6.5.1. Aspectos generales
Diversos autores se han propuesto promover el principio de igualdad, tanto en la teoría como en la práctica. La mayor parte de las propuestas implican una reorganización social y política para asegurar que el poder político y la propiedad se distribuyan efectivamente entre todos, como son los casos de Tomás Moro, el Conde de Saint-Simon, Simón Bolívar y el dúo de Carlos Marx y Federico Engel; otros tan sólo han pretendido una forma particular de ejercicio económico que puede coexistir con el sistema económico principal, como es el caso de Charles Fourier y Robert Owen. Flora Tristán representa un caso particular al centrar su trabajo en la búsqueda de la igualdad de género y la organización proletaria para luchar por las reivindicaciones (acuñó la expresión ¡proletarios del mundo uníos!). No obstante las diferencias, en general estas propuestas se conocen como socialismo.
135 El calificativo de socialismo utópico fue dado por Louis Blanqui en 1839 pero alcanzó gran difusión con Marx y Engel a través del Manifiesto Comunista (1848); comprende el período que va desde 1815 hasta 1848 y a un grupo de autores entre Saint Simón y Robert Owen. Para Marx y Engel socialismo utópico tan sólo significaba que estos autores eran bien intencionados pero ingenuos por creer que sus objetivos podían lograrse de forma parcial o pacífica. Los socialistas utópicos fueron influidos por Rousseau y su pensamiento se caracterizó por la importancia que le dieron a la naturaleza, sin que se opusieran a la industrialización; perseguían una sociedad caracterizada por la paz, la igualdad y la armonía, pero se proponían lograrla por medios pacíficos; llamaron la atención sobre las injusticias del sistema económico sin estudiar en detalle su dinámica; además, todos ellos intentaron poner en práctica formas de compensar esas injusticias mediante diversas propuestas de desarrollo económico.
Marx y Engel se propusieron dilucidar las peculiaridades de la formación y funcionamiento del sistema económico capitalista, entendieron el desarrollo histórico como una lucha de clases cuyas etapas eran impulsadas por el desarrollo de las fuerzas productivas en un proceso dialéctico de acumulación de cambios cuantitativos que daban lugar a grandes saltos cualitativos, creían además que estos saltos sólo se podían concretar con el uso de la violencia, a la que le asignaban la función de partera de la historia. Se adjudicaron a sí mismos el calificativo de socialistas científicos.
Bolívar no fue incorporado en ninguna clasificación, una de las razones es que no fue europeo y por otro que recibió la animadversión de Marx, quien fue el autor de este tipo de literatura que ha predominado hasta el presente. En efecto, en 1857, Charles Dana, por ese entonces director del New York Daily Tribune, recurrió Marx y a Engels en procura de diverso material biográfico para su publicación en la
New American Cyclopaedia. Para el efecto Marx redactó una biografía de Simón Bolívar.
En su texto Marx afirmó que Bolívar se apedillaba Bolívar y Ponte, que fue un aristócrata que lideró una revolución burguesa, que era irascible y caprichoso, que maltrataba a los subalternos; que en sus hábitos de lectura sólo incluía literatura francesa liviana, que en 1830 pretendió invadir a Venezuela pero que no lo hizo por el miedo que le causó Páez, etc. El texto escrito por Marx sobre Bolívar resultó ser tan pobre que Dana lo rechazó por ser prejuicioso y escaso de fuentes, algo que resulta obvio para cualquier lector.
La carencia de fuentes bibliográficas no se justificaba a 27 años de la muerte de Bolívar y a 32 de escribir los textos y expedir la legislación política, administrativa, económica y social más avanzada de la época. Hans-Joachim Konig demostró que en el Museo de Londres, lugar de trabajo de Marx, por la época en que Marx escribió sobre Bolívar existían estudios históricos como, Travels through the
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and New Granada, and in the Pacific Ocean Fromm 1817 to 1830 de R.L. Vowell (1831).
Estos libros estaban mejor documentados y presentaban una versión muy diferente a la expuesta por Marx. Además, en 1858 se publicó en Londres una traducción del
Discurso de Angustura (Bolívar, 1819). Marx, en carta a Engel fechada el 14 de febrero
de 1858, reconoció su desliz, pero su dedicación al primer tomo de El Capital no le dio tiempo de corregir o le sirvió de disculpa para no hacerlo; en todo caso Dana no publicó su texto y tan sólo se volvió a saber de él cuando fue publicado en la versión rusa de las obras completas de Marx y Engel de 1934, luego fue traducido por Anibal Ponce y publicado en Argentina en 1936.
