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Methodology, definitions and justification

Las imágenes de la creación mexica detallan que Coatlicue se acercó un ramo de plumas a su seno y con ello procreó a Huitzilopochtli. Esta concepción virginal, incomodó de sobremanera a una de la hijas de Coatlicue llamada Coyolxauhqui, que organizó a los demás hermanos para que cometieran matricidio. Los Centzon Huitznahua – los hermanos matricidas- cuando estaban a punto de cometer su encomienda, nace Huitzilopochtli armado y defiende a su madre hiriendo a su hermana, quien muere hecha pedazos; mientras que con sus hermanos pelea hasta matarlos a todos:

Y el dicho Huitzilopochtli dijo a uno que se llamaba Tochancalqui que encendiese una culebra hecha de teas que se llamaba xiuhcóatl, y así la encendió y con ella fue herida la llamada Coyolxauhqui, de que murió hecha pedazos, y la cabeza quedó en aquella sierra que se dice Coatépec y el cuerpo cayó abajo hecho pedazos… (Sahagún, 2006: 186).

78 Reza la construcción mítica, que los hermanos eran los cuatrocientos surianos, presentados como las cuatrocientas estrellas, que se encontraban en referencia con el cerro de Coatépec. Acompañaban el mito lunar y terrestre de la hermana mayor del sol, Coyolxauhqui. En la referencia de las fuentes históricas de la creación del pueblo mexica, Huitzilopochtli es el sol, que lucha contra la hermana que representa a la luna y los hermanos que son las estrellas.

Día tras día el sol, al nacer, debe luchar contra sus hermanos que dominan el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos el sol emplea una culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl, la serpiente turquesa que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer para luego desaparecer (Tibón, 2005:495)

Esta batalla por el control del cosmos, registra una serie de elementos que contribuyen a la comprensión y explicación de los órdenes celestes y terrenales que los antiguos habitantes tenían para organizar su mundo. A partir de esta tragedia o drama cósmico como lo llama Tibón (2005), se constituye la referencia de la primera fundación del pueblo mexica, y que en suma nos ayuda a entender la creación de la segunda ciudad que sería Tenochtitlán.

Como mencioné anteriormente, la partida de los mexicas hacia un nuevo lugar donde fundarse en relación con el orden cósmico, se describe en una serie de explicaciones asociadas a la magia. Así, inducidos por la creencia en la molestia de su dios Huitzilopochtli, los hombres producen una serie de desastres naturales, que pueden ser entendidos por la conexión con el dios guerrero y azuzados por él, en esta idea pervierten el orden para poder migrar a otro lugar.

Para no incurrir en la ira de su dios los mexicanos quitaron y deshicieron los reparos y presas que tenían las aguas (…) Deshecha la laguna

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empezaron a secar los carrizales y secarse los árboles y a morirse los pescados y ranas (…) empezaronsé a ir las aves marinas y a quedar aquel lugar tan seco y sombrío como antes estaba… (Durán, 1967; citado en Tibón, 2005: 501).

En esta relación mágico-fundacional, Huitzilopochtli ordena salir de estas tierras y proseguir la peregrinación con la promesa de conquistar las “cuatro partes del mundo”:

Le dijo, pues, Huitzilopochtli a Chalchiuhtlatónac: Chalchiuhtlatónac, es de todo punto necesario que enseguida dispongas y ordenes lo que ha de hacerse para que conduzcas a todos los que irán contigo: y que los siete calpules aseguren a los que habeís prendido junto a las biznagas. Muy fuertes son los mexitin, pero también son muy numerosos los habitantes (de la tierra)3; iremos pues, a combatir a los pobladores que están asentados en el gran mundo, y allá nos estableceremos… (Tezozómoc, 2012: 41)

