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Hay que dar al otro lo que necesita, y en particular ayudarle a realizar sus

aspiraciones,. Es el llamado concepto de «compartir metas», una noción que es fundamental. «Compartir metas» significa que la meta del otro se convierta en mi propia meta por principio. Me convierto en su Providencia. Soy yo quien le permite realizarse, y esto me alegra. Esta es mi única recompensa. Cada vez que ayudo a alguien a alcanzar su objetivo, es decir, que le DOY LO QUE NECESITA EFECTIVAMENTE, asumo la función de creador de energía universal, contribuyo a la realización de la Meta a través de esa persona, soy fuente de felicidad, el Padre que alimenta a sus crías. Ya no me hallo en la posición del niño que espera que le den, sino en la del hacedor de buenas obras que pone a disposición del prójimo lo que éste necesita para seguir avanzando. Tal como lo hace «Dios»,

Así, cuando doy al otro lo que necesita en el instante en que lo necesita para alcanzar su meta, cualquiera que sea ésta, incluso «inmoral» (porque «Dios» lo quiere todo y no juzga en modo alguno que determinadas metas están

injustificadas: lo importante es tener una meta y perseguirla), soy la energía creadora en movimiento, no bloqueo nada con mi ego, mis esperanzas, mis expectativas, mis deseos, mis temores. Hago abstracción de todo eso, soy puro manantial de energía infinita. Ya no hay bloqueo. Esto supone, desde luego, que yo me autorice a ello.

Si ya no hay bloqueo, ¿qué ocurrirá? Cuando yo desee alguna cosa, cuando haya formulado y decidido una meta, todo el universo se pondrá en marcha para ayudarme a alcanzarla, simplemente porque, siendo el Creador mismo, nada en mi comportamiento frenará la manifestación de lo que establezco como meta* Esta manifestación, por supuesto ilusoria, pasa por toda una serie de apariencias temporales que, en la memoria, hacen que la realización de la meta sea

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mentalmente aceptable. En efecto, si las cosas me aparecieran milagrosamente sin que yo recordara la sucesión de acontecimientos materiales que hubieran dado lugar a tal aparición, perdería la razón, pues me vería confrontado brutalmente a mi omnipotencia. El universo material y su lenta evolución son los garantes de mi equilibrio mental, ponen de manifiesto el freno que impongo a mi evolución.

No hay que confundir freno con bloqueo: el primero es natural e

indispensable. La energía tendrá siempre una velocidad limitada en función de mí nivel de conciencia (nivel de amor). En cambio, el bloqueo es el rechazo mismo de esta evolución a velocidad limitada. En estas condiciones me quedo estancado. Mis preocupaciones financieras son las mismas que hace diez años.

Para que eso cambie, sé que lo único que hace falta es que yo ayude a otros a ganar dinero, que les ayude a encontrar sus metas y a alcanzarlas, a llevar a buen puerto sus proyectos, a buscarles clientes y nuevos recursos, a ponerles en contacto con todos aquellos que puedan ayudarles* Esta es la actitud natural de un padre con respecto a su hijo* ¿Espera algo a cambio? Desde luego que no. Ni siquiera el reconocimiento,. Todo su placer, de este modo, consiste en ser él mismo y realizarse* No espera ningún resultado, ni para él, NI PARA EL OTRO*

Es la actitud normal en una ECONOMÍA DE RED. La red sólo puede funcionar en la solidaridad, en la ayuda mutua* En condiciones de competencia y

competición, no tiene sentido,,

Cuando doy, no he de exigir ningún resultado* Un mendigo me pide una moneda para comer, le doy diez y él se precipita a la taberna para beber. Mejor para él: no es asunto mío. Le he dado, lo que ocurra después es harina de otro costal. No tengo derecho a formarme una imagen de la felicidad de los demás. Sería una actitud posesiva, magia negra, voluntad de someter al prójimo, todo ello fruto no de un sano deseo de poder sobre la propia vida, sino del deseo egótico de poder sobre la vida de los demás, lo que demostraría que uno no admite formar una unidad con el otro, sino estar separado de él, y por tanto estar en competencia.

