En el original manuscrito hebreo de la Torá, de la cual derivan las narraciones del “Antiguo Testamento” en la Biblia cristiana, el autor usó la palabra m'khashepah para describir a una mujer que usara maldiciones orales para dañar a otros, por ejemplo, causando su muerte o la pérdida de su propiedad. Así quedó asentado por escrito para la posteridad, que ya desde esos tiempos remotos se le confería una gran importancia al poder de la intencionalidad manifestada como maldiciones en forma de palabras. La gente no entendía, ni aún hoy en día lo entiende, los mecanismos que hace que una “maldición” pudiese causar daño a terceros.
Pero no hace falta conocer o entender muchas cosas para temerlas o sufrirlas. El conocimiento de cómo funciona un revolver no impide que le tengamos respeto o miedo cuando se apunta a nosotros. Antiguamente cuando se desconocía la electricidad, la gente le tenía gran temor a los rayos. Hoy, aunque sabemos que se trata de una descarga eléctrica, seguimos temiéndoles. Así que, nuestros ancestros sin entender el mecanismo que hacía efectiva una maldición, le tenían gran temor. Y no sin razón, primero porque formaba parte de su cultura y de sus textos religiosos y además por haber sido ellos y sus generaciones anteriores testigos de cómo mediante éstas se habían destruido vidas y propiedades.
En la Biblia Cristiana se hacen muchas referencias a las maldiciones y sus efectos, creando un patrón cultural que acepta el fenómeno. Aquí es difícil discriminar si la gente comenzó a temerle a las maldiciones porque se mencionaron en la Biblia o la Torá o se mencionan allí porque ya era un fenómeno conocido y utilizado en aquellos tiempos. Es como saber quien fue primero, la gallina o el huevo. Originalmente se mencionó como castigo a la desobediencia de los preceptos religiosos, así lo vemos en Deuteronomio 27:11 al 27:26 (Las maldiciones en el Monte Ebel) Y en 28:15 hasta 28:68 Se describen en detalle muchas de ellas, tales como: 28:18 “Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas” 28:20 “Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y
perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras” 28:22 “Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo21
A los hijos de Israel, Dios les ordenó un total de 613 preceptos o Mitzvot, entre los cuales hay muchos que están ligados estrechamente al poder del habla. Estudiar la Torá, decir las Tefilot (oraciones), la prohibición de calumniar, el chisme, no jurar en vano ni en falso, no dar malos consejos, etc. y uno de ellos específicamente prohíbe la maldición. Los estudiosos dicen que ya en los albores de la civilización le ; y te perseguirán hasta que perezcas” 28:24 “Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas” 28:27 “Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón de la cual no podrás ser curado” 28:30 “Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña y no la disfrutarás” 28:38 “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta la consumirá” ...y así siguen varios versículos describiendo hechos malévolos como en la mejor película de terror.
Hablando de los efectos, encontramos en S. Marcos 11:21 “Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado” En Éxodo 21:17 se impone un castigo “Igualmente el que maldijere a su padre o su madre morirá”. Así que los efectos de las maldiciones deben haber sido tan temidos como para imponer la pena de muerte al que maldijere a sus progenitores. Refiriéndose al profeta Eliseo en 2 Reyes 2:22 “..Y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él diciendo: ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!” 2:24 “y mirando él atrás, los vio y los maldijo en nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte y despedazaron a cuarenta y dos muchachos”. En realidad ese último versículo es un poco cruel, ya que una simple burla infantil no ameritaba ser despedazado por un oso”. Pero fuese verdad o mentira, se le atribuía un poder enorme a las maldiciones. Todas las iglesias cristianas, católicas u ortodoxas tienen prohibido entre sus preceptos la maldición. Prohibiéndola le reconocen poderes, ya que de no ser así la ignorarían y no aparecería mencionada en sus textos.
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fueron entregados a Jonás, siete preceptos a cumplir y entre ellos figuraba la de no maldecir al creador.
El Islam en varios de los versículos del Corán y otras enseñanzas hace mención sobre el hecho de maldecir y aunque no lo prohíbe taxativamente en muchos casos limita su uso.
HADIZ 2:1559 (Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)
"¡No es propio de un hombre íntegro maldecir repetidamente!" Lo relató Muslim.
HADIZ 3:1560 (Se transmitió de Abu Dardá, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)
"A los que maldigan con frecuencia no se les aceptará su intercesión ni su testimonio el día del Juicio." Lo relató Muslim.
