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Methods and indicators for impact assessment

4 Framework for Integrated Development in Asian Developing Cities

4.3 Methods and indicators for impact assessment

Solum y Agrol eran dos amigos que compartían una afición común. Ambos sentían pasión por el estudio de la mente y de todos los aspectos derivados de la consciencia.

Conforme avanzaban en sus investigaciones, eran tan capaces de dar la vuelta a todos los conceptos que sus debates presenciaban frecuentemente la puesta del sol y el renacer del alba. Entre los dos amigos, cada vez se intercambiaba mayor cantidad de información en interminables dialécticas que a veces parecían no llegar a conclusión alguna.

Un día de suaves brisas frente a un gran árbol, Solum dijo:

“Agrol ¿Sabes que te digo? Que aunque parezca una verdad elemental, he llegado a la conclusión que el viento mueve las ramas de los árboles”. A lo que Agrol contestó sin inmutarse: “Pero Solum, no seas ignorante,

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si realmente investigas y observas, te darás cuenta que en realidad, son las ramas de los árboles las que mueven al viento”.

“Por favor”, dijo Solum. “No digas tonterías, es obvio que el viento mueve a las ramas. Observa”.

“Que simple es tu visión”, contestó Agrol. “Te quedas siempre con las apariencias. Mira la realidad más profundamente y comprenderás que son precisamente las ramas de los árboles las que mueven al viento”. De pronto, un sabio anciano que por allí pasaba, dijo irrumpiendo: “Ni el viento mueve las ramas, ni las ramas mueven al viento”.

“SON TAN SOLO VUESTRAS MENTES LAS ÚNICAS QUE SE MUEVEN”

REFLEXIONES

¿Hemos alguna vez experimentado algún plano de experiencia más allá de la pura mente pensante?

¿Podemos concebir un estado de conciencia que trascienda el pensamiento? ¿En qué consiste la acción de “observar”?

¿Es lo mismo observar que pensar?

Recuerda: tu, en realidad, no eres la charla que oyes dentro de tu cabeza. Eres el Testigo que observa esa charla.

Bill Harvey

Los grandes cartógrafos de la conciencia nos han venido diciendo a lo largo de milenios que en el ser humano, por encima del “Ojo de la Mente” que se ocupa del pensar, es decir, asociar, conocer, entender, analizar, comparar, imaginar, discernir etc, existe el llamado “Ojo del Espíritu”, también llamado “Ojo de la Contemplación” mediante el que accedemos a realidades transracionales o translógicas, inherentes a la esfera transpersonal o espiritual.

179 ¿Qué quiere decir trans-racional?

La respuesta señala a lo opuesto a pre-racional. Mientras que lo preracional sitúa la acción antes de la razón (pre), lo transracional se sitúa más allá de la razón (trans). Si para el primitivo Cromagnon, el pensamiento racional, tal y como hoy lo entendemos, era un sueño lejano y casi inconquistable, para muchos hombres y mujeres contemporáneos, la capacidad de atestiguación sostenida es también un anhelo a consolidar.

En el relato, Solum y Agrol disertan y analizan en base a la razón pura, mientras que el sabio Zen les señala que la verdad a la que pretenden llegar con la mente racional es relativa: “Son vuestras mentes las únicas que se mueven”. Una observación que además de relativizar todo lo verbalizable, convierte a la mente en “objeto visto” que se mueve, es decir algo que no es “sujeto”, tal y como es habitual sentirla desde el plano evolutivo más común en la actual humanidad. Universo: Enséñame el arte de crear islas de silencio y quietud,

en donde pueda percibir la belleza de las cosas cotidianas. Marion Stroud

¿Acaso la llamada Meditación es una forma de contemplación inherente al mencionado plano transracional?

La Meditación es una práctica que trabaja con la consciencia. El hecho de observar, darse cuenta y enfocar la atención, son algunas de las herramientas que utiliza la Meditación en su entrenamiento.

¿Qué es realmente el silencio?

