GENERAL INTRODUCTION
2. Suppressiveness-induced soils
2.1. Microbial community from suppressive soils
La asistencia a los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial sólo podía realizarse en el contexto de los objetivos generales de guerra de los aliados. En todo momento la principal preocupación de Gran Bretaña y Francia, y luego de los Estados Unidos, fue la preservación de sus imperios y del sistema capitalista. La Unión Soviética no tenía objeciones a esta visión, excepto en los lugares de Europa Central en que penetraron sus propias tropas. Londres y París entraron en la guerra a la defensiva, temiendo tanto la victoria como la derrota: La Primera Guerra Mundial había conducido al colapso de cuatro imperios y al ascenso del comunismo.
La actitud del gobierno británico respecto a ayudar a los judíos a escapar de la furia de los nazis fue expresada cuidadosamente por el íntimo de Roosevelt, Harry Hopkins. Él habló de una reunión, el 27 de marzo de 1943, entre el presidente, Antony Eden y otros, en la cual salió a la palestra la cuestión de al menos salvar a los judíos de Bulgaria. Eden dijo:
debemos movernos muy cautelosamente respecto a ofrecer sacar a todos los judíos de un país como Bulgaria. Si hacemos eso, entonces los judíos del mundo estarán esperando que hagamos esfuerzos similares en Polonia y Alemania. Hitler puede atraparnos con tal oferta y simplemente no hay suficientes barcos y medios de transporte en el mundo para llevarla a cabo. (1)
La principal preocupación de Gran Bretaña era que el rescatar judíos creara problemas con los árabes, quienes temían que la inmigración judía a Palestina condujera a un estado judío de posguerra. Naturalmente, el solícito cuidado de Londres respecto a las sensibilidades árabes en esta cuestión estaba basado solamente en el cálculo imperial; de acuerdo a Churchill, los árabes no eran más que “un pueblo retrasado que no come más que estiércol de camello”. (2) Los británicos entendían que los sionistas también veían la guerra y el rescate a través del prisma palestino. Los sionistas sabían que los árabes se opondrían a sus amos británicos, y esperaban ganar méritos con los británicos debido a su lealtad. Su principal objetivo en la época de guerra era la creación de una Legión Judía, y con ella esperaban establecer una perfomance militar que impulsaría a los británicos a garantizarles la constitución del estado como recompensa de posguerra. Su principal pensamiento era cómo sacar de la guerra ventajas en Palestina. Yoav Gelber del Instituto Yad Vashem da un buen relato de esta opinión entre los sionistas laboristas, en septiembre de 1939:
la mayoría de los dirigentes tendían a considerar a Palestina y sus problemas como la clave de su actitud hacia la guerra. Ellos estaban inclinados a dejar la primera línea de combate, si no estaba conectada a Palestina, a los judíos de la Diáspora. (3)
Hashomer Hatzair tomó la misma posición, y se opuso a cualquier reclutamiento
que implicara un servicio fuera de Palestina. Como afirmó uno de sus autores, Richard Weintraub, el 28 de septiembre de 1939: “sería políticamente tonto intentar revivir una versión actualizada de “misiones” judías a escala mundial y hacer sacrificios por ellas”. (4)
Durante 1940 y 1941, el Ejecutivo de la Agencia Judía raramente trató el tema de los judíos de la Europa ocupada y, además de sus esfuerzos poco entusiastas en la inmigración ilegal, la Agencia no hizo nada por ellos. (5) Tampoco sus colegas de la
Norteamérica neutral fueron mucho más útiles, a pesar del hecho de que Goldmann había arribado allí en 1940 y se quedó todo el período, y tanto Ben Gurion como Weizmann realizaron varias extensas visitas en 1940 y 1941. Además, la dirigencia sionista norteamericana hizo campaña en contra de aquellos judíos que estaban tratando de ayudar a los perseguidos. Aryeh Tartakower, que estaba a cargo del trabajo de ayuda por parte del Congreso Judío Mundial en Norteamérica, en 1940, ha contado algo de la historia en una entrevista con el distinguido historiador israelí, Shabatei Beit-Zvi:
