Chapter 3. OVERVIEW OF IMAGE PROCESSING
3.3 Methodologies in Image Processing
4.1.- BIENES MATERIALES PROPORCIONADOS POR LOS SISTEMAS FORESTALES 4.1.1.- Productos principales
Ha de aclararse previamente que este término ha sido sistemáticamente usado con criterios economicistas. Aquí va a asignarse a los mismos productos, en evitación de confusión, pero manifestando que, filosóficamente, debieran ser considerados como tales los llamados Servicios y Beneficios Indirectos que son los que hacen posible la vida y las actividades humanas.
Se va a denominar productos principales a los que fundamentalmente se obtienen en la gestión y utilización de los sistemas forestales: madera y pastos; las leñas se considerarán conjuntamente con las maderas.
Tanto la madera como los pastos son materias primas que requieren uno o varios procesos de elaboración para llegar a ser bienes de consumo o de uso final (Fernández Tomás, 1984). La madera en rollo necesita transformarse en tabla, tablón, etc., mediante el aserrío, o triturarse para su posterior utilización (tableros o celulosa). El pasto debe transformarse en kilogramos de carne, o en leche, una vez consumido por el ganado. Unicamente las leñas pueden consumirse directamente o con transformaciones muy sencillas. Estas características resaltan la importancia de las políticas llamadas de filière (integración monte-industria; integración pastos-ganadería).
Otra característica importantísima de la madera y los pastos, en su consideración de recursos renovables, es que son consecuencia de la actuación o aplicación de técnicas selvícolas (madera), silvopascícolas (madera y pastos) o pascícolas. Quiere decir esto que, si se pretende la persistencia o renovabilidad de los sistemas forestales, deberán utilizarse equilibradamente mediante la aplicación de las técnicas citadas. El pasto, si no existe el diente del ganado, se embastece, entrando en una dinámica vegetal suficientemente estudiada por los pascicultores. El bosque, sin tratamientos selvícolas de cortas de regeneración y de mejora, entra también en una dinámica, progresiva o regresiva, que le puede llevar a su modificación e incluso en algunas especies a su desaparición.
Para dar una idea introductoria sobre la magnitud de los aprovechamientos de productos principales, se presentan las siguientes cifras (expresadas en m3 con corteza):
AÑO PRODUCCION DE MADERA DE LA C.A.P.V. (según la Mesa Intersectorial de la Madera) 1985 1.705.865 1986 1.750.400 1987 1.923.255 1988 1.957.465 1989 2.033.290 1990 (*) 2.409.390 1991 (*) 2.014.500 1992 1.610.000
(*) Años de fuertes cortas de madera, como consecuencia de los incendios de 1989
El análisis de las estadísticas de cortas en la C.A.P.V. varía según la fuente consultada. Afinar en la precisión de estas estadísticas es importante para la realización de una planificación forestal a medio y largo plazo.
4.1.2.- Otros productos
Además de los productos madereros y pascícolas, los sistemas forestales pueden proporcionar otros tipos de productos.
La extracción de brozas (helechos, argomas, etc.) y de hojarasca tuvo una gran importancia en el pasado como práctica ganadera complementaria. El empleo de este material como cama del ganado proporcionaba además, mezclado con el estiércol, abono natural para los prados de siega. En la actualidad, esta práctica se encuentra en vías de desaparición principalmente a causa de la modernización de las cuadras (utilizando como cama serrín y virutas de madera) y a la falta de brazos disponibles para la labor.
La miel es un bien material ligado a los sistemas forestales, ya que a pesar de ser, al igual que la cera, un producto elaborado por las abejas, su materia prima procede de diversos tipos de especies vegetales. Así, existen las mieles "de flores", "no florales" (de rocío o mielada) o "de bosque" (mezcla de ambos). Según estimaciones de la temporada 1990, existen unas 23.000 colmenas censadas en la C.A.P.V. (10.000 en Alava, 9.400 en Bizkaia y 4.100 en Gipuzkoa), que producen unos 315.000 kg anuales de miel y 16.000 kg de cera. El valor de dicha producción asciende a unos 250 millones de pesetas anuales en
el caso de la miel y unos 5 millones en el caso de la cera, habiéndose censado unos 3.840 apicultores (ERLEAK, 1991).
La recogida de frutos silvestres es un aspecto muy difícil de cuantificar, dada la variedad de frutos posibles y de formas de recogida.
