• No results found

Juan Manuel Piña

En los últimos diez años de investigación educativa en nuestro país, encon- tramos que el campo de la “Construcción simbólica de las prácticas y pro- cesos de la vida escolar” fue cobrando importancia al principio de la década y actualmente se está consolidando. Es fácil prever que este campo de co- nocimiento tendrá una amplia aceptación a lo largo de la presente década. La principal situación que ha estimulado a investigadores e investigadoras hacia alguna problemática de este campo de conocimiento ha sido la madu- rez y especialización que ha adquirido la investigación educativa, de manera que en la actualidad se atienden objetos de conocimiento que anteriormen- te eran olvidados, o bien no se visualizaban desde las ópticas conceptuales y metodológicas imperantes.

Se puede sostener que en los últimos años se ha comprendido que en los procesos y prácticas educativas intervienen diversas circunstancias, ta- les como la enseñanza, las instalaciones, hasta las creencias e imágenes que median a las prácticas. Las prácticas educativas forman parte de una com- pleja red de circunstancias, mismas que envuelven las acciones de los acto- res que recrean diariamente el espacio escolar. La construcción simbólica forma parte de una compleja red de significados construidos socialmente por los actores de las diversas instituciones de nuestro país.

La maduración del campo y la inquietud de investigadores e investiga- doras educativos han posibilitado el reconocimiento de esa faceta de la realidad social que poca atención había tenido en épocas pasadas. Esa face- ta oculta de vida social es sumamente importante reconocerla y estudiarla, porque marca los significados de los seres humanos que forman parte de

CAPÍTULO 7

una institución. Es muy probable que en esta primera década del siglo XXI, la investigación se oriente hacia otros niveles educativos poco trabajados hasta el presente y que, además, esta perspectiva se extienda hacia otros estados de la república y no sólo en los del centro.

La mayor parte de la producción se caracteriza por el empleo de una estrategia metodológica interpretativa. El registro de observación y la en- trevista profunda es lo que domina en los estudios. A esto se debe agregar el carácter transdisciplinar de los marcos teóricos orientadores de cada in- vestigación han dominado, ya que estos objetos de conocimiento requieren de la complejidad conceptual de distintas disciplinas (sociología interpretativa, antropología cultural, psicología social) para formular un problema de conocimiento y, a su vez, poder aprehenderlo en sus múltiples dimensiones. Lo simbólico no es un hecho sino una forma de pensamiento social que se expresa en acciones.

Las investigaciones de este campo se han centrado en cuatro catego- rías: cotidianidad, representaciones sociales, imaginarios e identidad. Los universos de estudio que han registrado han sido las acciones dentro del aula o de los espacios de la vida escolar. Los actores analizados han sido los estudiantes y los profesores, principalmente, pero en algunas investigacio- nes se han centrado en los padres de familia y se incluyen espacios externos al de la institución educativa. Ha dominado el análisis social como un ele- mento metodológico para la interpretación de los significados. Lo social se expresa tanto en las interacciones cara a cara, como también en el contexto en donde se ubica la escuela.

La identidad es una categoría que concentró aquellas investigaciones que toman como referencia al sujeto y su identificación o pertenencia con su actividad profesional o con su institución educativa, o bien con su géne- ro. La identidad también se caracteriza por la oposición o diferencia con respecto a los otros. Normalistas y universitarios, académicas y académi- cos, estudiantes y profesores, ingenieros y universitarios fueron algunas de las modalidades.

La cotidianidad fue una categoría que indicó las formas de orga- nización que instrumentan los actores dentro de los espacios escolares para lograr ciertas metas, por ejemplo, permanecer en los programas de estí- mulos, cumplir con los programas de materia, mecanismos de acreditación de los exámenes, rituales de tránsito para ser aceptado en un nivel educati- vo, las formas de comunicación en el aula y otros espacios, entre otras prácticas.

Representaciones e imaginarios se centró en las ideas que edifican los actores sobre algo o sobre alguien, por ejemplo, acerca de los contenidos

de una materia, matemáticas por ejemplo, sobre la calidad de una escuela, sobre los maestros o sobre el empleo al egreso.

La enseñanza que proporciona este rico material concentrado en 115 documentos consiste en reconocer que las instituciones de educación no son homogéneas ni monolíticas sino heterogéneas y fraccionadas, porque así son sus sectores. Una institución ubicada en una zona rural es distinta de una de la zona urbana. Además, dentro de una misma institución educa- tiva de cualquier nivel escolar, se encuentran diferencias de formación de sus profesores (universitarios y normalistas o ingenieros, licenciados y posgraduados), diferencias en cuanto a edad y años de servicio, además, peculiaridades en cuanto al género. Esta heterogeneidad permite que sus profesores y estudiantes posean formas de pensamiento y expresen actitu- des diversas. La formación de distintos actores de académicos y estudiantes permite comprender que la institución educativa se encuentra en tensión constante, porque en su interior se enfrentan posiciones sobre lo educativo (proceso de enseñanza o contenido temático) distintas. Lo peculiar de este campo está en destacar la importancia que tiene la construcción simbólica dentro de los procesos escolares, misma que depende de las particularida- des sociales de los actores, tales como el género, la profesión, la edad.

Debe destacarse la heterogeneidad, fraccionamiento y tensión de las instituciones educativas es parte constitutiva de éstas, no una anomalía. Las investigaciones específicas han destacado esto, debido a dos razones. Por un lado, la perspectiva teórica adoptada ha permitido visualizar este tipo de problemáticas que otras perspectivas desconocen. La línea teórica ha guia- do al investigador en el perfil de lo real empírico y desde ahí se ha concep- tuado un problema de conocimiento. Para la comprensión de esto se ha tenido que recortar y delimitar el universo de estudio en pequeños espacios sociales, con el propósito de aprehender los significados y las acciones mediante la observación y la entrevista. El resultado ha sido el estudio de- tallado de particularidades sociales. Esta cualidad es un rico yacimiento que ofrecerá numerosos productos en esta década, porque posibilita la com- prensión de los múltiples sentidos que se hilvanan cotidianamente en nues- tras instituciones educativas.

Una tarea de quienes elaboraron este estado de conocimiento es enta- blar la comunicación con investigadores e investigadoras interesados (as) en este campo, con el propósito de establecer una red de investigadores y fortalecer el intercambio de experiencias y de la investigación en este com- plejo campo de conocimiento.

Related documents