¿Permanecer callados durante un tiempo?

El silencio al que hace referencia la Contemplación es más bien un silencio mental. El silencio que brota cuando la mente pensante se sosiega. Al igual que la turbulencia en las aguas no permite ver los fondos, de la misma manera, cuando la mente está ocupada en verbalizaciones y parloteos dispersos, tampoco es capaz de ver la profundidad del Ser en el que vive inmersa.

Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos. Sabiduría Védica

Cuando las aguas están sosegadas, la transparencia aflora y el fondo se torna perceptible. En este sentido, la práctica del silencio permite una expansión progresiva de la visión interior y una ampliación de la propia identidad. En realidad, el sosiego mental disminuye la agitación de los pensamientos y discursos internos, proporcionando paz profunda e incrementando el nivel de sensibilidad y consciencia.

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El sabio Zen del cuento, de manera implícita, señala que para aprehender la verdad profunda que subyace más allá de lo percibido por las mentes de los dos amigos, conviene observar desde el silencio y, desde tal estado, captar la esencia de la realidad que buscan.

Para entender la diferencia metodológica de acceso al conocimiento entre Occidente y Oriente puede verse en el siguiente relato: Un científico occidental y un yogui oriental caminan por una senda. De pronto, ven dos preciosas rosas y ambos deciden conocer dicha flor. El científico arranca la rosa, la lleva al laboratorio y allí la disecciona y analiza procediendo a clasificar sus conductas y reacciones diversas. Por el contrario, el yogui se sienta a contemplar la rosa y poco a poco conecta su consciencia con la esencia de la misma, logrando empatizar con su fragancia y sintiendo como todo su ser ”es” la rosa. Ambos conocen a la rosa, pero por caminos y modos distintos.

El Zen es una Práctica arraigada en el Japón tradicional orientada a conducir al sujeto a estados de conciencia trans-racionales.

No busques el camino lejos, el camino está siempre a tus pies. Tung Chan

En este sentido, cuando tales ejercicios facultan al ser humano a ser capaz de mirar los espacios entre sus pensamientos, se logra experimentar la plenitud de un vacío todo presente.

¿Para qué sirve experimentar tales estados que la práctica Zen promete?

La respuesta señala que una vez se ha descubierto un nivel de identidad por encima de las idas y venidas de la propia mente, el sujeto se siente más distanciado de la realidad fenoménica que dicha mente percibe, y ello lo convierte en un ser más ecuánime, equilibrado y menos reactivo.

¿Hace falta creer en alguna declaración ideológica o en la superioridad dominante de algún fundador para aprender la práctica del Zen?

Rotundamente No, porque cualquier tipo de creencia pertenece al ámbito del mencionado “Ojo de la Razón” y de lo que se trata con la práctica del Zen es de abrir el “Ojo de la Contemplación”. Un espacio interior de atestiguación que no tiene por objeto admirar, ni creer, ni obedecer, ni comprometerse, sino en todo caso observar y darse plena cuenta de todas las mencionadas funciones de las que nuestra mente se ocupa.

Cuando el silencio habla, el corazón es elocuente. Anónimo

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En realidad, el hecho de despertar del automatismo y nacer a un despierto “darse cuenta”, no sólo enriquece la calidad de la realidad existencial, sino que además se tienen más opciones de elección en todos los ámbitos de la vida. Cuando este “darse cuenta” abarca la esfera del propio pensamiento, es decir, se deviene consciente en cada momento del tipo y calidad de las propias ideas, se está ya en condiciones de intervenir en la elección y filtraje de las mismas, aspecto que como consecuencia, facilita la construcción del propio destino.

¿Qué tiene que ver el pensamiento y el destino?

Así como se piense así se actúa, y de la calidad de la acción dependerá la calidad y bonanza del correspondiente destino.

Si siembras un pensamiento cosecharás una acción Si siembras una acción cosecharás un hábito Si siembras un hábito cosecharás un carácter Si siembras un carácter cosecharás un destino. Anónimo

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