recibimos una llamada del gobierno americano, del Departamento de Estado, y nos llamaron la atención sobre el hecho de que enviar paquetes a los judíos de Polonia no estaba en el interés de los Aliados... El primero en decirnos que nos detuviéramos inmediatamente fue el doctor Stephen Wise... Él dijo: “Debemos detenernos por el bien de Inglaterra”. (6)
Los británico decidieron que era el “deber” de los alemanes, en tanto beligerantes, alimentar a la población de los territorios que ocupaban. Los paquetes de comida desde el exterior sólo contribuían a los esfuerzos de guerra alemanes. El aparato del WJC-AJC no sólo dejó de enviar comida, sino que sometió a presión a las instituciones de asistencia judías no-sionistas para que también se detuvieran, y casi todas lo hicieron excepto Agudas Yisrael. Éstos contestaron a los sionistas que Gran Bretaña no tenía autoridad para decir qué era bueno para los judíos, y enviaron más paquetes. Esto provocó a Joseph Tanenbaum, sionista y dirigente del casi inexistente boicot anti-nazi. Previamente él no había considerado que los paquetes de comida fueran su responsabilidad, hasta que el Departamento de Estado lo había sugerido. Entonces él atacó a los integrantes de Agudas en el diario sionista Der Tog, en julio y agosto de 1941:
Por qué entonces los ingleses envían, o los representantes yugoslavos recolectan dinero para enviar comida a los prisioneros de guerra. Esto es una cuestión completamente distinta. Los “prisioneros de guerra” están bajo los auspicios de la convención internacional de la Cruz Roja que tiene ya una gran antigüedad. (7)
Los también antiguos integrantes de Agudas continuaron desafiando a Tanenbaum, y a su Consejo Unido de Boicot (Joint Boycott Council) del AJC y al Comité Laborista Judío (Jewish Labor Committee) y –finalmente –los británicos comprendieron que nunca detendrían a los miembros de Agudas, y los dejaron enviar 10.000 paquetes mensuales. El antisemitismo de la política británica fue expuesto luego, cuando abastecieron con trigo canadiense a la Grecia ocupada, desde 1942 hasta su liberación. Los griegos eran aliados conquistados, los judíos no.
Wise suprime las noticias acerca de la exterminación de los judíos
¿Cuándo descubrieron el establishment judío occidental y los aliados que Hitler estaba matando sistemáticamente judíos? Los informes sobre la carnicería en Ucrania comenzaron a llegar a la prensa occidental en octubre de 1941, y en enero de 1942 los soviéticos emitieron un informe detallado, el “Anuncio de Molotov”, que analizaba el trabajo de los Einsatzgruppen. El memorando fue descartado por la WZO de Palestina como “propaganda bolchevique”. (8) En febrero de 1942, Bertrand Jacobson, antiguo representante del Comité Unido de Distribución de Hungría, convocó a una conferencia de prensa a su retorno a los EE.UU. y transmitió información de funcionarios húngaros
acerca de la masacre de 250.000 judíos en Ucrania. En mayo de 1942, el Bund envió un mensaje radial a Londres que decía que 700.000 judíos habían sido ya exterminados en Polonia, y el 2 de julio la BBC transmitió lo esencial del informe a toda Europa. El gobierno polaco en el exilio utilizó la alarma del Bund en su propia prensa de propaganda en inglés. Sin embargo, el 7 de julio de 1942, Yitzhak Gruenbaum, que entonces dirigía el Vaad Hazalah (Comité de Rescate) de la Agencia Judía, se rehusó a creer relatos similares de masacres en Lituania, porque las cifras estimadas de los muertos eran mayores que la población judía de preguerra en el país. (9) El 15 de agosto, Richard Lichtheim envió desde Suiza un informe a Jerusalén, que estaba basado en fuentes alemanas, acerca del alcance y los métodos de exterminación. Recibió una respuesta, fechada el 28 de septiembre:
Francamente yo no estoy inclinado a aceptar todo literalmente... De la misma forma que uno tiene que aprender de la experiencia a no aceptar cuentos increíbles como si fueran hechos indiscutibles, también se debe aprender por la experiencia a distinguir entre la realidad –con todo lo cruel que pueda ser –y la imaginación que la ha distorsionado debido a un miedo justificable. (10)
Gruenbaum y su Comité de rescate reconocían que estaban ocurriendo cosas terribles, pero el siguió minimizándolas como “sólo” pogroms.
