• No results found

Son los medios de comunicación de masas, los sucedáneos de la filosofía hoy en día25, quienes ocupan su lugar y su función, configurando la opinión o juicios del pueblo; el periodismo y la televisión26, difícilmente contra-restables desde una institución cerrada sobre sí misma y, sin embargo, sin unidad alguna, como es la Universidad, sobre todo, en el ámbito de la Filosofía. Institución alejada y cerrada a la ciudadanía, la cual jamás participa en ella, dada una estructura burocrático administrativa dirigida a la matriculación de alumnos de determinadas edades, destinados a formarse en doxografía para concurrir laboralmente a la enseñanza en secundaria o, en el peor de los casos, a la publicidad y recursos humanos. Según un Gustavo Bueno que aún no había perdido el norte es la enseñanza secundaria, en competencia desigual con los mass media, la encargada hoy en solitario de la conformación de la subjetividad ciudadana. Pero quizá los ilustres catedráticos de universidad tengan una imagen distorsionada de lo que una guardería es capaz de realizar.

Resulta milagroso que entre ideologías pueda llegar a brotar la crítica, casi podría decirse que la filosofía surge en nuestra sociedad a pesar del Estado, que un estudiante de filosofía puede llegar a hacer filosofía a pesar de lo difícil que se lo pone la Universidad, que un ciu­ dadano puede llegar a pensar a pesar de lo difícil que se lo pone el mundo entorno.

La fiebre doxo gráfica puede ser en lugar de una ayuda propedéutica inestimable para el quehacer filosófico un impedimento. Gustavo Bueno lo deja ver con la observación del carácter de parcialmente “contraproducentes27 28 29” que pueden tener hoy las instituciones de enseñanza reglada y su gremio de enseñantes profesionales a los efectos del surgimiento de la filosofía entre los ciudadanos: “Solamente en el supuesto de que la acción de este gremio fuera contraproducente para la educación filosófica cabría proponer su disolución... o la reconversión del gremio en su conjunto2®”, supuesto que dice Bueno “parece gratuito25” pero que en fiel coherencia con su postura y desarrollando sus planteamientos llega a no parecer tan gratuito:

25 Cfr. Gustavo Bueno, QF, p. 73. Citamos bajo las siglas QF la obra de Gustavo Bueno: ¿Qué es la filosofía?

El lugar de la filosofía en la educación. Elpapel de la filosofía en el conjunto del saber constituido por el saber político, el saber científico y el saber religioso de nuestra ¿poca (2a edición aumentada) (25-XI-1995 / Pentalfa Ediciones, Oviedo). Edición electrónica: http://www.uniovi.es/-filesp.

1(' Gustavo Bueno explicaba con las siguientes palabras sus apariciones en la televisión y sus intervenciones

en la prensa: "Ante los medios de comunicación de masas caben dos opciones: a) retirarse a la vida privada, al Jar­ dín. Resguardarse como élites que se han liberado, o b) Utilizar el medio, dada su inmensa proyección (un libro de filosofía lo leen 200 personas, pero un programa de televisión tiene audiencias de millones) para fines culturalmente positivos”. Conferencia de Gustavo Bueno «Sobre la televisión», Paraninfo de la Facultad de Filosofa de la Univer­ sidad Complutense de Madrid del 9 de mayo de 1995. Dos de sus libros posteriores han abundado en este punto : al analizar la televisión.

27 Gustavo Bueno QF, p, 71. 28 Gustavo Bueno QF, p. 73.

PASAJES AL POSTHUMANISMO: HISTORIA Y ESCRITURA

37

“La unidad de concepto «profesores universitarios de filosofía de finales del siglo XX», es fundamentalmente de estirpe administrativa, lo que, lejos de excluir, implica, sin embargo, un mínimum de patrones culturales comunes (como puedan serlo: ha­ ber leído un mismo conjunto -cada vez menor- de manuales, citar de vez en cuando a Platón o Wlttgenstein y utilizar algunos términos característicos identificadores del gremio tales como «óntico», «silogismo», «trascendental»... Pero esta unidad gremial no autorizaría a hablar de una «comunidad de filósofos españoles», a la manera que suele hablarse de una «comunidad científica». Una comunidad supone un consenso, aunque sea polémico, en torno a ciertos métodos, temática, principios, por parte de las personas que,... constituyen la comunidad... Pero el «conjunto de profesores universitarios de filosofía» no sólo no mantienen consenso alguno sobre métodos, temática, o principios doctrinales, sino que sus miembros ni siquiera se conocen (intelectualmente) entre sí, puesto que se ignoran mutuamente, no se citan, ni se leen, ni se escuchan los unos a los otros, absorbidos como están en su mayoría, en leer, escuchar o citar a pensadores extranjeros30”.