No esperar nada a cambio

Ésta es por tanto la gran clave de la prosperidad: crear y dar sin esperar nada a cambio, simplemente por el gozo de manifestar que soy la fuente de energía de este universo. Emito, estallo de creatividad, ayudo a todos aquellos con los que estoy en contacto a ser ellos mismos y a realizar ías experiencias que se han asignado, y de este modo estoy UNIDO a todas las partes de la gran Meta universal, y por tanto soy esa gran meta universal, creador responsable de todas las cosas, a quien jamás le

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puede faltar nada.

Según si espero o no un resultado para mí o para otro, o algún beneficio, aunque sólo fuera un simple «gracias», de mis actos, me sitúo como criatura o como creador. Bloqueo la energía no sólo porque no me proyecto como meta, sino también porque esperar un beneficio supone un sentimiento de carencia y no de abundancia. Si espero algo, quiere decir que no confío (en mí, en «Dios», en la Providencia),

Si tengo este sentimiento de carencia o de miedo a no tener, pongo en marcha la creación de esa carencia» Si no doy con confianza y sin esperar nada a cambio, quiere decir que no creo en el beneficio, y por tanto no recibo nada. La confianza en ese beneficio hace que ni siquiera se piense en él. Porque pensar en él es tener miedo de perder al dar. Ei miedo es creador.

En resumen

1„ Ayudar siempre a los demás a conseguir sus propósitos y alegrarse de su éxito, es el amor del Creador en acción» Lo que aporto a la vida de los demás me beneficia pronto o tarde. No debo perjudicar a otros para lograr mis objetivos.

204 2, Mantener siempre la disposición a dar, sin esperar nunca una recompensa ni

un resultado, ni considerar que se nos debe una cosa. Lo que yo reciba estará a la altura de lo que sea capaz de dar, porque cuando doy muestro el grado de mi confianza en la prosperidad,

3 No olvidar nunca que no existe ninguna fuente exterior de la riqueza, Todo solamente puede venir de mi creatividad y por tanto de mi asunción de responsabilidades sobre mí y los demás.

4. El dinero no es una mercancía. Es la materialización de una energía hecha para circular. No hay que acumularlo. Como dice Sai Baba: «Quien tiene demasiado es pobre. Sólo es próspero aquel que tiene lo que necesita en el momento en que lo necesita».

5. Acabar con las reticencias morales ante el dinero, Si el dinero es malo, ¿por qué tratamos de ganarlo? ¿Por qué pedimos un aumento al patrón? ¿Por qué nos servimos de él (como dice Raymond Charles Bar- ker)? Cuando dejemos de considerarlo una cosa mala, circulará mejor en nuestra vida. Lo que desprecio huye de mí,

6. Es preciso que la sensación de que siempre tendremos lo que necesitemos en el momento en que lo necesitemos se convierta en una certeza y una evidencia tales que no tengamos ya más necesidad de pensar en el dinero. El dinero es como la energía universal, el aire que respiramos, la sangre que circula en nuestras venas. Siempre disponemos de la cantidad suficiente, no sirve de nada tener más que lo que necesitamos,

7. Consideremos el valor que nos atribuimos a nosotros mismos. Sin uno piensa que no merece más, no tendrá más. Alegrémonos de que otros tengan mucho dinero. Como la belleza, el espacio o el tiempo, que son los verdaderos signos de riqueza El dinero es una cosa maravillosa a la que no debo atarme para dejarle que circule libremente.