En su camino que realiza con los mexicas, Huitzilopochtli es acompañado por su hermana Malinalxochitl, pero la abandona porque considera que sus “oficios” no son buenos, ya que ella se dedica a la hechicería y es catalogada como una bruja que realiza rituales maliciosos y mata hombres. Algunos autores (Tezozómoc, Torquemada, Durán, Ixtlilxochitl) consideran a este personaje mítico, como otra personificación de la luna, de las tantas mujeres que se relacionan con Huitzilopochtli y que tienen vínculo o parentesco divino:

Ixtlilxochitl llama a la hechicera “mujer varonil” y en esto coincide con Torquemada, que según este autor, ella misma se define como “yo soy esforzada y varonil”. Pero la hermana mayor del sol era algo más: una grandísima malvada que usando sus artes mataba a mucha gente… No

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En la concepción cosmogónica mexica, la primera ciudad donde estaban asentados era Coatépec, se relacionaba con un culto lunar, mientras que la nueva ciudad se fundaba en el culto solar que estaba representado por su dios Huitzilopochtli (Tibón, 2005).

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sólo era la maestra del mal de ojo sino comía “vivo el corazón, y sin sentir come a uno la pantorrilla” (Tibón, 2005: 529).

En la Crónica Mexicáyotl, se tienen datos acerca de esta particular historia mítica que acompaña el origen y surgimiento del pueblo de Malinalco. Aunque sus referencias aluden siempre a esta combinación de mito e historia, la correlación de su fundación resalta interés a este trabajo, porque la construcción histórica está atravesada transversalmente por este imaginario y sienta precedentes en la forma de organización política, social, económica y cultural de este lugar:

Eran muchos los que así venían; y tanto los michuaques como los malinalcas eran parcialidades4 de los mexicas, pues todos venían [juntos]. A los michuaques los abandonaron mientras se divertían en el agua hombres y mujeres, en el lugar llamado Pátzcuaro; allá les quitaron sus tilmas y sus mastles, y a las mujeres les quitaron sus faldas y huipiles… (Tezozómoc, 2012: 45).

En los relatos de esta crónica se menciona que así como a los michuaques, la hermana mayor de Huitzilopochtli fue abandonada por el camino mientras ella dormía; “porque ella no era humana… descarriaba a la gente, la hechizaba, la cargaba dormida, la hacía comer culebras y alacranes, convocaba a los ciempiés y a las arañas, y se convertía en bruja” (Tezozomoc, 2012:45).

Por su parte, en la Crónica Mexicana en Náhuatl que registra Chimalpáhin, se menciona que en el año 8 Tochtli, que corresponde al 1110 del año gregoriano, “mientras dormía, abandonaron en Chimalco a Malinalxochitl, madre de los

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Las parcialidades a que hace alusión Tezozómoc, están referidas a los siete calpules que migraron en la peregrinación hacia la fundación de México Tenochtitlan. Estos calpules además de llevar a Huitzilopochtli, traían consigo a sus dioses, de los que tomaron el nombre de sus calpules: el calpul de los yopicas, el calpul

de los tlacochcalcas, el calpul de los huitznahuas, el calpul de los cihuatecpanecas, el calpul de los chalmecas, el calpul de los tlacatecpanecas y el calpul de los izquitecas (Tezozómoc, 2012).

81 malinalcas, a los que [luego] ella condujo hasta asentarlos en Malinalco” (Chimalpáhin, 2012: 213).

En las referencias y registros mencionados anteriormente, se traza una historia mítica en la que subyacen una serie de elementos que han acompañado y acompañan la memoria colectiva del pueblo de Malinalco. Sin embargo, sin afán de excluir y separar la historia del mito originario, trataré ahora de plantear el discurso histórico desde el punto de vista de los acontecimientos reales acontecidos en la formación de Malinalco. Con ello, no hay la pretensión de hablar de dos historias, sino más bien connotar las cercanías e imbricaciones de las versiones históricas y reconocer la simbiosis de los hechos y el mito, con el único fin de aproximarnos a un esfuerzo hermenéutico de interpretación del conflicto en las cosas, las memorias y los imaginarios del habitante de Malinalco.