drásticamente la posibilidad de sobrevivir hasta los 5 años de edad. Por ejemplo, en Bolivia y Nigeria, los índices de mortalidad infantil en el quintil más pobre representan más del triple de los registrados en el quintil más rico (Gráfico 2.2). Estas disparidades reflejan desigualdades subyacentes en la nutrición, la vulnerabilidad y el acceso a los servicios sanitarios. La reducción de las disparidades en materia de salud brindaría un gran beneficio en cuanto a las vidas que se salvarían. La disminución de los índices de mortalidad infantil en el quintil de los hogares más pobres a los niveles que prevalecen en el quintil más rico reduciría las muertes globales aproximadamente en un 40% (UNICEF, 2007). Desafortunadamente, los datos sobre mortalidad indican que muchos países están avanzando en el sentido incorrecto (Gráfico 2.3).
Los datos desglosados sobre la mortalidad infantil, correspondientes a 22 países que cuentan con información extraída de encuestas sobre los hogares por quintil de ingresos, demuestran que:
En nueve de los 17 países que han realizado progresos en la reducción de la mortalidad infantil, se ha ampliado la brecha de mortalidad entre los quintiles más ricos y los más pobres. En Filipinas, Nicaragua y Zambia, la tasa de mejora correspondiente al quintil más pobre fue mucho menor que aquella del quintil más rico. Entre los cinco países donde aumentó la mortalidad infantil, en Nigeria y Uganda se profundizó la brecha entre los ricos y los pobres. Las tendencias de la mortalidad infantil toman una dirección preocupante para la educación en dos aspectos. En primer lugar, existe una disyunción cada vez mayor entre los progresos rápidos que experimenta la matrícula de la escuela primaria y los progresos lentos en materia de mortalidad infantil. La implicación de esto es
A t e n c i ó n y e d u c a c i ó n d e l a p r i m e r a i n f a n c i a : q u e d a u n l a r g o c a m i n o p o r r e c o r r e r
En muchos países,
ser pobre y
habitar en una
zona rural reduce
drásticamente
la posibilidad
de sobrevivir
hasta los 5 años
de edad.
Gráfico 2.2: Tasas de mortalidad de los menores de 5 años por lugar de domicilio y grupo de ingresos en un grupo de países (año más reciente)
0 50 100 150 200 250 300
Tasas de mortalidad de los menores de 5 años (por cada 1.000 niños nacidos vivos)
Zonas urbanas Zonas rurales
Quintil más rico
Quintil más pobre Promedio
Colombia Viet Nam Filipinas R. Dominicana Nicaragua Marruecos Indonesia Namibia Bolivia Bangladesh Nepal Ghana Kenya R.U. Tanzania Camerún Uganda Benin Zambia Mozambique Burkina Faso Chad Nigeria Malí
Fuente: Encuestas Demográficas y de Salud, cálculos realizados por Gwatkin et al. (2007a).
Gráfico 2.3: Proporción de las tasas de mortalidad de los menores de 5 años del quintil más rico comparadas con las del quintil de los hogares más pobres en un grupo de países (año más reciente)
Relación de las tasas de mortalidad de los menores de 5 años entre el quintil más rico y el más pobre Países donde ha aumentado la tasa nacional de mortalidad de menores de 5 años
Países donde ha disminuido la tasa nacional de mortalidad de menores de 5 años
0 1 2 3 4 5 Uganda Nigeria Chad Kenya Camerún R.U. Tanzania Zambia Nepal Benin Colombia Nicaragua Filipinas Viet Nam Marruecos Burkina Faso Malí Mozambique Bangladesh Ghana R. Dominicana Indonesia Bolivia Posterior a Dakar (aumento) Posterior a Dakar (disminución) Anterior a Dakar Estable
que las enfermedades infantiles corroerán los posibles beneficios de un mejor acceso a la educación. En segundo lugar, en la medida en que las disparidades relacionadas con la mortalidad infantil reflejan una situación sanitaria más amplia, existe el peligro de que las desigualdades
relacionadas con la salud infantil reafirmen las demás desventajas educativas a las cuales se enfrentan los niños de hogares rurales pobres cuando ingresan en la escuela.
La malnutrición de los niños merma sus posibilidades y supone una traba para su progreso
La malnutrición es la epidemia sanitaria más grave del mundo y uno de los principales obstáculos para la consecución de la EPU. La epidemia afecta a un tercio de los niños menores de 5 años. También representa alrededor de un tercio de la carga de morbilidad global para dicho grupo etario y ocasiona aproximadamente 3,5 millones de falle- cimientos infantiles por año (Black et al., 2008). Aun así, se minimiza su importancia, al igual que su relación con la educación.
