Desde el nacimiento crecemos aceptando que el dinero forma parte de la vida. El dinero posee una asociación antigua con la humanidad; siempre lo hemos utilizado de algún modo en el comercio o el trueque. Desde las pri meras formas de comercio y civilización, el dinero ha representado el de seo humano de crear, construir y controlar el entorno.
Desde el punto de vista de la tradición tibetana bön lo más importante no es el dinero en sí mismo sino la energía de pensamiento subyacente, puesto que tiene una profunda influencia sobre nosotros. No es el dinero el que hace que gire el mundo, sino la energía de pensamiento del dine ro, que es tremendamente poderosa.
Según las creencias tibetanas las formas de dinero que utilizamos evolu cionarán y cambiarán, pero la energía subyacente seguirá viva y continuará ejerciendo su poderosa influencia. Por consiguiente, es vital que conozca mos y entendamos bien esta energía de pensamiento y que la sepamos em plear con adecuación para beneficiar a los demás y a nosotros mismos. Con la capacidad para utilizar bien la energía de pensamiento del dinero obten dremos prosperidad. El dinero no proporciona la felicidad, pero puede amortizar el sufrimiento y ayudar a los demás a crear las condiciones que favorecen la felicidad. Sin embargo, para poder mejorar nuestras circuns tancias materiales y liberarnos del deseo tenemos que ser capaces de utili zar con habilidad y cautela la energía del pensamiento del dinero. Dicha energía se rige por sus propias reglas éticas que hay que seguir.
La energía de pensamiento de dinero apropiada requiere contar con la capacidad para atraer capital y después utilizarlo con sabiduría y generosi dad. Hay que saber cuánto es suficiente y negarse a identificarse con el di nero, por mucho o poco que posea. En la cultura bön éste nunca debería ser adquirido de forma egoísta o inconsciente, ya que, de ser así, se perderá enseguida o sólo traerá infelicidad. Además, siempre debe emplearse para
el mayor bien de todos y adquirirse de forma que pueda beneficiar al máxi mo número posible de personas.
La utilización del dinero ha pasado de ser un poder aislado y alejado de la mayoría de la gente, como ocurría en los viejos tiempos, a ser una expe riencia cotidiana para todos. El dinero ya es accesible a casi todo el mundo y utilizarlo y cambiarlo es una experiencia diaria detrás de la cual se vislum bra un poder de pensamiento global impresionante. El dinero que lleva mos en el bolsillo o que tenemos depositado en la cuenta bancaria, así como el dinero que deseamos o necesitamos, aúna todas las emociones y pensamientos de la humanidad relacionados con el dinero. Puesto que re presenta tal poder de energía, el dinero es el gran instructor de verdades sagradas en el mundo material. Gracias a él aprendemos verdades vitales sobre nosotros.
Para poder comprender de un modo práctico y espiritual lo que signifi ca el dinero y cómo utilizarlo con sabiduría primero hay que descubrir qué relación personal tenemos con él y cuáles son nuestros pensamientos, emo ciones y creencias al respecto. Al hacerlo, la energía de pensamiento de di nero le favorecerá en vez de ir contra usted y le propiciará la prosperidad en su vida, tanto financiera como espiritual. Al entender la energía de pen samiento del dinero descubrirá la naturaleza de sus propias vinculaciones con el mundo material. De esa forma podrá aprender la sabiduría del ma terialismo y su lugar en la contribución en su desarrollo espiritual.
En este capítulo le explicaré el componente adictivo que posee la ener gía de pensamiento de dinero y la importancia de superar el miedo a la po breza y a la falta de dinero que domina las vidas de tanta gente, provocando infelicidad y ansiedad. Asimismo, también explicaré cómo utilizar de for ma idónea la energía del pensamiento del dinero y, por vía de unos senci llos ejercicios, cómo crear prosperidad valiosa y duradera en su vida.
EL VALOR DEL DINERO
¿Cuál es el valor del dinero? Desde el punto de vista de la antigua cultu ra tibetana bön, el verdadero valor del dinero es la utilización de la energía de pensamiento para conseguir un resultado físico. En otras palabras, su va lor reside en el modo en el que pensemos sobre él y en la prosperidad o fal ta de prosperidad que creemos como resultado de este pensamiento apro piado o inapropiado.
Cada uno de nosotros tiene un bagaje personal y familiar relacionado con el dinero que también influye en el valor que le otorgamos. El dinero puede haber sido poco importante en su familia o, por el contrario, muy importante. Dependiendo de ese historial invertiremos más o menos en pensamiento, emociones y acciones relacionadas con el dinero. Para averi guar qué valor le otorga al dinero, piense en él unos instantes y compruebe cómo se siente.
