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Relatado por Hilario Luis Bautista y Alberta Hernández Mendoza

- La sirena es pescado, la cola y cuerpo de muchacha, es una muchacha bonita dueña de todos los pescados, pero ya no está. Decían los abuelos que su cabello está largo, largo es su cabello. La han encontrado los que andan buscando pescado, cuentan que una vez se enredó su cabello en la atarraya. Ella se iba recogiendo y un pescador le jaló su pelo. La sirena dijo:

-Tú vas a seguir ¿Qué vienes hacer acá a molestarme?, si tú buscas la vida búscame, pero no quiero que mi cabello lo sigas agarrando.

Cuando se bañaba, tronaba el agua, nosotros la escuchábamos, como que se acuesta así, cuando se levanta truena el agua, bonito que tronaba el agua. Cuando se acuesta, su cabello se lo lleva el agua y cuando se levanta tronaba, avisaba que iba a llover, decían los abuelos -va llover por que está tronando el agua-, es

la sirena es dueña del agua, ella cuidaba, antes estaba en el río todavía el arroyo, los pozos estaban grandes, en aquella ceiba hasta llegaba el agua, pero vino un crecimiento de agua y después quedó bajita- -Antes había peces grandes, se pescaban con flechas Los abuelos decían que los recursos naturales iban a desaparecer, que sólo iban a llegar en el año 1988.

-Pero, verdaderamente esas señoras se la llevaron a A: chane, pues llevaron al sacerdote, fue a bendecir el agua. Desde que lo bendijo el agua, se quedó bendecida esa agua de Temoloapan, nunca volvió a gritar el agua.

-Es la verdad lo que decían los abuelos, cuando venimos llegar al 1985, en los pozos ya no se veían bobos, antes había unos manchones de bobo, así de montones se veían bonitos. En la mayordomía cuando celebran la fiesta, juntaban leña, se avisaba a la gente que fuera que a leñar o a buscar pescado, de buena voluntad la dueña del agua nos daba pescados, tan sabroso sabe el caldo de pescado o asadito ¿Quién va decir que se va a desaparecer el pescado? Pero ya nos lo quitó su dueña”.

-La sirena se fue porque el tiempo ha cambiado y viene a actuar aquí, a veces hasta del mar se va alejando; pero creo lo ven los científicos, el mar año con año se está bajando.

-Anteriormente dijeron los abuelos: el mar, dicen se está yendo, si llegamos- ponle que ahorita ya estamos 2010- no nos hemos visto en la necesidad de agua, gracias a dios no nos hace falta, decían que va a llegar el día en que se va a escasear el agua, cuando dijeron eso los abuelos, como lo sabían eso, aquellos abuelos pobres, eran humildes campesinos como nosotros. Año con año se va bajando el mar, cuando se va a secar, dicen que 30km. Entonces los manantiales se van quitando, se van a ir secando; entonces ya no va haber agua. Todo lo que está escrito se va a cumplir. Nosotros ya no lo vamos a ver, lo van a ver ustedes, los nuevos, todavía, que están creciendo”

La estética del predicado de esta oración “Nunca volvió a gritar el agua” da un giro metafórico, la sirena deja de comunicarse como agente de vida, expresa una ruptura entre la cultura y naturaleza, para Alberta fue por un cambio en las prácticas y creencias religiosas, rasgo compartido con la versión de Isidro Bautista, mientras Hilario atribuye la responsabilidad de quedarse sin pescado a la Dueña del agua “Pero

ya nos lo quitó su dueña” entendida como un ser con el poder de castigar a la población

por secar los manantiales, Hilario parte de una representación apocalíptica de fin del mundo basada en el daño al medio ambiente que acabará con los recursos naturales que sustentan toda forma de vida.

Existe una trama interpretativa sobre los cambios sociales que han incidido en la “huída “de la Dueña del agua, Hilario lo expone como la problemática de sequía de manantiales que ha afectado a la población nahua de Tatahuicapan –incluidas sus 45 comunidades- tal situación ha sido representada por el abandono de A-chane en estas tierras en su imagen del mundo. Describe a los ríos que abastecen la presa, llenos de pescado y camarones: “los pozos se crispan, cambian de color rojo, no

sirven, el agua debe mandarla limpia cerca Cosamaloapan, es agua limpia pero agria, ahí hicieron una planta refresquera, eso lo vi cuando fui a Catemaco. Dios nos dejó toda el agua limpia a nosotros”. De tal suerte, las sirenas están latentes en el ámbito de la fantasía mítica, pero toda creación imaginaria tiene su vínculo con una realidad concreta, que trata de decirnos Isidro Bautista cuando afirma: “ahí donde vive la sirena, ahorita se secó. Había una laguna, así grande, ahorita ya ve todo se seco, y ya no hay sonidos, ya no hay”.

