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En el tiempo de los incas se logró una producción textil a gran escala por todo el Tahuantinsuyo como el autor Murillo, dice los vestidos incas cumplían múltiples funciones, especialmente utilitarias, sociales, económicas y religiosas. Los vestidos fueron uno de los elementos más valorados dentro del sistema de redistribución y reciprocidad. En las guerras a los vencidos se les despojaba de sus vestiduras como un acto de vergüenza. Por esta razón, el estado inca necesitaba contar con una gran cantidad de tejidos para satisfacer la demanda. Para cumplir con esta exigencia, los incas dispusieron que el cumbi camayoc y acllahuasis se dedicaran a confeccionar
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diversos vestidos. Los textiles permitían distinguir el estado social, económico y político de la persona que lo usaba, también por las vestiduras se podía saber si uno era niño, joven, soltero o casado no hay duda que el vestido desempeñaba un rol muy importante en la vida del Imperio incaico; el Inca usaba sus vestidos una sola vez y después estaba prohibido que lo usara cualquier otro hombre que no era él, sus ropas eran sagrados para todo el pueblo. ((s.f.) b, pp.395-396). Por otro lado la autora Solanilla, menciona el tejido en tela se le regalaba a su hijo o a su hija, cuando se casa o cuando simplemente se va, es para que se lleve el recuerdo de su casa, de su familia; no es sólo para que se abrigue el cuerpo, sino para que se abrigue el alma con la memoria de su hogar y de su tierra. A través del tiempo, ha ido pasando por las manos de otras tejedoras hasta nuestros días, manteniéndose el mismo sentido. En el caso de Mesoamérica encontramos diversos grupos de Códices con pictogramas en los que hay representaciones iconográficas de indumentaria y elementos propios de la técnica textil, así como de las tejedoras haciendo su trabajo y en los andes las mujeres, desde niñas, dedicaban un tiempo de cada día al hilado y al tejido recolectaban plantas para teñir los hilos que antes habían hilado y llegan a la edad de 35 años en que tejen todo tipo de telas. (2009b, pp.88-90).
Los tejidos juegan un papel importante, tanto en el sistema económico, como social y principalmente en el ritual, conservados por los Incas en la antigüedad. El rol de los textiles, se dio en los intercambios, dentro de las relaciones de reciprocidad y redistribución y en la organización del trabajo y entre las comunidades andinas y por el estado Inka. La sociedad Inka, apreciaba la enorme importancia de los tejidos. La unidad social básica en el mundo Andino, era el ayllu, núcleo social, económico y
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ritual. Todos sus miembros se consideraban emparentados entre sí, unidos por la fuerza de la sangre y el culto a los ancestros. Según su origen mitológico se consideraban descendientes de una sola pareja de antepasados remotos, procuraban conservar la momia de ese primer progenitor y fundador del grupo, al que llamaban malqui, rindiéndole culto a él y a sus antepasados más cercanos, la reciprocidad se ejercía a través de la mutua prestación de energía humana para la producción comunitaria, denominada ayni; también constituía la entrega de bienes en un contexto de carácter ritual. En sus formas netamente económicas, la institución de la Reciprocidad, era una norma de complementación laboral fundada en la ayuda recíproca entre los grupos sociales igualitarios. (Carmona, et al., 2006a, pp. 158-159). Los motivos decorados representan el estilo de cultura son un medio de expresión y por tanto una fuente de conocimientos de las sociedades andinas los motivos son infinitos aunque también se muestra figuras de carácter naturalistas como especies de animales, vegetales, olas marinas, etc. Junto con motivos relacionados con el mundo de las creencias, religiosos, que construyen imágenes irreales a partir de elementos reconocibles del mundo real. (Jiménez, (s.f.) b, pp.5-6). El desarrollo textil y el uso del vestido, se dice que explotaron intensivamente el uso de camélidos, como la llama, la alpaca y la vicuña que además de proveer del pelaje para la producción de hilados, eran gran fuente de cueros y carne, tanto así como sus huesos para la fabricación de telares y agujas. La evidencia arqueológica destaca la existencia de almacenes de ropa para la utilización en la vida social, tanto como en prácticas religiosas y políticas. Las sociedades utilizaban el vestido con diferentes funciones que van más allá de la necesidad utilitaria de cubrición, en la que se usa como ofrenda mortuoria, o pago de tributo, también se
