Después del año 43 las relaciones Roma / Indígenas entrarían en una época de calma, no generalizada en todo el territorio como lo manifiesta el envio a la zona del legado S.Sentio Caeciliano entre los años 69 y 75 con
1257 - Faur, J.-C., Caligula et la Maurètanie..., p. 256; Villaverde, V.-N., Tingitana en la
antigüedad tardía (siglos III-VII), Madrid, 2001, p. 47.
1258 - Tácito: Ann, IV, 25, 2-3.
1259 - Tarradell, M., “Acerca de las etapas de la romanización en Marruecos”. CNA, III, 1953, p.
refuerzos al área por orden de Vespasiano1260. No obstante, Christol, señala
que la presencia del legatus en Tingitana fue por motivos de reorganización de la provincia y no para pacificar el territorio, argumentando que el personaje en cuestión fue asignado a Tingitana como legatus Augusti pro
praetore ordinandae utriusque Mauretaniae1261, y que el término
ordinandae no implicaba recurrir a la fuerza para pacificar el territorio, sino
más bien hacia una implantación más adecuada de las normas jurídicas1262.
Otra hipótesis sugiere la posibilidad de que pudiera haber enfrentamientos militares en la época de Trajano1263, basándose en el envío a la zona hacia el año 112 del procurador P.Besio Betuiniano que recibe el titulo de pro
legato1264 , el cual ya había participado en las guerras dácicas al frente de una vexillatio de tropas de su provincia.
En cualquier caso, levantamientos mauros de cierta importancia no se producen en estos momentos, y no vuelven a aparecer de forma casi generalizada hasta la época de Adriano1265. Este dato no puede deberse a la casualidad. Habría que profundizar en las razones por las cuales en la segunda mitad del siglo I la relación de Roma con los indígenas de vida tribal, consiguió, al menos aparentemente, una estabilidad para la explotación del territorio1266.
El panorama general de la segunda mitad del siglo I parece indicar un cierto equilibrio entre dos elementos: el indigenismo y la asimilación al
1260 - CIL. IX. 4194 = ILS. 8969, la inscripción italiana le atribuye el titulo de leg.pr.pr.utriusq.
Mauretan(iae); IAM. 2. 126 y 416; Benabou, M., La resistance africaine a la romanisation..., p.
103.
1261 - IAM. 2. 126; CIL. IX. 4194 = ILS. 8969.
1262 - Christol, M., Rome et les tribus indigènes en Maurètanie Tingitane..., p. 313; Christol, M y
Le Roux, P., “L’aile Tauriana Torquata et les relations militaires de l’Hispania et de la Maurètanie Tingitane entre Claude et Domitien”. Ant. Afr, 21, 1985, p. 23.
1263 - Benabou, M., La resistance africaine a la romanisation..., p. 119.
1264 - CIL. VIII. 9990; IAM. 2. 5; Pflaum, H.-G., Les Carrières procuratoriennes équestres sous
le Aut.-Rmpire romaine, París, 1961, pp. 168-169; Romanelli, P., Storia delle provincie romane del’Africa, Roma, 1959, pp. 391-331.
1265 - Gozalbes, C.-E., “Roma y las tribus indígenas de la Mauritania Tingitana. Un análisis
historiográfico”. Florentia Iliberritana, 3, 1992, p. 291.
1266 - Idem., “Observaciones sobre la relación de Roma con la tribu indígena de la Mauritania
Tingitana (siglo I d. de C.)”. Mediterráneo, 2, 1993, p. 155; Idem., “Tumultos y resistencia indígena en Mauritania Tingitana (siglo II)”. Gerión, Vol. 20, n.º 1, 2002, p. 454.
modelo romano1267. Los indígenas del medio urbano se integraban poco a
poco en los modelos asimiladores sin que puedan documentarse situaciones problemáticas. En la época de Claudio el prefecto de la Bética, Umbonio Silo, fue procesado por no enviar a la Tingitana el aprovisionamiento ordenado de trigo, tanto para el ejército como para la población civil1268. Y en época de Nerón, en el año 60, el procurador de orden ecuestre Vibio Secundo fue condenado al exilio de Italia por la acusación de malos tratos a los mauros durante su gobierno de esas dos provincias; el hecho de tener un hermano influyente, al parecer, le salvó de un castigo superior1269. Unos datos que indican una disposición de la administración romana favorable a los indígenas, tratando de forma expresa de eliminar los abusos cometidos por algunos de sus agentes y administradores.
