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Hasta ahora nos hemos ocupado principalmente de la palabra escrita, en cuanto transfiere o traduce el espacio audiotáctil del analfabeto "sacro" al espacio visual del hombre civilizado, alfabetizado o "profano". Una vez se produce esta transferencia o metamorfosis, pronto estamos en el mundo de los libros, manuscritos por los escribas, o tipográficos. El resto de nuestra tarea será ocuparnos de los libros escritos e impresos y de las consecuencias para el estudio y la sociedad. Desde el siglo v antes de Cristo hasta el siglo xv después de Cristo, el libro era un producto de los escribas. Solamente un tercio de la historia del libro en el mundo occidental ha sido tipográfica. No es, por tanto, incongruente decir, como lo hace G. S. Brett en Psychology

Ancient and Modern (págs. 36-37):

La idea de que el saber consiste esencialmente en el estudio de los libros parece ser una opinión moderna, derivada probablemente de las distinciones medievales entre clérigo y seglar, con el énfasis adicional aportado por el carácter literario del más bien fantástico humanismo del siglo XVI.La idea original y natural de saber es la de "astucia" o posesión de ingenio. Ulises es el tipo original de pensador, un hombre con muchas ideas, que podía sobrepujar a los cíclopes y lograr un significativo triunfo de la mente sobre la materia. Sabiduría es, así, la capacidad de vencer las dificultades de la vida y alcanzar éxito en este mundo.

Brett especifica aquí la dicotomía natural que el libro produce en cualquier sociedad, por añadidura a la escisión que causa en el individuo de tal sociedad. La obra de James Joyce demuestra una completa clarividencia en estas cuestiones. El Leopoldo Bloom de Ulises, hombre de muchas ideas y de muchos recursos, es un aventurero agente de publicidad. Joyce vio el paralelismo, por una parte, entre la frontera moderna de lo verbal y lo pictórico, y, por

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otra, entre el mundo homérico, en equilibrio entre la vieja cultura sacra y la nueva sensibilidad profana o literaria. Bloom, el judío recientemente destribalizado, se nos presenta en Dublín, un mundo irlandés ligeramente destribalizado. Tal frontera es el mundo moderno de la publicidad, congenial, por tanto, a la transicional cultura de Bloom. En el episodio decimoséptimo, o de Ithaca, en el Ulises, leemos: "¿Cuáles eran habitualmente sus meditaciones finales? Acerca de un anuncio, [95] único y sin igual, que obligara a los transeúntes a detenerse maravillados, una novedad en materia de carteles, exenta de todo extraño aditamento, reducida a los más simples y eficaces términos, que no excediera de la amplitud de una ojeada casual, y congruente con la velocidad de la vida moderna."

En Books at the Wake, señala James S. Atherton (páginas 67-68) (*):

Entre otras cosas, Finnegan Wake es una historia de la escritura. Empezamos escribiendo sobre "un hueso, una piedra, una piel de carnero... dejadlos cocer en la olla rezongona: y Gutenmorg, con su cédula de cromagnon, sus tintas grasas y su gran principio, debe salir de una vez para siempre, rubi- colorado, de la prensapalabras" (20.5). La "olla rezongona" es una alusión a la Alquimia, pero hay aquí alguna otra significación relacionada con la escritura, porque la próxima vez que aparece la palabra, de nuevo se halla en un contexto relacionado con el progreso de los sistemas de comunicación. Dice el párrafo: "Todos los signos aereo-irlandeses de su alfabeto sordomudo-de-sube- y-baja, desde un Padre Hogam hasta la Madre-rezongona Masons... (223.3) "Alfabeto sordomudo-de- sube-y-baja" combina los signos sordomudos en el aire—o signos irlandeses—con los altos y bajos del abecedario corriente, y los más pronunciados altos y bajos de la escritura irlandesa ogham. Mason, siguiendo esto, debe de ser el hombre de tal nombre que inventó la plumilla de acero. Pero todo lo que puedo sugerir en cuanto a "madre-rezongona" es el rezongar de los francmasones, que no encaja en el contexto, aunque, por supuesto, también ellos hacen signos en el aire.

"Gutenmorg con su cédula de cromagnon" explica en glosa mítica el hecho de que la escritura significó la salida del hombre sacro de las cavernas del mundo auditivo de resonancia simultánea y su paso al mundo profano de la luz del día. La referencia a los masones se hace al mundo del albañil, como modelo de lenguaje que es. En la segunda página del Wake, Joyce está haciendo un mosaico, un escudo de Aquiles, por decirlo así, de todos los temas y modos del lenguaje humano y de la comunicación: "El Gran Maestre Finnegan, de la Mano Tartamuda, murador de los hombres libres, vivió, del modo más despreocupado que puede imaginarse, en su tosquedad, demasiado remoto para los mensajes, antes que los jueces josueitas nos numeraran..." Joyce, en el Wake, está haciendo sus propios dibujos, a lo cueva de Altamira, de toda la historia del espíritu humano, en términos [96] de sus gestos y posturas básicas durante todas las fases de la cultura y de la tecnología humanas. Como su título indica, vio que el despertar del progreso humano puede reaparecer de nuevo en la noche del hombre sacro y auditivo. El ciclo finés de instituciones tribales puede volver en la era eléctrica, pero, si vuelve, hagamos de él un despertar, un alerta, o ambas cosas. Joyce no pudo ver ventajas en que permanezcamos encerrados en cada ciclo cultural, como en un trance o un sueño. Descubrió los medios de vivir simultáneamente en todos los modos culturales de un modo consciente. El medio que cita para tal conocimiento de sí mismo y para la corrección de la desviación cultural es su "coloideorscopio". Este término indica la interacción en una mixtura coloidal de todos los componentes de la tecnología humana en cuanto extienden nuestros sentidos y alteran sus proporciones en el caleidoscopio social del conflicto cultural: "deor", salvaje, lo oral o sacro; "scopio", lo visual o profano y civilizado.