La palabra Política viene del griego {polis - ciudad; polités = ciudadano;politikd = aquello que hacen los ciudadanos) y resulta un concepto mucho más amplio que el de Estado (en griego: Politeiá); es el Estado una parte de la Política y no al revés. La Política engloba a todo el tejido social o entramado comunitario de una sociedad determinada, incluyendo las for­ mas de Estado que se puedan suceder en ella. Por eso Gustavo Bueno acierta al señalar que “todo ciudadano puede ser filósofo, y no de im modo espontáneo (por mera respiración de la atmósfera en la que está envuelta una sociedad democrática ya dada y, por tanto, situada de algún modo en un nivel histórico, lingüístico, determinado), sino por modo de disciplina que esa misma sociedad democrática le imponga31”. La disciplina, es decir, la política. Debido a que el ciudadano griego tenía que participar en las tareas de gobierno (asamblea ateniense) o defenderse a sí mismo y acusar en un juicio público, la formación de su juicio en diálogo con sus conciudadanos era una necesidad social. Como se advertía ya en \z. Apología platónica: “El mayor bien para un hombre es precisamente éste, tener conversaciones cada día acerca de la virtud y de ios otros temas de los que vosotros me habéis oído dialogar... una vida sin examen no tiene objeto vivirla32”. En Grecia, filosofar, desde el filosofar mundano hasta el académico, se convirtió en necesidad social, un requisito indispensable para la ciudadanía: “Mi buen amigo, siendo ateniense, de la ciudad más grande y más prestigiosa en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo tendrás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, por la verdad

30 Revistad/Basilisco N °8, segunda época, primavera 1991: Gustavo Bueno: «Sobre la filosofía del presente en España», p. 60. Argumentación crítica cerrera a la que sólo habría que añadir que tampoco la secta o escuela de Oviedo ahora derivada al neo falangismo en su última generación desde la equivocadísima “España frente a Europa” del Maestro, parece formar parte de la comunidad filosófica Internacional, sino, lamentablemente, para el crédito del pensamiento de Bueno; vivir ensimismada en una belicosidad extrema, un dogmatismo rayano en la locura y unas derivas poiíricas reaccionarias y conservadoras que la ignorancia del sabio a alentado en sus últimas bocanadas de vida.

31 Gustavo Bueno QF, p. 100. 32 Sócrates Apología platónica 38a,

38

SIMÓN ROYO HERNANDEZ y por cómo tu ser {fsyche) va a desarrollarse hasta lo mejor posible33”. Todos los ciudadanos contaban con los medios necesarios para adquirir, al menos, una opinión verdadera, con la que poder juzgar en la asamblea, el tribunal o los certámenes trágicos y atléticos.

Sin embargo enseñar a pensar es imposible, como decía Sócrates, no se puede enseñar sino a lo sumo, ayudar a aprender, favorecer el desarrollo del pensamiento propio y ajeno en relación agonística. Claro que hoy bajo el capitalismo es el potemos de la Erís mala y no el

agonismo de la Eris buena el que anima las confrontaciones y jalona los encuentros.

3. LA FILOSOFÍA COMO BROTE ENTRE LAS CIENCIAS QUE A SU VEZ SURGEN ENTRE LAS IDEOLOGÍAS

En la historia de Occidente se produjo en Grecia un paso del M ithos a la Scientia (crecida con la techne) y de ésta a la Filosofía, resumido por Nesde en paso del Mythos al Lógos, esto es, de la Ideología a la Razón, con lo que se olvida que entre ambos se sitúan las técnicas y las ciencias, como cuñas racionales brotando dentro del envoltorio ideológico que supura toda sociedad. Gustavo Bueno es bastante explícito en este punto: "La filosofía crítica, tal como la entendemos aquí, aparece muy principalmente, como crítica a las construcciones científicas categoriales, que son construcciones cerradas dentro de su categoría; pero la filosofía, por ocuparse de Ideas34 que brotan a través de esas categorías, no puede arrogarse una «categoría de categorías» para sí misma, o una categoría sui generis en función de la cual pudiera defi­ nirse como ciencia. La filosofía no es una ciencia, lo que no significa que deba dimitir {como geometría de las Ideas} de los métodos característicos del racionalismo. Cuando hablamos de filosofía académica nos referimos a este modo platónico de entender la filosofía, más que al modo burocrático universitario35”.

Con ello se pone de manifiesto que no es lo mismo filósofo, que profesor de filosofía, que aficionado a la filosofía, ya que el primero y el último no tienen como condición de su posibilidad que estar comprendidos dentro del entramado estatal burocrático universitario o pedagógico.