Este periodo de cierta tranquilidad se entiende en el contexto de una provincia romana pobre y marginal, con un escaso desarrollo de las fuerzas productivas y con un nivel de vida de la población particularmente bajo. También en este sentido la administración romana aparece como impulsora de medidas que permitieron cierto desarrollo económico. En el año 44 Claudio decretaba una remisión en el pago de impuestos por parte de los provinciales de la Tingitana durante diez años1270; en el año 57, bajo Nerón, hay documentadas obras urbanas de cierta importancia realizadas en Volubilis por el ejército1271.
No cabe duda de que múltiples deben ser las razones que expliquen este periodo de tranquilidad. Gozalbes1272 reconoce tres elementos fundamentales para que no existieran conflictos con el medio indígena no
1267 - Pflaum, H.-G., “La romanisation de l’Afrique”. Akten des VI Internationalen Kongresses
für Griechisch und Lateinische Epigraphik, Munich, 1973, pp. 55-72; Idem., “Afrique romanie”. Scripta varia, I, París, 1978; Blázquez, J.-M y Alvar, J, (eds), La romanización en occidente,
Madrid, 1997; Gozalbes, C.-E, Tumultos y resistencia indígena en Mauretania Tingitana (siglo II)..., p. 455.
1268 - D. Cassio: LX, 8, 6. 1269 - Tácito: Ann. XIV, 28.
1270 - Euzennat, M y Marion., Inscriptions Antiques du Maroc. 2: Inscriptions latines, París,
1982: IAM. 2. 448.
1271 - IAM. 2. 498; Roxan, M., “The auxilia of Mauritania Tingitana”, Latomus, 32, 1973, pp.
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urbano, un modo de vida no asimilado a las estructuras del estado romano: la crisis demográfica, la incorporación al ejército romano y la colaboración económica.
1ª). Importante crisis demográfica en el medio indígena. El impacto de la guerra de conquista romana había sido formidable. Las ciudades se vieron muy afectadas por los acontecimientos, como demuestra la investigación arqueológica, el medio tribal, que protagonizó la resistencia de los últimos episodios, sufrió las consecuencias más negativas. Las mismas son difíciles de precisar debido a la casi imposibilidad que hay hoy día para documentar, con datos arqueológicos, los fenómenos relacionados con pueblos nómadas o semi-nómadas. A este respecto, dentro de la escasez de las fuentes de documentación, se tiene el preciso testimonio de Plinio. Hablando del territorio de la Tingitana afirmaba que entre los pueblos que la habitaban, en el pasado había sido el de los Mauros el más importante; sin embargo, sus integrantes habían sido diezmados por las guerras, como sus vecinos de Argelia occidental, siendo poco a poco sustituidos por pueblos Gétulos, Baniures y Autololes, procedentes del sur1273.
2ª). Incorporación tribal al ejército. La misma se produjo con los elementos colaboracionistas desde el primer momento. En todo caso, esta incorporación de los Mauros al ejército romano indudablemente supuso una válvula de escape para un pueblo guerrero. En este sentido, la situación se mantuvo en relación a la que había sido también el ejército tribal de los reyes mauritanos1274. No obstante las referencias concretas que se tienen acerca de los Mauros como elementos auxiliares del ejército romano son muy escasas. Inicialmente sirven en el seno de la misma provincia; en la guerra civil que estalló tras la muerte de Nerón, el procurador de los territorios, Lucceio Albio, controló una masa considerable de tropas: “decem
1273 - Plinio: N. H, V, 17: “Gentes in ea, quondam praecipua Maurorum, unde nomen, quos
plerique Maurusios dixerunt. Attenuata bellis ad paucas recidit familias. Proxima alli Masaesylorum fuerat, sed simili modo extincta est. Gaetulae nunc tenent gentes, Baniurae multoque validissimi Autololes”
1274 - Camps, G., Les Maures pendant l’antiquitè. Extention du nom, Argel, 1948; Speidel, M.,
“The rise of ethnic units in the roman imperial army”. Aufstieg und Niedergang der Romischen
novem cohortes, quinquae alae, ingens Maurorum numerus aderat, per latrocinia et raptus apta bello manus”1275.
En época de Trajano las tropas de los Mauros fueron ya empleadas no solamente en el territorio, sino también fuera del mismo. Se sabe que tropas formadas por contingentes Mauros participaron en las guerras de Dacia, como demuestran los relieves de la columna Trajana en Roma1276. Una inscripción de Tingi, hoy en el museo de Oxford, indica que
hacía el año 112 el procurator pro legato de Tingitana P.Besio Betuiniano participó en las guerras dácicas al frente de una vexillatio de tropas de su provincia1277. Según Carcopino1278, unidades formadas por los auxiliares Mauros, participaron en las campañas orientales con destacamentos de tropas destinadas en estas provincias, bajo el mandato de Lucio Quieto1279, el procurador provincial de las dos Mauritaniae. Unidades agrupadas en diferentes alas, tales como el ala I Flavia Gaetulorum, el ala Vet.