6.5.2. Principales autores
6.5.2.1. Conde de Saint-Simon (1760-1825)
Claude Henri de Rouvroy (1760-1825), más conocido como el Conde de Saint-Simon, fue un socialista francés. A los 16 años combatió en la guerra de independencia de Estados Unidos y luego renunció a su título nobiliario para apoyar a la Revolución Francesa.
Saint-Simon fue un crítico de la propiedad privada por considerarla una fuente de disturbios y por que como monopolio otorgaba derechos a la apropiación de la renta sin trabajar, como lo hacen los industriales y los obreros. Para este autor Francia contenía dos sistemas sociales, uno correspondiente a la época pre- revolucionaria fundamentada en lo militar y religioso, el otro era post revolucionario que se apoyaba en la industria y en el conocimiento científico. Clasificó la sociedad con relación al trabajo en dos grupos, los industriales (que incluyen cualquiera que practique una profesión, arte u oficio) y los ―parásitos‖ conformada por los nobles y terratenientes. Supone que el la sociedad futura sería liderada por los industriales con base en un igualitarismo liberal (igualdad de oportunidades).
Para este autor la cooperación económica y la organización industrial creciente estaban surgiendo como producto de una comunidad de intereses y hacía parte del avance de la civilización. El nuevo orden que proponía debía caracterizarse por el control de los seres humanos sobre las cosas, no sobre las personas.
Propuso que el Estado se organizara mediante tres corporaciones públicas integradas en su mayor parte por los industriales; estas corporaciones tendrían a su cargo, la primera, proponer un plan de obras públicas; la segunda, evaluar la pertinencia y viabilidad del plan; y la tercera, vetar o aprobar el plan y cobrar los impuestos. Sus principales tesis las expuso en Sobre la industria (1817), Catecismo de
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6.5.2.2. Charles Fourier (1772-1837)
Charles Fourier fue un filósofo y socialista francés, en su Teoría de los cuatro
movimientos y de los destinos generales (1808) expuso un sistema social que incluía la
organización de la producción a partir de cooperativas compuestas hasta por 1.600 personas que vivirían en un edificio comunal ubicado en el centro de un área agrícola y que denominó falansterio. La vida de cada individuo debía ser regulada y el trabajo asignado de acuerdo con el talento. No creía necesario la abolición de la propiedad privada pues consideraba que al reunir a ricos y pobres la mayor parte de las diferencias entre ellos desparecerían. Fourier intentó poner en práctica pero no obtuvo un éxito notable y trascendente.
6.5.2.3. Robert Owen (1771-1858)
Robert Owen fue un socialista británico al que se considera como el fundador del movimiento cooperativo, promovió el sindicalismo y fue fundador del primer sindicato inglés (1833). Fue desde obrero hasta director en una fábrica de tejidos, luego compró acciones en una fábrica ubicada en New Lanark (Escocia) y contrajo matrimonio con la hija del dueño en 1799.
Owen creía que la humanidad podría avanzar si se mejoraban las condiciones económicas y morales de los individuos, se propuso experimentarlo en New Lanark y logró mejorar las condiciones de los trabajadores al mismo tiempo que el aumento de la productividad y los beneficios. En 1825 realizó un nuevo experimento con la Comunidad Nueva Armonía en un terreno de 8100 hectáreas ubicadas en Indiana, Estados Unidos. Sin embargo el proyecto fracasó.
El prestigio ganado por Owen le permitió mantenerse hasta su muerte en 1858 como promotor de sus ideas y estas, el cooperativismo y el sindicalismo, han dado frutos a través del tiempo hasta el presente.
6.5.2.4. Simón Bolívar (1783 – 1830)
Bolívar fue una de las mentes más ilustradas de un tiempo de por sí ilustrado. Nació en pleno auge de la revolución industrial y de la ilustración, siete años después de la independencia de Estados Unidos; fue contemporáneo de la revolución francesa, de la revuelta de esclavos de Haití, de las guerras napoleónicas y de la expansión de las sectas masónicas; compartió escenarios con Hegel, Kant, Ricardo, Saint-Simon, Bentham, Maltus, Mill, Fourier, Owen, Humboldt, Constant, Washington y Napoleón; compartió con la nobleza española y se peleó con el joven príncipe y futuro rey de España. Vivió en la Europa del código civil y del primer barco de vapor.