De manera semejante, la recogida de hongos se presenta como difícilmente cuantificable. Esta actividad, generalmente ligada al ocio y recreo, puede representar, en el caso de ciertas especies como las trufas, una fuente de riqueza para el propietario del terreno. Recientes estudios sobre la viabilidad económica de las truferas así parecen manifestarlo, siendo la zona de Campezo idónea en Alava para su cultivo (Manso, 1991).
Además de otros tipos de bienes estrictamente materiales que se suelen aprovechar en los sistemas forestales (tomas de agua, actividades extractivas, etc.), la lista de bienes proporcionados por la biocenosis es muy extensa: caza y pesca, recogida de caracoles, plantas aromáticas, etc. Todas estas actividades, debidamente reguladas, son perfectamente compatibles con los aprovechamientos de los productos principales del monte y deben contribuir a que se mantenga la renovabilidad de tales recursos.
4.2.- INVENTARIO DE LA CABAÑA GANADERA
El objeto del presente análisis se centra en los ganados bovino, ovino, caprino y equino.
GANADO VACUNO
Este tipo de ganado sufrió una fuerte reconversión a partir del decenio 1950-60, al sustituirse como animal de tiro por otros medios mecánicos. El ganado vacuno tenía un manejo totalmente extensivo, pues a la vez que se aprovechaban pastos del monte como única dieta, con esta práctica se ejercitaba su aparato locomotor con vistas a su empleo en el movimiento de aperos. Como dato, se ha pasado en Alava de 12.974 bueyes (40% de la cabaña vacuna) en 1950 a los 417 (2%) de 1980 (Arce et al., 1982).
A causa de esta desaparición del ganado boyal, los efectivos totales de vacuno han ido en descenso hasta ya entrada la década de los 70, a partir de la cual se produce una estabilización y una pequeña tendencia al aumento. La preponderancia de la cabaña vacuna de Bizkaia y Gipuzkoa sobre Alava es manifiesta, doblándola en efectivos y manteniendo una orientación en la producción sensiblemente distinta.
El número de vacas adultas (es decir, mayores de 24 meses) constituye un buen indicador de las tendencias de la ganadería bovina, pues si bien en el pasado su número era parejo al de los bueyes, en la actualidad constituye la parte más significativa del ganado bovino. Su número no ha sufrido cambios drásticos en los últimos 40 años, pero sí es patente el cambio de orientación productiva, en paralelo al de toda la Cornisa Cantábrica. Ha ido aumentando paulatinamente el número de vacas destinadas a la producción cárnica, frente a un descenso de las destinadas a la producción lechera. Así, se ha pasado de una relación de vacas de leche y carne de 4:1 en 1986 a otra de 2,6:1 en 1990, manteniéndose el conjunto de cabezas totales. En la tabla se puede apreciar la distribución de las cabezas de bovino por Territorios en 1990:
VACAS > 24 MESES TOTAL BOVINOS
LECHE CARNE
C.A.P.V. 76.825 29.439 181.135
ALAVA 10.530 7.363 29.003
GIPUZKOA 31.313 10.013 72.050
GANADERIA OVINA
El sector ovino constituye la columna principal de la ganadería extensiva en la C.A.P.V. A su vez el máximo exponente del sector ovino es la raza "latxa" por medio de su producción lechera: unos 9 millones de litros en 1990, además de los 3'7 millones destinados a cría y recría. Este volumen se destina en un alto porcentaje a venta a central (41%) y fabricación de queso (46%, siendo en Gipuzkoa el 66%). Dicha producción de leche no es continua a lo largo del año, dándose una distribución normal ("campana de Gauss") entre Enero y Agosto, con el pico en Abril-Mayo, y siendo nula entre Septiembre y Diciembre. El hecho de no ser una raza ovina muy fértil (da un solo parto anual, con 1'2 cordero/oveja/año de media), siendo además el cordero lechal de latxa "poco carnicero", son factores que desaconsejan la producción cárnica.
Se identifica pues ovino de leche con la raza latxa y ovino de carne con la "rasa" (de tipo aragonesa o navarra), la cual se centra en Alava, al igual que distintas mezclas entre razas. El destino de producción de carne que se da a la oveja "rasa" se debe a su nula producción lechera y por su alta fecundidad (aproximadamente 3 partos cada 2 años, llegando a la cifra de 1'7 corderos/oveja/año de media).
En el periodo 1986-1990 se ha comprobado un aumento paulatino de la cabaña ovina en los tres Territorios, pasándose de una cifra total de 275.481 cabezas en 1986 a otra de 314.835 cabezas en 1990. En cuanto a su manejo general, predominan las ovejas regularmente ordeñadas frente a las que no los son, a excepción del caso de Alava, donde es importante el número de ovejas rasas.
