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Las mineralizaciones encajadas en brechas dolomíticas están constituidas básicamente por dolomita, calcita, esfalerita y galena (fotos 81 a 84), junto con pequeñas cantidades de pirita y barita. A escala microscópica, también se ha reconocido cuarzo y albita. También destaca la presencia de betunes sólidos.

La dolomita constituye los clastos, la mayor parte del cemento y los pequeños filones. Se han distinguido hasta cinco tipos de dolomita, atendiendo a sus características texturales y su localización en el conjunto de la roca:

- Dolomita 0: constituye los clastos, y es de grano fino (cristales alrededor de 10 μm de tamaño) y no luminiscente. Se ha constatado que el límite entre los clastos y el cemento es siempre difuso, y se asemeja más a un frente de reemplazamiento que a un límite mecánico (foto 85).

- Dolomita I: es muy escasa y solo se reconoce a escala microscópica. Se trata de cristales aislados de hasta 3 milímetros de tamaño, englobados en el cemento de las brechas y a menudo asociados con barita (fotos 86 y 87). Presenta signos de corrosión en los bordes y zonación de crecimiento, características observadas también en la dolomita I de Iturlum y la ZCT de Altube.

- Dolomita IIb: constituye la matriz de las brechas, y en ella encaja la mineralización. En muestra de mano, es de color gris y ocasionalmente bandeada (foto 81). Su tamaño de grano es de unos 50 μm. A diferencia de la dolomita IIa en la ZCT Altube, pero de manera similar a Iturlum, no presenta luminiscencia.

- Dolomita III: está asociada con la mineralización de sulfuros. En muestra de mano es de color blanco, de tipo saddle, y presenta una intensa luminiscencia de color rojo, aunque algunos cristales tienen el núcleo no luminiscente (foto 88). Forma filones de hasta 1 centímetro de potencia encajados en la dolomita IIb, a veces paralelos al bandeado de la matriz (foto 81). En estos casos, podría tratarse de un bandeado grosero. El tránsito respecto a la dolomita IIb es progresivo, con un incremento gradual del tamaño de grano (fotos 89 y 90).

- Dolomita IV: es de color blanco y tipo saddle, y aparece en pequeños filones, de 1 ó 2 milímetros de potencia, que atraviesan todos los otros elementos de la roca: clastos, dolomita IIb, III y sulfuros (foto 91).

La calcita está asociada con los sulfuros y la dolomita III. Forma cristales de entre 1 y 5 milímetros, de tipo esparítico, con catodoluminiscencia de color rojo anaranjado y una marcada zonación de crecimiento. No coincide ni con la calcita I (ore stage) de Altube porque aquella era espática y sin zonación, ni con la calcita II porque era post- mineralización. Por eso se ha preferido denominar Ib a la calcita ore stage de Jugo. La esfalerita se asocia con a la dolomita III y la calcita Ib, a las que a veces parece reemplazar (fotos 92 y 93), y es claramente posterior a la barita y a la dolomita I. Como en Altube, se diferencian Esfalerita I y II (fotos 93 y 94). El tránsito de una a otra

esfalerita puede ser progresivo o bien abrupto, en cuyo caso se observa una sutura. La galena es una fase asociada a esfalerita, dolomita III y calcita Ib. Con frecuencia, presenta halos de una sustancia cuyo aspecto recuerda a una impregnación oleosa (foto 95). Posiblemente se trata de hidrocarburos, en relación con los betunes existentes en las muestras.