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configura como símbolo de identificación étnica y de estatus social. El vestido no está solo en esta esfera utilitaria simbólica y estética, se acompaña con el uso del adorno que generalmente se reserva para el uso de las elites del gobierno y la religión, conforme los Incas fueron una civilización capaces de perfeccionar la tecnología precedente y avanzar a partir de ella, es notable la evolución en la producción vestimentaria. Las técnicas de tejeduría se consistían en la utilización de telares tanto verticales como horizontales. es conocido también la existencia de tratamiento textil en cuanto a tinturado era mediante la utilización de productos animales y vegetales para la obtención de pigmentos, entre esos esta la cochinilla de origen animal y la chilca, el molle, el algarrobo y el nogal entre los que son de origen vegetal. (Arias, 2014b, pp. 66-68). Los rasgos esenciales de las culturas andinas son el arte de los tejidos, llamados aguayos, y el uso de ellos en las vestimentas. Cada tejido nos ayuda a reconstruir una cultura que se resiste a desaparecer y da testimonio de un mundo diferente al occidental. En los 5000 kilómetros que recorre la Cordillera de los Andes, desde el Caribe hasta el Sur de la Patagonia, entre los meses de abril y octubre la niebla que se concentra entre el océano y las montañas favorece la aparición de pastos superficiales a donde llegan pastores cuyos movimientos unen las costas, las tierras altas y la selva. Gracias a estos movimientos y a través del trueque las fibras textiles y las lanas de alpaca, de llama y de vicuña, llegaron a lugares muy alejados de su origen. Desde hace siglos, cada grupo étnico, cada comunidad construye su estilo, su estética, utilizando formas, materias, diseños, colores y símbolos propios y/o compartidos. Sus tejidos, a parte de su valor artístico innegable, son llevadores de significaciones, Pudiendo ser interpretados, leídos como una visión del mundo y de la inserción del grupo en este mundo. Las
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técnicas milenarias se transmiten de persona a persona, mirando y practicando el trabajo desde muy chiquito. Entre los motivos que se repiten en la tradición textil andina podemos encontrar gran cantidad de símbolos. Los textiles codifican y depositan información sobre la producción local, la ecología andina y la organización social de tiempo y espacio. Como mapas de la dinámica territorial los textiles señalan los sitios de la topografía local y el modelo de caminos que los entrelazan. (Arte Con Textiles, El Significado Mayor De La Moda Andina, 2016a, pp.1-2).
20. Arte textil
Uno de los elementos más apreciados por los incas fue el tejido, que se confeccionaba a gran escala a lo largo de todo el Tahuantinsuyo. Además de la función doméstica, los textiles tuvieron una función social y religiosa. El cumbi sirvió para confeccionar la ropa del inca; y la abasca, producto casero de enorme calidad, se empleaba para ofrendas religiosas. Los insumos que se utilizaron fueron el algodón y la lana de llama y alpaca. Por ejemplo en la imagen debajo se muestra el uncu o vestido tradicional Inca con frecuencia esta bordado con motivos geométricos y colores vivos. (El Arte en el Imperio Inca, 2017a, párr.1).
21. Los textiles
Los textiles aluden a los matices de la piel de serpientes y jaguares. Los tintes utilizados son principalmente de tres familias de colores: rojos, azules y amarillos. Los primeros provenían de las raíces de la planta llamada Chapi- chapi y de un insecto que
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se alimentaba de los tunales, conocido como cochinilla. Los tintes azules se obtenían las hojas de plantas indigóferas y también de una papa negra que crece en el altiplano. Finalmente los amarillos son más difíciles de precisar, ya que son muchos los vegetales que lo producen, siendo algunos de los más frecuentes el árbol molle o pimiento (schinus molle) y (arbusto chilca). (Fichas Teóricas De Teñido, (s.f.) b, p.1).
22. Clases de Tejidos
Tejido chusi, no era para vestir sino para confeccionar alfombras y frazadas; y tejían algunas gruesas como el dedo, porque el hilo de la trama era una cuerda de lana que también se usaba como colchones. Tejido de abasca, era de lana de llamas y alpacas, se hacía para ropa de los hatunrunas. La lana se teñía antes de hilarla. Tejido de cumbi, era de lana de vicuña y servía para que se vistiera el inca y la nobleza. Se caracterizaba por su vistosidad cromática. Tejido de plumería, consistió en plumas de colores entretejidas y asentadas sobre cumbi. La pluma sale sobre la lana y la cubre a modo de terciopelo. Estos vestidos eran impermeables al agua de la lluvia. (Cultura del imperio incaico: la textilería, (s.f.) a, párr. 1).
23. Decoración
Los diseños difieren en una variedad extraordinaria, incluyendo decoraciones zoomorfas, como perro, caballo, venado, gallina, jaguar, toro, etc.; fitomorfos como flores y plantas en gran variación; la figura de hombre y mujer, y motivos geométricos, son muy difíciles de interpretar si no es con ayuda de la investigación arqueológica del
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significado de los colores y su interpretación por la propia comunidad que lo uso y que también cobran vida a través del esoterismo de los cultos populares. (Carranza, 2005b, p.12.).
