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3. DISTRIBUTION SYSTEMS RELIABILITY AND ECONOMIC

3.4 A Modified MPC-based Operation Strategy

Las ciudades y los sectores de política pública nacional elaboran una serie de medidas, articulación de políticas públicas, sistemas de registro, monitoreo, reporte y verificación que dan pie a planes de mitigación y de adaptación. En el caso de la mitigación se elaboran inventarios o huellas de carbono como instrumentos que estiman las emisiones an-

tropogénicas de GEI.7 El Panel Intergubernamental de Expertos sobre

el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés)8 es la institución global que establece la metodología para la estimación y actualización periódica de los inventarios nacionales de emisiones de GEI. Existen diversas metodologías para la construcción de inventarios, algunos con énfasis en el territorio, otros en sectores o empresas. La diferencia entre las metodologías, con incidencia luego en agregación y comparabilidad, radica en tres aspectos: i) El uso de ponderadores para la comparabilidad y agregación; ii) Los elementos claves para la medición y sentido de la medición; iii) Los desafíos territoriales.

7 El IPCC define los gases de efecto invernadero como “aquellos componentes gaseosos de la

atmósfera, tanto naturales como antropogénicos, que absorben y emiten radiación a longitudes de onda específicas dentro del espectro de radiación térmica infrarroja emitida por la superficie de la Tierra, la atmósfera y las nubes”. Esta propiedad causa el efecto invernadero (IPCC 2007).

8 Intergovernmental Panel on Climate Change. Creado en 1988 para proporcionar asesoría

científica y periódica a los encargados de formular políticas sobre el cambio climático, sus implica- ciones y potenciales riesgos futuros.

• Sobre las diferencias de ponderadores para la comparabilidad y agre-

gación. Cabe recordar que las actividades desarrolladas en un cierto

territorio están relacionadas con la cantidad y el tipo de combustibles específicos que utilizan y que emiten distintos gases en diversa can- tidad. Por tanto, para establecer la emisión de diversas actividades a la vez es necesario ponderarlas de acuerdo con un factor de emisión (FE). Asimismo, desde el punto de vista del calentamiento global los gases tienen diversos efectos. El potencial de calentamiento global (PCG) expresa el potencial de calentamiento de un determinado gas

en comparación con el que posee el mismo volumen de CO2 durante

el mismo período, de tal forma que el PCG del CO2 es siempre 1. El PCG se calcula en un horizonte temporal de 25 (AR2), 100 (AR4) y 500 años. Por ejemplo, el PCG del metano durante 100 años es 25 y el del óxido de nitroso es de 298; esto significa que las emisiones de

1 tonelada métrica de metano u óxido nitroso (N2O) corresponden

a 25 y 298 toneladas de CO2, respectivamente. Las referencias de FE como de PCG difieren de una ciudad a otra, de un sector a otro o de un país a otro; esta cuestión impide agregación y comparabilidad. • Sobre elementos claves para la medición y sentido de la misma.

En las diversas metodologías9 puede variar el número y tipo de gas inventariado, el factor de emisión y potencial de calentamiento glo- bal, el punto de conteo (de generación o de uso), el tipo de emisión (directa o indirecta); es decir, emisiones que se emiten directamente dentro del territorio, como la combustión estacionaria, o como con- secuencia de actividades del territorio (indirectas). Otros ejemplos, la fuente de los datos que pueden ser sectoriales top-down, esto es datos administrativos nacionales asignados a la población o empresas totales de la ciudad, o bottom-up, estimados desde el territorio para un paquete de actividades; los sectores y subsectores considerados en la medición; y la finalidad del inventario: general con fines de política sectorial; para tomar acciones de mitigación por clústeres de ciudad; con fines normativos.

• Sobre desafíos territoriales. Las ciudades enfrentan desafíos en miti- gación, principalmente por tres motivos. El primero, las áreas urbanas 9 Protocolo GPC, Project2Degrees, CO2 Calculator, CO2 Grobbilanz, otras.

se definen de diversos modos; no existe una definición globalmente aceptada sobre área urbana o ciudad lo que dificulta la estimación de la producción y consumo de GEI a nivel urbano (el problema en- contrado, por ejemplo, con diversas mediciones y medidas adopta- das en el área metropolitana de las ciudades estudiadas aquí versus su área urbana). El segundo motivo, no existen estándares globalmente aceptados para registrar emisiones en áreas subnacionales. El tercero, existe escasa claridad sobre la asignación relativa de responsabilidades de producción o de consumo. Esto es particularmente relevante en ciudades latinoamericanas que albergan la producción de bienes y ser- vicios multinacionales consumidos globalmente (UN-Habitat 2011).

En términos de medición, la evaluación de adaptación10 también en-

frenta desafíos. En comparación con la mitigación del cambio climá- tico, la adaptación no se puede medir con una sola métrica, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Cada acción por el cambio climático tiene sus propios productos y resultados, que requieren indicadores específicos. Brooks et al. (2005) sugieren que las intervenciones de adaptación son múltiples dependiendo de la amenaza de cambio climático a abordar, y de las acciones antropogénicas que las incrementan. Por ejemplo, el riesgo de derrumbe se aborda prevalente- mente con medidas normativas que desincentivan o castigan la ocupa- ción, y con intervenciones físicas o ecosistémicas de reforzamiento de laderas y de bordes de ríos con infraestructura gris o verde; también con medidas e intervenciones en ciertas ocasiones distintas a aquellas utili- zadas para hacer frente a las olas de calor.