HADIZ 4:1561 (Se transmitió de Sámura Ibn Yundab, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz "
¡No os maldigáis unos a otros con la maldición de Allah, ni con su cólera, ni con el Fuego!" Lo relataron Abu Daud y At Tirmidí (Hadiz Hasan Sahih).
HADIZ 5:1562 (Se transmitió de Ibn Masud, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz)
"El creyente musulmán no calumnia ni maldice ni es un indecente ni un grosero." Lo relató At Tirmidí (Hadiz Hasan).
En un reporte de prensa hemos podido leer:
“Los shiís toman Bagdad para solicitar comicios directos
20/01/2004 Marc Marginedas Siguiendo las consignas emitidas por el liderazgo religioso, decenas de miles de ciudadanos desfilaron por una de las autopistas de Bagdad para apoyar las demandas del líder espiritual de la comunidad shií, el gran ayatolá Alí Sistani. La marcha transcurrió sin incidentes hasta la universidad de Al Mustansiriya. En un panfleto en árabe que podía leerse en el tablón
de anuncios de la mezquita Huseiniat al Ansar, los convocantes (formaciones políticas, partidos islamistas y la Hauza -escuela teológica de Nayaf-) establecían unas normas de comportamiento para los manifestantes, como los retratos de las personalidades religiosas y políticas que debían portar, los eslóganes autorizados y la prohibición de maldecir o de llevar o utilizar armas....”
Allí podemos observar que en pleno siglo XXI un Ayatolá da instrucciones a sus seguidores diciéndoles que está “prohibido maldecir” y llevar o utilizar armas en la manifestación de protesta. Eso revela que hay dos cosas a las cuales está dándole una especial importancia y el maldecir es una de ellas.
Tanto las maldiciones, como su opuesto, las bendiciones, son palabras
huecas si no van acompañadas de una intencionalidad. Ésta última tiene
gradaciones de poder dependiendo de la persona que la profiera y el estado mental en el cual se encuentre esa persona. Los efectos que cause también dependerán de quien la recibe. Habrá algunos a los cuales una maldición no les podrá hacer nada mientras que otros sucumbirán bajo sus efectos. Lo mismo es válido para las bendiciones, habrá algunos que superarán obstáculos tanto de salud como afectivos mientras que a otros esas bendiciones no le proporcionarán ningún beneficio. Todo se resume a un estado de preparación, tanto del emisor como del receptor. En relación a esto podemos leer la siguiente enseñanza del Islam:
HADIZ 6:1563 (Se transmitió de Abu Dardá, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz
"Cuando el siervo de Allah maldice algo, sube la maldición al cielo y se cierran sus puertas ante ella. Después desciende a la Tierra y sus puertas también se cierran ante ella. Después coge a derecha e izquierda y si la maldición no encuentra camino, va al que ha sido maldecido, si es que se la merece, y si no, vuelve al que la ha dicho."
Los llamados Hechizos o Encantamientos, son deseos o intencionalidades manifestadas verbalmente o por escrito y que en muchas ocasiones (para darle más fuerza) hacen uso de rituales o acciones que básicamente refuerzan la auto-estima y confianza del que lo hace. Nada asegura su efectividad. La cultura popular ha creado
Lo relató Abu Daud
Aquí se afirma lo que muchas creencias populares han dicho durante mucho tiempo y es que la maldición puede regresar como un boomerang a quien la profiere si el destinatario no la merece. Igualmente se devuelven los malos deseos a nivel de la mente.
una lista innumerable de hechizos y conjuros casi para cualquier propósito. Para el amor, el trabajo, el dinero, la guerra etc.
Las Maldiciones, hechizos, encantamientos, los mantras, las bendiciones etc. están basados en la fuerza de la palabra. Las crónicas religiosas reportan que desde el propio momento de la creación se reconoce en “el habla” un poder inmenso. La religión judía, origen de todas las demás religiones monoteístas modernas nos dice: ... “Nuestra sagrada Torá nos fue entregada por Dios, en “Lashón Hakodesh” (“El idioma sagrado”, el hebreo). Con él creó Dios al mundo y todo lo que éste contiene. Para crearlo, Dios no precisó hacer nada más que
“hablar” Y dijo: ¡Iehí or!”(”Que sea la luz”) y ésta fue creada.
Los sabios judíos (Jajamim) dicen: “La lengua se parece al mar. Así como el mar se eleva a grandes alturas y puede provocar inmensas tragedias. Así también la lengua puede hacer precipitar la destrucción de países, del mundo entero”. Esta religión en su Torá divide el mundo en cuatro reinos y no, como lo hacemos nosotros habitualmente, en tres (animal, vegetal y mineral). Esos cuatro reinos son: “Domem” (el reino inerte), que comprende la tierra, las piedras, los minerales, etc. “Tzomeaj” (lo que crece), refiriéndose al reino vegetal. “Jai” (vivo), el reino animal, y, finalmente, el reino “medaber”, (el que habla) es decir los humanos, a quienes se diferencia de los otros reinos solo porque tienen ese privilegio de hablar.