; 8. Dejemos de considerar que el dinero es una necesidad vital. Empece-

l mos a considerar que es la energía universal que va adonde hay nece

sidad, a condición de que no la bloqueen por exceso de escrúpulos y de inquietud. «

9, No es para nada necesario tener dinero o machos ingresos. Se puede disponer de todo en el mundo sin dinero. La libertad y prosperidad consisten en

10. Todo es siempre posible. Una situación puede invertirse de un momento a otro. El dinero, como cualquier otra cosa, puede llegar por las vías menos esperadas. He de mantener el espíritu abierto a esta Providencia (la energía de mis metas inconscientes), cuyas vías son siempre imprevisibles, y no fijar mi atención en la idea de que eso ha de venir de tal fuente o de tal labor. TODO ES POSIBLE EN CUALQUIER MOMENTO.

11 „Rectitud no equivale forzosamente a honestidad, La honestidad es a menudo un pretexto para obedecer a la autoridad y asegurarse de no ganar nunca. La rectitud es ser justo: frente a un tramposo no es justo jugar honestamente, pues así aseguro su victoria. La rectitud está basada en mi sinceridad personal, pues yo soy la única referencia de la ley que debo seguir.

12. Amar la libertad y no odiar a los que desean imponerme su poder. Son pobres. Los reptiles son pobres. Sin nosotros no tendrían nada que comer. Son

indigentes, incapaces de volver a su hogar. Podemos compadecerles. Amarles sería tal vez prematuro para muchos de nosotros, pero eso vendrá. Sólo podremos amarles cuando hayamos logrado escapar de su influencia secreta. Cuando ya no controlen nuestra voluntad utilizando todos los instrumentos de que disponen, y nosotros podamos volver a ser el Ser que somos: el amor.

Por fin solo

YO NO RECIBO ÓRDENES. Ésa debe ser nuestra divisa si queremos vivir en la abundancia. No aceptemos, no admitamos más que nos manden, que decidan por nosotros. Yo soy la voluntad de mi universo, y nadie más que yo soy responsable de mis sumisiones. Nadie puede nada contra mi, nadie puede mandarme sí yo no me someto. Gandhi se negó a doblegarse ante el látigo. Se negó a mentir, a actuar en contra de su voluntad y por obligación. El resultado no sólo fue que encontró su libertad, sino también que dio la libertad a todo un pueblo. Era un hombre rico. No le faltaba tiempo ni espacio ni belleza alrededor. Era un rico en paz, La única riqueza que vale. Era su propio amo. ¿Cómo puede alguien soportar que otro sea su amo? ¿Qué placer, qué beneficio psicológico le reporta? El del niño, una vez más, que obedece a papá y a mamá y así no se siente solo.

Pues bien, la libertad es decidir estar solo. Nada es posible espiritual ni materialmente sin la asunción plena y total de la SOLEDAD,

Estar solo no quiere decir vivir solo (Gandhi no vivía solo), sino SER solo, es decir, ser aquel que DECIDE sobre su vida. Es en la decisión donde se halla el acto de la soledad, Pero si entregamos a otros ese poder de decisión, o si nuestra

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capacidad de decidir es demasiado lenta, o incierta, es a todas luces con la finalidad de SENTIRNOS rodeados y amados. Aunque nos traten a palos, aunque nos metan entre rejas, aunque seamos pobres, lo que importa es que se ocupen de nosotros. Como el niño mártir ¿Amamos a los niños mártires? ¿Queremos que las cosas sigan

así? Cuando vemos a un niño mártir, ¿acaso nos decimos: «Qué ■suerte tiene,

siempre que eso dure, y que todos sean asi»? ¿Nos decimos esto o tal vez nos

decimos: «Esto tiene que ter minar, es preciso que libere a esos niños, que les ayude

a abrir los ojos y a rebelarse.»? S i n o soportamos la opresión que sufren los demás, ¿por qué íbamos a soportar la propia? Llamemos a la libertad de una vez. Tengamos sed de esa libertad. Rechacemos el sufrimiento. Las cosas no pueden seguir así.

OBSERVEMOS NUESTRA ACTITUD ANTE LA LIBERTAD. Es nuestra actitud ante el dinero.

