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5.3 Statistical parametric mapping with an updated HRF

5.3.2 Methods and results

La locura es la más alta forma de sabiduría. No conoce los límites de la razón y no está limitada por falsas ideas de correcto y equivocado, bien y mal. Es ahí como un espíritu libre del más profundo conocimiento.

The gospel of insanity 2:1 Dæmon Deshemal

La cualidad tradicional asociada con todos los gobernantes y reyes es la sabiduría. Pero ¿qué tipo de sabiduría podemos esperar de una criatura que es casi siempre descrita con tales términos como 'ciego' o 'idiota'? La respuesta a esta cuestión puede parecer sorprendente y útil a un individuo de mente-abierta.

Una vez más empezaremos nuestra interpretación a partir del significado del nombre de Azathoth, esta vez refiriéndonos a

la etimología. Una de las teorías sobre este nombre es dada por Parker Ryan que afirma que deriva de las palabras 'Asa' y 'Thoth'. Ambas palabras provienen del antiguo lenguaje Egipcio. 'Asa' significa 'fuente' (uno nombre similar fue atribuido a uno de los dioses relacionados con el principio de todo tiempo), mientras que 'Thoth' fue el dios de la sabiduría. Así, cuando ponemos estas dos palabras juntas, el significado de Asa Thoth es 'la fuente de la sabiduría'.

Pero esto no responde a la cuestión de qué tipo de sabiduría es esta y qué puede traer a un investigador. Sin embargo, hay un gobernante más llamado 'ciego' en ciertos contextos, concretamente Samael, el señor del infierno. En el apócrifo de Juan, encontrado en la biblioteca de Nag Hammadi, Samael es el tercer nombre del maligno demiurgo, cuyos otros nombres son: Yaldabaoth y Saklas. En este contexto Samael significa 'el dios ciego', representando el motivo de la ceguera popular entre los gnósticos. Fue dado a luz por error de Sofía que quería tener su propia descendencia sin el Espíritu. También esta interpretación no responde a nuestra cuestión, aunque nos tienta a echar una mirada más de cerca a la tercera qlifa en el Árbol de la Noche, la esfera llamada Samael. Está conectado con el cuestionamiento de la creación de Dios y la confrontación de dudas y vacilaciones. Pero ¿cómo y dónde deberíamos buscar respuestas a este intrigante asunto?

La solución está justo al alcance. La sabiduría es la pura locura, el resultado de la libertad absoluta, la risa verdadera, la energía, el coraje y la habilidad para mirar detrás del velo de la ilusión que cubre la verdadera realidad. ¿Cómo es posible? Pensemos por un momento cuál es la naturaleza de la locura. En el más profundo sentido positivo es la habilidad para salirse de lo convencional e impuesto por la opinión de la sociedad. En este caso no me refiero a ningún desorden mental, o conducta maníaca o psicopática, aunque algunas veces el límite entre estos tipos de locura parece bastante fino. Cuando empezamos a cuestionar la realidad que nos rodea y cuando empezamos el largo viaje sobre el sendero antinómico, no podemos hacer a ningún otro

responsable de nuestras acciones, encontrar excusas para nuestras debilidades o esperar que nuestros problemas los resuelva cualquier deidad o espíritu. Todos nosotros estamos programados para llevar a cabo ciertos roles en la sociedad, para cumplir ciertos patrones de conducta, o incluso pensar de una forma controlada. Esto conduce al estancamiento y la limitación de la individualidad, y elimina las posibilidades alternativas de desarrollo individual, aparte de las establecidas por la cultura de masas. Por lo tanto una de las habilidades básicas de un adepto del sendero de la mano izquierda es romper las convenciones y barreras socialmente impuestas, y re-programarse, o en otras palabras – re-crearse a uno mismo conforme a la propia Voluntad. Es posible sólo cuando uno logra cuestionar la realidad que le rodea. Toda evolución y progreso a menudo fueron desarrollados de esta manera – para crear algo nuevo uno debe dejar lo antiguo atrás. La sabiduría de la locura nos permite dar el paso más allá de las barreras y límites comunes, y también más allá de los estados normales de consciencia. Mueve nuestra consciencia a donde nos era inaccesible, y permite una transgresión individual.

No es sin razón que a menudo hablamos sobre el caos creativo o una tormenta cerebral. A menudo nos damos cuenta de que abordar un asunto desde otra perspectiva algunas veces trae los mejores resultados. ¿Has notado cuán a menudo tus mejores ideas vienen de una repentina y extraña inspiración que no parece provenir de ningún lugar y existía antes de que las sensaciones fueran puestas en palabras? ¿Te has dado cuenta de cuán a menudo sigues alguna meta supuestamente importante que después de algún tiempo sólo parece una creación ilusoria?

El sonido de la flauta de Azathoth es el reflejo más perfecto de su divina locura. Representa la ruptura de todas las cadenas y el enfoque sobre la pura esencia. Los dioses en casi todas las mitologías existen fuera de todas las leyes, limitaciones o moralidad – para ellos todo es posible – y esta es la habilidad más importante que pueden enseñar a sus adeptos. Azathoth es el metafórico agujero negro en el centro del universo que precede a toda manifestación. Es el primer impulso creativo e irracional que

cruza todas las barreras y viene desde el vacío. Esta es la chispa divina de locura en el hombre, la que crea todo progreso. Es el contacto con la energía pura en lugar de experimentar sus emanaciones ilusorias. Y finalmente – el triunfo del trance de la 'Broma Cósmica'- la existencia no ha predestinado sentido alguno, a menos que elijamos aceptarlo. La locura en el centro del universo es la irracionalidad, llevada a sus límites, que provee una recompensa en la forma de libertad absoluta.