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de estudiantes

transitaba hacia

niveles superiores,

fueron surgiendo

otras necesidades,

entre las que

se destaca

la introducción y el

perfeccionamiento

del principio

de vinculación

del estudio con el

trabajo

Año

Gasto Presupuestario (millones de pesos) % respecto a los gastos corrientes totales del presupuesto nacional 1996 14213 19.4 1995 1358.7 20.1 1994 1334.6 20.2 1993 1384.9 21.8 1992 1426.7 23.0 1991 1504.0 23.6 1990 1619.5 22.0

Comportamiento de los gastos corrientes en educación

TABLA 6.2

ONE 1998

perfeccionamiento del principio de vincu- lación del estudio con el trabajo.

Así, apareció el Plan de Escuelas en el Campo, mediante el cual los alumnos de ni- vel medio (secundaria y preuniversitario) te- nían la opción de cursar estos estudios bajo régimen de internados en instituciones esco- lares de nuevo tipo. Para aquellos que perma- necían en las ciudades, este objetivo se mate- rializaba a través de un ciclo de labores agrí- colas en campamentos habilitados al respec- to, período al que se le ha denominado Escue- la al Campo.

Creció, consecuentemente, el número de jóvenes interesados en los estudios univer- sitarios, a lo que se unió la apertura de sus aulas a todos los trabajadores del país. Fue necesario abrir nuevas universidades y am- pliar las existentes. Progresivamente, todas las capitales de provincias comenzaron a te- ner centros de estudios superiores o filiales del más cercano. Las nuevas instituciones or- ganizaron, además, cursos dirigidos (o a dis- tancia) para trabajadores. El derecho a la su- peración quedó debidamente establecido en la legislación laboral y fue respaldado por acuerdos prácticos con el Ministerio del Tra- bajo. Los estudiantes-trabajadores podían ob- tener facilidades de estudio y la comprensión de las empresas empleadoras.

Los estudios de nivel superior sufrieron una rápida expansión: entre los cursos 1959- 60 y 1970-71, la matrícula en las universidades creció en 10 mil estudiantes; en los diez años siguientes, creció en 155 mil (MES 1997a). Tal fue el desarrollo y la complejidad alcanzados por este nivel de enseñanza, que en 1976 fue desagregado del Ministerio de Educación y organizado en un nuevo ministerio (Ministe- rio de Educación Superior).

En la actualidad, la educación superior dispone de un claustro de 23 mil profesores y una matrícula de 155 mil estudiantes (en años anteriores ha rebasado los 160 mil). Desde 1959, han salido de sus aulas más de medio millón de graduados, lo que, aproximada- mente, representa un 5% de la población to- tal (MES 1997b).

Uno de los aspectos en los que más se ha trabajado es la expansión y perfeccionamien- to del sistema de enseñanza profesional y técnica, encargada de la formación de espe- cialistas de nivel medio y medio superior, muy necesarios para la economía del país. El pro- pósito ha sido respaldado por la creación de un amplio número de institutos técnicos en especialidades que se adecuan a las necesi- dades socio-económicas concretas de cada momento histórico del desarrollo del país.

Uno de los más destacados logros de la educación en Cuba lo constituyen las faci- lidades escolares y laborales para el estudio de los trabajadores activos. A través de varia- dos planes y programas de diversos tipos (elemental, medio básico y medio superior), los trabajadores cubanos han tenido la op- ción de estudiar sin necesidad de abandonar sus puestos de trabajo y contando con el apo- yo de las administraciones laborales. Hoy, de cada 100 ocupados, 7 poseen títulos univer- sitarios y 13 son técnicos medios (Cuba 1995). Otros esfuerzos han sido dirigidos a exten- der por todo el país una red de escuelas de di- ferentes tipos y niveles de enseñanza, destina- das a cubrir el amplio abanico de necesidades educativas existentes en las provincias.

A partir de 1989, y a pesar de todos los es- fuerzos por evitarlo, la fuerte crisis en la eco- nomía cubana no podía dejar de afectar se- riamente el sector educacional. Las mayores restricciones se notaron en la disponibilidad de medios de enseñanza, útiles escolares, uni- formes, calzado, así como en la alimentación en los comedores escolares, sobre todo, en las escuelas con régimen de becas. Entre 1990 y 1993, las asignaciones para alimentos por alumno interno y semi-interno disminuyeron en las siguientes proporciones: 8% en los cír- culos infantiles, 29% en las escuelas primarias, 40% en escuelas secundarias básicas en el campo y 24% en preuniversitarios en el campo (CIEM 1997). A las necesidades materiales in- mediatas, se sumó el lógico deterioro de la infraestructura escolar, en ocasiones, acumu- lado por una deficiente atención sistemática en décadas anteriores.