El 8 de agosto, Gerhart Riegner de la oficina de Ginebra del WJC obtuvo relatos detallados del plan de utilización de cámaras de gas, de fuentes alemanas confiables, y los transmitió a las oficinas del WJC en Londres y Nueva York, por medio de diplomáticos británicos y norteamericanos. El WJC en Londres recibió el material, pero Washington retuvo el mensaje y no se lo entregó al rabino Wise. El 28 de agosto, la sección británica del WJC envió otra copia a Wise, y él llamó al Departamento de Estado y descubrió que habían ocultado la información. Le pidieron que no entregara las noticias al público hasta su verificación; estuvo de acuerdo y no dijo nada hasta el 24 de noviembre –88 días más tarde –cuando finalmente el Departamento de Estado confirmó la información. Sólo entonces Wise hizo un anuncio público del plan nazi para exterminar a todos los judíos que estaban en sus manos. El 2 de diciembre, escribió una carta al “Querido Jefe”, Franklin Roosevelt, pidiéndole una reunión de emergencia e informándole que:
Tengo cables e informes clandestinos desde hace algunos meses, diciendo estas cosas. Logré, junto con los dirigentes de otras organizaciones, mantenerlos fuera de la prensa. (11)
Wise y Goldman, que estuvo en los Estados Unidos durante la guerra, nunca dudaron que el informe de Riegner era cierto. De acuerdo a Walter Laqueur, ellos temían que la publicidad se añadiera a la desesperación de las víctimas. (12) Yehuda Bauer está convencido de que los dirigentes judíos norteamericanos ya estaban al tanto del informe del Bund. (13)
“No hay necesidad de revelarlo al público”
En noviembre de 1942 unos 78 judíos poseedores de ciudadanía palestina arribaron desde Polonia a cambio de algunos estudiantes palestinos. La Agencia Judía no pudo dudar más de los informes que habían estado llegando desde hacía meses y, al
igual que Wise, finalmente declararon que los nazis estaban exterminando sistemáticamente a los judíos. Pero, también al igual que Wise, algunos dirigentes de la WZO en Palestina habían estado convencidos de la verdad de los informes mucho antes de que decidieran hacer públicos los hechos. El 17 de abril de 1942, incluso antes de la transmisión radial del Bund, Moshe Shertok escribió al general Claude Auchinleck, comandante del Octavo Ejército británico en el norte de África. Estaba preocupado por lo que podía ocurrirles a los judíos de Palestina, si el Afrika Korps atravesaba Egipto.
La destrucción de la raza judía es un principio fundamental de la doctrina nazi.
Los informes autorizados publicados recientemente muestran que esa política está siendo llevada adelante con una brutalidad que desafía la descripción... Una destrucción incluso más rápida, debe temerse que afectará a los judíos de Palestina.
(14)
En otras palabras, mientras Gruenbaum, el funcionario a cargo de los esfuerzos de rescate de la WZO, era escéptico respecto a la confiabilidad de los informes acerca de la masacre de la gente que supuestamente él estaba ayudando, el jefe del Departamento Político de la Agencia Judía estaba utilizando estos mismos informes para convencer a los británicos de armar al movimiento sionista en Palestina.