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Como hombre de su época creyó en los ideales de la ilustración, y al igual que los socialistas utópicos, se horrorizó por las injusticias cometidas a nombre de la libertad en el proceso de industrialización. Pero interpretó de manera diferente los principios y no creyó que de los ideales ilustrados se deberían excluir los pobres, los negros e indígenas americanos, como estaba ocurriendo a lo largo y ancho de América. Empezó por revisar el concepto de igualdad, no creyó como la élite ilustrada que la igualdad fuera un punto de partida pues
La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento y caracteres (...) todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos y todos no lo son, todos deben poseer talentos y todos no los poseen (Bolívar, 1825).
Por eso la igualdad no es un estado natural de partida si no el derecho a lograrlo y el Estado se instituye para corregir esa desigualdad:
Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios. (Bolívar, 1825).
Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den la igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela (Bolívar, 1819).
Para Bolívar el Estado tiene la función de garantizar el disfrute de esos derechos, pues
El sistema más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y la mayor suma de estabilidad política (Bolívar, 1819)
Para Bolívar, entonces, el gobierno tiene un papel importante para regular y conjugar intereses diversos,
un gobierno que ligue a un mismo tiempo, los derechos particulares a los derechos generales, que forme de la voluntad común la ley suprema de la voluntad individual (Bolívar, 1819).
Dentro de este contexto consideraba a la libertad no regulada como un gran escollo para el desarrollo, la paz y la justicia social:
La libertad indefinida, la libertad absoluta, son los escollos donde han ido a estrellarse todas las esperanzas republicanas. De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto. Y el medio entre estos dos términos es la suprema libertad social. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimitada. (Bolívar, 1819)
139 Pero, dado el signo de los tiempos y la situación de las colonias españolas en América, ¿cómo concretar esas ideas? La respuesta de Bolívar fue una reforma social, económica y política. Empezó por liberar a los esclavos y emancipar a los indígenas, establecer la educación para todos subsidiada por el Estado, organizó la seguridad social en educación, vivienda y salud, redujo la desigualdad de género con la educación tanto para niños como niñas. Incorporó a todos en la construcción del Estado y el poder político a través de un sistema en el que todos los miembros de las ramas ejecutiva, legislativa y judicial -e incluso la jerarquía eclesiástica- eran elegidos con participación de toda la población a partir de grupos de 10 ciudadanos cuyos delegados formaban colegios electorales en cada provincia, los cuales tenían la facultad de proponer ternas para la conformación de las corporaciones y el nombramiento de funcionarios públicos. En este sistema, que se estableció en Perú y Bolivia, ni siquiera el presidente de la república podía nombrar como funcionario a quien no fuera seleccionado por ese entramado participativo.
Con relación a la economía adelantó una reforma agraria que incluyó la redistribución de la tierra, la prohibición de venderla en un período de 25 años, la eliminación de relaciones laborales precapitalistas (pagos en especie y servidumbres), el crédito y formación en artes y oficios, y la formación de consejos de productores para promover el mejoramiento técnico, sistemas de riego para incorporar nuevas tierras a la producción, protección del mercado interno, la integración regional, y proyectar la construcción de canales interoceánicos para promover el comercio. Además fue el primero en incorporar como política de Estado el tema ambiental, ordenó el inventario y recuperación de fuentes de agua y de bosques, el inventario de la fauna en vías de extinción y su reducción a rebaño, le puso precio a los recursos naturales y con el recaudo creó un fondo con destino a recuperación ambiental12.
12 Este modelo y sus políticas no permanecieron mucho tiempo pues las élites asociadas a la servidumbre,
la esclavitud, el libre comercio y los agentes de Estados Unidos –país que ya tenía una fuerte influencia en las élites emergentes y además contaba unos 2,5 millones de esclavos- lograron tomar el poder y deshacer o impedir el cumplimiento del proyecto de Bolívar. No en vano el embajador de Estados Unidos en Perú, W. Tudor, dijo que ―La esperanza de que los proyectos de Bolívar están ahora definitivamente destruidos, es
una de las más consoladoras. Esto no sólo es motivo de felicitación en lo relativo a la América del Sur (...) sino que también los Estados Unidos se ven librados de un enemigo peligroso en el futuro (...) si hubiera triunfado estoy seguro que habríamos sufrido su animosidad (...) su fe principal para redimirse ante el partido liberal del mundo la tiene depositada en el odio a la esclavitud y el deseo de abolirla. Leed su incendiaria diatriba contra ella en la introducción a su indescriptible constitución (...) calcúlese el censo de nuestros esclavos y júzguese y dígase si el 'loco' de Colombia podría habernos molestado. !Ah, Señor, este es un asunto cuyos peligros no se limitan a temerle a él.‖(Pividal, 1980, pág. 180)
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Benjamín Constant, uno de los ideólogos del liberalismo y gran contradictor de Bolívar, al reconocer la obra del Libertador dijo que ―Si Bolívar muere sin haber
escalado un trono, será el hombre más grande de la historia‖ (Miramón, 1980, pág. 78).