A través de variados

planes y programas

de diversos tipos

(elemental,

medio básico

y medio superior),

los trabajadores

cubanos han tenido

la opción de estudiar

sin necesidad de

abandonar sus

puestos de trabajo

y contando con el

apoyo de

las administraciones

laborales

82 INVESTIGACION SOBRE DESARROLLO HUMANO Y EQUIDAD EN CUBA 1999 c Comprende edades de 13 a 16 años

d Comprende edades de 6 a 16 años

Indicadores seleccionados de educación

Tabla 6.3

Indicadores seleccionados

Personal docente por 1 000 habitantes Alumnos matriculados en educación superior por 100 000 habitantes

Tasa de analfabetismo (población de 10 años y más) (%)

Tasa de escolarización de 6 a 11 años (%) Tasa de escolarización de 12 a 14 años (%) Tasa de escolarización de 6 a 14 años (%) Relación alumno/profesor

en enseñanza primaria Relación alumno/profesor en enseñanza media Índice de retención escolar en enseñanza primaria Índice de retención escolar en secundaria básica Índice de retención escolar en preuniversitario Ïndice de retención escolar en escuelas pedagógicas Índice de retención escolar en enseñanza técnico y profesional a Censo de población y viviendas de 1981. b Comprende edades de 6 a 12 años ONE 1998 1980 21.9 1 503.9 ... 98.8b 79.8c 91.7d 17.5 10.1 98.2 92.7 93.2 87.4 87.4 1990 21.9 2 279.4 3.8a 100.0 94.2 98.1 12.5 10.0 98.7 95.9 96.3 91.6 91.6 1997 17.9 945 3.8a 99.4 92.9 97.4 13.0 11.0 99.5 98.7 95.2 96.0 96.0

El Estado, sin embargo, realizó serios es- fuerzos por proteger la actividad educacio- nal: ninguna escuela fue cerrada, ni cancela- do ningún tipo de enseñanza. A las caren- cias materiales se enfrentó la ingeniosa búsqueda de alternativas y el perfecciona- miento del trabajo metodológico y de di- rección (MINED 1995). La contracción en los ingresos al presupuesto, el aumento del déficit y las medidas instrumentadas para su correc- ción, no impidieron que las partidas des- tinadas a la educación continuaran mante- niendo una alta prioridad relativa. Tras el im- pacto de la crisis y el ulterior proceso de recu- peración económica, el gasto en la educación ha vuelto a expandirse, modesta pero soste- nidamente.

Como parte de las medidas de ajuste fi- nanciero, sin embargo, han sido suprimidas algunas gratuidades (por ejemplo, servicios en escuelas semi-internas, escuelas de idio- mas para adultos), que corrían a la cuenta del

presupuesto del Estado. El aporte que por esta vía realizan los individuos al finan- ciamiento de la educación, es muy pequeño y, en la práctica, ha podido ser abonado sin acarrear problemas en materia de equidad. No obstante, han sido establecidos controles para identificar grupos vulnerables con inca- pacidad de pago y, en consecuencia, eximirlos de este aporte.

Análisis de indicadores seleccionados

El indicador más significativo es el alto nivel de escolarización en todos los grupos de edades, mantenido aún en los momentos más difíciles del período especial y que be- neficia no sólo a los niños en edad preescolar y escolar primaria, sino también a aquéllos en edades de estudios secundarios.

Precisamente, el nivel medio es el más pro- blemático del sistema educacional cubano, a cuyas complejidades se suman las propias de la adolescencia (Pérez 1998). No obstante, el nivel de escolarización se ha mantenido por encima del 90%, con una leve caída en los cursos 1993-94 y 1994-95, pero recuperado en los dos cursos siguientes.

La escolarización en este nivel de ense- ñanza está muy relacionada con la política de continuidad de estudios. Este es otro de los aspectos a los que se ha prestado una especial atención y ha hecho posible que en la actua- lidad, prácticamente, la totalidad de los que culminan la enseñanza primaria continúen hacia los estudios secundarios, y más del 94% de los estudiantes que terminan el nivel medio básico, transiten hacia los diferentes tipos de enseñanza correspondientes al medio supe- rior.

El momento más crítico en la desvin- culación de los jóvenes al estudio fue el cur- so 1994-95, pero las medidas adoptadas en conjunto por los ministerios de Educación, Economía, y Trabajo y Seguridad Social logra- ron revertir el proceso. Tras el curso 1996-97, el 94.3% de los jóvenes que terminaron la en- señanza secundaria, se mantuvo vinculado a algún tipo de enseñanza (Pérez 1998).