El cuarzo es una fase minoritaria pero frecuente, asociada a la dolomita III (foto 93 y 94). Se trata de cristales prismáticos bipiramidales de entre 100 y 300 μm de longitud. La albita constituye una fase minoritaria pero ampliamente distribuida cuando está presente. Forma cristales idiomórficos con tamaños entre las 20-50 μm, que pueden aparecer englobados en los clastos de dolomita 0 o en la dolomita IIb. Sin embargo, es más frecuente y alcanza cristales de mayor tamaño en las superficies de contacto Dol IIb – Dol III y Dol 0 – Dol III (foto 85), así como en superficies de presión-disolución que atraviesan la dolomita III. Los cristales suelen aparecer maclados (foto 96). Los análisis a microsonda indica una composición entre el 99,60 y el 99,94 % molar en albita (ver tabla II.3, Apéndice II). Podría tratarse de una fase ore stage, dada su asociación con las interfases Dol IIb-Dol III.

La pirita forma cristales idiomórficos con tamaños inferiores a las 20 μm, aunque pueden llegar a superar las 150 μm. Aparece diseminada en la dolomita IIb, y concentrada preferentemente en las superficies de presión-disolución (fotos 97 y 98). En cambio, raramente se presenta asociada con la dolomita III.

Finalmente, los betunes aparecen brechificados, cementados por dolomita III y barita, o bien como fragmentos angulosos englobados en la primera. Su asociación con la mineralización no es clara, pero hay que señalar que con cierta frecuencia, se observan halos de impregnación alrededor de la galena (foto 95) y en algunos cristales de dolomita.

4.2.3.2. Filones

Se muestrearon dos filones diferentes. Uno de ellos está constituido principalmente por dolomita (Muestra DM-03-04, foto 99), y el otro por barita (DM-03-05, foto 100), con cantidades subordinadas y variables de esfalerita, galena, pirita y/o calcita en ambos. En el primer filón, la dolomita es de tipo saddle, de color marrón y con una zonación de crecimiento muy manifiesta. El centro del filón está fracturado y relleno de dolomita saddle blanca, que a su vez también es cementada por calcita esparítica. Estas dos últimas fases han sido equiparadas a la dolomita III y la calcita II. Sin embargo, resulta difícil establecer la relación de la dolomita marrón el resto de fases. Es evidentemente anterior a la dolomita III, pero también parece asociada a los sulfuros (ver foto 99). En consecuencia se le a asignado una denominación propia: dolomita X. El otro filón está constituido por barita, con cantidades subordinadas de esfalerita y galena en posiciones intersticiales, y que reemplazan claramente a la barita. También existen cristales de dolomita saddle blanca (¿Dol III?), y de calcita espática (¿Cal I?). La catodoluminiscencia parece confirmar estas identidades, pero no existen evidencias texturales firmes para determinarlo con claridad. ES interesante destacar que aparte de estos dos filones, localizados en los alrededores inmediatos de la mineralización principal, existen más filones, de potencia entre 10 y 30 cm, encajados en la ZCT no mineralizada, a unos 200 m al NO de las labores principales, tal como se había señalado

750 760 770 740 730 720 710 700 710 690

200 m

N

Figura 4.4: Mapa del indicio de Mina de Vila (CGS, 1996). Es probable que los

materiales atribuidos al Jurásico sean en realidad ZCT.

Falla inversa Falla

Contacto diapírico Dirección y buzamiento Entrada de galería

Labores mineras de superficie Escombrera

Areniscas y lutitas (Albiense Sup.)

Fm Valmaseda

Arcillas y yesos (Keuper)

Triásico

Alternancia de calizas y margas (Cenomaniense Sup.)

Serie Rítmica Cenomaniense Margas de Zuazo

Alternancia de margocalizas, calizas y margas (Turoniense Sup. - Coniaciense Inf.)

Calizas arrecifales (Albiense Sup.)

Lutitas negras (Albiense Sup.-Cenomaniense Inf.)

Jurásico (?), ZCT (?)

Dolomías y brechas dolomíticas

Calizas de Gárate

Calizas y margas (Turoniense Inf.)

30 65

50 50

anteriormente. Estos últimos están constituidos exclusivamente por barita, y su relación con los demás filones de Jugo, y con la mineralización principal no ha podido ser establecida claramente.

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