Todos los grandes empresarios han quebrantado la ley, cuando menos. Si no, todo está organizado con el fin de que no tengan éxito, porque quienes hacen la ley son los que detentan el poder y sobre todo no quieren compartirlo. Que estemos en «democracia» o no, no cambia para nada el problema. Las reglas del poder son las mismas en cualquier régimen político. Unicamente el poder de los santos es legítimo y bueno.

De ahí que si uno tiene vocación de santidad, le animamos a amar el dinero y a

ganarlo. Pero este caso no es frecuente. Los santos no tienen la avidez de poder y

riqueza necesaria para hacerse un sitio y conservarlo; Por tanto, el poder suele estar en manos de bandidos. Ya se sabe. Todo el mundo lo sabe„ Sin embargo, votamos por ellos. Es nuestro juego, pues los corderos no pueden evitar su admiración por los lobos

Quienes creen que para que una decisión se convierta en realidad es necesario quesea justa desde un punto de vista moral o teológico, son desde luego ingenuos. La decisión siempre es mágica. Es mejor que sea justa, pero si no lo es, funcionará igual, y funcionará todavía mejor si dispone de todos los medios de poder que no suelen campar por el lado de la paz. Todas nuestras resistencias mentales y espirituales, todas nuestras negativas a ser verdaderos y santos, todo eso está programado desde la noche de los tiempos en el comportamiento humano y hace que la energía sea tanto más potente cuanto más egótica sea la meta. Así es, hay que reconocerlo. De este modo, el mundo está dirigido por lo que denominamos el «mal».

está «poseído por el demonio», más vale alejarse de él; el dinero corrompe, luego criemos cabras. Cruel error alimentado por la reptilería, Esta dimisión es trágica Por el contrario, corresponde a los santos tomar decisiones, tomar el poder, crear empresas y guiar los flujos financieros hacia todo lo que puede contribuir a la felicidad de los seres humanos y a la armonía del planeta, Eso es a todas luces posible.

En el marco de la COSMIC GOLDEN CARD, el lector interesado, si lo desea, puede entrar en contacto con asesores de prosperidad que le mostrarán cómo crear rápidamente y al menor coste una empresa rentable de enorme utilidad para la sociedad, respetando todos los principios enunciados en este libro, el particular el de las «metas compartidas».

Lo que está bien es ser uno mismo. Si quiero ser honesto conmigo mismo, entonces no me dejo impresionar por el poder del dinero mal orientado y mal ganado. Lo que cuenta, la baza de mi vida, es Mí POSTURA MORAL en el mundo, es mi actitud, mis intenciones. Éstas deben ser puras y plenas de amor. Si lo son, no debo dudar en actuar y en construir, incluso si el combate está perdido de

antemano, pues el resultado poco importa. Lo que está en juego, lo único que está verdaderamente en juego, es mi realización espiritual, y no un asunto material. Cuanto más hostiles parezcan las condiciones aparentemente exteriores e impidan la armonización de la sociedad, tanto más mi DECISIÓN de desobedecer a esto y de crear un mundo de bondad y de belleza resplandecerá en el plano espiritual. Para eso es para lo que me doy este mundo infernal: para contrastar mi fe y mi confianza en mí mismo. ¿Convertiré a pesar de todo el dinero en un instrumento de libertad al servicio de la vida y de la paz? Si el resultado es nulo, poco importa. Para mí, única realidad, única baza, el resultado será enorme. Me habré ganado mi cie lo, habré realizado mi verdad,

Si logro de este modo vencer la ilusión del mundo en beneficio de mi realidad interior, ¿quién sabe si el mundo no cambiará milagrosamente? CAMBIARA, porque este mundo depende de mi coraje y de la calidad espiritual de mis actitudes mentales. Mi ego crea mi universo No lo olvidemos nunca. Sí hoy en día el mundo está podrido, ello se debe exclusivamente a que refleja nuestros temores y nuestras infamias, incluso nuestros crímenes. Si cambiamos esto, reflejará nuestra belleza y nuestra verdad. El universo objetivo no existe.

Resumen de la clave psicoeconómica contila la automanipidación exterior;

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