Otro de los cambios del actual decenio se relaciona con la política de continuidad de estudios. Los institutos preuniversitarios, que históricamente habían sido los mayores receptores de graduados de noveno grado, en forma progresiva han ido cediendo su lu- gar a los institutos de enseñanza técnica y profesional. En el curso 1990-91, sólo el 27.9% de los graduados transitaba hacia la ense- ñanza técnica y profesional; en el curso 1996- 97, la proporción se elevaba al 50.5%.

Continuidad de estudios en graduados de noveno grado (en miles y en %)

TABLA 6.4

Indicadores seleccionados

Graduados de secundaria básica Ingreso a preuniversitario %

Enseñanza Técnica y Profesional % Otros organismos % No continuantes % 1990-91 150.6 82.6 57.2 42.0 27.9 0.6 0.4 8.3 5.5 1991-92 139.6 68.3 49.3 60.5 43.3 1.8 1.2 9.0 6.5 1992-93 120.4 43.9 36.5 68.0 56.5 - - 8.6 7.1 1993-94 106.2 36.8 34.7 58.8 55.4 2.2 2.1 8.3 7.8 1994-95 100.2 38.8 36.7 49.8 49.7 0.3 0.3 13.4 13.4 1996-97 94.5 40.1 42.5 47.8 50.2 1.2 1.3 5.4 5.7 1995-96 93.5 37.1 39.7 48.8 52.2 0.9 0.9 6.7 7.2 MINED 1998

La matrícula en la educación superior se ha estado reduciendo de manera sostenida en los últimos años (Pérez 1998). Los cam- bios responden a diversos factores. Entre ellos, que la estructura del sistema educacio- nal se ha estado adaptando a los requeri- mientos del nuevo escenario económico, con el fin de poder garantizar al recién graduado un empleo en concordancia con su prepara- ción y evitar así frustraciones laborales ulte- riores.

También se considera, para el caso del ni- vel medio, la influencia ejercida por la con- centración de los preuniversitarios en el cam- po, lo cual no siempre se corresponde con los intereses individuales de los jóvenes (Pérez 1998).

El programa educacional también ha pres- tado atención a la estabilidad en los estudios y la calidad del proceso docente educativo. La deserción estudiantil y sus causas han si- do objeto de monitoreo permanente.

La mayoría de las deserciones se producen en la enseñanza técnico-profesional y preuni- versitaria. Están asociadas al abandono de estudios, porque las opciones existentes no se corresponden con las aspiraciones de es- tos jóvenes, entre ellas, la oferta de especia- lidades técnicas no atractivas.

Este pequeño grupo de jóvenes que se desvinculan de los estudios, tiene la posibi- lidad de continuar su superación a través de la Facultad Obrero Campesina, las Escuelas de Idiomas y otros centros de capacitación.

En la tarea de preservar la continuidad de estudios hasta que los jóvenes estén

debidamente preparados para iniciar su vida laboral, es muy importante el apoyo de la fa- milia y del conjunto con las instituciones res- ponsables de este seguimiento. Es impos- tergable fortalecer la formación de valores ético-morales en los jóvenes, en particular, el interés por el estudio como canal fundamen- tal de ascenso social y, al mismo tiempo, ins- truirlos en la nueva estructura económica y social que se viene conformando al calor de la reforma económica.

El alcance y la preservación de la equi- dad en la educación ha tenido presente a los niños y niñas en circunstancias especialmen- te difíciles. Para la atención gratuita de niños con algún tipo de discapacidad para el apren- dizaje, el Estado ha venido desarrollando pro- gresivamente una red de escuelas de educa- ción especial que garantiza su atención inte- gral. Las escuelas atienden niños con trastor- nos de la conducta, retraso mental, retardo en el desarrollo psíquico, sordos e hipoacúsicos, estrábicos, amblíopes e impedidos físicos.

Los tres principios esenciales de su tra- bajo educativo han sido la interrelación de la escuela con la comunidad, la preparación la- boral y la incorporación de la familia al proce- so de atención y educación (MINED 1995).

También se ha puesto en práctica de for- ma gratuita la modalidad del maestro ambula- torio para atender en los hogares a los niños, cuya discapacidad no les permite asistir re- gularmente a clases o que viven en zonas ale- jadas de escuelas de educación especial.

