y crecientemente- se encuentran con la sorpresa, que el sistema de AFP no les otorga nada o casi nada para su vejez.
12. Por lo visto lo único que crece es la pérdida de inversión chilena en el rubro, en suma a ello la poca participación estatal en las AFP en esta área, deja pidiendo a gritos una intervención por parte del Estado en reformar el Sistema.
13. También se hace necesario concluir que las entidades aseguradoras, para poder afrontar los riesgos derivados de su actividad deben disponer de los recursos financieros suficientes y en consecuencia la legislación les impone determinadas restricciones.
14. Dada la conveniencia de que exista permanencia y estabilidad en este sector, las normas legales suelen prohibir que esta actividad pueda ser desarrollada por personas naturales.
15. Para garantizar la solvencia de las empresas aseguradoras, la legislación rechaza que estas empresas puedan ejercer algún tipo de actividad distinta de la aseguradora.
16. El ejercicio de una actividad de intermediación financiera que tiene que inspirar la máxima confianza entre los asegurados e inversores conlleva que estas entidades estén sometidas a la tutela del Estado que las somete a control, tanto para el inicio de su actividad como del desarrollo.
17. Por último hay que mencionar que los activos de las compañías de seguros han pasado de ser 0.7% del PIB a finales de los setenta (Jeftanovic, 1979) a 15.7% en 1999. Este crecimiento de los activos fue causado tanto por la penetración de los seguros, como por una mayor densidad.