Los hornos griegos y los romanos difieren poco de algu- nos hornos de tiro ascendente que todavía se usan hoy en día.
Estaban construidos con ladrillos de adobe (mezcla de ar- cilla y paja) o ladrillos cocidos. Constaban de un hogar, por encima del cual una solera perforada permitía el paso de las llamas. En la cámara de cocción, llena de vasijas, la tempe- ratura podía alcanzar los 1050°C.
Antiguo horno griego
1: pedazo de ánfora que se utilizaba como registro. 2: paredes de adobe. 3: solera perforada. 4: pilar que sostenía la solera. 5: cámara de combustión. 6: hogar. 7: hogar suplementario. 8: cámara de cocción.
c) Hornos orientales
Los antiguos hornos japoneses, que se excavaban en suelo arenoso que contenía arcilla, ya podían alcanzar altas tem- peraturas. Muy aislados por el propio espesor de los hornos, concentraban bien el calor y, debido a su forma e inclinación, las llamas salían más despacio por la chimenea.
El horno chino se basa en el mismo principio, mejorado por una circulación más sinuosa del fuego y por el uso de ma- teriales muy refractarios, abundantes en China (talque y cao- lín). Podían alcanzar de 1300 a 1400 °C para la cocción de porcelana.
Horno subterráneo japonés
1: talud de tierra. 2: conducto de humos. 3: hogar.
Horno chino
Los hornos con cámaras múltiples obligan a la llama a des- cender antes de penetrar en la segunda cámara. De este
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la alfarería
modo se consigue igualar el calor en todas las partes del hor- no. Puede llegar a haber hasta ocho cámaras de cocción, de \ arios metros cúbicos cada una. Constan de un hogar princi- pal y unas aberturas en cada cámara por las que se hecha la iefta. Cuando la primera cámara alcanza la temperatura de- seada, se detiene el fuego del hogar y se echa leña en la segun- da cámara, y así sucesivamente hasta llegar a la última.
d) Horno-zanja de leña
Plano de un pequeño horno-zanja de leña que está inspira- do en el horno inclinado oriental. Consta de un hogar princi- pal y unos agujeros de alimentación que permiten repartir mejor el calor:
cotas en metros Horno-zanja de madera
e) Pequeño horno rudimentario
De leña y tiro ascendente. Muy fácil de construir.
:: tubo de la chimenea es de - erro galvanizado, de 30 cm :e diámetro.
7. Combustibles
— La leña tiene que estar bien seca y cortada en astillas de pocos centímetros de grosor, si se quiere obtener una tem- peratura elevada. Son preferibles los resinosos y el abedul, que arden con largas llamas claras. Las leñas duras (roble, haya, carpe...) producen más grasas y menos llamas. Hay que evitar usar el álamo y el castaño, ya que son leñas general- mente húmedas.
— El carbón se utilizó con éxito. Requiere hogares espe- ciales provistos de una parrilla de fundición.
— Los hornos eléctricos, de manejo muy fácil, no tienen las cualidades características de la cocción a llama viva. Son útiles para la cocción de azulejos a baja temperatura.
— Los hornos de gas propano o gas natural funcionan ca- si igual que los hornos de leña de llama larga. Su gran venta- ja consiste en la comodidad de pasar de una atmósfera oxidante a una atmósfera reductora, mediante la regulación de la entrada de aire en los quemadores.
8. Control de la temperatura
Actualmente la mayoría de los hornos están equipados con un pirómetro que nos señala constantemente la temperatura interior. Se trata de un aparato bastante caro y en absoluto indispensable. Los «conos» que se colocan en el horno, a la
fabricar
vista, nos señalan con precisión la temperatura del final de la cocción, la única que realmente necesitamos conocer. Es- tos «conos» tienen una composición calculada para fundir a un grado determinado (con un margen de error de 20 °C en- tre los 600 y los 1 500 °C). Con experiencia, se puede calcu- lar el punto de cocción observando el color del horno. Antes de que existieran los conos, se colocaban en el horno piezas pequeñas que se retiraban, una vez finalizada la cocción, con ayuda de una barra de hierro.
9. Múltiples aplicaciones de la cerámica
El barro cocido se ha utilizado desde los tiempos más anti- guos para fabricar toda clase de recipientes destinados a reci- bir y conservar alimentos sólidos y líquidos. Las grandes
jarras, que encontramos hoy entre los restos de un naufra- gio, constituían en la antigüedad una importante industria; se utilizaban para transportar aceite, cereales, vino... Vasi- jas de todas formas y tamaños, por lo general magníficamente decoradas, así como las estatuillas, tenían más bien una fun- ción ritual que utilitaria.
Los objetos de uso cotidiano más extendidos son los de uso culinario: ollas, bandejas, platos, cuencos, tazas, cubiletes, teteras, vasos... Podemos también mencionar los jarrones, objetos artísticos, toda clase de recipientes posibles e imagi- nables (jaboneras, candelabros, cajas...)
Los ladrillos y las tejas se utilizaban en construcción. Si se esmaltan, pueden usarse en decoraciones suntuosas.
Los revestimientos de cerámica pueden usarse como bajo- rrelieves. Se hacen relojes de sol muy hermosos.
No olvidemos tampoco tantos tipos de baldosas, conduc- ciones de chimeneas, canalizaciones en gres, aislantes eléctri- cos, prótesis dentales de porcelana, entre otros.