La cobertura en este subsistema de educa- ción es, aproximadamente, del 97%, a pesar

84 INVESTIGACION SOBRE DESARROLLO HUMANO Y EQUIDAD EN CUBA 1999 Cursos 1989-1990 1993-1994 1996-1997 Comportamiento de la movilidad de los maestros y profesores (en %)

Tabla 6.5 Retorno* - 33.1 39.5 Exodo 4.3 7.7 4.7

*Se refiere al porcentaje de maestros y profeso- res que retornó a algunos de los subsistemas de educación, en relación con el éxodo.

MINED 1998

de lo costoso de este tipo de enseñanza y de las restricciones económicas que ha tenido que enfrentar el país en los últimos años. En la actualidad, Cuba tiene uno de los mejores servicios de este tipo. Su nivel técnico y los esfuerzos del Estado para preservar su ca- rácter público y gratuito, son internacio- nalmente reconocidos.

Entre los factores coadyuvantes de los avances en educación, merece mención apar- te el factor humano. La creciente disponi- bilidad de maestros, su preparación profe- sional y su disposición de trabajar en medio de restricciones materiales, hicieron posible los éxitos actuales. Un problema, sin embar- go, que afecta la educación en los últimos tiempos, es el éxodo de maestros y profeso- res hacia otras ramas mejor remuneradas de la economía. Los estudios realizados indican que el momento de mayor éxodo fue el curso 1993-1994. Ya en el curso 1996-97, se observa una pequeña recuperación que, se estima, marca el detenimiento de esta tendencia. Aún así, el éxodo resulta superior al observado en el curso 1989-90 (primero de la etapa de crisis). El Estado ha emprendido acciones para promover el retorno a las aulas de estos maes- tros (que ya se observa), al tiempo que se cre- an nuevos incentivos para lograr una mayor permanencia en el sector.

La labor educacional, desplegada en Cu- ba, le ha permitido al país cumplir con las me- tas del Programa Nacional de Acción deriva- do de la Conferencia Mundial “Educación Pa- ra Todos”, en lo que se refiere a cobertura de los diferentes tipos de enseñanza y erradi- cación del analfabetismo (Cuba 1997).

Recientemente, se presentó un estudio comparativo entre 13 países latinoamerica- nos, que se distingue de otros anteriores en que —entre otros factores— estuvo orien- tado a la política educativa, fue realizado por los sistemas educativos de los países parti-

cipantes, y en él se incluyeron factores aso- ciados al rendimiento académico se- leccionando una muestra doblemente estra- tificada y controlada. El informe del estudio fue preparado por el Laboratorio Latino- americano de Evaluación de la Calidad de la Educación. En su capítulo I, “Hallazgos principales de los resultados del estudio”, se afirma que: “En sus resultados, Cuba se desta- ca significativamente entre los países de la región.” (UNESCO 1998).

Según los resultados en la aplicación del Indice de la Educación Fundamental (IEF), elaborado por la UNESCO, Cuba ocupa el pri- mer lugar entre las naciones del Tercer Mundo (CIEM 1997).

Equidad cultural

Como la mayoría de los sectores de la so- ciedad cubana, la actividad cultural muestra una curva pronunciadamente ascendente entre 1959 y 1989, tras lo cual la crisis econó- mica ha provocado una caída significativa de los principales indicadores.

Desde 1959, fue interés del Estado apo- yar la creación de instituciones para promover el desarrollo cultural multifacético de la po- blación y dotar al país de una infraestructura capaz de impulsar los más ambiciosos pro- yectos. El impulso cultural de la revolución cubana permea la vida del país durante estos años y se expresa, en última instancia, en la presencia del arte y la literatura cubanos en el escenario internacional. Pero bajo los numero- sos reconocimientos alcanzados por la obra de cineastas, escritores, pintores, compo- sitores y músicos durante las últimas déca- das, subyace una política cultural, cuyo eje ha sido la participación popular. La Campa- ña de Alfabetización y la creación de la Im- prenta Nacional de Cuba, ambas en 1961, son episodios de una misma saga.

Por esos años, fueron creadas institu- ciones que luego alcanzarían enorme presti- gio dentro y fuera del país: la Casa de las Américas,3 el Consejo Nacional de Cultura

(embrión imperfecto de lo que sería, años des- pués, el Ministerio de Cultura), el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfi- cos, el Teatro Nacional, el Ballet Nacional, el Conjunto Folklórico Nacional, Danza Na- cional, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional. Surgen las casas de cultura,

3. La Casa de las Américas fue creada en 1959. Es- ta institución, de carácter sociocultural, promue- ve las relaciones con el movimiento artístico e in- telectual de América Latina.

El alcance y

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