2.4. Literature Review
2.4.2 Methods of Teaching Reading Taught in TTCs and Applied
2.4.2.1 Methods of Teaching Reading Skills
Una mujer se encuentra en el centro de una habitación normal. Los muebles han sido arrimados hacia la pared, para permitir el movimiento libre en el cuarto. Un pequeño altar en forma de cubo doble está localizado en medio del espacio despejado; su mitad inferior está pintada de negro, la superior de blanco. El cubo doble es un símbolo del macrocosmos y el microcosmos.
Sobre el altar reposan las cuatro armas mágicas que simbolizan las fuerzas elementales. Una vara mágica negra, representa el elemento fuego; una copa dorada, llena de vino hasta la mitad, simboliza el elemento agua; un disco de cobre, el pentáculo, representa el elemento tierra, y una daga denota el elemento aire.
La mujer está vestida con una túnica violeta y sobre su pecho se encuentra el símbolo del poder mágico, una esfera dorada dentro de la cual se han inscrito las cuatro letras del nombre divino. Encima de ella brilla una estrella de seis puntas, los triángulos entrelazados de la Estrella de David. La cintura de la mujer está rodeada por un cinturón formado por dos cuerdas de seda, una plateada y otra dorada, que simboliza el principio femenino y el principio masculino de la luna y el sol.
En su cabeza se encuentra una faja de plata con la imagen de una cobra proyectada en su centro, el uraeo egipcio (la áspid sagrada). Este es el símbolo
anillo localizado en el dedo medio de cada mano. El anillo de la mano derecha, de oro delicadamente trabajado, tiene en su centro una piedra café llamada sardónice, la gema atribuida al signo astrológico Leo en la magia talismánica. Leo es el signo regido por el sol, el oro es el metal usado para dicha luminaria. Así, este anillo se utiliza en el dedo medio de la mano derecha para simbolizar los poderes del principio masculino, y representa el sol. El otro anillo es hecho de plata, y tiene una gran esfera de cristal en su centro; representa el principio femenino y los poderes cósmicos de la luna.
La mujer es una sacerdotisa de la luna, iniciada en los grandes misterios de muchos sistemas mágicos. Ella puede practicar hechicería, la Cábala y magia primitiva, con la misma facilidad. Está consagrada al servicio de los dioses de la naturaleza, y el único Dios es visto en el aspecto femenino de la luna, siendo quien guarda y transmite los misterios, rinde culto y a la vez es adorada por los dioses. Efectivamente, es considerada por Dios y los hombres como la personificación de la diosa en el plano material. Tiene un nombre mágico que no puede ser revelado, pero puede ser llamada con cualquiera de los nombres dados a los dioses. De este modo, ella es Selene, Isis, Diana, Artemis, Istar y, en sus más oscuros aspectos (que de hecho los tiene), es Binah o Hécate con todos sus poderes saturnianos de muerte y destrucción. La mortal cobra que reluce en su frente es un símbolo doble de sabiduría y muerte. Cabalís- ticamente la sacerdotisa es Isis descubierta, y sus poderes pueden ser percibidos en las cartas del tarot la Sacerdotisa y la Emperatriz. Ella es la mujer perfecta, la ideal para los hombres, y su palabra es poder.
La sacerdotisa ahora se mueve; limpia ritualmente la habitación, es- parciendo inicialmente agua salada. Luego se mueve cuidadosamente de izquierda a derecha; este movimiento, conocido como deosil, sigue la misma dirección de las manecillas del reloj, y es una señal de magia blanca. El movimiento opuesto, de derecha a izquierda, conocido como widdershins, es una sutil invocación a las fuerzas oscuras.
La sacerdotisa se mueve detrás del altar que mira hacia el Este, su rodilla derecha se dobla levemente, su pierna izquierda se extiende hacia atrás, coloca su brazo izquierdo sobre la parte trasera de su cuerpo y levanta el derecho frente a ella en un gesto similar al saludo fascista. Esta es la señal del zelator, uno de los grados conferidos al mago durante su iniciación. Los Nazis, que tomaron este símbolo y el de la esvástica de los antiguos rituales de ocultismo,
magia negra. Se creía que Hitler era un hechicero negro inclinado a la astrología. La razón por la cual persiguió a los judíos con tanto odio fue, de acuerdo a la magia, debido a que sabía que los judíos tenían los secretos de la Cábala, lo que los hacía guardianes de los misterios y poseedores de poderes inimaginables. Ya que la Cábala o tora esotérica es esencialmente una fuerza positiva y creativa, Hitler, dedicado a la práctica de magia negra, quiso destruir a los judíos para terminar con el poder del bien. En cierto modo intentó otorgar los poderes de la Cábala a su propia raza, para asegurar su dominio sobre el mundo entero.
