Chapter 3: Rope Models
3.2 Rope Model Development
Como ya hemos mencionado anteriormente, la resistencia a menudo surge a partir del fenómeno de la reaccón (véase capítulo 1). Cuando las personas piensan que su libertad para elegir está siendo amenazada, tienden a reaccionar afirmando su libertad (por ejemplo, «Le voy a enseñar; nadie me tiene que decir lo que tengo que hacer»). Esto es, de nuevo, una reacción común y natural ante la percepción de la pérdida de libertad, y no una única condición patológica asociada a la adicción. Probablemente el mejor antídoto para esta reacción consista en dejar claro a la persona lo que realmente es cierto: que al final, es el propio paciente el que determina lo que ocurre. Una aclaración inicial de este tipo puede disminuir la reacción. A continuación citamos algunos comentarios posibles por parte del terapeuta:
• Lo que puede hacer con esta información depende totalmente de usted. • Nadie puede dejar la bebida por usted. Es realmente una decisión suya.
libre, y eso depende de usted.
• Si usted decide que no quiere cambiar, entonces no lo hará. Si quiere cambiar, podrá. Depende siempre de usted.
Reformulación
Otra forma de hacer frente a la resistencia es a través de la reformulación de la información que ha comentado el paciente. Esto es particularmente útil en una situación en la que el paciente refiere argumentos que sirven para negar un problema personal. Este enfoque reconoce la validez de las observaciones generales de un paciente, pero ofrece un nuevo significado o interpretación de éstas. La información del paciente se reformula de una nueva manera, vista de modo que es más probable que sea de utilidad y contribuya al cambio.
Una oportunidad casi universal en la reformulación en el caso de personas con problemas con el alcohol es a través del fenómeno de la tolerancia relativa. Es muy normal en el caso de los bebedores importantes de alcohol que comenten que están menos afectados por el alcohol que el resto de personas. Pueden beber grandes cantidades sin sentir o mostrar el grado de intoxicación que en condiciones normales cabría esperar. Durante la evolución de este tipo de personas, esta capacidad tiende a aumentar (hasta el punto en que el daño hepático se hace significativo, y la tolerancia metabólica disminuye). La tolerancia se produce por varias razones. A través de los meses o años de beber de forma importante, el cuerpo humano desarrolla alguna capacidad para procesar el alcohol más rápidamente. Sin embargo, este aumento en la adaptación en el metabolismo del alcohol es muy limitado y no puede dar cuenta de una disminución en la reacción a la intoxicación. En gran parte, la tolerancia aumenta hasta fracasar a la hora de sentir o mostrar el alto nivel de alcohol que se encuentra de hecho en el torrente sanguíneo. Esto se produce a través de una combinación de aprendizaje y condicionamiento, adaptación del tejido corporal, y de una insensibilidad a los efectos del alcohol que puede ser parcialmente heredada. Lo que esto quiere decir es que las personas con problemas de alcoholismo consumen habitualmente cantidades de alcohol que son tan importantes como para causar un daño al organismo, pero no lo sienten o lo muestran. En esencia, carecen de los sistemas normales de alarma que protegen a la mayoría de personas de beber en exceso. Aquí aparece la ocasión para poder utilizar la reformulación. Muchos de las personas con problemas de alcoholismo consideran la habilidad para «poder aguantar el alcohol» como un signo de que están en un buen es- tado de salud, y de que son más capaces de beber con impunidad que el resto de personas. Esta información sugiere precisamente lo contrario: que la tolerancia al alcohol es un factor "de riesgo. A continuación presentamos un ejemplo sobre este tipo de reformulación:
TERAPEUTA:Entonces algo más de lo que ha podido observar sobre su forma de beber es que realmente puede aguantar más el alcohol que el resto de personas, por decirlo de alguna manera. Puede beber mucho más que el resto de personas sin sentirse y aparentar estar borracho. Hasta ha sido capaz de engañar a las personas, de manera que no puedan decirle cuánto ha bebido.
