Desde la primera comunicación con los entrevistados sentí que mi necesidad de escucharlos también radicaba en ellos, pero de ser escuchados, de plasmar sus pensamientos, de expresar sus sentimientos, de explicar sus “por qué”, y de contar cómo imaginan el futuro. Porque hace mucho tiempo, al menos para los que desde el primer momento nos interesó lo que pasaba con este conflicto, no se habla del tema, este tema que sigue inconcluso y que tanta revolución generó en Sierras Bayas hace unos 4 años atrás.
La primera entrevista fue con el Informante N°1, en su oficina de Calera POLCECAL S.A, una de las protagonistas en este conflicto. La charla duró aproximadamente dos horas, fue totalmente enriquecedora, y por momentos emotiva.
Unas semanas más tarde tuve la oportunidad de que el informante N°2, primer Delegado elegido por voto del pueblo me reciba en su oficina de la Delegación Municipal. Entre todas sus labores diarias se tomó un tiempo para responder mis inquietudes, y en poco más de 45 minutos pudo contestar a todas ellas con mucha claridad.
Por último El informante N°3, reconocido artista de la zona, se tomó la molestia de visitar mi hogar y plasmar todos sus pensamientos y sentimientos respecto a este tema en otra enriquecedora y reflexiva charla que se extendió por dos horas.
Por eso, antes de comenzar con esta última reflexión, quería resaltar la predisposición de los tres protagonistas en ayudar a quien investiga el caso en su camino para poder cumplir el objetivo de este trabajo.
Lo primero que deseo comentar son las gratamente sorpresivas similitudes que se pueden encontrar en las respuestas de los tres entrevistados, similitudes que extrañamente todavía hoy no se ven en resultados positivos para el pueblo. Desde la primera pregunta los tres contestaron estar de acuerdo en que es fundamental cuidar el medioambiente. Respuesta que me hace pensar en positivo para un futuro en la localidad.
Otra de las similitudes fuertes que se dan es la idea de que Sierras Bayas tiene potencial para explotarlo turísticamente, y lo más importante es que las tres partes creen que tiene que ser un turismo orientado a la historia minera, a lo
educativo, acompañado de los espacios naturales que tiene el pueblo. No existió en ningún momento el decir “Esto sí, aquello no”. La idea de caminar juntos, en conjunto, quedó marcada en todas las charlas y eso es muy positivo a mi modo de entender el conflicto. Ahora bien, ¿Qué es lo que falta para que estas similitudes se puedan ver reflejadas en acciones? La respuesta a esta pregunta también me la brindó implícitamente cada uno de ellos, y es el diálogo. Si bien los tres vieron que en aquel debate que se realizó aquella vez hubo mucho enfrentamiento y divisiones muy marcadas, coinciden en que el escucharse, debatir y cambiar ideas es el camino para encontrar un equilibrio en un pueblo donde la minería es quien guía la economía, pero donde el turismo puede ser un acompañante muy rico para fortalecerla aún más.
Respecto a qué piensan de la forma en que actuaron uno y otro, el informante N°1 parece tener un distanciamiento más marcado en su opinión que los otros dos entrevistados, tal vez por acciones que se fueron dando, o por todo lo que se dijo en su momento sobre los empresarios mineros y su actuación pasada. Habló de cierto recelo y envidia en contra de ellos.
EL N°3 siempre recalcó que su postura no era en contra de los empresarios mineros ni mucho menos, sino contra un Estado que siempre estuvo ausente en esta cuestión y dejó actuar a la minería como más le convino.
Otra coincidencia que existe entre las dos partes “enfrentadas” es en la creencia de la mala actuación del Estado. Desde la minería, por el cambio de postura que tomó el Municipio en este caso puntual, estando primero a favor y luego en contra de la explotación. Y desde los ambientalistas, por estar ausente y nunca regular la actividad.
La diferencia quizás más marcada y por la que creo se da este conflicto es por los valores y los modelos mentales que tiene cada parte. Se puede entender desde una mirada objetiva, que los mineros quieran explotar un cerro rico en minerales (hoy aceptando todo lo que la Ley obligue cumplir) en un pueblo donde el mayor porcentaje de fuentes de trabajo nace de la minería, y que los ambientalistas al mismo tiempo defiendan dicho cerro porque para ellos lo importante es preservar el lugar tal como está. Aquí es donde queda en evidencia la inoperancia del Estado en no brindar soluciones, donde ambas posturas puedan verse beneficiadas.
Lo que suceda con el Cerro Largo es todavía una incógnita, y difícil ver en el futuro cercano que pueda llegar a resolverse la cuestión. Lo valioso de escuchar a los representantes de ambas partes y que compartan sus formas de pensar y sentir es que sea un punta pie inicial para, tal vez, poder encontrar una solución a
todo esto, que exista la posibilidad de ir en conjunto por el bien del pueblo, compartiendo ideas y generando proyectos integrales.
Solo falta la voluntad expresa de acercarse y la ayuda de esta tercera parte representada por el Estado que a lo largo de la historia ha sumado más ineficiencias que aciertos.