24. Materiales tintoreros
El teñido se inicia con la recolección del material que va a servir como colorante, para lo cual se emplean, insectos, hojas, flores, frutos, cortezas, líquenes entre otros. Los materiales tintóreos recolectados pueden ser preservados bien sea por secado lento en el medio ambiente. Los materiales tintóreos experimentan en general una pérdida de intensidad de color durante la deshidratación o secado. Después de secado el material se coloca en envases, como bolsas de tela o papel y almacenarlo en un lugar seco y fresco donde no se pueda malograr e; identificando en cada bolsa el material correspondiente. Generalmente las hojas son cortadas antes del florecimiento de las plantas porque contienen buena sustancia de color así como se debe aprovechar los troncos de árboles talados o tallos para poder extraer la parte de la corteza necesaria. Es recomendable cultivar las plantas tintóreas que crecen sólo por temporadas y de este modo evitar la desaparición de especies tintóreas vegetales (Melgar, 2011a, pp. 20- 21.).
25. Teñido
Según en el artículo, Lana de Oveja, habla sobre el teñido, algunas personas acostumbran pintar la lana antes de hilarla, sin embargo, una lana bien hilada asimila
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mucho mejor los tintes naturales. Para teñir lana con plantas naturales era necesario hacerlo en ollas de barro, y la luna debe estar en la fase menguante, esto garantiza una mejor efectividad en la fijación y durabilidad del color en la lana. A comparación de la olla del barro los recipientes de aluminio o hierro despiden partículas que alteran la fijación y tonalidad del color en la lana, respecto al recipiente de barro se demuestra que ésta es la forma tradicional, la que mejor funciona y además la que se debe preservar como símbolo de identidad cultural y establece una relación directa entre el hombre y la naturaleza. Teñir lana es un oficio entretenido, primero hay que buscar en las montañas las plantas que pintan la lana. (2012a, p.1). Por otro lado el autor Leyva, Menciona a la familia kamëntsá de Colombia, los colores para ellos implican el ciclo de iniciación. Por ejemplo, doña Pastora comentaba que el azul oscuro en las fajas representaba la pertenecía a los difuntos; los moribundos pedían que no se les apartara de collares o fajas azules, pues con estos se aseguraban de soportar el juicio de sus almas y podrían gozar de la mansión celestial. Por el contrario, se prohibía durante los estados agónicos portar fajas rojas o con colores vivos, pues, aunque el rojo era el fuego de la vida, se convertía en el rojo del infierno cuando alguien moría. Este lenguaje de los colores implica la transitoriedad de la vida que asume cotidianamente de una mujer u hombre kamëntsá. El color se obtiene gracias al empleo de vegetales y frutas que poseen referentes no solo de función, sino de simbolización cultural kamëntsá. Son tres los colores tradicionales que se encuentran en la faja: el verde, que alude a la vegetación y se elabora gracias al Kikuyo; el sol y su vitalidad se encuentran en el rojo, obtenido de la mora silvestre; y el blanco de la lana. Doña Pastora mencionaba que, además de los colores tradicionales, hay otros que se emplean para
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tejer con la finalidad de distinguir entre lo masculino y lo femenino, porque en ambos la naturaleza se expresa de forma distinta. La elección de los tonos dependería de la artesana, de su conocimiento somos en la madurez: “una jovencita usará una faja rosada con verde azulado porque es alegre y e rojo es muy serio. (pp.237- 238).
26. La cochinilla
El color rojo es hecho con el insecto de la cochinillaes, un parásito pequeño de la familia de la mariquita que vive en el superficie de las hojas de la tuna. Cuando se aplasta el insecto, despide un líquido de rojo obscuro, casi morado, con que se puede teñir el hilo. Sin embargo, también se puede secar el insecto y molerlo a un polvo fino y teñir con esto. La mayoría de la gente escoge el polvo porque es más fácil de hacer y guardar. El Rojo es el único color que usa vinagre como un fijador además de aluminio. Con la cochinilla también se puede hacer los colores morados y naranjas. Cuando se añade sulfuro de cobre a una olla preparada con tinte de cochinilla, no solamente se fija el tinte también se cambia al color morado obscuro. (Lyon, 2012a, pp.11-12).
27. El mordentado
El Proceso de mordentado, tienen los mordientes y su aplicación en la lana, ya sea pre-mordentado, durante el baño de tinte o post mordentado. Así mismo la importancia de un buen lavado de la fibra retirando la lanolina propia de esta fibra animal para obtener mejores resultados con los tintes. El mordiente como su palabra lo indica es una sustancia que muerde la fibra para que se impregne bien el color deseado
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y la preparan en agua para poder recibir el tinte de plantas naturales, quedando el color más firme y duradero. Así mismo los mordientes tienen la capacidad de cambiar los tonos. Se debe tener en cuenta que hay una relación directa entre el peso de la fibra y el peso del mordiente. Hay mordientes de tipo vegetal como la raíz de lengua de vaca, el liquen, el limón, lejía en otros en casos se echan el orín como el mordiente. (Ramírez, et al., 2014a, p.13).