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Según Chazdon y colaboradores (2016), la preocupación por la reducción de los bosques y la escasez de los productos forestales comienza después de la Segunda Guerra Mundial. Esto motivó que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) realizara el primer inventario mundial de bosques. La FAO (1948) priorizó una definición de bosque adecuada para evaluar el potencial de extracción de madera. La definición adoptada por la FAO sigue siendo la definición de bosque más utilizada. En la década de los 60, los movimientos ambientalistas generaron nuevos obje- tivos de manejo basados en el concepto ecológico de conservación del bosque y detener la pérdida de hábitat para la biodiversidad, evitar la degradación ambiental y disminución de la biodiversidad.

En las siguientes décadas la conservación se incorporó como objetivo de manejo fo- restal que se puso en evidencia con la creación del Convenio sobre la Diversidad. En la década de 1980, las preocupaciones sobre el cambio climático llevaron al establecimiento del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (1988) y la creación de la Con- vención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992), iniciando un nuevo objetivo de manejo forestal: los bosques como reservas de carbono. El Protocolo de Kyoto contiene los términos reforestación y forestación que posteriormente se tuvieron que definir. La adopción del Plan de Acción de Bali en 2007 dio origen al Fondo para la Asociación del Carbono Forestal y al Programa ONU-REDD. La biomasa y la den- sidad de carbono se convirtieron en las métricas de monitoreo y evaluación de bosques (Chazdon et al. 2016). Lo que se logró fue dar valor monetario al secuestro de carbono para incentivar la protección forestal y la reforestación mediante pagos por servicios del ecosistema. La creación del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (2012) expandió formalmente esta perspectiva de los bosques como provee- dores de múltiples servicios ecosistémicos vinculados a su biodiversidad.

Las definiciones de bosque que tienen un enfoque de forestación, son aquellos defini- dos por FRA – FAO 2010 (Evaluación de los recursos forestales mundiales): 1- como “es- tablecimiento de bosque a través de la siembra deliberada en tierras no clasificadas como

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bosque”. Así, las plantaciones de árboles en biomas de pastizales naturales se consideran bosques según la definición de FRA, aunque la FAO también los distingue como bosques plantados. 2- La definición de bosque de FRA no distingue los bosques secos tropicales de las sabanas mésicas, que difieren en aspectos cualitativos más que estructurales de la vegetación. Si los árboles que se regeneran naturalmente pueden crecer en sabanas bajo condiciones de supresión de incendios, la definición de FRA considerará las partes cubier- tas de árboles de la sabana como bosque (Chazdon et al., 2016).

En la actualidad se avanza en una nueva perspectiva de los bosques (y otros ecosiste- mas) basada en el concepto de resiliencia, el ordenamiento territorial y la planificación integrada del paisaje. Los bosques y sus paisajes circundantes son vistos como sistemas adaptativos complejos, incluidas las sociedades humanas. Los “enfoques de paisaje” bus- can proporcionar herramientas y conceptos para asignar y administrar la tierra para lograr objetivos sociales, económicos y ambientales en áreas donde la agricultura, la minería y otros usos productivos de la tierra compiten con los objetivos ambientales y de biodiver- sidad. El consenso actual sobre los enfoques de paisaje se basa en la literatura publicada para definir las buenas prácticas y se valida mediante talleres en los territorios. El enfoque de paisaje se ha refinado en respuesta a las crecientes preocupaciones de la sociedad sobre el medio ambiente y las compensaciones de desarrollo (Sayer et al., 2013)

El enfoque integrado de la gestión de los bosques a nivel de paisaje requiere equilibrar múltiples tipos de ecosistemas con las necesidades de los múltiples conjuntos de actores de las sociedades que lo habitan y utilizan. Los bosques se definen como componentes integrales de paisajes dinámicos y multifuncionales. El enfoque de paisaje implica un concepto más amplio que el de bosque.

Definiciones de bosques adoptadas por las principales organizaciones internacionales ambientales y fores- tales (Chazdon et al., 2016).

United Nations Food and Agriculture Organization (FAO; 2000) Tierra con cobertura de copas de árboles (o nivel de almacenamiento equivalente) de más del 10% y área de más de 0.5 ha. Los árboles deben poder alcanzar una altura mínima de 5 m en la madu- rez in situ. Puede consistir en formaciones de bosque cerrado donde los árboles de varios pisos y maleza cubren una alta proporción del suelo; o formaciones de bosque abierto con una cubierta de vegetación continua en la que la cubierta de la copa del árbol supera el 10%. Los rodales naturales jóvenes y todas las plantaciones establecidas con fines foresta- les que aún no han alcanzado una densidad de la corona del 10% o una altura del árbol de 5 m se incluyen bajo el bosque, ya que las áreas que normalmente forman parte del área del bosque y que no se han acumulado temporalmente como resultado de intervención humana o causas naturales, pero que se espera que vuelvan al bosque.

United Nations Framework Convention on Climate Change (UNCCD, 2008) Un área de tierra mínima de 0,05 a 1,0 ha con una cobertura de copas de árboles (o un nivel de población equivalente) de más de 10 a 30% con árboles con el potencial de alcanzar una altura mínima de 2 a 5 m de madurez in situ. Un bosque puede consistir en formaciones de bosque cerrado donde los árboles de varios pisos y maleza cubren una alta proporción de la tierra o el bosque abierto. Los rodales naturales jóvenes y todas las plantaciones que aún no han alcanzado la cobertura de la corona de 10 a 30% o la altura de los árboles de 2 a 5 m se incluyen bajo el bosque, al igual que las áreas que normalmente forman parte del área del bosque que no se han almacenado temporalmente como resultado de Intervención humana, como la cosecha o causas naturales, pero que se espera que vuelvan al bosque.

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United Nations Convention on Biological Diversity (UN-CBD; 2010) Un área de tierra de más de 0.5 ha, con una cobertura de dosel de árboles de más del 10%, que no se en- cuentra principalmente bajo la agricultura u otro uso específico de la tierra no forestal. En el caso de bosques jóvenes o regiones donde el crecimiento de los árboles se suprime por factores climáticos, los árboles deben ser capaces de alcanzar una altura de 5 m in situ, y de cumplir con el requisito de cobertura del dosel.

United Nations Convention to Combat Desertification (UN-CCD; 2000) Cobertura densa con estructura multicapa que incluye árboles grandes en el piso superior.

International Union of Forest Research Organizations (IUFRO; 2002) Un área de tierra con un mínimo de 10% de cobertura de copas de árboles (o un nivel de almacenamiento equivalente), o que anteriormente tenía dicha cobertura arbórea y que se regenera natural o artificialmente o que se está reforestando.

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