• ¿Cómo se sentiría si perdiese todo el dinero que posee? • ¿Está desesperado por conseguir más dinero del que tiene? • ¿Comparte con facilidad o regala el dinero que posee?
Las respuestas a estas preguntas le ayudarán a entender el valor que otorga al dinero.
Siempre que pierde dinero, consigue dinero, lo obtiene en un premio o un concurso, con su trabajo, etc., proviene de la energía de pensamiento interna que ha ido desarrollándose desde el momento de su concepción. Así que lo que posee en este momento está directamente relacionado con su energía de pensamiento interna respecto al dinero y le dará una clara in dicación de si su energía de pensamiento es apropiada o no.
Sus pensamientos subyacentes sobre el dinero, su relación con él y a qué lo quiere destinar son cruciales para entender cómo lo guarda o lo pierde. Es muy fácil caer en pautas de pensamiento inapropiado en relación con el capi tal. Recuerde que el dinero no es deshonesto, avaricioso, tacaño o poco mere cido, sino que, si acaso, lo pueden ser los pensamientos que haya tras él. Todos podemos modificar la energía de pensamiento inapropiada respecto a este tema cuando queramos. Puede producir más dinero del que produce ahora de un modo positivo, siempre y cuando lo haga con tranquilidad y equilibrio.
EXCESIVA IDENTIFICACIÓN CON EL DINERO
A medida que el mundo se va acercando y haciéndose un lugar más glo bal nuestra ansiedad colectiva sobre el dinero y la seguridad aumentan. Esto ocurre porque cada vez hay más gente que cree y confía más en el di nero que en las personas. La energía de pensamiento financiera tiene un lado adictivo que exige total absorción y dedicación. El resultado puede ser una excesiva identificación con el dinero y una medición del valor personal y del de los demás según la cantidad de dinero que posean.
No es difícil caer en esas pautas de excesiva identificación con el dinero y verse controlado por su influencia. Le ocurre a todo el mundo en algún momento de la vida, desde la persona más pobre a la más rica. Ahora responda a las siguientes preguntas: 1. ¿Siente ansiedad constante respecto a su situación financiera? 2. ¿Es la pobreza su mayor temor? 3. ¿Están sus ambiciones y metas clave en la vida relacionadas con el di nero? 4. ¿Piensa constantemente en cuánto dinero tiene y lo comprueba o cuenta a diario? 5. ¿Le alegra gastar dinero cuando está deprimido? 6. ¿Juzga o evalúa las cosas por su coste? 7. ¿Esconde la cabeza como el avestruz cuando se trata de asuntos mo netarios, ignorando los recibos y los extractos bancarios? 8. ¿Cree que tener mucho dinero le haría más feliz? 9. ¿Considera que vale la pena realizar cualquier tipo de trabajo siem pre y cuando tenga una buena paga? 10. ¿Cree que no se merece mucho dinero? Cuantas más respuestas positivas haya dado, mayor será su identificación con el dinero. Si ha contestado con un sí más de cinco veces entonces se identifica excesivamente con el dinero hasta el punto de dañar el resto de parcelas de su vida.
Cuando uno se identifica excesivamente con el dinero (algo muy co mún en el mundo occidental) entonces es más probable tener problemas de dinero incluyendo deudas, gastos excesivos y estrafalarios, ser llevado por el deseo irrefrenable del dinero o por el egoísmo.
Para tener una relación saludable y productiva con el dinero es impor tante entender que es un aspecto totalmente distinto a su persona. Usted no es el saldo que tenga en su cuenta bancaria o las deudas que tenga con traídas. Si olvida esta realidad podrá padecer pobreza espiritual y mental y, a la vez, acabará atrapado por las exigencias de la supervivencia. El dinero puede hacer muy infeliz a la gente, incluso si son ricos, si consideran que no son nada más que lo que tienen.
Es una fuerza emocional que debe ser tratada con cuidado y respeto porque a la energía de pensamiento subyacente al dinero le encanta po seer a aquellos que no saben emplearlo bien.
No se vincule nunca tanto al dinero como para creer que sólo es la fortu na que ha amasado. Sepa quién es y que el dinero, tanto si tiene mucho como poco, es algo muy distinto y separado.