La señal del zelator abre las entradas astrales, es uno de los símbolos reconocidos y aceptados por los guardianes de las puertas elementales. Después que la sacerdotisa hace la señal, está lista para iniciar el ritual de desvanecer del pentagrama.
El ritual comienza con la señal de la cruz cabalística. La sacerdotisa levanta la daga del altar, coloca la punta sobre su frente y dice, "Atoh" (tú eres); luego lleva la punta del puñal a su abdomen y dice, "Malkuth (el reino). Toca su hombro derecho y expresa, "Ve-Geburah" (y el poder), luego termina la señal de la cruz tocando su hombro izquierdo y diciendo, "Ve-Gedulah" (y la gloria). Une sus manos frente a su pecho y consolida la cruz al decir, "Le-Olahm" (para siempre), "Amén". El filo de la daga yace entre sus palmas, con su punta hacia arriba, mientras finaliza la señal. Debe ser claro hasta ahora que la señal de la cruz es también un símbolo de los cuatro elementos en armonía. La esvástica o cruz gamada es uno de los símbolos que representan a Isis llorando la muerte de Osiris.
La sacerdotisa levanta la daga con su mano derecha y, apuntando hacia el Este, hace en el aire el movimiento correspondiente al trazo de un pentagrama o estrella de cinco puntas. Empieza con la punta superior de la estrella, lleva la punta de la daga hacia abajo y a la izquierda, luego la sube de nuevo a la derecha, posteriormente la cruza a la izquierda, otra vez abajo a la derecha, y finalmente de regreso hacia arriba para ter-minar la estrella. Este es el pentagrama de invocación de la magia cabalística. Hay varios pentagramas usados en magia, pero los más común-mente conocidos son los de invocación y de desvanecer. Este último se hace de la misma forma, pero el trazo inicia en la punta inferior izquierda de la estrella.
Cuando el pentagrama se muestra con una punta en lo más alto, simboliza un hombre con los brazos y piernas extendidas, rodeándose así mismo con la vo- luntad del cielo. Esto simboliza la magia blanca. Con las dos puntas en lo más al to, el pentagrama representa la magia negra.
Después de formar el pentagrama, la sacerdotisa punza su centro imaginario con la daga y vibra mentalmente el nombre de Dios de cua- tro letras, Yod–He–Vau–He. De acuerdo a las correspondencias mágicas se encuentra en la parte Este y por consiguiente está bajo el gobierno del elemento aire y el arcángel Rafael. La sacerdotisa visualiza ahora el gran arcángel como un adolescente hermoso vestido con togas amarillas. Imagina una brisa suave que fluye hacia ella desde la parte correspon- diente al elemento aire, y que su cabello largo y negro se arremolina al- rededor de su cara.
La sacerdotisa se mueve ahora hacia la derecha, hacia el punto Sur y el elemento fuego. Mueve la punta de la daga de Este a Oeste, trazando el comienzo de un círculo. En el centro de la parte Sur dibuja otro pen- tagrama en el aire. Esta vez el nombre de Dios que ella vibra es Adonai, que significa Señor, y es frecuentemente usado en las escrituras. El ar- cángel que rige el Sur es el poderoso Miguel, visualizado por la sacerdo- tisa como un austero hombre joven vestido con una túnica roja atercio- pelada con vivos verde esmeralda. La atmósfera que rodea al elemento fuego es tropical y está saturada con el olor de flores exóticas. La sacer- dotisa disfruta por un momento la sensual fragancia, luego se mueve a la parte Oeste, su daga está aún trazando el círculo protector.
que cae detrás de las alas desplegadas del arcángel. Tan intensa es su vi- sualización que siente que las gotas de agua mojan sus mejillas mientras observa al arcángel. Gabriel es visto como un hombre en la flor de la vi-da, con un semblante agradable; su toga está hecha de un satín azul iridiscente con vivos de color naranja. El nombre de Dios que la sacerdotisa vibra aquí es Eheieh, que fue dado a Moisés por Dios desde el arbusto en llamas, y el cual significa en hebreo, Soy lo que Soy.
La sacerdotisa sigue trazando el círculo y se mueve ahora hacia la cuarta dirección, regida por el elemento tierra y el arcángel Uriel. La atmósfera en esta parte es fría y fértil, detrás del arcángel visualiza enormes campos de trigo que brillan como el oro bajo el sol. Una gran variedad de huertos y árboles frutales llenan de color el entorno, y una infinidad de animales domésticos se alimentan en las fértiles llanuras. En la distancia aparecen montañas en las que trabajadores felices ex-traen oro y plata además de piedras preciosas, y que luego son coloca-dos a los pies del arcángel. Esta parte Norte, es la fuente de todas las ganancias materiales; por esta razón es el sector de trabajo preferido por muchos magos, incluyendo hechiceras.