Las ciencias y la Filosofía son solidarias en el sentido en que no se puede ejercerla segunda sin entrar en familiaridad con las primeras. Si bien se diferencian en sus procedimientos, en el experimentalismo y el cierre -no clausura- de las primeras frente al teoreticismo y apertura de la segunda; es el núcleo teorético de toda ciencia, cerrado y particular, es decir, su estructura

Noetológica, lo que tiene en común con la filosofía, en cuanto teoría general y abierta de los

33 Sócrates Apología platónica, 29d-e.

34 “Utilizamos el término Idea en el sentido preciso de las Ideas objetivas que brotan de la confluencia de con­ ceptas que se conforman en el terreno de las categorías (maremáticas, biológicas, &c.) o de las tecnologías (políticas,

industriales, &c.). El análisis de las Ideas, orientado a establecer un sistema entre las mismas, desborda los métodos de las ciencias particulares y constituye el objetivo positivo de la filosofía. La Idea de Libertad, por ejemplo, no se reduce al terreno de la política, d d derecho, de la sociología, de la moral o de la psicología; también está presente en la estadística o en la mecánica («grados de libertad»), en ia física o en la etología” (QF, p. 37, nota 4).

PASAJES AL POSTHUMANISMO: HISTORIA Y ESCRITURA

39

principios de la razón material dialéctica: “4. Las distancias que hay que establecer entre los procedimientos científicos (tan diversos a su vez entre sí) y los procedimientos filosóficos no impiden la sospecha, ni excluyen el reconocimiento, de una «afinidad de principio», fundada en la razón, entre el saber científico y el saber filosófico36*. Las ciencias y la filosofía conforman el “racionalismo crítico” porque “piden una validez para todos los hombres y para todas las culturas37” contrarrestando tanto a las ideologías como a esa concreta ideología que conocemos como relativismo cultural. Tiene que haber algo “común” para esa “razón común” de la que hablara Heráclito y cuando descubrimos que no hay cierre categorial ninguno, pues todas las disciplinas están a la postre, abiertas, aunque unas más abiertas que otras; nos damos cuenta de que la universalidad que reclama el racionalismo puede conjugarse con la irracionalidad “la sinrazón común” que podría reclamar el llamado irracionalismo. La am­ pliación de la esfera de lo común no sólo a las ciencias sino también a las artes es lo propio de la Filosofía Edificante, que como la gadamerianá, no reniega de las ciencias y su relación con la filosofía sino que se limita a añadir a las artes con una relación de igual copertenencia con la filosofía como la que se presume de las ciencias; limitando entonces el discurso del racionalismo crítico a uno más entre una pluralidad de discursos entre los que de ninguno habrá que admitirse su pretensión de único ni absoluto.

Siguiendo a Bueno vemos que lo esencial para que haya tanto ciencias como filosofía es su común sustrato en una “«Lógica material dialéctica»38 39”, que iría más allá del proyecto gnoseológico de una teoría general de la ciencia, al buscar “englobar tanto a las formas de proceder de la razón científica como a las formas de proceder de la razón filosófica. El análisis de los procedimientos más generales de la razón dialéctica33”, lo que desde Platón se conoce como Oncología (o Metafísica dentro de la tradición filosófica), la Lógica o principios del

razonamiento en general, es decir, la Lógica del ser (onto-lógos); lógica que se materializa al

concretar bajo la Idea del ser en general, cualquier ente o Ideas que las ciencias proporcionen para la reflexión: por eso la “filosofía es «enfrentamiento con las Ideas y con las relaciones sistemáticas entre las mismas»40” y lo demás es opinión, cháchara ideológica, aunque pueda haber opinión verdadera, que no será sabiduría pero tampoco ignorancia y que en muchas ocasiones podrá, (como también la más llana eikasia o nivel ínfimo de la doxa dando un salto sobre la escalera hegeliana) sobrepasar a través de la razón común a la sabiduría noética más profunda y extensa; que a su vez podrá hundirse en la más vulgar ideología. Es de este modo que un gran filósofo puede ser un ignorante y un hombre común puede ser un gran sabio. Un sabio puede llegar a ser ignorante, malo y feo, equivocándose el platonismo al relacionar inteligencia, verdad, bondad y belleza. Y no sólo quien es sabio en una parcela o área de conocimiento puede ser ignorante en todas las demás, sino que precisamente al sabio que pretende abarcar la totalidad puede ocurririe que cuanto más extenso sea su saber menos intenso, cuanto más se aleja de los árboles para percibir el bosque menos aprehende la fauna y la flora que lo habitan. Si la proximidad de los árboles no le dejan ver el bosque, tampoco

38 Gustavo Bueno QF, p. 104. 37 Gustavo Bueno QF, p. 36. 38 Gustavo Bueno QF, p. 105.

39 Gustavo Bueno QF, Ibid.

40

SIMÓN ROYO HERNANDEZ

Related documents