Hasta ahora, una cultura ha sido un hado mecánico para las sociedades, la interiorización automática de sus propias tecnologías.

Hasta aquí, la mayor parte de los hombres han aceptado la cultura de su tiempo como un destino, del mismo modo que el clima o la lengua de su país; pero el acentuado conocimiento de los modos exactos de muchas culturas constituye una liberación de ellas en lo que tienen de prisiones. De aquí que el título de Joyce sea también un manifiesto. En su muy competente estudio Man, His First Million Years, Ashley Montagu comenta diversos aspectos del analfabetismo de un modo relacionado con esos temas:

*En los párrafos entrecomillados que siguen, hasta el final de este capítulo, emplea Joyce una serie de palabras

híbridas y compuestas, con un doble sentido que el comentarista citado, primero, y el autor de este libro, después, intentan descifrar o explicar. En la traducción no es posible, en todos los casos, reflejar esta duplicidad y amaño ortográfico de las palabras del original. (N. del T.)

El hombre analfabeto lanza la red de su pensamiento sobre el mundo todo. La mitología y la religión puede que estén estrechamente relacionadas, pero en donde la una se desarrolla de la vida diaria del hombre, la otra surge de su preocupación por lo sobrenatural. Y así es con su concepto del mundo, que estará compuesto de elementos seculares, religiosos, mitológicos, mágicos y experimentales, todos unidos en uno.

La mayor parte de los pueblos analfabetos es extremadamente realista. Se sienten muy inclinados a poner el mundo bajo su control, y muchas de sus prácticas están proyectadas para asegurar que la realidad se producirá [97] de acuerdo con su mandato. En la convicción de que los espíritus están de su parte, un hombre puede hacer entonces todos los preparativos para el buen éxito de una expedición. Obligar a la realidad para que haga lo que uno le manda, manipulándola en la forma prescrita, es una parte de la realidad para el analfabeto.

Es preciso comprender que los pueblos analfabetos se identifican a sí mismos con el mundo en que viven mucho más intensamente que lo hacen los pueblos civilizados. Cuanto más "civilizada" se hace una persona, tanto más tiende a separarse del mundo en que vive.

Para los analfabetos, lo que ocurre es la realidad. Si las ceremonias previstas para aumentar la natalidad de los animales y la cosecha de plantas se ven seguidas de tal aumento, no solo las ceremonias están relacionadas con el aumento, sino que son parte de él; porque, sin las ceremonias, el aumento de animales y plantas no se habría producido—estas son las razones del analfabeto—. No es que el analfabeto se caracterice por tener una mente ilógica; su mente es perfectamente lógica y la emplea muy bien, ciertamente. Un hombre blanco y educado que se encontrase súbitamente trasladado al desierto central australiano no es probable que durase mucho tiempo. En cambio, el aborigen australiano se las compone muy bien. Los aborígenes de todos los países han hecho ajustes en su medio ambiente que indican, más allá de toda duda, que su inteligencia es de un orden superior. Lo inconveniente en el analfabeto no es que no sea lógico, sino que aplica la lógica con demasiada frecuencia, muchas veces sobre la base de premisas insuficientes. Generalmente supone que los sucesos asociados están relacionados causalmente. Pero esta es una falacia que comete continuamente la mayoría de las gentes civilizadas, ¡y aun se sabe que ocurre entre científicos muy preparados! Los analfabetos tienden a adherirse muy rígidamente a la ley de asociación y causación, pero la mayor parte de las veces es operante, y, según la ley pragmática, lo que es operante se tiene por verdadero.

Nada estaría más lejos de la verdad que la idea de que los analfabetos son completamente crédulos, criaturas dominadas por la superstición y el miedo, sin capacidad ni oportunidad alguna para pensar con independencia y originalidad. A más del buen sentido del caballo, el analfabeto demuestra usualmente mucho sentido práctico basado en la apreciación de las duras realidades de la vida.

Lo que Montagu descubre aquí acerca del intenso sentido práctico de los analfabetos cuadra perfectamente como glosa al Bloom y al ingenioso Ulises de Joyce. ¿Qué podría ser más práctico para un hombre cogido entre la Escila de la cultura del alfabeto y la Caribdis de la tecnología postalfabética que construirse una balsa con ejemplares de anuncios? Se conduce como el marinero de Poe en el Maelstrom, que observó el movimiento del torbellino y sobrevivió. ¿Puede dejar de ser nuestra misión en la nueva era electrónica el estudio de los movimientos del nuevo vórtice que se produce en el cuerpo de las culturas más antiguas? [98]

Las técnicas de la uniformidad y la repetibilidad fueron introducidas por los romanos y

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