El primer verso en la Biblia Cristiana dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Él solo llamó a que se hagan de la nada. El Salmo 33:6,9 dice: “Por la
palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento
de su boca y porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió”.
El Nuevo Testamento fue originalmente escrito en griego, y la palabra Logos significa a la vez la “palabra” y el “pensamiento que precede a la palabra” (intencionalidad), así que, cuando San Juan nos habla, en el primer capítulo de su evangelio, (Juan 1:1) de que "En el principio fue el verbo, y el verbo era con Dios
y el verbo era Dios", podemos también traducir ese versículo así: “En el principio
fue el pensamiento, y el verbo era con Dios y Dios era el verbo". Todo existe en virtud de ese hecho (la palabra). Todo cuanto existe en el universo fue primeramente
un pensamiento; ese pensamiento (intencionalidad) se manifestó entonces como una palabra, un sonido o vibración, que hizo todas las formas.
Cuando decimos "Verbo", "Palabra", o "Sonido", muchos entienden también, que el Uno, el Creador, el Gran Arquitecto del Universo, emite un "Sonido" que es “Vibración”, como resultado de la expresión de su idea creadora, de su pensamiento, de su intencionalidad. Así, el "Sonido" original, que es el “Verbo”, es también la primera manifestación del Creador, y dicho "Sonido", siendo “Vibración”, compenetra el Espacio y a medida que avanza va creando diferentes niveles o planos dimensionales.
El Kybalion es un texto que resume los conocimientos Herméticos de Egipto y
cuya autoría se le atribuye a tres iniciados que plasmaron por escrito las enseñanzas de Hermes Trimegisto. En ese texto se mencionan ciertos principios elementales que sustentan el universo, entre los cuales resalta el de la “vibración” como iniciadora y mantenedora de todos los procesos universales. Esto no había sido entendido en su esencia hasta la llegada de la era atómica y como muchos otros escritos antiguos se consideró especulación y superstición.
Donald Walsch en su libro “Conversaciones con Dios” hace un recuento interesante cuando dice:
Hay una inmensidad de personas que se quedaron en la etapa del conocimiento según el cual la estructura del universo estaba constituida por pequeños elementos, así como una pared está formada de ladrillos. Por mucho tiempo se pensó que los átomos eran esos ladrillos. Luego se descubrieron sus
... “El proceso de creación se inicia con el pensamiento, una idea, concepto o imagen mental. Todo lo que ves fue en algún momento una idea de alguien. Nada existe en vuestro mundo que no haya existido antes como pensamiento puro”... “El Pensamiento es el primer nivel de la creación. A continuación viene la palabra. Todo lo que se dice es un pensamiento expresado. Es creador y emite energía creadora al universo”...”Las palabras son más dinámicas que el pensamiento, puesto que las palabras constituyen un nivel de vibración distinto al del pensamiento”.. “Las palabras constituyen el segundo nivel de creación”
partes, los protones y neutrones, ubicados en su núcleo, más los electrones en su periferia, presentándonos una especie de sistema planetario en miniatura. Pero en realidad las estructuras moleculares y atómicas estables que construyen la materia y le dan apariencia sólida microscópica se deben a unas pautas de energía, haciéndonos creer así que está configurada por una sustancia material.
A nivel microscópico, esta noción de sustancia es bastante útil, pero a nivel atómico carece de significación. Al profundizar las investigaciones a nivel sub- atómico se determinó que Los átomos consisten en partículas y estas partículas
no están hechas de ninguna cosa material. Hay dos familias fundamentales de
partículas, los Fermiones y los Bosones. Lo que diferencia a estas familias de partículas es la velocidad de giro sobre ellas mismas, una vibración, conocida como Spin. Los Fermiones forman lo que consideramos como la materia ordinaria y se dividen en dos grupos los Quarks (que forman los protones y neutrones en el átomo) y los Leptones (como los electrones). Cuando las observamos, nunca vemos sustancia alguna; lo que observamos son pautas dinámicas cambiando continuamente con otras pautas: una constante danza de la energía en forma de vibración.
