PART I: INTRODUCTION
2 Scope, methodology, overview
2.2 Methodology and materials
La televisión local a la que nos referimos, no existió en el Perú hasta muy entrada la década de los noventa, con las tres excepciones que hemos detallado antes (dos en Arequipa y una en Iquitos). En ese momento, la llegada de la tecnología del satélite desencadenó la adquisición de antenas receptoras en cientos de poblaciones del país, en los que la gente se reunía en salones comunales para ver los partidos de fútbol y programas de televisión extranjera.
Posteriormente, la adquisición de pequeños equipos de transmisión por municipios u otras organizaciones comunales, así como el abaratamiento de los equipos de video casero (VHS y cámaras), permitió que comenzaran a insertarse, en estos espacios, algunos videos locales realizados artesanalmente.
Luego, a partir de 1995, comenzaron a solicitarse y otorgarse nuevas licencias para el establecimiento de emisoras de televisión a lo largo de todo el país. Entonces el trámite demoraba en promedio tres años, a pesar de lo cual, el número de solicitudes iba siempre en aumento. A partir de 1999 se produce un boom de televisoras locales, pues sólo ese año se otorgaron en el país 48 nuevas autorizaciones por parte del Ministerio de Transportes y Comunicaciones160. En el año 2000 el número de licencias otorgadas aumentó a 80, en al año 2001 se disparó a 198, y entre los años 2002 y 2003 se
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Registro estadístico en el área de Telecomunicaciones – Radiodifusión por televisión, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones
otorgaron 98 nuevas autorizaciones de operación. Aunque no todas las empresas que piden autorización llegan a funcionar y gran parte de ellas se refieren a la operación de retransmisoras y enlaces de los canales limeños, ese crecimiento demuestra el interés de la población por este tipo de medios de comunicación.
Según el registro de otorgamiento de licencias en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, hasta 1999 las estaciones autorizadas161 sumaban 596, de las cuales, 65 (11%) estaban ubicadas en el Departamento de Lima; es decir, la gran mayoría de las nuevas autorizaciones estaban ubicadas fuera de la capital. De esas estaciones, 104 eran transmisoras y 492 retransmisoras o repetidoras.
El crecimiento vertiginoso puede constatarse reparando en que hasta 1990 existían apenas un total de 223 estaciones, mientras en el año 2001, la cifra total de emisoras autorizadas era de 836, (635 en VHF y 201 UHF). El incremento se produjo básicamente entre el año 2000 y el 2001, fechas en que se otorgaron 280 licencias de emisoras de TV, la mayoría sin operar. Entre los años 2002 y 2003, disminuyó la demanda, otorgándose sólo 98 nuevas licencias con lo que el número actual de emisoras asciende a 934 (651 en VHF y 283 en UHF). De ese total, 95 autorizaciones están concedidas para el departamento de Lima (41 para la provincia capital), lo que quiere decir que hay 893 autorizaciones fuera de la capital. Sin embargo, cerca del 70% son repetidoras de las emisoras capitalinas, un 10 a 20% permanece sin operar; y el resto, alrededor de un centenar, son emisoras locales en operación.
La multiplicación de emisoras se habría debido, entre otras razones, al cambio de política gubernamental implementada desde el gobierno de transición, orientada a desburocratizar los trámites oficiales; y por otro lado, a las expectativas que la caída de la dictadura generó en el campo económico y político. Para un listado completo de las emisoras con licencia puede verse el Anexo 3.
Pero la historia de la televisión local todavía no ha sido escrita por que su vertiginoso crecimiento en la última década, ha sido desordenado y casi subrepticio. Aún así, este numeroso grupo de emisoras locales, sigue siendo marginal, en el universo televisivo peruano.
El único registro que se conoce de televisoras locales y/o comunitarias lo realizaron el Instituto de Diálogo y Propuestas (IDS) y TV Cultura, ambas ONGs que trabajan en
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consorcio para la ejecución del proyecto Televisión Ciudadana. Este proyecto impulsa, desde 1999, la conformación de una amplia red de canales de televisión en todo el país conocida como RED TV. Actualmente la red incorpora a 115 canales de televisión repartidos en los 24 departamentos del Perú.
