Tanto el análisis del valor objetivo de los atributos como la ponderación de criterios, son procesos complejos. Ambos se han simplificado con la división de la segunda etapa de la metodología en los 3 niveles de decisión que se han explicado anteriormente. Pese a ello, estos procedimientos de decisión siguen presentando cierta complejidad. Por este motivo la metodología propuesta cuenta con dos procesos iterativos que permiten ajustar las decisiones que se van tomando, a medida que se profundiza en el problema. En primer lugar se puede volver al principio de los diferentes niveles de decisión, para estudiar posibles cambios en los valores objetivo de los atributos (subapartado 4.3.1). En segundo lugar se permite ajustar el peso asociado a los criterios y subcriterios de cada nivel de decisión (subapartado 4.3.2).
4.3.1. Estudio del valor objetivo de los atributos
En ocasiones, el análisis del valor objetivo de los atributos no resulta evidente. Esto puede suceder cuando, tras analizar las soluciones obtenidas, el decisor determina que éstas no coinciden con sus preferencias. En otros casos, a partir de los resultados el decisor puede desear proponer nuevos valores. Así, por ejemplo, el decisor puede plantear unos valores iniciales de demanda y, al observar las soluciones del primer, segundo o tercer nivel, darse cuenta que el coste obtenido es mucho menor que el presupuesto disponible y, en consecuencia, decidir generar nuevas alternativas con mayores valores de demanda.
Para ello se ha desarrollado un proceso iterativo para el estudio del valor objetivo de los atributos (Figura 4.2), que engloba los 3 niveles de decisión. Este proceso permite ir del final de un nivel de decisión, al principio de cualquiera de los anteriores.
Figura 4.2 – Proceso iterativo para el estudio del valor objetivo de los atributos
Proponer unos valores objetivo genéricos para cada atributo de cada nivel, adaptados a cualquier zona rural de países en desarrollo, es una tarea prácticamente imposible. Los contextos y las características de cada comunidad son tan diferentes, que dichos valores podrían conducir a que ciertos decisores, con conocimientos limitados en el campo de la electrificación rural, fundamenten sus decisiones sobre ellos y realicen diseños poco adecuados o con graves errores. Para facilitar este análisis se propone estudiar el valor objetivo de los atributos en los 3 niveles de decisión, pero sin definir valores por defecto.
Cabe destacar que en el primer nivel de decisión, donde aún no se ha podido estudiar ninguna parte de la solución, es donde se pueden encontrar los mayores problemas. Sin embargo, se trata de establecer unas cantidades de demanda, valores que se pueden determinar a partir de las evaluaciones iniciales. En los niveles 2 y 3, se dispone de una idea de la solución y, por tanto, es más fácil intuir unos valores objetivo para los atributos de dichos niveles.
El proceso iterativo descrito permite volver en todo momento al principio de cualquiera de los niveles anteriores. Así, se puede dar el caso de un decisor que selecciona una alternativa del primer nivel y, al estudiar el segundo, observe que sus preferencias relacionadas con la configuración del sistema son incompatibles con las decisiones ya tomadas y fijadas en el primer nivel. En este caso el decisor tiene 2 opciones:
Proponer nuevos valores objetivo de los atributos del segundo nivel, entendiendo que las decisiones del primer nivel son adecuadas y prioritarias.
Proponer el estudio de nuevos valores objetivo de los atributos del primer nivel, mejor adaptados a las preferencias del decisor en el segundo nivel.
4.3.2. Análisis de la ponderación de criterios y subcriterios
Como se ha comentado anteriormente, en cada nivel de decisión de la segunda etapa de la metodología, se generan diversas alternativas de electrificación y después de clasificarlas se selecciona la más adecuada. Para realizar la clasificación es necesario ponderar los criterios y subcriterios de cada nivel.
Ponderar multitud de criterios puede resultar complejo, sobre todo si entre éstos hay, simultáneamente, criterios cuantitativos y cualitativos, y con distinto grado de importancia. Por este motivo se ha reducido la cantidad de criterios a utilizar, de forma que en cada nivel de decisión sólo se deben ponderar 2 criterios. De todas formas, para algunos criterios se deben ponderar entre sí diversos subcriterios, aunque en ningún caso se trabaja con más de 4 subcriterios al mismo tiempo.
Ponderar dos criterios entre sí implica asociar un valor a cada uno, representativo de su importancia respecto al otro. Así, si se considera que un criterio es el doble de importante que el otro, será lo mismo asignar un 2 al primero y un 1 al segundo, que 2/3 al primero y 1/3 al segundo. La pregunta realmente importante que el decisor debe responder es: ¿cuánto más importante es un criterio o subcriterio respecto a los demás?
Figura 4.3 – Proceso iterativo de ponderación de criterios y subcriterios para el nivel de decisión X
El proceso iterativo de ponderación de criterios (Figura 4.3) se inicia cuando se han generado las alternativas de electrificación. Unos pesos genéricos de los criterios y subcriterios a considerar (definidos en el capítulo 7) permiten establecer una primera clasificación de las alternativas. El decisor puede decidir cuántas alternativas desea visualizar y se le mostrarán las más adecuadas de la clasificación obtenida utilizando los pesos genéricos. Observando dichas alternativas, el decisor debe decidir entre:
Aceptar alguna de las soluciones mostradas.
Visualizar una mayor cantidad de alternativas de la clasificación, para identificar si alguna de las no mostradas puede resultarle interesante.
Cambiar los pesos de los criterios y/o subcriterios porque las soluciones obtenidas no se adaptan a sus preferencias.
Si el decisor opta por la tercera opción, debe decidir qué nuevos pesos proponer tanto para los criterios como para los subcriterios entrando, de esta manera, en el proceso iterativo de ponderación de criterios y subcriterios.
Para tomar esta siempre difícil decisión, el decisor dispone de la siguiente información:
Su propio conocimiento en proyectos similares anteriores.
Una identificación de las características socioeconómicas, energéticas y técnicas de la comunidad, recopiladas a partir de las evaluaciones iniciales.
En el caso de los niveles 2 y 3, la solución del nivel anterior y los elementos que de ella se han fijado.
Con esta información, se espera que decisores con amplia experiencia puedan determinar unos pesos para los criterios y subcriterios. Sin embargo, para decisores con una experiencia más limitada la interpretación de los pesos puede no ser evidente. Por ello se proponen unos pesos genéricos de partida (capítulo 7). Estos pesos permiten obtener una clasificación inicial que, posteriormente, el decisor analiza para concretar unos pesos que se ajusten más a sus preferencias. Así, por ejemplo, si identifica que las soluciones mejor clasificadas son muy costosas, deberá aumentar el peso del criterio coste y obtendrá una nueva clasificación donde las mejores alternativas tendrán un coste menor.