En 2006, alrededor de 193 millones de niños menores de 5 años padecieron raquitismo moderado a grave. Cuando ingresen en la escuela primaria, la malnutrición habrá dañado el cerebro y el desarrollo cognitivo de muchos de estos niños. Existen pruebas convincentes de que la nutrición deficiente en la primera infancia afecta al desarrollo cognitivo, las competencias motoras finas, la adquisición del aprendizaje y el compor- tamiento. La malnutrición moderada altera el comportamiento: niveles de actividad más bajos, mayor apatía y menor entusiasmo por el juego y la exploración (Grantham-McGregor, 1995; Grantham-McGregor et al., 2007). El transcurso entre el nacimiento y los 24 meses de edad es de especial importancia, ya que los déficits nutricionales durante este período pueden causar efectos físicos y cognitivos irreversibles (The Lancet, 2008). Los niños malnutridos tienen menores posibilidades de comenzar la escuela en la edad oficial y cuentan con menos recursos para aprender. Algunos trabajos de investigación efectuados en Filipinas han llegado a la conclusión de que los niños afectados por la malnutrición obtienen peores resultados en la escuela, en parte debido al ingreso tardío y a la pérdida resultante de tiempo lectivo y, en parte, debido a la merma de sus capacidades de aprendizaje (Glewwe et al., 2001). Los efectos de la malnutrición persisten en la vida adulta. En Guatemala, el raquitismo a una edad temprana está asociado a un déficit de competencias básicas en lectura, escritura y cálculo, y de los logros educativos a los 18 años (Maluccio et al., 2006).
La escala de la malnutrición puede resumirse en tres indicadores clave:
Peso insuficiente al nacer:la crisis de la nutrición
comienza en el útero y está relacionada con el estado de salud de las mujeres. En gran parte del África Subsahariana y el Asia Meridional, la nutrición de las mujeres antes y durante el embarazo es deficiente, registrando proporciones casi epidémicas. El bajo peso al nacer es una medida de aproximación de este fenómeno. En 2006, aproximadamente el 16% de los niños provenientes de países en desarrollo (alrededor de 19 millones) nacieron con bajo peso y esta proporción alcanzó el 29% en el Asia Meridional. Dichos niños tienen 20 veces más posibilidades de morir en la primera infancia y los que sobreviven son más susceptibles a las enfermedades infecciosas. Alrededor del 42% de las mujeres embarazadas de los países en desarrollo padecen anemia, condición que representa una de las causas principales del peso insuficiente al nacer (UNICEF, 2007).
Raquitismo infantil:el raquitismo moderado y
grave son indicadores de la subalimentación
persistente.1En todos los países en desarrollo,
aproximadamente uno de cada tres niños sufre raquitismo moderado o grave (The Lancet, 2008). La gran mayoría de estos niños vive en el Asia Meridional y el África Subsahariana. Casi la mitad de todos los niños que habitan en el Asia
Meridional y un tercio de los niños del África Subsahariana padecen raquitismo. Estos
promedios regionales ocultan grandes diferencias entre los países. Más del 40% de los niños que habitan en Angola, Burundi, Chad, Etiopía y Malawi llegarán a la edad de ingreso en la escuela primaria habiendo sufrido los efectos debilitantes del raquitismo (Gráfico 2.4). De los 22 países cuya prevalencia de raquitismo infantil es del 40% o superior, 13 se encuentran en el África Subsahariana, seis en Asia y dos en los Estados Árabes. Muchos estudios observacionales han demostrado que el raquitismo infantil o el bajo peso para la edad del niño se relacionan con un posterior desarrollo mental y motor deficientes (Grantham-McGregor y Baker- Henningham, 2005).
Insuficiencia de micronutrientes:el daño
ocasionado por la ingesta insuficiente de calorías se ve exacerbado por la insuficiencia de nutrientes. Los micronutrientes como el yodo, el hierro y la vitamina A causan un efecto profundo en el desarrollo de un niño. Por ejemplo, la deficiencia clínica de yodo es la causa principal de retraso mental. Limita el desarrollo del sistema nervioso central, dando como resultado una pérdida promedio de aproximadamente 13 puntos del 1. Se considera que los
niños padecen raquitismo si su talla en relación con la edad se sitúa entre dos y tres desviaciones estándar (raquitismo moderado), o tres o más desviaciones estándar (raquitismo grave) por debajo de la talla mediana de referencia (véase el Glosario).
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Informe de Seguimiento de la Educación para T
odos en el Mundo
La malnutrición
moderada
altera el
comportamiento:
niveles de
actividad más
bajos, mayor
apatía y menor
entusiasmo
por el juego y
la exploración.
L O S O B J E T I V O S D E D A K A R : E F E C T U A R E L S E G U I M I E N T O D E L O S P R O G R E S O S Y D E L A D E S I G U A L D A D
coeficiente intelectual. La anemia por deficiencia de hierro, que aqueja al 47% de los niños en edad preescolar, afecta la concentración y aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas (Black et al., 2008; Grantham-McGregor et al., 2007). Medidos frente a parámetros de referencia
acordados a nivel internacional, los progresos realizados en la reducción de la malnutrición infantil han sido limitados. La meta de los ODM es reducir la subalimentación a la mitad para 2015 (partiendo de los niveles de 1990). Menos de un cuarto de los 143 países sobre los que se dispone de datos, y sólo tres de los 20 países que
representan el 80% de la malnutrición mundial, van por buen camino (The Lancet, 2008).