Según la información publicada162, forman parte de RED TV austeros canales municipales, pero también dinámicas empresas de televisión comercial que logran vender avisos publicitarios en sus deprimidos mercados locales, con algunos márgenes de utilidad. Una buena parte de ellos retransmite (legalmente y por contrato) la señal de alguno de los canales de Lima. Algunos otros producen buena parte de su programación local, complementándola con programas internacionales que graban de las señales satelitales. Otros, los menos, se encuentran tramitando su formalización y legalización de acuerdo a las normas vigentes, habiendo alcanzado el estatus legal, un 90% de estas emisoras.
Todas ellas tienen en común el hecho de contar con una franja de programación propia que incluye, como uno de sus principales productos, el noticiero local. Este espacio, de acuerdo a información proporcionada por los propios canales, pero también a algunos sondeos realizados por los encargados de RED TV, es imbatible en sintonía debido a la preferencia de la población por los temas y problemas de su propia localidad.
Según la coordinadora del programa de Televisión Ciudadana de la Red de televisoras locales, Katherine Zanabria163, la mayoría de estas emisoras es viable económicamente, si bien no en todos los casos se trata de un negocio lucrativo.
Respecto a la tecnología, la coordinadora señala que las estaciones de reciente creación (la mayoría fue creada en los últimos 10 años), tienen la ventaja de contar con equipamiento moderno, versátil, de mayor calidad y menor costo, respecto a los grandes “armatrostes” que constituía el equipamiento regular de estaciones antiguas. Hay que considerar que actualmente la diferencia de calidad es cada vez más estrecha entre los diversos formatos que son clasificados como profesionales, industriales y domésticos, de manera que, la tecnología, no constituye ya un impedimento para operar. La mayoría utiliza el formato VHS, que es el más barato. Hace una década resultaba tan poco versátil, que era impensable utilizarlo para transmisiones, lo que no ocurre hoy. Últimamente varias emisoras ya han hecho el cambio por el formato digital.
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En www.perucultural.com/red_tv 163
Dentro de la programación, la producción de noticias es un imperativo esperado por la población. “Los canales de Red TV, como medios de comunicación, sirven a sus comunidades como agentes de información, cultura y entretenimiento. Cumplen un rol generador de opinión en sus respectivas localidades”, apunta Zanabria.
Dos casos particulares son el Canal 45, TV UNSA de Arequipa, del que nos ocuparemos más adelante; y el de Villa El Salvador, TV Canal 45 de Villa, excluido del cable pero con un respetable público “local”. Fundada como empresa comunal, en la misma línea autogestionaria que ha marcado la historia de este distrito, opera desde fines de 1992, gracias a una donación del gobierno francés.
Desde entonces el canal se dedicó a informar, debatir problemas comunales en austeros programas en vivo y -caso excepcional-, a dar espacios libres para el avisaje personal de los pobladores. En joint-venture con diversas ONGs, se han producido espacios de debate como Amiga, conducido por Ana Uriarte (hasta el año 2000) y dirigido a las amas de casa de ese distrito en formas de organización popular. Por Encuentro, espacio dominical dirigido y conducido por Luis Pflucker, han desfilado muchos personajes de la escena política nacional.
“El comunal canal 45, propiedad de la Asociación Centro de Comunicación Popular y Promoción de Desarrollo de Villa El Salvador (Cecoprode-VES) es la excepción que confirma la regla de la veneciana televisión peruana, llena de canales de aguas nada potables”164, comenta Vivas sobre esta emisora.
Por todo lo cual, es de esperar que este boom se mantenga efervescente en los próximos años y que los contenidos locales dentro de la programación de los canales -o su propio canal- sea una exigencia ciudadana en todas las poblaciones
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CAPITULO IV