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9.1.1. Los conflictos y sus soluciones en la pequeña empresa

Š La percepción que existe de la posibilidad de que una empresa tenga un conflicto a lo largo de su vida es mayor entre los asesores que entre los empresarios, que vislumbran el futuro con más optimismo. Aún así, hay sectores más proclives a entrar en desavenencias, como es el caso de la construcción y el sector naval.

Š Los conflictos se dividen en dos categorías: los que se originan entre empresas, que son los más numerosos y tienen que ver con impagados por incumplimiento, por un uso ilegítimo de una marca o patente y a conflictos de intereses; y, por otro lado, los que surgen dentro de la empresa, que se dan entre socios o con herederos, que son bastante traumáticos, o bien con empleados.

Š Los conflictos alteran la actividad empresarial y afectan negativamente a la productividad, por lo que deben solucionarse cuanto antes. Los empresarios consultan siempre con sus asesores.

Š Los asesores consideran dos momentos en la reacción ante los problemas, una primera fase de prevención y la posterior solución. En la prevención, se trata de que los conflictos no se produzcan, a través de un estricto cumplimiento de la ley y la firma de documentos, como es el caso del protocolo familiar, aunque no siempre funciona.

Š Al iniciar el proceso de solución, los asesores aconsejan que el empresario sopese las consecuencias de los sistemas, apostando en lo posible por la negociación y dejando acudir a los Tribunales para casos muy concretos (patentes y marcas…), aplicando la sentencia de que más vale un mal acuerdo que un buen juicio. Los abogados, por el contrario, son más proclives a terminar en los Tribunales y por este motivo se les critica.

Š A los Tribunales de Justicia se le encuentran ventajas, como ser el sistema más conocido, a ellos se acude para conseguir la victoria moral sobre el adversario y una sentencia firme que obligue a la otra parte. Simbólicamente el acusador se siente en una posición de fuerza. Pero se encuentra colapsada, precisa de un largo período de tiempo para resolver los asuntos y es cara, con excepción de los juicios monitorios, que son rápidos.

Š Se detecta desconfianza con la Justicia española, que se cree que ha empeorado en los últimos años, sobre todo para los mayores de 40 años. Esta percepción parte de las noticias de sentencias injustas aparecidas en la prensa, las malas experiencias propias o de personas cercanas y la superficialidad de los jueces a la hora de estudiar un caso. Esta desconfianza es un lastre que obstaculiza que los conflictos empresariales se diriman en un Juzgado, optando en la mayoría de los casos por la negociación entre las partes.

Š La negociación, en asuntos mercantiles, suele dirimirse por la compensación económica de una parte a otra, obviando otras posibles consecuencias. Tiene más ventajas que inconvenientes. En comparación con un pleito, una negociación siempre es más rápida, por lo que la empresa se beneficia en su actividad. Además es más barata y más discreta.

Š Como inconvenientes de la negociación surgen el que sea necesario establecer una igualdad entre las partes, cuando hay casos en que hace falta establecer un vencedor y un vencido, bien porque el asunto lo recomiende (casos de patentes), o porque las partes se apasionen y con el conflicto.

9.1.2. La percepción del Arbitraje como alternativa

Š El Arbitraje se conoce bastante bien de oídas, por los comentarios de los entrevistados. Pero cabe suponer, por las conversaciones en la captación, que existe gran número de pequeños empresarios que jamás han oído hablar de él.

Š Su conocimiento es más bien superficial, ya que no saben cómo funciona ni las novedades que aporta la Ley del 2003. Surgen muchas dudas en torno a él. No se sabe si se debe llevar o no abogado, quién es el árbitro y quién lo escoge, si ejerce esta función a tiempo completo o sólo esporádicamente, si cobra honorarios y si éstos son altos, si el laudo es o no vinculante y por qué existen dos tipos de arbitraje (de equidad y sujeto a derecho).

Š Para comprender y explicar el Arbitraje precisan recurrir a otros referentes, tantos actuales (el Arbitraje laboral, el albacea) como históricos (el juez de paz, los tribunales gremiales, los hombres buenos).

Š Las motivaciones principales al uso del Arbitraje son su supuesta mayor rapidez y agilidad, el hecho de que sus decisiones sean vinculantes, un menor coste, la imparcialidad y la mayor experiencia del árbitro.

Š Sólo se someten al Arbitraje en aproximadamente un 10% de los contratos, debido al desconocimiento existente, pero ninguno llega a usarlo, sólo existen referentes de entidades sin ánimo de lucro. La razón estriba en que ambas partes deben ponerse de acuerdo, pero tienen cierta desconfianza porque desconocen el funcionamiento. Los abogados no lo recomiendan.

Š Respecto a los Tribunales de Justicia, el Arbitraje parece ser más rápido, menos costoso, el árbitro es una persona cercana y dialogante en comparación con el juez, que anima al diálogo entre las partes y consigue llegar a un acuerdo común.

Š En relación a la negociación, las ventajas son menos evidentes. En las negociaciones no existe el árbitro ni las partes se encuentran, lo que puede ser tanto positivo para llegar a un acuerdo como negativo, en tanto puede encarecer el proceso.

9.1.3. El futuro del Arbitraje

Š El futuro del Arbitraje se percibe con un optimismo moderado entre los asesores y más bien pesimismo entre los empresarios.

Š Para que el Arbitraje tuviera un futuro esperanzador deberían cumplirse tres retos. En primer lugar, darlo a conocer a empresarios y asesores, así como su funcionamiento. En segundo lugar, su coste debe ser asumible, similar o inferior a la negociación con abogados. Y, por último, a medio plazo, estudiar la posibilidad de que el Arbitraje sea un paso obligatorio, antes de recurrir a los Tribunales, como ahora ocurre con el laboral.

Š Si se cumplen los dos primeros retos, el Arbitraje puede generar empleo. Necesitaría de abogados expertos en arbitraje y de formadores de éstos. La posibilidad de que surja empleo para más árbitros no se percibe igual entre los menores de 40 y los mayores de esta edad.

Los más jóvenes creen que podría crearse un cuerpo de árbitros a través de oposiciones. Los más mayores son reacios a que asuman la función de árbitros personas con este perfil. Prefieren profesionales expertos en Derecho Mercantil o en el sector, por lo que el cargo debería elegirse dentro de los mejores de los Colegios Profesionales o de las Cámaras de Comercio.

9.2. Resumen del resultado de la encuesta realizada para EOI Escuela de Negocios

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