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Suele decirse cada vez más que el autismo es un desorden sensorial de gran impacto. Esto es porque las áreas más afectadas en el autismo están fuertemente ligadas al procesamiento sensorial.

Los aspectos que se detectan más rápidamente se encuentran en la comunicación y el lenguaje junto con la conducta y la baja interacción social. El lenguaje es meramente sensorial y motriz, siendo una dificultad para aquellas personas con TEA que no procesan los estímulos visuales y auditivos de forma adecuada. De esta forma, los problemas de comunicación infieren en la conducta, de la misma forma que otros trastornos de conducta tienen también un origen puramente sensorial. Sin embargo, esto no quiere decir que el 100% de los problemas de conducta tengan un origen sensorial, aunque en algunos casos sea el detonante.

nivel de coordinación generalmente malo. Po ejemplo, se encuentran niños que se tropiezan con una raya de lápiz dibujada en el suelo.

También utilizan estereotipias para estabilizar o regular hiperestímulos como, por ejemplo, balanceos para mejorar la sensación espacial o corporal. Y en cuanto a lo vestibular, se observan niños hipersensibles que tendrán pánico a los parques infantiles u otros con hiposensibilidad que buscarán un alto nivel de excitación girando sobre sí mismos, por ejemplo.

- AUDICIÓN. Oyen perfectamente pero el mal procesamiento auditivo causa un modelo de niño distraído. El déficit de atención suele ser una respuesta sensorial a un sobreestímulo. Se pueden encontrar respuestas mixtas, donde ciertas frecuencias presentan una respuesta hiperreactiva mientras otras presentan una hiporreactiva. De la misma forma, otras frecuencias de sonido les resultan agradables.

- VISIÓN. Ven perfectamente, sin embargo, la forma en que procesan la información es incorrecta. Además de existir un déficit en la integración con los demás sentidos. La forma de visión es local incluso cuando realizan barridos visuales en una imagen o habitación, pudiendo encontrar rápidamente a Wally escondido; pero siendo incapaces de encontrar el interruptor de la luz en una habitación. Por último, les resulta difícil utilizar las manos como un apoyo a la comunicación, esto es debido a una baja coordinación óculo-manual. Esto también dificulta el aprendizaje de la lectura y escritura.

- TACTO. Los problemas táctiles afectan a la piel del individuo en toda su extensión, percibiendo estímulos muy intensos en caso de hipersensibilidad. Algunos niños autistas rechazan abrazos no por ser insociables, sino porque la experiencia sensorial los desborda. Otros niños parece que no sientan dolor al golpearse varias veces la cabeza pero ponerse una determinada camiseta parece que les corte la piel.

- OLFATO. Hay niños que pueden ignorar olores fuertes, oler todo de forma compulsiva o justo lo contrario, evitar olores habituales.

- GUSTO. Los labios, la lengua y todo el conjunto de la boca son muy sensibles a texturas y temperaturas. A veces algo que huele bien no tiene la temperatura adecuada o su textura no es agradable. Todo esto causa que el individuo sea superselectivo con la comida.

- VESTIBULAR. Se encarga de la orientación espacial y el equilibrio, permitiendo el movimiento coordinado en tres dimensiones. La hiperreactividad vestibular implica que el niño esté en un estado de alerta permanente, perdiendo innumerables ocasiones de disfrutar de situaciones cotidianas que ayudan al desarrollo social. Y en el caso de la hiporreactividad, muestran impulsos que se confunden con la hiperactividad, además de realizar acciones peligrosas por carecer del sentido del peligro.

- PROPIOCEPCIÓN. Es la capacidad del organismo para informar al individuo de su posición, dirección, movimiento, etc. El mal procesamiento de ésta información causa una baja coordinación motora, generando dificultades cuando se requiera un acto motriz inusual para el niño con TEA. De esta forma, surgen problemas en la imitación de movimientos corporales, cuando se debe realizar una tarea sin consignas específicas, en el deporte, en la escritura, etc. Todo esto afecta al lenguaje por sus componentes sensorial y motriz; a la socialización y la interacción con el entorno; genera estados de ansiedad y provoca conductas no adecuadas.

1.1.3. MÉTODOS DE INTERVENCIÓN

Las dificultades que caracterizan a las personas con autismo comienzan a aparecer en la fase temprana del desarrollo, en el momento que empiezan a desarrollar algunas funciones cerebrales superiores como, por ejemplo, la capacidad de comprender a los demás como personas dotadas de mente. Por ello, es importante intervenir cuanto antes para evitar déficits en las diferentes capacidades afectadas.

En los centros de desarrollo infantil y atención temprana se trabaja con el niño y su entorno mediante el programa de intervención que mejor se adecúe a las necesidades individuales. Los programas de intervención se dirigen a potenciar las diferentes áreas del desarrollo del niño, fomentando una mayor autonomía en las actividades de cada día.

Tras la experiencia, se ha observado un número de elementos comunes que ha de tener un buen programa de intervención:

- Implantación del programa de forma precoz, incluso sin esperar el diagnóstico definitivo.

- Intervención intensiva, el máximo número de horas que el niño pueda recibir dependiendo de sus características.

- Menor tasa de actividades en las que participan el niño y el terapeuta y mayor tasa de actividades en los que participan dos o más niños de características similares.

- Inclusión de la familia en el programa.

- Interacción con otros niños sin trastornos de conducta y de su misma edad. - Medición frecuente de los progresos.

- Planificaciones muy estructuradas de rutinas, actividades y límites. - Aplicación de estrategias para perpetuar las actividades aprendidas.

- Que promueva: la comunicación espontánea y funcional; habilidades sociales; habilidades adaptativas para alcanzar mayor independencia y responsabilidades; interrupción de conductas desadaptativas; habilidades cognitivas, de destreza y académicas; y desarrollo de funciones anticipativas como planificaciones y autocorreciones.

MODELOS DE INTERVENCIÓN

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