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Chapter 3 Research Site and Methodology

3.3. Methodology

Siguiendo las directrices de la Academia Americana de Pediatría, se entiende por niño inmigrante a todo niño procedente de otro país con situación legalizada o no, refugiado y/o procedente de la adopción internacional, sin olvidar a los que se desplazan por cortos períodos de tiempo para tratamiento médico, de paso por España o en programas estatales (Vázquez, et al., 2010).

Para Poch et al. (2006) el concepto de niño inmigrante es muy amplio y engloba a menores de características muy diversas, como los procedentes de adopciones internacionales, los hijos de familias provenientes de países en vías de desarrollo o aquellos que vienen de otros países desarrollados.

No se puede generalizar la valoración de los niños inmigrantes y establecer un protocolo estricto, ya que el término incluye un grupo de población heterogéneo y se pueden diferenciar varios grupos de niños con características diferentes, que pueden tener factores de riesgo según el lugar de procedencia, la raza, la cultura y las costumbres, etc. Es necesario individualizar la atención según las características del niño (Poch, et al., 2006; Bras, Masvidal y Trias, 2008).

El crecimiento físico y desarrollo de los niños son indicadores sensibles de la calidad social, económica y política del medio ambiente donde viven (Bogin y Loucky,

1997). Las diferencias encontradas en diversos estudios entre los distintos grupos étnicos

podrían deberse a que los hábitos alimenticios y culturales de cada grupo son distintos; también al estatus económico y al nivel sociocultural, que pueden influir en los propios hábitos alimentarios y de actividad física (Pelto, 1991; Bogin y Loucky, 1997; Álvarez, et al.,

2009). Además los niños provenientes de países pobres no tienen tradición de Educación

Sanitaria en los principios de Promoción y Protección de la Salud. Las familias, muestran una gran indiferencia y resistencia a los programas preventivos de salud y sus demandas o expectativas sanitarias, en principio, no se ajustan al sistema sanitario actual. Aunque por otro lado un factor que condiciona el estado de salud de los inmigrantes, es el desconocimiento por parte de los profesionales sanitarios sobre su cultura, condiciones socio‐económicas, además de no dedicarles suficiente tiempo y atención (Kerbo, 2004; Agudo, 2009).

Investigaciones sobre la salud de los inmigrantes ponen de manifiesto que se trata de una población joven y sana con patología similar a la de las poblaciones locales (Ramasco y Palanca, 2006; Berra, et al., 2004).

Epstein et al. (2011), estudiaron una población constituida por 74 individuos con edad menor o igual a 18 años, con el fin de valorar la relación entre “raza/etnicidad” y la mortalidad en los cuidados intensivos en Pediatría. No encuentran diferencias en la mortalidad según esas variables, y proponen como mejora del estudio tener en cuenta factores socioculturales y socioeconómicos.

Las características antropométricas de la población infantil y adolescente han ido variando a lo largo del tiempo. Durante el último siglo ha mejorado el estado de salud y los aspectos nutricionales en nuestro medio gracias a los avances sociales, culturales, económicos, industriales y sanitarios. En las últimas décadas se ha observado que los individuos de nuestro entorno son cada vez más altos y han modificado sus proporciones corporales. El conjunto de estos cambios se ha denominado “aceleración secular del crecimiento”, que se caracteriza por el aumento progresivo del tamaño corporal, peso, altura y adiposidad, existiendo también un acortamiento del período de crecimiento y adelantamiento de los cambios puberales (Bueno, Bueno y Sarría, 2007; López,

estudios antropométricos periódicos en los niños y adolescentes que reflejen la realidad de cada época y el estado de salud de nuestra población en crecimiento (Álvarez, et al.,

2009). El objetivo del trabajo realizado por Álvarez y colaboradores fue estudiar las

características antropométricas de los niños escolares oscenses de entre 6 y 10 años, y evaluar la influencia que sobre éstas tiene la “etnicidad” ya que según datos recientes, en nuestro país, la escolarización de niños inmigrantes en los colegios ha aumentado considerablemente.

La mayoría de los indicadores antropométricos deben ser comparados con tablas de una población de referencia con características similares a la población con que se está trabajando, para determinar correctamente el diagnóstico del paciente (Cárdenas, Haua, Suverza y Perichart, 2005).

La Antropometría permite conocer el patrón de crecimiento propio de cada individuo, evaluar su estado de salud y nutrición, detectar alteraciones, predecir su desempeño, salud y posibilidades de supervivencia. Constituye un elemento valioso en las poblaciones para la toma de decisiones en cuestiones de Salud Pública, a pesar de ser poco apreciada (Rojas, 2000).

Alonso, Mariscal, Armadá y Zuluaga (1999), propusieron que para valorar con precisión la Antropometría perinatal, cada grupo étnico debe disponer de sus propias curvas de crecimiento. Por otro lado opinan que las diferencias entre los diferentes grupos halladas en su estudio irán disminuyendo a medida que mejore el nivel socioeconómico y el control sanitario sea más completo.

Demestre et al. (2009), exponen que sus resultados en el estudio donde se mide el peso, la longitud y el perímetro occipitofrontal de los recién nacidos entre 35 y 42 semanas de gestación; todos de “raza caucásica”, son muy diferentes a los obtenidos por otros autores. Plantean que la disparidad en los resultados pueda deberse a la metodología empleada o a la variedad étnica de la muestra estudiada en otras investigaciones. Resulta un aspecto llamativo que, incluso teniendo en cuenta los factores raciales (Copil et al., 2006), a pesar de que los factores socioeconómicos son razonablemente considerados como desfavorables en esta población, muestren valores antropométricos mayores que los de una población autóctona muy seleccionada en cuanto a exenta de enfermedad reconocida. Los autores sospechan que tal vez influya la

heterogeneidad de las poblaciones comparadas. Por ello, la amplia variabilidad que muestran los parámetros antropométricos neonatales en relación a factores raciales, genéticos, sociales, estilos de vida maternos y ambientales, hacen aconsejable que cada comunidad disponga de sus propias tablas de crecimiento.

Por otro lado, Gordon y Buikstra (1992) proponen un modelo que permita contemplar también el género y la “raza” como variables que pueden mejorar sustancialmente la predicción de la estatura mediante las dimensiones de los pies en Medicina Forense.

Ruiz (2001), llevó a cabo un estudio en Colombia abordando grupos poblacionales diferentes, tanto en lo referente al estrato socioeconómico como en lo respectivo a la ubicación geográfica, con el fin de comparar las características de los niños y niñas de las diferentes “razas” y culturas. El objetivo fundamental del estudio era llenar el vacío existente en el país sobre la Antropometría de los niños colombianos, argumentando no tener que utilizar o adaptar tablas antropométricas extranjeras, que no corresponden a la realidad de Colombia. Para ello se estudiaron 30 medidas agrupadas en peso, alturas en posición erecta, alturas en posición sentada, perímetros y medidas de mano y pie, utilizando para ello planos milimétricos como instrumento de medida.