33 En este capítulo se realizará una descripción de los principales conceptos que concentra un proyecto de vida. Al respecto se comienza haciendo una revisión de la adolescencia y la adultez emergente como etapas consideradas en los sujetos de investigación. Posteriormente se hará una revisión del concepto de proyecto de vida y de algunos componentes de éste, como metas personales, motivaciones, toma de decisiones, roles asociado a ciertos grupos como familia, escuela y pares, y por ultimo las habilidades e intereses que pueden surgir en cada persona.
Etapa Ciclo Vital Estudiantes Universitarios
Es bastante complicado definir en qué etapa del ciclo vital se encuentran los estudiantes cuando ingresan a la universidad, debido a la transición en la cual se encuentran, desde la adolescencia y finalización de la edad escolar a esta nueva etapa de estudios superiores.
Algunos autores se refieren a esta etapa como adolescencia, la cual se caracteriza por ser un periodo de “Transición entre la niñez y la edad adulta. El intervalo de edad que cubre suele fijarse entre los 11-12 y los 18-20” (Lara, 2011, pg. 123). En esta etapa de la vida se dan importantes cambios a nivel biológico, físico y cognitivo que demuestra claramente el crecimiento y cambio tanto a nivel corporal como también en la forma de pensar, ver y posicionarse en el mundo.
Por otro lado existen autores que posicionan la vida universitaria, como parte de la juventud, la que se presenta como una transición entre la infancia y la adultez, según las Naciones Unidas son aquellas “personas con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años” (ONU, 2005).
Este grupo se presenta con la capacidad de razonar y actuar de forma bastante madura, buscan desarrollar su sentido de pertenencia y es debido a esto que se caracterizan por pasar largos momentos agrupados entre pares. Para efectos de esta investigación se utilizará el concepto de adultez emergente para referirnos a los estudiantes universitarios como foco principal del estudio y también se utilizara el concepto de adolescencia, ya que desde este grupo etario se obtendrá información fundamental para la investigación. La adultez emergente se presenta como una nueva etapa de la vida desde fines del siglo 90, según Arnett (2000) esta etapa “es el periodo comprendido
34 entre los 18 y los 25, que tradicionalmente suponía la adquisición de responsabilidades y roles que marcaban el inicio de la adultez, se ha transformado en una etapa de prolongación de la adolescencia” (Citado en Salle, 2010, s/p).
Arnett (2000) expone que la adultez emergente se produce porque efectivamente existe un retraso en los cinco pasos que son claves para convertirse en adulto: “terminar los estudios, abandonar la casa de los padres, conquistar la independencia económica, casarse y tener hijos” (Citado en La Tercera, 2010).
Se cree que la aparición de esta etapa y este retraso en adquirir ciertas responsabilidades, puede suceder porque muchas de las personas no piensan abandonar sus hogares o tener un compromiso de pareja formal sin haber terminado su educación superior, ya que según lo expuesto por Arnett (2000) es lo que se considera más pertinente para afrontar la sociedad actual. (Citado en La Tercera, 2010).
La adultez emergente según Arnett 2008, (citado en Schmidt, 2010, pg. 14) presenta ciertas características:
• Exploración de la identidad: en esta etapa ocurre un conocimiento más profundo acerca de su propia persona y de lo que realmente desean obtener en la vida.
• Inestabilidad: la mayoría de las personas que pasan por esta etapa saben que camino quieren seguir en la vida pero están condicionados por el conocimiento que surge de la exploración constante.
• Etapa del optimismo y las posibilidades: surgen grandes esperanzas y expectativas, donde el futuro se mantiene abierto, porque nada se ha concretizado aun.
• Etapa de estar centrado en uno mismo: no existe una preocupación por el resto que sea significativa, ya que no hay grandes compromisos, por lo tanto hay mayor tiempo para preocuparse de sí mismo.