Laurence era un hombre rico que había disfrutado mucho haciendo di nero y al que le gustaba juguetear con grandes sumas a diario, cambiando el dinero de una cuenta a otra e invirtiéndolo en nuevos fondos o en bolsa por el simple placer de conseguir más dinero del que podría gastarse nunca. Un día Laurence corrió un riesgo demasiado grande y perdió todo su di nero. El disgusto hizo que se quedase canoso de la noche a la mañana y que desmejorase mucho su aspecto. Sólo tenía 47 años, pero le costaba horrores levantarse de la cama por la mañana. Su vida carecía de un propósito y sen tía mucha pena por lo ocurrido y por él mismo. La mujer de Laurence, Francina, supo enfrentarse a la crisis de un modo muy distinto. Aunque había disfrutado mucho siendo rica, tampoco pensa ba que ser pobre fuera el fin del mundo. Se sentía afortunada por su salud, su marido, sus hijos y su casa. Llevaba años sin trabajar, pero cuando ocu rrió la debacle enseguida salió a buscar un puesto de trabajo para mantener a su familia. Mientras Laurence maldecía su mala suerte y lloraba su catás trofe, Francina descubría su talento para las ventas y hacía nuevas amistades en el trabajo. Cuando Francina se hartó de la actitud y el comportamiento de su mari do, le amenazó con abandonarle y éste tuvo que reaccionar. Empezó a dar se cuenta de que siempre había vivido por el dinero y que su valía interior estaba muy vinculada a éste. Sin dinero se veía como alguien sin valía.
Vio cómo su mujer, que nunca se había identificado excesivamente con el dinero, se había enfrentado de cara a la situación. Gracias a la alegría y va lentía demostrada por su esposa, él consiguió también aunar fuerzas y em pezar de cero, abriendo un pequeño negocio de antigüedades, una de sus grandes pasiones.
Juntos consiguieron rehacer sus vidas y cambiar sus prioridades. Hoy en día no son ricos, pero tienen cuanto necesitan y son felices.
EL MIEDO A LA POBREZA
El miedo a la pobreza es muy antiguo y está heredado de las generacio nes anteriores. En el mundo occidental muy poca gente vive en la pobreza como tal (en la ausencia de los elementos necesarios para la superviven cia) . Aun así, mucha gente piensa que es pobre porque vivimos en una so
ciedad en la que la presión para ser rico y tener muchas posesiones es enor me. Muchos viven con el temor de perder lo que tienen, de modo que en vez de disfrutar de lo que tienen se aferran a ello como si fuesen un náufra go a una roca. El miedo a la pobreza atrae pobreza y puede impedirnos crear una vida de seguridad financiera, equilibrio emocional y felicidad es piritual.
Cuando uno teme a la pobreza, queda atrapado por los obstáculos que atrae su energía de pensamiento inapropiada, impidiendo el avance hacia la prosperidad y el éxito material y espiritual. Por ello, es importante eli minar esos obstáculos desde dentro y liberarse del miedo a la pobreza, que puede producir estrés e infelicidad. Conviene mencionar que el mie do a la pobreza no sólo afecta a los individuos, sino que también afecta a la humanidad en general. Las empresas, grandes o pequeñas, los bancos y todos los pueblos y ciudades se ven afectados por este temor cuando es poderoso.
La pobreza y los obstáculos que acarrea adoptan muchas formas y, pues to que toda la raza humana comparte el mismo planeta, éstos varían como las estaciones. En Africa la pobreza se encarna en privación física de ali mentos, pero gozan de una riqueza emocional y espiritual. En el mundo oc cidental, pese a que la mayoría de la gente vive y duerme bajo techo y posee los alimentos diarios suficientes, hay mucha más pobreza espiritual.
La pobreza es una energía de pensamiento que trasmite un significado muy intenso y antiguo y que, como ocurre con la guerra, es una energía de pensamiento que nos vincula a todos directamente. Todos estamos relacio nados por nuestros pensamientos personales y las energías de pensamiento del pasado antiguo y reciente, del presente y posiblemente del futuro que nos espera. Por lo tanto, es vital que todos trabajemos para superar el mie do a la pobreza tanto en nosotros mismos como en el mundo. Cuando nos alejamos de las penurias y el llanto de los demás, nos alejamos de nosotros mismos. Cuando superamos el miedo a la pobreza que llevamos dentro contribuimos a superar el miedo en el mundo. Podemos ayudar a quienes sufren pobreza física no sólo dándoles comida, medicamentos, educación y fomentando la intervención política y los procesos de paz, sino también utilizando de un modo adecuado las energías de pensamiento que respal dan y crean prosperidad.