Uriel está vestido con togas de matices roseta, canela negro, oliva os-curo, y citrino, los colores de la tierra y la esfera de Malkuth. Uriel es visualizado como un hombre de edad intermedia, barbado, serio y amable. La sacerdotisa traza el cuarto y último pentagrama, y vibra Aglah como nombre de Dios. Luego regresa a la parte Este, terminando así el círculo que comenzó ahí; abre sus manos y dice:
Delante de mí, Rafael Detrás de mí, Gabriel A mi derecha Miguel A mi izquierda Uriel
Delante de mí las llamas del pentagrama Detrás de mí brilla la estrella de seis puntas
Posteriormente repite la cruz cabalística para terminar el ritual del pentagrama de invocación.
EL PILAR DEL MEDIO
El ritual anterior es usualmente usado antes de una ceremonia mágica para invocar poder y proteger el mago. A menudo es una práctica previa a ejercicios
para el desarrollo espiritual del iniciado. Por otro lado, el ritual de destierro del pentagrama se usa para disipar malas influencias, sanar, crear paz, y finalizar una ceremonia mágica.
El ritual del pilar medio es usado por el mago para identificarse con la fuerza superior. Así puede energizar sus centros vitales antes de su trabajo práctico.
Después de terminar el ritual de invocación, la sacerdotisa prepara la ceremonia del pilar medio. En este ritual introduce el árbol de la vida a su ser, y de este modo visualiza frente a ella (que está aún al Este) dos lar-gas columnas de mármol brillante. La columna de su derecha es blanca y la de su izquierda es negra; son las columnas de misericordia y severidad del árbol de la vida. La sacerdotisa coloca de nuevo la daga sobre el altar, mira hacia el Oeste, y se mueve hacia atrás hasta que se ubica entre las columnas imaginarias. Ahora está formado el pilar medio que se localiza entre las otras dos columnas del árbol. Ya que ella se encuentra dentro del árbol de la vida, la columna negra o pilar de severidad se ubica ahora a su derecha, y el pilar blanco o de misericordia a su izquierda.
La sacerdotisa visualiza cinco centros brillantes dentro de su cuerpo. Son esferas cabalísticas similares en esencia a los chakras de lo yoguis, aunque son cinco en lugar de siete. Estos centros, considerados puntos de contacto entre Dios y el hombre, se identifican con los cinco séfiras del pilar medio en el árbol, es decir Kether, el invisible Daath, Tiphareth, Yesod y Malkuth. Por consiguiente, la sacerdotisa visualiza a Kether sobre su cabeza, a Daath en su cuello, a Tiphareth en su plexo solar, a Yesod en sus órganos reproductivos, y a Malkuth en sus pies. Ahora dirige la concentración a la parte superior de su cabeza y vibra a Eheieh como nombre de Dios. Ella imagina que la esfera de Kether sobre su cabeza comieñza a girar y aumenta su brillo hasta convertirse en una energía resplandeciente. Continúa la visualización hasta sentir que su cráneo estalla y empieza a emanar luz, que luego dirige a través de los otros cuatro centros hasta que todo el cuerpo se llene de energía.* Luego perfecciona su trabajo de visualización eliminando todas las impurezas de su cuerpo, fortaleciendo su mente y sus órganos vitales, y almacenando una gran cantidad de energía en los centros de su cuerpo. Cuando fina-liza su trabajo de fortalecimiento, sale del árbol y se prepara para materializar deseos personales a través de algunos de los grandes poderes que ha adquirido.
Mientras la sacerdotisa se aleja del árbol, aún se encuentra mirando hacia el Oeste; pero ahora cambia su posición y mira hacia la parte Norte. Sus ojos miran fijamente las riquezas acumuladas alrededor del arcángel Uriel; observa las joyas, el oro y los campos fértiles; todo está a su disposición. ¿Desea ella algo de lo que está a su orden? Una fugaz sonrisa cruza sus labios, y se mueve de la parte Norte. La tierra es suya, no tiene que desear riquezas para tenerlas; eso es malgastar el poder. Luego vuelve a la parte Oeste y de nuevo mira hacia el Este; su cara parece brillar con una luz interior, mientras abre sus brazos y sus piernas para formar un pentagrama viviente.
"Mi Padre, Mi Madre", exclama, "yo soy tu hija y sacerdotisa. Mi poder es tuyo. Quiero servir a tu propósito divino. Quiero ayudar a que la humanidad alcance tu gloria. Muéstrame la manera en que puedo servirte. Bendíceme y ámame como yo lo hago hacia ti".