PACIENTE:Correcto. Siempre me he comportado así.
T: Sí, no sé si usted lo sabe o no —de hecho muchas personas no lo saben— pero eso es algo para preocuparse. Ya verá, la mayoría de las personas, cuando toman una o dos copas, empiezan a sentir los efectos y algo ocurre. No quieren seguir bebiendo. Algo les dice que ya tienen bastante. Pero algunas personas, desgraciadamente, tienen lo que se llama una alta
hecho hayan nacido sin ellos, o que los hayan perdido o ignorado —nadie está seguro de por qué ocurre esto—. El resultado, sin embargo, es que se hacen daño sin que se den cuenta de ello. P: Pero si no estoy sintiendo nada, ¿cómo puede ser que me emborrache?
T: Imagine lo siguiente: que de pronto pierde todo el sentido del dolor. Nunca más en su vida sentirá dolor físico alguno. La sensación la ha perdido. ¿Es eso bueno o malo?
P: En gran parte bueno, supongo.
T: Muchas personas pensarían que sería maravilloso, una increíble bendición. Pero de hecho sería como una maldición. Su salud y su vida estarían en gran peligro. La primera señal de que ha puesto su mano encima de una plancha caliente sería el olor a quemado. Se pondría en tensión o se haría daño en los dedos y seguiría haciéndose daño porque no se daría cuenta de lo que le está ocurriendo. No tendría los dolores que son las primeras señales de que los dientes se están deteriorando o de que padece una enfermedad, y en el momento de que hubiese descubierto el problema sería demasiado tarde para hacer algo a fin de poder remediarlo. Las personas con una alta tolerancia al alcohol, la suficiente como para que deteriore significativamente sus cuerpos, no sienten o muestran su intoxicación. Las personas de su alrededor no pueden verlo fácilmente, porque no parecen estar borrachas. Se están haciendo daño a sí mismos porque carecen de los signos normales de alarma. De lo que usted está hablando no es de una especial habilidad que pueda tener su cuerpo para eliminar el alcohol a una velocidad sobrehumana. El alcohol está ahí, haciéndole daño. De lo que usted está hablando es de la tolerancia, y de la falta de este sistema de alarma. Y eso es un motivo de preocupación.
Este amplio ejemplo muestra cómo la reformulación puede implicar una enseñanza detallada —la comunicación de nueva información que el paciente necesita a fin de poder comprender su situación bajo una nueva perspectiva—. Sin embargo, algunas veces la reformulación es mucho más simple y se puede aplicar con unas pocas frases. A continuación citamos dos ejemplos más:
PACIENTE:Mi marido me controla constantemente por el hecho de que bebo. Siempre lo repite, dice que soy una alcohólica.
TERAPEUTA:Parece que realmente se preocupa por usted, que está muy preocupado por usted. Imagino que lo expresa de una manera que le irrita, y eso es demasiado negativo para usted. Tal vez lo podamos ayudar a que se dirija a usted de una mejor manera para decirle que le quiere y que está preocupado por usted.
P: ¿Qué utilidad tiene esto? He intentado dejar el alcohol y creo que he perdido la esperanza. Me siento cansada. Estoy extenuada. No quiero seguir intentándolo.
T: Puede parecer tonto que le diga que «Siempre está oscuro antes del amanecer», pero es así. Cuando las personas están en el punto más bajo, en lo más profundo del valle, es más difícil ver la luz. Creo que todo el esfuerzo que usted ha puesto en intentarlo muestra que realmente quiere recupe- rarse. La admiro por eso. Por lo tanto no lo deje ahora. ¿Recuerda la rueda del cambio de la que hemos hablado? Cada vez que usted da la vuelta, está cada vez más cerca de salir de ella. Usted ha descubierto muchas cosas que no le funcionan. Ahora intentemos utilizar ese fuerte deseo, para se- guir avanzando hasta encontrar qué no funciona en su caso.