Con los anuncio de Wise y la Agencia Judía, la atención se dirigió hacia lo que podía hacerse acerca de eso. La declaración de la Agencia Judía disparó un sentimiento de culpa espontáneo en la yishuv, ya que la realidad del horror la enfrentaban los propios parientes que habían quedado allí. Sin embargo, no hubo cambio en el enfoque político entre los sionistas. Su prioridad siguió siendo la de un estado judío luego de la guerra, y el Holocausto no iba a poner en riesgo esto. En consecuencia, cuando la Unión de Periodistas local envió cables a las organizaciones similares del exterior pidiéndoles centrarse en la carnicería, Dov Joseph, el director a cargo del Departamento Político de la Agencia Judía, les advirtió en contra de:
publicar datos exagerando el número de víctimas judías, porque si nosotros anunciamos que millones de judíos han sido masacrados por los nazis, justificaremos que nos pregunten dónde están los millones de judíos, para los cuales decimos que necesitamos proveer de un hogar en Eretz Israel luego de que termine la guerra. (15)
Yoav Gelber nos habla del efecto inmediato de la intervención de Dov Joseph: “Las protestas vociferantes fueron en consecuencia acalladas y, en cambio, se buscaron medios de responder más ‘constructivamente’”. (16) Ben Gurion habló de “peticiones” que harían los Aliados amenazando represalias, y de tratar de rescatar judíos, particularmente niños, o intercambiar alemanes por judíos, etc. Al mismo tiempo, continuó convocando a concentrarse en construir un apoyo para la propuesta de un Ejército Judío. (17) La Agencia Judía obedeció; no se hizo ningún esfuerzo especial por una operación de rescate. Gruenbaum continuó con otras varias tareas en adición a encabezar el Comité de Rescate. (18) El profesor Bauer ha dado un desolador informe académico de la gestión de Gruenbaun, de sus esfuerzos:
Sobre la base de la investigación realizada en el Instituto de Historia Judía Contemporánea en la Universidad Hebrea, puedo decir... la disposición de algunos de los dirigentes –especialmente de Yitzhak Gruenbaum... giró hacia el desaliento total. Él y algunos de sus asociados más próximos pensaban que nada podía hacerse para salvar a los judíos de Europa, y que el dinero enviado a Europa para el escape, resistencia o rescate sería malgastado. En cambio ellos sentían que el esfuerzo era
valorable para poder decir luego de la guerra que se había hecho todo lo posible. Debe sostenerse que ellos no decían que el esfuerzo no debía hacerse; pero sentían que fracasaría inevitablemente. (19)
¿Pero, Gruenbaum hizo verdaderamente algo? Había muchos, en Palestina, que estaban espantados ante el derrotismo de la WZO y su preocupación continua por los objetivos del sionismo, mientras sus parientes eran masacrados, y esta gente clamaba por acción. No eran una amenaza inmediata a la hegemonía de los dirigentes de la WZO, pero la dirigencia sentía la presión. La mayor parte de ésta estaba dirigida hacia Gruenbaum, quien finalmente se desahogó en una reunión del Ejecutivo Sionista, el 18 de febrero de 1943. Acusó a sus críticos y a sus amigos de dejarlo cargar con la culpa, mientras ellos tampoco hacían nada. Más tarde transcribió su increíble discurso en su libro de posguerra “Bi-mei Hurban ve Sho’ah” (En los Días del Holocausto y la Destrucción).
Sin embargo, entre nosotros –permítanme hablar de este lado de la imagen –hay una solución que es universal a todos los malos acontecimientos, a todos los Holocaustos. Primero de todo, atacamos a los dirigentes; ellos tienen la culpa... hemos gritado, hemos demandado, se ha hecho todo lo posible para salvar, para ayudar. Y si nada se hizo eso fue porque no gritamos o hicimos demandas...
Quiero destruir esta presunción... en orden a salvar, a sacar gente de los países ocupados... será necesario para los países neutrales proveer refugio, que las naciones en guerra abran sus puertas a los refugiados. Y cuando sugerimos demandar esto mediante la colaboración de nuestros amigos... hubo quienes dijeron:
“No toques esta cuestión; sabes que ellos no admitirán judíos en el norte de África, en los Estados Unidos, no pongas a nuestros camaradas en tal situación. El público es incapaz de aceptar estas consideraciones, ellos no las entenderán, ni desean entenderlas...”