Como se mencionó anteriormente también se considerara la adolescencia como el periodo que comprende la “Transición entre la niñez y la edad adulta. El intervalo de edad que cubre suele fijarse entre los 11-12 y los 18- 20” (Lara, 2011, pg. 123).
Dada la importancia que tiene el tema de proyecto de vida es necesario abordarlo desde que éste comienza a gestarse, si bien comienza a
35 visualizarse desde la niñez, es en la adolescencia donde comienza a tomar mayor fuerza y concretizarse, es en esta etapa donde se producen importantes cambios en varios niveles.
La adolescencia se vuelve un detonante y a la vez una presión sobre las personas para que éstas comiencen a definir su rumbo, puedan justificar sus elecciones y por lo tanto tengan la capacidad de ser responsable de sus actos, es por esto que “al pedirle que renuncie a los privilegios de la infancia estamos incitándolo a proyectarse hacia el porvenir, a autoconstruirse en lo imaginario” (Croizier, 1999, pg. 60)
Es en la adolescencia donde las personas comienzan a tener una visión más crítica y analítica del mundo que los rodea y también de ellos mismos, se comienza a transitar en busca de “ideas y principios propios, en busca de planes y proyectos que marquen un rumbo propio y den una nueva dimensión a su futura vida adulta y ciudadana” (Consejo Nacional de Población, 1999, pg. 29).
La creación de un proyecto de vida es fundamental en esta etapa, por lo tanto se considera necesario poder trabajar con este grupo, los cuales pueden aportar información vital al estudio en cuestión.
Proyecto de Vida
Frente a lo expuesto anteriormente, ahora es preciso ahondar un poco en las conceptualizaciones que existen sobre Proyecto de Vida, y los diferentes componentes que permiten dar forma a la vida de las personas. Respecto a esto es importante tener presente en primer lugar que las “personas tenemos la capacidad y la responsabilidad de elegir propósitos, principios, rutas, estrategias, alianzas o posiciones” (Consejo Nacional de Población, 1999, pg. 42).
En general los seres humanos se encuentran constantemente mirando hacia el futuro, estableciendo de manera explícita o muchas veces de forma implícita las acciones que quieren realizar o los diferentes caminos que eligen seguir para lograr por ejemplo satisfacción personal y/o plenitud en las diferentes esferas que componen la vida, lo que a su vez se traduce en la búsqueda de felicidad que todos los individuos anhelan.
36 Es el proyecto de vida donde se mesclan intereses, metas, deseos, acciones, etc. Que nos permitirán encauzar nuestras acciones en pro de los objetivos planteados para nuestras vidas. Se busca trabajar en un proyecto de vida principalmente para alcanzar la felicidad, mejorar en alguna medida la calidad de vida y además para lograr desarrollar de forma plena las capacidades individuales. (Consejo Nacional de Población, 1999, pg. 42). La palabra Proyecto proviene del bajo latín projectare, donde pro significa delante y presenta un significado de progreso; y jacere significa echar, arrojar, por lo tanto la palabra Proyecto refiere a la acción de echar o lanzar hacia adelante o a lo lejos. (Zuazua, 2007).
Según D´Angelo un proyecto de vida se definiría como la “estructura que encauzaría las direcciones de la personalidad, en las diferentes áreas de la actividad y la vida social, de manera flexible y consistente, en una perspectiva temporal que organizan las principales aspiraciones y realizaciones actuales y futuras de la persona” (D´ Angelo, 2000, pg. 272) A su vez también se puede entender proyecto de vida como:
“Todo aquello que tiene que ver con uno mismo, con lo que es y lo que quiere ser y hacer, pero sobre todo con aquello que deseamos para nuestro futuro y que incluye los esfuerzos y la disposición para su construcción, así como los compromisos y la constancia para su logro” (Instituto de Aguascalentense de las Mujeres, 2007, pg. 4).
Una tercera conceptualización visibiliza el proyecto de vida como “la manera en que el hombre está en el mundo, expresa una elección original en circunstancias particulares, remite a la acción, no refiriéndose a la actividad presente ni pasada sino a la acción, que se articula en el futuro” (Roselli y Aguilar, 2010, pg. 2)
Por otro lado según Archer (2009) un proyecto de vida implica “cualquier meta que un agente social tiene, desde la satisfacción de necesidades biológicamente basadas hasta la transformación utópica de la sociedad” (citado en Aedo, 2010, pg.34).
Una última definición de proyecto de vida puede ser entendida como las acciones que se desean realizar en el futuro, en este sentido “el proyecto personal expresa lo que el individuo aspira o quiere llegar a ser” (Zuazua, 2007, pg.26), por lo tanto se considera como un proyecto que se construye a largo plazo.
37 Haciendo referencia a la revisión conceptual antes presentada, y para los fines de esta investigación, proyecto de vida será entendido como una serie de acciones que se desarrollan en el tiempo con las cuales se espera lograr algo que es deseado por una persona, considerando siempre que un proyecto de vida se presenta como aquello que “hay que hacer, nuestro autentico ser, nuestro destino. Nuestra voluntad, la dirección inteligente de la acción,” (Zuazua, 2001, pg. 103).
Por lo tanto cada proyecto de vida se conformara según la particularidad de cada individuo, ya que se relaciona con las historias de vida, deseos, expectativas, e ilusiones de cada uno (Instituto de Aguascalentense de las Mujeres, 2007, pg. 4) de esta forma cada persona incorporara en su proyecto de vida sus propias significaciones, metas, valores e intereses.
Proyecto de vida como concepto, surge de la filosofía y de la psicología cognoscitiva, las cuales consideran la realidad y como es vivida por cada persona, según lo anterior “la realidad no es determinante: existen diversas posibilidades de ser o no ser; el tiempo aparece como una serie de oportunidades que pueden llevar a mejora la vida, es cuestión de movimiento, de acción” (C.E.C.A.D, 2006, pg.103).
Es por esto que existe una forma de “planificación en la que, con base en la experiencia del pasado, se debe capturar el futuro en el presente” (C.E.C.A.D, 2006, pg.103). Este concepto de proyecto de vida, surge tanto de la filosofía de la libertad y la necesidad de cada individuo, por lo tanto se observa el pasado y se comienzan a analizar las situaciones y posibilidades futuras.
Elaborar un proyecto de vida es parte de un proceso que implica una maduración afectiva y también intelectual, por lo tanto hace referencia a como las personas aprenden a crecer, así lo señala Casullo (2003) cuando habla de crear un proyecto de vida y avanzar en un crecimiento personal supone cuatro tareas básicas.
1. Tener la capacidad de orientar las acciones que se realizan a diario en función de determinados valores, ya que serán estos los que definen el comportamiento.
2. Se debe aprender a actuar con responsabilidad, hacerse cargo de las decisiones tomadas y a su vez de las consecuencias, considerando siempre que existen otras personas a las cuales se puede afectar.
38 3. Desarrollar actitudes de respeto, es decir aprender a compartir y
aceptar las diferencias. Para construir un buen proyecto de vida, se necesita desarrollar la capacidad de admitir errores y aceptar críticas, dejando de lado el egocentrismo.
4. Cada proyecto de vida debe estar basado en el conocimiento de ciertos aspectos fundamentales tales como:
• El propio sujeto, intereses, aptitudes y recursos económicos. • Posibilidades y expectativas del núcleo familiar de pertenencia.
• Realidad social, económica, cultural y política en la que se vive. (Casullo, 2003, pg. 19).
Todo proyecto de vida aunque se forma desde la particularidad de cada persona, tiene a la base ciertos conceptos o componentes que no se pueden dejar fuera, entre estos podemos encontrar las metas y motivaciones que movilizan a los individuos; las habilidades e interés de cada persona; procesos de toma de decisiones y por último los roles que son designados desde grupos como la , familia, los pares, la escuela, o de otro tipo que pueden influir de cierta forma en lo que se quiere lograr en la vida.
Metas Personales
Las metas que se proponen los individuos ya sean a corto, mediano o largo plazo, se posicionan como la guía para fundamentar el trabajo de cada día, es esencial que la construcción de estas metas sean de forma clara y también que en la realidad sea posible de alcanzar.
Según Locke las metas “dirigen la conducta y proporcionan un criterio para decidir el esfuerzo que se va a poner en una tarea” (citado en Zuazua, 2007, pg. 140). Al respecto se reconoce la importancia de los objetivos que los individuos se plantean como forma de alcanzar estas metas, ya sean a corto, mediano o largo plazo. Esto implica que las personas visualicen y estén conscientes de lo que quieren lograr.
De esta forma las metas puede ser también “un componente del proceso motivacional, son los propósitos, los fines que se desean alcanzar por el cual
39 un motivo surge y llega a su realización” (Roselli- Aguilar, 2010, pg. 1). En este sentido las metas se presentan como una fuente importante de motivación, principalmente porque influyen en la conducta de las personas, promoviendo que estas movilicen sus esfuerzos en pro de alcanzar lo que desean.
Según Claassen (2013) las metas que las personas se proponen deben presentar ciertas características para que sean factibles de realizar en algún momento, por lo tanto las metas deben ser:
• Concebibles: la persona debe visualizar sus metas de la forma más claramente posible, ya que así se podrá distinguir la forma más adecuada para poder alcanzarlas.
• Creíble: principalmente para la persona que fija la meta.
• Alcanzable: en este sentido la meta debe ser acorde a las habilidades y/o capacidades de la persona.
• Controlable: se considera necesario que en la medida de lo posible la persona no necesite de nadie más para lograr una meta.
• Medible: la meta debería poder medirse principalmente en tiempo o cantidad.
• Deseable: las metas deben ser objetivos que las personas realmente quieran hacer o lograr y no algo impuesto.
• Ayudar a crecer: una meta no debe ser destructiva para los otros y menos para la propia persona que la fija.
Hablar de metas supone también que se presentan en variados ámbitos de la vida, entre los cuales podemos encontrar: metas a nivel económico, familiar, laboral/ocupacional y social.
Las metas económicas se asocian principalmente con las aspiraciones que tienen las personas sobre la posesión de recursos, propiedades, un nivel de vida que satisfaga las necesidades que cada uno presente, por lo general en lo que respecta a este tipo de meta, las aspiraciones son altas y asociadas a tener un mejor porvenir que la vivida en compañía de los padres.
En lo que concierne a las Metas familiares, estas refieren básicamente a los deseos de poder encontrar una pareja y formar una relación ya sea formal o no, o también a elegir la opción de la soltería. En este sentido a este tipo de
40 meta también se asocia la proyección de tener o no hijos y el número que se desea tener.
Metas laborales/ocupacionales se enfocan en la decisión de elegir una profesión o un área desde donde desempeñar estudios o un trabajo, que sea acorde a la vocación y/o aspiraciones que tienen las personas, decisión que además debe responder al conocimiento personal de habilidades, capacidades e intereses.
Las metas sociales por lo general son fijadas por las personas con el fin de contribuir en alguna medida a mejorar la sociedad, sin embargo es innegable que cambiar o mejorar la sociedad es una meta bastante ambiciosa, por lo mismo, este tipo de metas pueden estar direccionadas a realizar algún cambio o contribución que sirva como aporte a una comunidad o grupo pequeño de personas.
Motivaciones
Otro concepto importante y que se encuentra directamente relacionado con la estructuración de un proyecto de vida tiene que ver con las motivaciones, las cuales pueden ser entendidas como “potencial de excitación, la tendencia a actuar, las ganas, que proceden del instinto y de la cognición” (Zuazua, 2007, p.129). Según Kaufman(1999) también son consideradas como “el proceso que activa e impulsa el comportamiento hacia el logro de metas particulares” (Citado en Fernández, 2012, pg.42).
Las motivaciones se asocian también con el esfuerzo que realizan las personas a partir de la existencia de algún tipo de incentivo especifico o necesidad que se desee suplir, por lo tanto las motivaciones implican incorporar un cierto grado de energía, persistencia y dirección que marcará la diferencia entre cada individuo, ya que cada uno puede o no integrar estos aspectos en mayor o menor medida, lo que finalmente influirá en el logro de su proyecto de vida.
Desde las diferencias que surgen de cada individuo, se puede también distinguir un tipo de motivación que se denomina intrínseca y como su nombre lo expresa es aquella que se asocia con los sentimientos más internos y profundos de las personas.
41 La motivación intrínseca, se determina por las propias fuerzas, intereses y decisiones de los individuos que están involucrados, según Larson (2000) expone que este tipo de motivación tiene que ver con el deseo de realizar e involucrarse lo más posible en las actividades, “hacer algo porque es en sí mismo interesante, lo cual refleja la propensión humana a aprender y a asimilar conocimiento” (Schmidt, 2010, pg. 22).
Este tipo de motivación describe la tendencia “hacia la asimilación, maestría, interés espontaneo y exploración, que es tan esencial para el desarrollo cognitivo y social que representa la principal fuente de alegría y vitalidad en la vida” (Zuazua, 2001, pg. 132). Este tipo de motivación permite que las personas realicen actividades por el propio gusto, sin esperar algún tipo de recompensa.
Dentro de las motivaciones también podemos encontrar los valores, los cuales se plantean como “subjetivos, que dependen de la valoración que cada hombre les dé, de acuerdo a su marco de referencia (cultura, edad, sexo, educación, religión, etc) que cambian con la historia y el momento circunstancial, incluso hasta con el estado de ánimo” (Bravo, 2001, pg. 5). Es importante mencionar que no se puede hablar de valores si no es en relación con el hombre, ya que es éste el que hace una valoración de las cosas, permitiendo que sean dignas y atendibles para él. Al respecto los valores son “la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de qué nos conviene más o menos” (Tierno, 2006, pg.11)
Los valores tienen la capacidad de convertirse en pautas que definen los lineamientos de una conducta que se considera como coherente, es decir “se convierten en ideales, indicadores del camino a seguir (…) de este modo nos permiten encontrar sentido a lo que hacemos , tomar las decisiones pertinentes, responsabilizarnos de nuestro actos y aceptar sus consecuencias” (Tierno, 2006, pg. 11)
Los valores que cada persona posee permiten formar relaciones maduras y equilibradas con el entorno y otros individuos, permitiendo también definir los objetivos que se tiene en la vida, de esta forma son los valores que cada uno trae consigo los que van a motivar nuestras acciones, por esto se expone que “solo motiva lo que para uno vale. Si algo no vale es que no motiva” (Pomares, 2008, s/p).
42 Toma de decisiones
Tomar un decisión, puede convertirse en una acción definitoria para el curso que tome la vida de un individuo, en cualquiera de los ámbitos que la compongan. En este sentido la toma de decisiones es el “proceso mediante el cual se realiza una elección entre las alternativas o formas para resolver diferentes situaciones de la vida” (Instituto Aguascalentense de las Mujeres, 2007, pg.40).
A nivel individual la persona utiliza su pleno razonamiento para optar por una decisión que dé respuesta a la situación conflictiva, pero para esto es necesario conocer, comprender y analizar un problema para encontrar la solución adecuada.
Es fundamental al momento de tomar decisiones que exista libre elección, sobre todo en aquellas que concierne a las metas futuras, cada persona cuenta con la libertad para optar por lo que se considere más adecuado, el problema puede aparecer cuando algún otro individuo pasa los límites de la libertad del otro y quiere quizás no de forma intencional influenciar en las