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La PNL te ofrece un buen número de técnicas - procesos para modificar tus representaciones internas - que al aplicarse con atención e intención te permiten encontrar buenos resultados y un mayor control sobre tus procesos mentales. Enriquecer tus mapas.

Así que un buen añadido que puedes hacer en una metáfora es incluir un patrón de PNL, de forma que el personaje principal haga un contraste de mapas, un patrón de zumbido, una añadidura de recursos, un círculo de excelencia o un reencuadre en seis pasos. Esta sugerencia aplica para aquellos “metaforeadores” que ya utilizan la PNL de manera formal.

El joven guerrero dominaba el arte de la espada, sus movimientos eran elegantes, precisos, su cuerpo fuerte y flexible, y sin embargo, sabía que sus más importantes batallas no las ganaría con la fuerza de su brazo ni con el filo de su arma.

Pero por más que trabajaba en ello, la magia se le escapaba, no se concentraba lo suficiente para proferir el hechizo adecuado, no encontraba la palabra correcta, ni se sumergía en el estado mental conveniente…. Y mientras más lo intentaba, mayor era su frustración, sobre todo al recordar las palabras de su maestro que insistentemente le decía “solo deja que tu palabra y tu mente fluyan juntas”, sin embargo, por más que dedicaba largas horas a intentarlo no lograba hacerlo, así que cada vez se convencía más profundamente que la magia no era para él.

Hasta esa tarde, en la que casi decidía abandonar sus esfuerzos, cansado de buscar que las llamas de ese fuego danzaran según su voluntad, llevaba por lo menos cuatro horas sentado frente a la pequeña hoguera esforzándose en concentrar su mente y fue ahí donde la magia ocurrió… seguramente fue el cansancio, el esfuerzo acumulado, o la profunda decisión de no levantarse hasta que lo consiguiera, pero en ese momento simplemente se quedó mirando las llamas, siguiendo su baile hipnótico, apenas percibiendo los sonidos del exterior… y sin darse mucha cuenta entrando en un estado de profunda relajación… y es que los guerreros tienen tantas maneras de relajarse, algunos lo hacen tumbándose a observar las estrellas, otros fundiéndose con su camino al cabalgar o recordando batallas del pasado y algunos más, simplemente dejando que el cansancio los venza y mirando el fuego… deslizándose hasta ese estado entre la vigilia y el sueño… en el que empezó a

observar al maestro de su maestro y su fascinante facilidad para la magia, la sencillez con la que su mente y su palabra se fundían para generar maravillosos hechizos de poder y bienestar, así que ensimismado como estaba el guerrero, decidió observar con atención verdadera, con interés de alquimista, con devoción de enamorado, a mirar cada detalle, a notar lo que antes no notaba, el brillo en los ojos del anciano hechicero, el ritmo de su respiración, la sonrisa cómplice, el suave movimiento de su cuerpo, la melodía detrás de sus palabras… y no pudo evitar disfrutar profundamente esta nueva forma de aprender… y preguntarse ¿cómo sería observarme a mí mismo con esas habilidades, con esos recursos?... Así que ahora se miraba a sí mismo danzando en medio del fuego, con el mismo brillo en los ojos, la misma rítmica respiración, la misma sonrisa cómplice, el suave movimiento de su cuerpo, la melodía detrás de sus palabras… la danza parecía una irresistible invitación no sólo a ver sino a sentir, a entrar de manera plena y disfrutar en carne propia la adquisición de esta nueva habilidad, de forma que el joven guerrero no tuvo más que tomar una respiración profunda y entrar en su propia ensoñación, experimentando a plenitud el brillo de sus propios ojos, sintiendo en carne propia su propio pecho y abdomen, respirando rítmicamente, notando su boca al curvarse en cómplice sonrisa, disfrutando en cada músculo el suave movimiento de su propio cuerpo, escuchando entusiasmado la melodía detrás de sus palabras… y dándose cuenta de lo sencillo que es permitir que palabra y mente fluyan juntas… lo fácil que es permanecer en ese estado entre vigilia y sueño donde parece que las cosas simplemente suceden, que las imágenes cambian, ahora mostrando chispazos de un futuro en el que sus habilidades cada vez estaban más integradas, más disponibles, más a la mano, totalmente a su alcance.

Al siguiente día, con una gran sonrisa y con ese nuevo brillo aún en sus ojos, el guerrero afilaba su espada, entusiasmado con las nuevas posibilidades que le brindaba la magia y sabiendo en lo muy profundo que siempre que quisiera aprender de esta manera podía regresar al fuego y su danza, a algún maestro y una observación profunda, a mirarse a sí mismo y a sentirse plenamente.

Si has estudiado PNL probablemente encontraste el patrón inmerso en la historia. Se llama Generador de Conductas Nuevas y es una manera muy poderosa de incorporar aprendizajes. Los pasos del proceso son:

1) Identificar una habilidad que quieras desarrollar

2) Encontrar un modelo, una persona que tenga esa habilidad plenamente

integrada

3) Imaginarla con todo detalle poniendo en práctica su habilidad en tu

propio contexto

4) Sustituir en tu imaginación al modelo, por ti mismo actuando tal y como

lo hacía esa persona

5) Asociarte a la imagen, meterte en ella y sentir en carne propia cómo se

siente actuar así

6) Imaginarte en el futuro con esa habilidad integrada

Ahora te invito a releer la metáfora y encontrar los puntos en común, tal vez incluso puedes permitirte aprender, aún más plenamente, sobre la manera de generar metáforas y sobre los usos de la PNL.

Ahora ya tienes una manera más de añadir recursos a tus personajes, simplemente has que pasen por un proceso de PNL de manera metafórica.

Otra buena idea para enriquecer tus metáforas es utilizar figuras arquetípicas, esos personajes representativos de las cualidades humanas, de forma que enriquezcas aún más el mapa de tu cliente y facilites su búsqueda de recursos. Cada cultura tiene sus propios arquetipos enraizados en la cultura popular o en la mente colectiva, algunos ejemplos de nuestros arquetipos, como mexicanos, podrían ser Pedro Infante, Chucho “El Roto”, o incluso “El Santo”.

Ahora que, pensando de manera un poco más global, podemos pensar en la princesa como símbolo de inocencia y belleza, en el guerrero o el héroe como arquetipo del valor, en el anciano como símbolo de sabiduría, en el duende o el hada como personificación de la creatividad. Todas estas, características de todos los seres humanos, por lo que al incluirlos en la metáfora en realidad estás incluyendo partes tuyas y de la persona para la que estás creando la metáfora.

Dice Edouard Brasey: “El cuento somos nosotros, y cada cuento narra nuestra

historia, ya que somos, una y otra vez, los personajes de los cuentos: el rey, el héroe, el hada, la princesa, la bruja…”

Estoy seguro que con todos estos ingredientes puedes comenzar la divertida tarea de preparar una deliciosa metáfora que genere aprendizajes, cambios y bienestar, ya tienes la receta, así que manos a la obra. Iguala y conduce, ayuda a encontrar recursos, incorpora algún patrón de PNL, utiliza arquetipos, pero sobre todo, disfruta el proceso.

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