OVEJAS > 2 AÑOS TOTAL
OVINOS TOTAL ORDEÑADAS NO ORDEÑADAS C.A.P.V. 203.824 108.549 95.275 314.835 ALAVA 69.688 27.256 42.632 103.431 GIPUZKOA 93.147 56.820 36.327 147.547 BIZKAIA 40.789 24.473 16.316 63.947 GANADERIA CAPRINA
La situación de este tipo de ganadería se puede describir con dos características que le son prácticamente innatas: poco control y alta productividad a partir de alimentación basada en plantas leñosas.
El poco control que se suele seguir en el pastoreo caprino es la causa principal de la mala fama de que goza este animal entre los forestalistas. La irrupción de unas cuantas cabras en una repoblación reciente o en un arbolado con yemas a baja altura significa, si no la muerte de todos los árboles, su debilitamiento seguro por las mordeduras en cortezas y ramillas jóvenes. A pesar de los cercados, son en muchos casos los mismos propietarios de cabras los que introducen sus animales en repoblados forestales que no son de su propiedad, ya que conocen la afinidad de las cabras por el alimento leñoso.
La costumbre ancestral de dejar las cabras en el monte sin ningún cuidado con ellas ni con el terreno en el que pacen, generalmente monte público, la practican aún muchos propietarios que sólo suben donde ellas una vez al año a recoger los cabritos. Todo ello se complica cuando se trata de propietarios no ligados a otras actividades agrarias, que viene a ser el caso más frecuente en el País Vasco. Las numerosas disposiciones Forales dictadas por las Diputaciones en contra del pastoreo sin control en los montes públicos se endurecieron a raíz de los fuertes incendios de Diciembre de 1989, impidiendo el acceso de las cabras sin pastor a todo tipo de monte. Con esta prohibición del pastoreo suelto, considerada imprescindible para la reconstrucción forestal, se buscaba a la vez un descenso del número de cabezas a cambio de la entrega de indemnizaciones.
No hay estadísticas fiables sobre el número de cabezas de caprino en la CAPV por las razones antes indicadas. Las cifras que "a priori" pueden acercarse más a la realidad son las de las Campañas de Saneamiento, pero muchos propietarios ni siquiera se preocupan de controlar a sus cabras bajo un mínimo seguimiento veterinario, o simplemente desconocen cuántas cabras poseen.
CABRAS > 2 AÑOS TOTAL CAPRINOS
TOTAL SE ORDEÑAN NO SE ORDEÑAN
C.A.P.V. 18.909 1.538 17.371 29.382
ALAVA 5.932 955 4.977 9.374
GIPUZKOA 4.082 251 3.831 6.674
BIZKAIA 8.895 332 8.563 13.334
GANADERIA EQUINA
La evolución de su número de cabezas ha seguido un camino semejante al del ganado bovino no lechero. La introducción del motor de explosión en las labores del campo hizo disminuir en gran medida el número de caballos de tiro, mulos y asnos. El caso de Alava resulta evidente:
1950 1960 1970 1980 CABALLOS 10.071 15.279 3.088 2.550
MULOS 1.760 2.135 1.772 620
ASNOS 2.754 2.875 1.207 648
Asimismo se pueden comparar con las cifras que proporciona el Censo Agrario de 1989, únicas globales al no realizarse Campañas de Saneamiento en equinos:
CABALLOS TOTAL EQUINOS C.A.P.V. 11.558 17.436
ALAVA 2.997 3.193
GIPUZKOA 3.612 5.533
BIZKAIA 4.949 8.710
El número de efectivos de equinos se ha estabilizado entre los Censos de 1982 y 1989 en torno a las 17.400 ejemplares y es previsible en el futuro un ligero aumento, sobre todo entre los caballos.
Hoy en día el empleo del caballo en equitación y excursionismo ha hecho revitalizar su utilidad. En cuanto a su empleo para la producción de carne podría tener futuro por la propia calidad de su textura y su valor alimenticio, siendo pobre en materias grasas. Sin embargo, la cría de caballos para el consumo se halla hoy en plena decadencia: el consumo de esta carne por habitante y año en la C.A.P.V. se sitúa en 0'37 kg, lejos de los 1'5 kg de Francia y 3 kg en Bélgica (Arbulu, 1987).
El pastoreo extensivo caballar se realiza prácticamente sin pastor y con mantenimiento todo el año del rebaño en el monte.