Bolívar murió sin escalar ese trono, pues según su propia opinión, ―el título de
Libertador es superior a todos los que el orgullo humano ha podido discernir‖. Es por eso que
el Poeta Pablo Neruda escribió como sólo él lo podía hacer:
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos. La paz, el pan y el trigo, de tu sangre nacieron. De nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
6.5.2.5. Carlos Marx (1818 – 1883)
Carlos Marx es el historiador económico más importante de todos los tiempos. Siguiendo un camino iniciado por List, utilizó la revisión histórica para controvertir las tesis de los autores clásicos y resaltar la injusticia inherente al proceso industrializador que ya habían advertido los ―socialistas utópicos‖, como el propio Marx los llamó.
La revisión histórica del proceso de desarrollo económico condujo a Marx a identificar dos elementos: las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, los que se convirtieron en la base del materialismo histórico, que es como denominó su sistema de pensamiento.
Respecto a las fuerzas productivas –constituidas por las máquinas y el trabajo humano- encontró que estas aumentan su productividad con el tiempo de tal manera que cada vez se requiere menos tiempo para producir lo mismo y que la tasa de crecimiento de la productividad era mayor que la del crecimiento de la población, en clara oposición a la tesis pesimista de Malthus. De acuerdo con el comportamiento de la productividad el futuro tendría que estar caracterizado por la liberación del trabajo material, pues todo lo harían las máquinas.
Según Marx las relaciones sociales de producción -es decir, la forma como las clases sociales participan en la propiedad productiva, la producción y la distribución del ingreso- definen el modo de producción. Encontró además que habían existido tres modos de producción anteriores al capitalismo –primitiva, esclavista, y feudal- y que la evolución de las fuerzas productivas y las relaciones de producción darían lugar a dos nuevas que llamó socialismo y comunismo. En la antigua o comunismo primitivo era una sociedad sin clases y por lo tanto se caracterizaba por la forma colectiva de apropiación y disfrute de los bienes y los
141 excedentes generados. En el esclavismo en relación con la producción existían dos clases sociales, esclavista y esclavo, y el esclavista era dueño tanto de los medios de producción como de la mano de obra; el esclavista no pagaba salarios al esclavo pero asumía la obligación de darle alojamiento, vestirlo y alimentarlo. En el modo de producción feudal el trabajador como siervo no era propiedad del señor de la tierra, el siervo no era dueño de la tierra pero tampoco se le podía expulsar, el siervo conformaba una especie de unidad de producción con la tierra, tenía derecho a cultivarla para su provecho a cambio de pagar un tributo y de dedicar parte de su tiempo a cultivar la tierra del señor.
El modo de producción capitalista se caracteriza por la separación entre la propiedad productiva (capital) y la mano de obra. Ahora el capitalista es el dueño de los medios de producción, el obrero es contratado para que venda su fuerza de trabajo a cambio de un salario y el capitalista se apropia del excedente o plusvalía. Este plusvalor se puede incrementar a partir de la sobreexplotación extensiva (extensión del período de trabajo) o intensiva (aumento de la productividad).
El producto es una mercancía, es decir, un bien destinado al comercio. Este bien, a diferencia de los modos de producción previos y como consecuencia de la intensa división del trabajo, es el resultado del trabajo de toda una sociedad y su valor está constituido por el trabajo socialmente necesario para producirlo. Sin embargo en el comercio adquiere dos formas de valor, el valor de uso y el valor de cambio. El primero se refiere a al servicio que presta y el segundo a lo que se está dispuesto a pagar para adquirirlo. Hay bienes que tienen un importante valor de uso, como el aire que es vital, pero tiene un valor de cambio nulo porque su abundancia y disponibilidad lo excluyen del comercio.
El valor de cambio está representado en unidades de una mercancía que todos están dispuestos a recibir y que es posible volver a cambiar por otras mercancías. Esta mercancía se denomina dinero y puede ser cualquier cosa que pueda ser acumulada, fácil de transportar y que tenga un valor alto por volumen, como es el caso de los metales preciosos.