Permanece en esa posición, sin moverse; sus ojos están cerrados, su cara transformada con un éxtasis interior. Su figura parece emanar un leve brillo plateado que lentamente se vuelve dorado y de nuevo regresa a su matiz inicial. Finalmente la sacerdotisa se mueve otra vez, baja los brazos, cierra los pies y luego levanta de nuevo los brazos y los cruza sobre su pecho. Este es el símbolo mágico de Osiris Resucitado, que indica que los dioses están en ella. Ha tenido una respuesta espiritual a su invocación y ahora está lista para llevar a cabo la voluntad de Dios sobre el mundo material.
Habiendo logrado lo que quería, la sacerdotisa levanta la copa de oro, la ofrece a los cielos, y procede a beber de ella. Luego desarrolla el ritual del pentagrama de desvanecer y finaliza su trabajo. Como se dijo anteriormente, el ritual de desvanecer es el mismo de invocación, excepto que el pentagrama es trazado de abajo hacia arriba. Las figuras de los arcángeles también son visualizadas con sus espaldas al mago, como si estuvieran listos para volver a su lugar de origen.
Esta representación es de una ceremonia mágica de invocación conducida por una adepta. La sacerdotisa sabe que sus poderes mágicos pueden realizar todos sus deseos instantáneamente. Ella menosprecia las riquezas y los poderes materiales, lo que busca es unirse con el infinito para manifestar su voluntad. Debido ala pureza de sus intenciones y su conocimiento de las leyes naturales, el entorno está a su disposición, y cualquier cosa que necesite o desee será de ella de inmediato. No necesitará más practicar magia para realizar cambios en la
Naturalmente, no es fácil alcanzar ese estado de gran espiritualidad. Por cada adepto hay miles de iniciados que usan los rituales de invocación y desvanecer en la ceremonia del pilar medio, en busca de gratificación personal. Así es la magia, y no hay leyes contra el uso del poder por razones personales. El mago puede usar sus poderes como desee, siempre y cuando tenga en cuenta las leyes de la naturaleza.
Los términos invocación y evocación son usados a menudo indiscri- minadamente en magia para indicar el llamado a los espíritus. Esto no es bien entendido por quienes desconocen la magia, así que dichas pa-labras necesitan una definición más clara para ayudar al lector a entender sus verdaderos significados.
La invocación es el llamado de fuerzas de planos superiores para "hacerlas terrestres" dentro de la conciencia del mago. Esto puede lograrse mediante rituales como los ya descritos o a través de la meditación, la concentración, la visualización y otra gran cantidad de métodos. Sin embargo, en cada caso el mago no llama a una fuerza espiritual a materializarse visualmente sobre un plano fisico. Todo el trabajo es hecho en la imaginación del mago.
Por otro lado, la evocación pide la materialización del espíritu que está siendo contactado. La anécdota en el capítulo anterior acerca de la experiencia de Crowley con el demonio Chorozon en los desiertos de Argelia, es un típico caso de evocación. Los antiguos grimorios o libros de magia ceremonial están llenos de instrucciones sobre cómo conducir conjuros, encantos, y llamados a los espíritus. Aunque es posible evocar de esta manera manifestaciones muy reales de los espíritus superiores tales como ángeles y arcángeles, la mayoría de prácticas de evocación están dirigidas a hacer aparecer entes demoníacos. Los magos modernos están eliminando estas prácticas, no sólo porque rara vez dan resultados tangibles, sino por el peligro de psicosis en forma de posesión demoníaca. Como hemos visto, el trabajo del mago se realiza en los niveles más profundos del inconsciente, donde moran todas las fuerzas instintivas y destructivas que son controladas por la personalidad consciente. Estas fuerzas son los "demonios" invocados por los magos en muchas ceremonias. Si el ritual tiene éxito y el mago puede abrir las puertas del in-consciente, dichas energías atacan a la personalidad y a menudo la destruyen si el mago no sabe cómo controlarlas. Desgraciadamente este es el caso más frecuente; hay muchos registros psiquiátricos que corroboran esta afirmación.
E L CONJURO
La mejor forma de ejemplificar los complicados rituales de conjuros y llamados a espíritus, es reproducir en este libro un extracto de los griinorios medievales, los cuales dan instrucciones detalladas para dominar espíritus, tanto demoníacos como angelicales. También presentaremos información sobre sus grados y características generales.
Sin embargo, antes debemos tratar algunos aspectos de la ceremonia mágica real. Tal vez la primera inquietud del mago antes de iniciar un ritual de evocación, es el uso correcto de lo que se conoce como horas planetarias. De acuerdo al grimorio medieval conocido como La clavícula de ,tialornón, todas