Sin embargo, una predisposición arrasó Eretz Yisrael, que yo creo que es muy peligrosa para el sionismo, para nuestros esfuerzos de redención, nuestra guerra de independencia. No quiero herir a nadie, pero no puedo entender cómo pudo ocurrir tal cosa en Eretz Yisrael, algo que nunca ocurrió en el exterior. Cómo es posible que en una reunión en Yerushalayim la gente proclamara: “Si no tienen suficiente dinero pueden tomarlo del Keren Hayesod, deben tomar el dinero del banco, hay dinero allí.” Pienso que es obligatorio que nos pongamos de pie ante esta ola.
Y esta vez en Eretz Yisrael, hay comentarios: “No pongan a Eretz Yisrael en prioridad en estos momentos difíciles, en el momento de la destrucción de los judíos europeos.” Yo no acepto estos dichos. Y cuando alguien me pregunta: “¿No puede entregar dinero del Keren Hayesod para salvar judíos de la Diáspora?”, Yo digo: “¡No!” Y nuevamente digo que no. Sé que la gente se pregunta, por qué tengo que decirlo. Amigos díganme, que incluso si estas cosas son ciertas, no hay necesidad de revelarlas en público, en momentos de pena y preocupación. No estoy de acuerdo. Yo pienso que tenemos que ponernos de pie ante esta ola que está poniendo a la actividad sionista en la segunda fila. ¿Digo esto para glorificar mis propias creencias? Y a causa de esto, la gente me llama antisemita, y llega a la conclusión de que soy culpable, porque no doy prioridad a las acciones de rescate.
No voy a defenderme a mí mismo. De la misma manera que no voy a justificarme o defenderme si ellos me culpan por matar a mi madre, igualmente no voy a defenderme en este caso. Pero mis amigos no tienen que abandonarme en esta batalla y luego consolar mi alma: “Si estuvieras relacionado con algún partido político nosotros te hubiéramos refrenado.” Pienso que es necesario decir aquí que el sionismo está por sobre todas las cosas...
Deseo finalizar con sugerencias. Naturalmente, es incumbente para nosotros continuar todas las acciones para el rescate y no perder una oportunidad para finalizar la carnicería... Al mismo tiempo debemos cuidar el sionismo. Están aquellos que sienten que esto no debería decirse en el momento en que está ocurriendo un Holocausto, pero créanme, recientemente vimos preocupantes manifestaciones a este respecto: El sionismo está por encima de todo –es necesario hacer resonar esto siempre que un Holocausto nos distraiga de nuestra guerra de liberación en el sionismo. Nuestra guerra de liberación no surge del hecho de un Holocausto de manera directa y no se interconecta con las acciones por el beneficio de la Diáspora en ese momento, y esto es para nuestro detrimento. Esta situación no existe para ninguna otra nacionalidad. Tenemos dos áreas de acción, y ellas se conectan e interconectan, pero actualmente son dos áreas de trabajo separadas aunque a veces se tocan. Debemos cuidar –especialmente en estos momentos –la supremacía de la guerra de redención.
(20)
En 1944 un sionista húngaro, Joel Brand, llegó a Jerusalén en una misión extraordinaria (la misión será descrita con mayor detalle en el capítulo siguiente; aquí es suficiente decir que hasta 1944 los alemanes no habían ocupado Hungría, y que ésta se había convertido en un refugio para aquellos que huían del territorio nazi.) Brand había sido una figura prominente en el Comité Sionista de Rescate de la propia Budapest y como tal había sido escogido para ver a Gruenbaum. Más tarde contó uno de sus patéticos encuentros con el director de las operaciones de rescate de la WZO:
Él me dijo de repente, “¿Por qué no rescató usted a mi hijo, Herr Brand? Usted hubiera sido capaz de sacarlo de Polonia y llevarlo a Hungría.” Yo repliqué: