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4.3 Data and Methods

4.4.2 Model 2: Patenting Support as Source of Zero Observations

La mudanza opera como un momento de síntesis en un proceso de disputa que comenzó años atrás, que para muchos implicó incluso una lucha de toda su vida. El temor a que la mudanza no ocurriera, a que el Municipio revocara la decisión de adjudicárselas o incluso a que sus pares barriales se las quitaran, junto con la angustia de presenciar en simultáneo la demolición de sus viviendas, hacen que este proceso conlleve sentimientos encontrados.

La mudanza como un proceso fuerte es un punto de encuentro entre profesionales y habitantes que conmueve a ambos grupos. Son múltiples los relatos en este sentido:

“Y los vecinos que hemos mudado después por ahí se da esta cosa de… implica como mucho el

momento de la mudanza y el momento que le tiran la casa al vecino ¿Entendés? Esto de estar, de escuchar [se refiere a las tareas del equipo social en ese momento]. A mí me pasó de una

mujer que no se podía… hay gente que no se mueve cuando está haciendo la mudanza de su casa, no sé cómo explicarte. Tienen que mover una bolsa y no lo hacen ¿Entendés?”(Entrevista

a profesional de la Dirección de Hábitat Social. Febrero 2012)

“Ese día de la mudanza vino un amigo de él, vinieron dos amigos de él [se refiere a sus

hermanos], compramos facturas… era algo ansioso, o sea, porque era ansiedad y tristeza en un

momento porque estábamos… llorando, llorando y sacamos fotos… Sacábamos fotos porque yo quería ver lo que era nuestra casa, cómo era, estuvimos guardando cosas y… nos matamos de la risa, justo sacamos una foto cuando están sacando las chapas [de la casilla] y justo salía el

sol, hermosa está esa foto… y los vecinos nos decían “vengan seguido…” todo el tiempo así.”(Entrevista a un habitante del barrio 7 de Mayo. Noviembre 2011)

La ansiedad y alegría de ese día también implicaba culminar con la desconfianza y el temor, dado que -como señalaba una de las profesionales entrevistadas- en el fondo no pensaban que esto fuera a pasar:

164 Estos autores, en un trabajo de reciente publicación, arriban a una conclusión similar: al encuestar a habitantes de barrios construidos por los Programas Federales, obtienen como resultado que los adjudicatarios se expresaron más satisfechos con la vivienda entregada pero que esta satisfacción se va reduciendo a medida que se les consulta por el barrio construido y más aún en cuanto a su localización.

“Esa situación. La felicidad y sobre todo, que no pensaban que iba a pasar; o sea, entendían

que eso iba a suceder pero en un punto siempre desconfiás; “No, hasta que no lo vea, no lo creo”; realmente…” (Entrevista a una profesional de Hábitat Social. Mayo 2012)

Por otra parte, si bien no sucedió para el caso del barrio 7 de Mayo, en otros proyectos de vivienda de Avellaneda, algunos habitantes de villas y asentamientos se negaron a mudarse, interrumpiendo en estos casos el esquema de obra planificado para la urbanización. En todos los relatos de los profesionales entrevistados aparecen como los menos, pero cabe señalar que el momento de mudanza también ha sido resistido por algunos sujetos. Los argumentos varían de acuerdo a cada situación pero, en general, remiten a desacuerdos con respecto a la etapa previa de negociación como, por ejemplo, no haber llegado a un consenso en cuanto a la cantidad de dormitorios o incluso de viviendas requerida por la familia.

Para el equipo social, el proceso de mudanza implicaba un trabajo intenso. Frente a la ansiedad y tristeza de los habitantes, su tarea se centraba en acompañar y contener. Esto lo hacía un proceso agotador:

“Organizar una mudanza es re heavy, siempre te pasa algo, siempre hay un quilombo, siempre

alguien se te retoba, los tiempos que vos programas no son los mismos entonces… yo he mudado bajo condiciones infrahumanas, no sé… con cero grados bajo cero… en junio… ¡tenés que estar en la calle! ¡Es muy estresante! ” (Entrevista a una profesional de Hábitat Social.

Febrero 2012)

Pero además mudar conllevaba la articulación con otras áreas de la Secretaría, como los arquitectos a cargo de la obra o la cuadrilla municipal que brindaba los camiones para la mudanza y cargaba las pertenencias de las familias:

“Las mudanzas fueron también como un momento de mucha articulación con los arquitectos, con el resto del municipio. Todo bastante razonable con los arquitectos básicamente, con los que tendrías que laburar a la par ¿Entendés? Era un momento donde sí se generaba; para mí era más fácil relacionarme con el resto del municipio.” (Entrevista a una profesional de Hábitat Social. Mayo 2012)

Entonces, para los profesionales, la mudanza también era un momento de síntesis. El Municipio entregaba la vivienda culminada y esto convocaba a distintos

actores municipales en simultáneo: desde aquellos que habían supervisado el avance de obra hasta quienes debían acompañar a las familias, quienes cargaban sus pertenencias y demolían las casillas. Este proceso requería de una necesaria articulación que, en la cotidianeidad de las tareas de toda la Secretaría, no era tan frecuente165.

Pero además, para los profesionales de la Dirección, la mudanza era un momento de síntesis en la secuencia de acciones que llevaron a cabo con los vecinos. Este trabajo previo -que se plasmó en censos, verificaciones, talleres y visita de obra- se vio reivindicado, dado que facilitó el trabajo de mudanza ese día:

“Cuando nosotros dijimos de un día para el otro: “Nos tenemos que mudar mañana, así que tengan todo listo” y esas personas estuvieron el día siguiente con sus casas prácticamente tiradas abajo, con toda su ropa, en cuestión de horas, a veces uno sin dormir organizándose todo de un día para el otro. O sea, ahí creo que es un lugar muy patente en el que se ve el vínculo formado, la credibilidad de nuestro trabajo, la confianza y eso que se concreta: “Te

pido hoy que me tengas todo listo para mañana porque están listas las casas y hay que

mudarse” y están todos ahí y a las 8 de la mañana con sus cosas afuera. Fue la mejor mudanza de todas: 25 personas en un día desde las 8 de la mañana hasta las 5 y media de la tarde. Habíamos hecho un trabajo previo tal que, cuando llegábamos con los camiones, la gente sabía

en qué casa tenía que ir a ubicarse y nosotros no teníamos que andar diciéndoles; “Esta es mi

casa, dejame acá”, se ayudaban entre ellos.” (Entrevista a profesional de la Dirección de

Hábitat Social. Junio 2011)

En todos los casos, mudarse implicó un volver a empezar. En un barrio más o menos conocido, en una vivienda que podría mejorar o no las condiciones materiales previas. Pero, como señalaron los profesionales entrevistados, era una apuesta fuerte y un punto de inflexión en el trabajo que venía realizando la Dirección. Lo que hasta entonces operaba como una promesa, al entregarse la vivienda se transformó en una situación real.

A diferencia del momento de realización de los talleres, en los cuales podían identificarse apreciaciones muy diferentes acerca del sentido atribuido a estos espacios,

165 Un tema que no será problematizado en esta tesis, pero que vale la pena mencionar, es que en el relato de funcionarios y profesionales la división de tarea al interior de la Secretaria se divide entre lo técnico y

lo social, como si la implementación de una política de construcción de viviendas reprodujera en su modo de intervenir la división entre la vivienda desde sus aspectos materiales y desde sus aspectos relacionales. Por supuesto que en los relatos de los profesionales esta división de tareas se caracteriza como jerarquizada y asimétrica y en la cual las tareas vinculadas a la obra de construcción poseen más prestigio.

en relación a la mudanza existe un consenso en cuanto a las implicancias de este momento en la vida de las familias:

“Es muy fuerte la casa nueva ¿Entendés? Es realmente muy fuerte. Es como también una

posibilidad de volver a empezar, de comenzar. Digo, una mudanza también tiene eso, independientemente de las características y bueno, en estas más aún. Es como una apuesta

nueva.” (Entrevista a una profesional de la Dirección de Hábitat Social. Mayo 2012)

Por supuesto que la vinculación entre los habitantes del barrio 7 de Mayo con los profesionales y funcionarios del Municipio no concluyó con el día de la mudanza. Nuevos conflictos surgieron más tarde en relación con las condiciones físicas de las viviendas, los reclamos por desperfectos de obra e incluso algunos conflictos de convivencia. Todo este núcleo de disputas, que podríamos denominar como de post- mudanza, quedarán pendientes de ser analizados a fin de ampliar y problematizar el camino que marcaron estas primeras reflexiones y que quedaron plasmadas en los capítulos de esta tesis.

Algunas reflexiones preliminares: el saber experto y la producción social