10 La evaluación de adaptación, en general, incluye ocho pasos claves: 1) Identificación de

riesgos por clima; 2) Inventario de vulnerabilidades y oportunidades, específicamente evaluar ex-

posición (número y distribución de componentes del sistema en objeto sobre los cuales los peligros

podrían impactar [elements-at-risk]; sensibilidad (características de dichos componentes que pueden hacerlos más o menos susceptibles a ser afectados por los peligros a los cuales están expuestos [ro- bustez de los componentes]); capacidad de respuesta (grado de flexibilidad, redundancia, conectivi- dad y memoria del sistema y en qué medida este puede permitir mantener su funcionalidad pese a alteraciones en los componentes que pueden ser afectados por el cambio climático; capacidad

adaptativa (grado de reflexividad del sistema y su capacidad de autotransformarse para anticipar

peligros futuros a los cuales sus componentes podrían estar expuestos y sensibles) (CR2 2018); 3) Priorización de vulnerabilidades; 4) Identificación de estrategias de adaptación; 5) Evaluación y priorización de las estrategias de adaptación; 6) Asociación de las estrategias a financiamiento; 7) Creación de un plan de adaptación; 8) Monitoreo y retroalimentación.

Asimismo, el riesgo de derrumbe y aluvión puede verse incrementa- do por la ocupación no regulada de zonas de riesgo, o por prácticas de desplazamientos forzados intraurbanos que tienden a ubicar a la pobla- ción más pobre y vulnerable en zonas de riesgo con el objeto de prote- ger áreas de mayor valor. Desde esta perspectiva la intervención debiera tener un doble sentido: abordar la amenaza directa de cambio climático y la condición normativa, institucional o cultural que la incrementa.

La evaluación de las medidas de adaptación puede ser compleja por dos motivos: porque el evento para el cual fueron implementadas co- rresponde a un evento extremo infrecuente, o porque la acción ha sido concebida para abordar efectos lentos. En estos casos puede evaluarse la facilidad/obstáculos de implementación del proyecto, costos, efectos adversos inesperados y la creación de beneficios (Usaid 2007).

La efectividad de la medida de adaptación dependerá de las in- teracciones con otras medidas, tanto de mitigación como de adap- tación. Pero también de otras políticas públicas en el sentido más amplio, considerando que se trata de un problema/paradoja del mo- delo de desarrollo y no solo de lo que atañe, de manera específica, al cambio climático.

En la región, diversas instituciones ofrecen servicios de elaboración de inventarios y evaluaciones de adaptación para la construcción de pla- nes de mitigación y de adaptación, todas con metodologías, coberturas territoriales y avances distintos:

• ICLEI, mediante el programa Urban Leds11 apoya a las ciudades

socias en la elaboración de inventarios, estudios de vulnerabilidad, asimismo en la elaboración de planes de mitigación y de adaptación siguiendo la metodología Green Climate Cities. ICLEI en la región ha trabajado sobre todo en Brasil y Colombia. ICLEI, junto con The Climate Group y su proyecto Under2Coalition, hace esfuerzos por alinear los respectivos sistemas de monitoreo, reporte y verificación (Monitoring Reporting and Verification [MRV]).

• CAF, con el Programa Huella de Ciudades. El programa actúa en cinco países y trece ciudades de ALC. Acompaña a las ciudades en la 11 Low Emission Development Strategies, por su sigla en inglés.

estimación de la huella de carbono e hídrica, y en la elaboración de un diagnóstico, plan de acción, proyectos de reducción de huella y fortalecimiento de capacidades.

• La Red Argentina por el Cambio Climático (RAMCC) apoya a las ciudades en elaboración de inventarios, planes de mitigación y adap- tación. Trabaja con doscientas ciudades, de las cuales cien ya tienen in- ventarios. RAMCC, por medio de una herramienta sencilla de cálculo de emisiones ha logrado estandarizar la elaboración de inventarios en cien ciudades de Argentina (RAMCC 2020, entrevista personal). • El Programa de Planificación de la Acción Climática para ALC de

C40 apoya directamente a diez ciudades en el desarrollo de planes de acción climática a largo plazo, documentados y alineados con los ob- jetivos del Acuerdo de París. Las ciudades involucradas son: Buenos Aires, Ciudad de México, Curitiba, Guadalajara, Lima, Medellín, Quito, Río de Janeiro, Salvador y São Paulo.

• RedINGEI, la Red Latinoamericana de Inventarios Nacionales de Efecto Invernadero que busca apoyar la actualización de inventa- rios nacionales de gases de efecto invernadero, en específico, con el fomento de capacidades técnicas y el establecimiento y mantención de arreglos institucionales que permitan una labor constante de esti- mación, compilación y puntual presentación de informes del inven- tario nacional que puedan apoyar las políticas públicas y presentar información transparente ante la CMNUCC. La Red fue propuesta por el Gobierno de Chile en 2012 y formalizada en 2016 gracias al apoyo del PNUD/PNUMA.

Riesgos por cambio climático: cómo se están

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