Yendo aún más allá, según las investigaciones actuales en la física teórica, no es recomendable trabajar con la idea de partícula puntual y se ha introducido la idea de considerar a las partículas ya no puntuales, sino más bien como objetos unidimensionales, semejantes a cuerdas. Dependiendo de la vibración de tales
cuerdas (que se definen hipotéticamente como cerradas o como abiertas) será
posible observar tales o cuales partículas. Esto ha dado origen a las teorías de las cuerdas, que son algo relativamente actual en sus principios (mediados de los años ochenta) cuando aparecieron unas cinco teorías de cuerdas, las cuales después fueron identificadas como límites particulares de una sola teoría: la teoría de supercuerdas, también conocida como Teoría M.
En el Universo, las cuerdas forman rizos o bucles y/o se extienden hasta el infinito, vibrando con un ritmo que envía olas ondulantes de gravedad a través del espacio de fondo y al hacerlo generan una superficie llamada «hoja de mundo». Puesto que las cuerdas cortas oscilan rápidamente, disipando su energía en unos
cuantos millones de años, sólo las cuerdas más largas, con poderosos índices de oscilación, serían los fósiles que todavía seguirían a nuestro alrededor. Pero serían las ya hace tiempo desaparecidas cuerdas cortas las causantes primarias de la creación de los cúmulos de galaxias que hoy observamos.
Además, una teoría del tipo multidimensional como la de supercuerdas explicaría los "misterios" de la materia en ciertas condiciones, como por ejemplo al viajar a mayor velocidad que la luz, al enfriar un cuerpo hasta lograr un súper condensado de Bose-Einstein o quizá a explicar la aparición o desaparición de materia mediante campos varios, como el "Experimento Filadelfia". La sutil
vibración de las cuerdas y de las Branas (especie de membranas) genera "intervalos de vibración" a los cuales se le atribuyen las dimensiones, como sería el caso de la dimensión física, cuya vibración es tal que genera materia táctil y visible. A mayores vibraciones la materia dejaría de ser materia para formar
parte de otro tipo más "sutil" de existencia, la energía. A medida que las vibraciones de las cuerdas aumentan, nos movemos en dimensiones menos densas, cuya vibración envuelve a las inferiores
Lo anteriormente expuesto, en la forma más sencilla posible, es materia de discusión e investigación en los grandes centros del conocimiento a nivel mundial. La información disponible es abrumadora aún para los físicos especializados, pero todo apunta en la dirección señalada por los antiguos textos religiosos que se referían a la creación y existencia del universo como vibración o resultado de vibraciones.
La mejor forma de describir nuestro mundo y el universo que nos rodea es como un gigantesco campo de vibraciones. Todo vibra, incluso nosotros. El espectro electro-magnético del universo está constituido de diferentes vibraciones cuya frecuencia es lo que determina sus propiedades. Lo curioso es que la mayoría de las vibraciones son invisibles, tales como los rayos X, los rayos Gamma, las ondas de radio, de televisión, las microondas, la luz infrarroja, la ultra-violeta etc. solo podemos ver un pequeño espectro de luz visible que es una minúscula parte del conjunto de vibraciones. Aparte del espectro electro-magnético existe un espectro de vibraciones mecánicas, de las cuales solo percibimos una pequeña porción que llamamos nuestra capacidad auditiva.
Nuestro concepto de sonido, está ligado a nuestra sensación auditiva, ya que los sonidos no son más que vibraciones transmitidas a través de los medios que nos rodean (aire, líquidos, sólidos) y que son captadas por nuestros oídos y en menor medida por nuestro sentido del tacto. Curiosamente los sonidos (vibraciones) se transmiten más rápidamente a través de medios más densos que el aire como lo son el agua o los sólidos. Las ballenas en el océano pueden captar sonidos transmitidos por sus congéneres a cientos de kilómetros de distancia. Los elefantes pueden captar las señales de sus semejantes a muchos kilómetros cuando estos golpean el suelo con sus patas. Los indios en estado primitivo acercan su oreja a la tierra y pueden oír cosas que ocurren a gran distancia. Muchas veces cuando estamos cerca de una orquesta, banda marcial o poderosos alto-parlantes, sentimos también los sonidos retumbar en nuestro cuerpo como si penetrasen por todas partes.
Para nuestra generación ha pasado a ser algo común la terapia efectuada con aparatos de “ultra-sonido” y los hornos que cocinan sin fuego o calor por medio de “micro-ondas”. Estas últimas lo que hacen es producir una vibración que al resonar a la frecuencia de las moléculas de agua, se transforma en calor en el alimento. Igualmente existen en el mercado una serie de aparatos que su usan para limpieza de objetos muy delicados aplicando el ultra-sonido.
Cuando emitimos un sonido, sea palabra, canto o la nota musical de un