Gaetulorum o el ala I Thracum Mauretana1280.
La utilización en el exterior de tropas establecidas en Tingitana indica una situación de control de esta provincia, más cuando implica la ausencia del procurador provincial. Sin duda, estos episodios favorecían también la participación indígena y alejaba posibilidades de conflicto interno. Pero esta interpretación no debe anular el fenómeno complementario, la continuidad de una situación problemática de largo alcance. En efecto, en los inicios del reinado de Adriano se habla de los tumultos mauritanos como un hecho no relacionado con un momento concreto, sino como algo característico desde tiempos atrás1281. Es imposible
no relacionar esta consideración con la iniciativa del año 86, indicando la
1275 - Tácito: Hist, II, 58.
1276 - Speidel, M.-P., Roman Army Studies, Ámsterdam, 1984. los destacamientos indígena, que
combatían a caballo, con jabalina corta y escudo, aparecen representados en la escena LXIV.
1277 - CIL. VIII. 9990; IAM. 2. 5.
1278 - Carcopino, J., “Lucius Quietus, l’homme de Owrnyn”. Istros, 1, 1934, pp. 5-9. 1279 - D. Cassio: LXVIII, 32, 4.
1280 - Knight, D.-J., “The movements of the auxilia from Augustus to Hadrian”, Zeitschrift für
Papyrologie und Epigraphik, 85, 1991, pp. 189-208.
1281 . Hist. Aug: Adriano V, 2: Por que, coincidiendo con la sublevación de aquellas naciones a
existencia de fenómenos continuados de presión en la frontera de ocupación romana. Con toda probabilidad nos hallamos ante un fenómeno creciente pero que se encontraba todavía bajo cierto control.
3ª). Colaboración económica. Entre el año 42 y el principado de Adriano no encontramos tumultos mauros dignos de cierta importancia; la clave final de la cuestión la encontramos en la colaboración de los indígenas, con negociantes y comerciantes romanos y en la explotación de diversos recursos económicos de naturaleza suntuaria (marfil, púrpura, la madera preciosa de los bosques del Atlas, o los animales salvajes para los juegos circenses)1282, unos recursos que en su mayor parte se encontraban en las tierras meridionales, más allá de los límites de extensión de la vida urbana. Plinio cita precisamente esa obtención del marfil y la madera en los bosques extremos, y el de la púrpura en Getulia, en el litoral atlántico meridional1283. En este contexto de colaboración en la explotación de los recursos suntuarios, destinados a un consumo de lujo en Roma y en otras prósperas ciudades, es indudable que el ejército romano de ocupación, al menos aparentemente, no tuvo que hacer frente a levantamientos protagonizados por los indígenas no asimilados1284.
El sometimiento de los mauritanos supuso su integración en las estructuras sociales y políticas impuestas por Roma. Dicha asimilación se produjo inevitablemente en el medio directamente relacionado con la vida urbana. Los indígenas, inmersos en formas de organización tribal, por un lado se incorporaron a una situación de colaboración económica, y por otro procedieron a su alistamiento en las tropas auxiliares del ejército romano, cumpliendo una función social básica en la consolidación del poder romano.
Según Gozalbes importantes elementos de colaboración económica se fueron rompiendo a medida que avanzó el siglo II. Se refiere sobre todo a
1282 - Gozalbes, C.-E., “La conquista romana de la Mauritania”. Studi Magrebini, 20, 1988, pp. 1-
43, señala que el interés por estas producciones sería la motivación principal de la conquista de Mauritania.
1283 - Plinio: N. H, V, 12: “Cum ebori, citro silvae exquirantur, omnes scopuli Gaetuli muricibus
ac purpuris”.
1284 - Gozalbes, C.-E., “El ejército romano de ocupación en Mauritania Tingitana en el siglo I”.
elementos económicos que los indígenas explotaban para los romanos: el marfil de los elefantes y la madera de cedro. El hecho de que ambos elementos desaparecieran o disminuyeran de forma paulatina en su explotación rompería muchos de los elementos de colaboración1285. La idea
fue implantada por Leveau, que señaló que las explicaciones para los levantamientos indígenas, estarían en que el modelo romano era puramente colonial, que buscaba de forma predominante la explotación económica1286.
Estos levantamientos serán llevados a cabo por las tribus situadas en estos territorios, y repartidas por regiones diferentes de la Mauritania Tingitana. Todos se veran directamente afectados por la ocupación romana de sus territorios pero muy especialmente cuando ésta reacía sobre los ancestrales lugares de pastoreo1287.
3. Mauritania Tingitana bajo los Antoninos y sus relaciones con las tribus