En muchos países, la situación está empeorando. Las tasas de malnutrición han aumentado en 26 países, la mitad de los cuales están ubicados en el África Subsahariana. Se ha calculado que el número de personas desnutridas de la región aumentó de 169 millones a 206 millones entre 1990 y 2003 (Banco Mundial, 2006b). Gran parte del Asia Meridional tampoco va por buen camino para alcanzar la meta de los ODM, incluidos países cuyos índices de crecimiento económico son altos. La experiencia de la India, donde vive uno de cada tres niños malnutridos del mundo, es instructiva y desconcertante en igual medida. Durante dos décadas, el país ha transitado la vía rápida hacia la globalización, registrando una de las tasas de crecimiento económico más altas del mundo.
A t e n c i ó n y e d u c a c i ó n d e l a p r i m e r a i n f a n c i a : q u e d a u n l a r g o c a m i n o p o r r e c o r r e r 0 5 10 15 20 25 30 35 0 10 20 30 40 50 60 Argentina Cuba Costa Rica
Brasil Colombia MéxicoParaguayR.B. Venezuela BeliceEl Salvador Panamá
Honduras Bolivia Jamaica Trinidad y Tobago R. Dominicana Suriname Guyana Nicaragua Ecuador Perú Haití
Peso insuficiente al nacer (%)
Tasa de raquitismo moderado y grave (%)
Chile
Uruguay Guatemala
Peso insuficiente al nacer (%)
Tasa de raquitismo
moderado y grave (%)
Mundo Países en desarrollo
Asia Meridional Países menos adelantados América Latina/Caribe ECO/CEI 10 40 20 20 30 Singapur China Viet Nam R.D.P. Corea Arabia Saudita Filipinas Myanmar Camboya R.D.P. Lao Tailandia Timor-Leste Asia Oriental y el Pacífico Qatar T.A. Palestinos Bahrein Omán Túnez Kuwait Djibouti Jordania Emiratos A.U. Egipto Marruecos Iraq Sudán Yemen J.A. Libia Líbano Argelia R.A. Siria Estados Árabes Ghana S. Tomé/Príncipe Botswana Swazilandia Kenya R.U. Tanzania Rwanda Mauricio Senegal Gabón Gambia Togo Namibia Sudáfrica Congo Zimbabwe Camerún Uganda Côte d’Ivoire
Guinea Burkina Faso
Somalia R.D. Congo
R. Centroafricana Eritrea
Benin Malí
Guinea Ecuatorial Sierra Leona
Mozambique Chad Guinea-Bissau
AngolaMalawi Etiopía Madagascar Zambia Níger Burundi Comoras Nigeria Lesotho África Subsahariana Sri Lanka Maldivas Estados Unidos Montenegro Ucrania Belarrús Turquía Tayikistán Azerbaiyán Mongolia Turkmenistán Pakistán Bhután Bangladesh Nepal India Irán
Nota: Las regiones presentadas son las que utiliza el UNICEF, que difieren en cierta medida de las regiones de la ETP. Por ejemplo, el UNICEF incluye la República Islámica del Irán en la región de los Estados Árabes, en lugar de en Asia Meridional y Occidental. Los puntos de los países de Europa Central y Oriental se indican en verde, aquellos de Asia Central en azul verdoso y de Asia Meridional y Occidental en anaranjado. 1. Los datos corresponden al año más reciente disponible.
Fuentes: Cuadro Estadístico 3A del Anexo; UNICEF (2007).
Sin embargo, este avance económico no se ha traducido en progresos similares en la lucha contra la malnutrición infantil (Recuadro 2.1).
La crisis alimentaria internacional podría empeorar drásticamente las posibilidades de lograr los ODM. En muchos países, las personas que viven con menos de un dólar diario gastan más del 60% de sus ingresos en alimentos, lo cual les hace
sumamente vulnerables a los aumentos de precios, incluso a los moderados (Minot, 2008). En el último año, los aumentos de los precios internacionales han sido todo menos moderados. Los precios de los cereales se han duplicado desde 2006, y los precios de otros alimentos básicos aumentaron incluso más: en el caso del arroz se triplicaron (Minot,
2008). Los hogares vulnerables ya están sufriendo las consecuencias. En Yemen, por ejemplo, el aumento de los precios de los alimentos ha reducido en un 12% los ingresos reales del quintil de los hogares más pobres (Banco Mundial, 2008a).
Se calcula que la inflación de los precios de los alimentos podría hacer que 105 millones de personas más, de las cuales 30 millones habitan en el África Subsahariana, caigan por debajo de la línea de pobreza (Wodon et al., 2008). Es difícil justificar los lentos progresos de los indicadores del bienestar infantil. Las interven- ciones prioritarias en materia de salud infantil son
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Informe de Seguimiento de la Educación para T
odos en el Mundo