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3: Methods for survey design, sampling and data collection

Mientras descansaba luego de redactar algunas de las líneas de este libro, miraba en la televisión un programa llamado “El encantador de mascotas”, donde un hombre (César Millán) ayuda exclusivamente a perros con problemas de conducta para así poder rehabilitarlos en presencia de sus dueños.

La edición que estaba siendo transmitida me había llamado la atención, porque esta vez César no debía ayudar a ningún perro, sino más bien a un padre de familia de unos 50 años, que tenía mucho temor a los perros.

La esposa y sus hijos habían recurrido a la ayuda del programa televisivo con el objetivo de poder tener una mascota.

En un principio el hombre le contaba a César que nunca había podido tener una para él ni para

su familia, porque cuando tenía nueve años un perro lo había atacado ferozmente. Esto hizo que a lo largo de su vida tuviera un profundo temor hacia los perros.

Luego continuó diciendo que en reiteradas situaciones llegó a tener ataques de pánico cada vez que veía un perro cerca de él.

El conductor (César Millán) le preguntó al padre de familia qué sentía en su interior cada vez que un perro estaba cerca de él, a lo que respondió:

—Lo veo y pienso que me va atacar, que me va a morder brutalmente hasta matarme. Comienzo a sudar, mi mente piensa cosas espantosas sobre lo que va a suceder y me termino quedando estático, sufriendo y con muchas ganas de llorar.

César dio inicio a la rehabilitación dejando al hombre solo y parado en un patio. Al rato trajo junto a él un diminuto perro de unos veinte centímetros de altura.

César le preguntaba al hombre qué sensaciones le producía la mascota y qué cosas iba pensando acerca de ello. Luego el ejercicio siguió reemplazando el perro que le acercaba por otro un poco más grande y así sucesivamente.

Tan solo con el primer perro que inspiraba ternura de lo pequeño que era, al hombre ya se lo notó nervioso y perturbado. Con el segundo perro, de tan solo verlo venir a lo lejos, empezó a sentirse aterrado, trataba de no mirarlo y su cara, a punto del llanto, expresaba puro sufrimiento.

El hombre realmente estaba muy asustado con la situación que estaba viviendo, su miedo lo mantenía preocupado y en alerta, puesto que si ocurría lo que él estaba imaginando los resultados serían aterradores.

Con su magnífica experiencia, César de a poco comenzó a lograr ayudarlo, primero ignorando al perro que estaba junto a ellos y luego cambiando sus pensamientos devastadores y erróneos, por otros más sanos.

En esa edición televisiva el hombre no logró superar su miedo ni tener menos temor del que tenía, pero sí darse cuenta de que ahí había varias personas (sus hijos, su esposa, el conductor y los camarógrafos) y que ninguno estaba sufriendo como él. Con la ayuda de César pudo entender que esos sentimientos eran solo suyos y producto de sus pensamientos.

Es probable que cuando vos ves o se te acerca un perro muy pequeño no sufras, no llores, ni sientas que vas a ser devorado hasta tu muerte. Pero aun así, ¿sos consciente de lo que tus pensamientos pueden hacer en tu vida?, ¿sabés que el miedo, además de causarte desórdenes orgánicos, también puede decidir en tu vida?

Muchas personas están convencidas de que, a lo largo de sus vidas, fueron ellas quienes tomaron sus decisiones, cuando en realidad fueron sus miedos.

“Tus miedos pueden tomar

grandes decisiones en tu Vida”.

Son infinitos los miedos que alguien puede sentir, además del temor a algo físico como un perro, por ejemplo. También puede tener temor a

no tener aquello que desea, al fracaso, a la

soledad, a equivocarse, miedo a los cambios, a lo desconocido, al ridículo, a crecer o hasta, incluso, miedo a la muerte.

Todas las personas tememos “algo” y por eso es importante no dejar que tus miedos manejen tu vida porque, como decía el Maestro: “muchas de las cosas que nos atemorizan, en el fondo resultan ser las más deseadas”.

Tanto en su caso que, cuando chico, tuvo que alejarse definitivamente de algo que deseaba para él, en este caso Josefina, o como el hombre que, por más de cuarenta años, no pudo tener una mascota en su casa, en ambos casos el miedo pudo alejarlos de algo que deseaban. Sus miedos

“decidieron” por ellos.

Entonces cuando de temores se trate ningún ser humano está exento, por eso es importante que sepas distinguir los pensamientos que habitan en tu mente día a día y qué cosas (buenas o malas) producen en Vos.

Si deseás obtener algo que considerás importante en tu vida, pero que por diversos motivos temés que se produzca, es posible que no lo alcances porque tus miedos se están encargando de alejarte. Y si lográs alcanzarlo, con todos tus miedos a cuesta, de una forma u otra ellos se encargarán de que lo pierdas para resguardarte.

Nunca dejes que tus miedos tomen las decisiones en tu vida porque la mayoría de las veces te alejarán de aquellas cosas que deseás.

Si ellos deciden por vos, además de hacerte sufrir consecuencias desagradables, te marcará una y otra vez tus límites sin dejarte avanzar, y eso puede frustrarte.

buscando la manera en que vos puedas sentirte tranquilo, seguro y lejos de las amenazas que habitan en tu mente.

El Maestro cientos de veces me señaló: “El miedo está dentro tuyo, no fuera”, implicando que ellos nacen de nuestros pensamientos y de las cosas que imaginamos.

Por ello, si le temés a algo “hoy” seguro, con el tiempo, sigas temiendo y a otras cosas nuevas también, porque tu mente deposita ese miedo o manera de pensar hacia situaciones diferentes. El miedo, en sí, siempre es el mismo: lo que cambia es su ropaje pareciendo así un temor distinto. Las vivencias y escenas que transitás cambian constantemente y son ellas las que lo visten diferente.

En conclusión, miedo hay uno solo porque la mente que produce esos pensamientos también es una, la tuya, por ejemplo.

Ahora bien, si a partir de este momento vos no tuvieras miedos ni preocupaciones, ¿cómo creés que sería tu vida?, ¿qué cosas harías y cuáles dejarías de hacer? Ahora que ya no te encontrás limitado.

¿Qué cosas pensarías si tu mente dejara de lado todas las preocupaciones?, ¿creés poder darle lugar a pensamientos nuevos y diferentes que te produzcan bienestar?, ¿o tal vez te resultaría difícil, porque tu mente ya está habituada a permanecer preocupada?

Si tenés temores en distintas situaciones de tu vida, no te aflijas. Tratá de cambiar tus pensamientos porque ellos son la clave para eliminarlos de manera definitiva. Y recordá: “Los miedos están dentro tuyo y son producto de tu imaginación y Pensamientos”.

CAPÍTULO 8