El objetivo del análisis metafórico de algunas narrativas de mitos nahuas, posibilita explicarnos la interacción entre lo instrumental y lo ontológicamente concebido, relacionado a su forma de auto-comprensión humana del espacio: recordemos que el Ta:logan sub-acuático, está situado en el río Coatzacoalcos (García de León, 1969), sin embargo, algunos pobladores de Zaragoza lo ubican en las lagunas de Tacamichapan. La perspectiva de esta historia muestra cómo se ha transformado el paisaje, por lo tanto el excedente de sentido de las narrativas radica en la reconfiguración de la imagen del mundo nahua por los cambios inducidos entre desarrollo de infraestructura y tecnologías de explotación de recursos naturales, por ejemplo, he recopilado un sueño de Alberta Hernández M. en el cual los chaneques le dicen que están destruyendo su casa, los chaneques la regañan, pues ella corretea a un armadillo para cazarlo. Este sueño lo tuvo cuando iniciaron las construcciones la presa Yuribia (1983), pues es en el complejo imaginario donde se manifiestan la fabulación de muerte.

Toda la diversidad de fauna terrestre -venados cola blanca, el tepezcuintle, ceretes, iguanas, garrobos, armadillos etcétera- pertenecen al Encanto. La cacería era una práctica común, ahora es cada vez menos frecuente. Las causas mencionadas por los informantes son: el aumento de población en la zona ha provocado que los animales se hayan alejado, la deforestación de los cerros, la posible extinción de algunas especies, y que no cuentan con armas. Ha disminuido la práctica de la caza, aún existen preceptos para poder realizarla, entre ellos están abstención sexual durante 21 días y ofrendar copal blanco en la tierra antes de iniciar la cacería.

Luego entonces, la tierra es concebida como un mundo vivo que permite cultivar los alimentos, dar vida a los árboles y tiene sus vigilantes ocultos. En el Encanto habitan los chaneques y el agua es protegida por su guardiana A: chane; ésta creencia es ambivalente por dos razones, mientras se presenta un respeto por la tierra a través de ofrendas de copal blanco, muchos habitantes piensan o representan que el Encanto está siendo destruido por la construcción de la presa, la deforestación, causada por la introducción del ganado, y hay una preocupación por la transformación del paisaje. No obstante, la resistencia cultural manifestada en el cierre de presa, se relaciona con el imaginario de la modernidad, ya que la mayor partida de gestión está destinada a la construcción de obras públicas, vías de comunicación, trascendiendo el ámbito de la conciencia ambiental.

Lo que nos interesa resaltar es el excedente de sentido de las narrativas sobre la sirena, mismo que crea una resistencia cultural, en este caso la conciencia ambiental de los pobladores preocupados por la explotación del agua, la deforestación de árboles, la introducción de ganado, así como la construcción de la presa afectando el espacio geográfico, esto nos plantea las siguientes posibilidades de comprender la relación de la narrativa de la sirena nahua con la problemática del medio ambiente y la configuración del paisaje cultural:

“Las diversas circunstancias ambientales corresponden a diversas maneras de auto- comprensión, para comprender el fenómeno del condicionamiento histórico ambiental, habrá que seguir estrictamente, las determinaciones ontológicas. Es decir, habrá que admitir que todos estos fenómenos son expresiones de la existencia humana consciente, que el clima y el paisaje constituyen momentos de la objetivación y autodescubrimiento de la subjetividad humana” (Watsuji, 2006:41)

La lectura de Entre los sueños de la razón: Filosofía y Antropología de las relaciones

entre hombre y medio ambiente (2004) desarrolla un análisis sobre las concreciones de la

naturaleza para los indígenas, producto del mito indígena antiecológico, estructurando por lo menos dos metarelatos: a) parte de una errada interpretación evolucionista76

donde los grupos primitivos son ignorantes y degradaron al medio ambiente para satisfacer sus necesidades de supervivencia. Por otro lado, el mito del indígena como

76 “Huelga decir que los mitos, arriba mencionados, sirvieron como ideologías justificadoras de las

actividades políticas de conservación y modernización de la naturaleza, a la manera occidental. La manera de interactuar con la naturaleza, sirvió, como en el caso de Locke, como una de las pruebas de la inferioridad del indígena”(Jacorzynski,2004:181)

protector de la naturaleza b) define al indígena como un ecólogo original -obedece a la idea del conocimiento eficiente y la sabiduría de los indígenas-.

De la interacción y reproducción de estos contradictorios imaginarios surge la Ecología indígena, cuyas concreciones las enlazaremos particularmente la realidad social de los nahuas del sur:

1) “Sabiduría indígena traducida como experiencia de dios” Observamos una ruptura generacional en la trasmisión de conocimientos y relatos por tradición oral, la violación de preceptos sobre cuidado de la naturaleza en las narrativas del Dueño de la tierra y A:chane, guardiana del agua, han transformado su sentido normativo y vinculación con el medio ambiente, provocando la transformación de su paisaje cultural:

“…debe ser autorizado por los seres sobrenaturales y reparado mediante rituales. Son recurrentes las narraciones de los campesinos sobre las dificultades encontradas en el monte cuando desmontan para cultivar una milpa. Animales extraños o los dueños del monte aparecen como una advertencia a las acciones humanas que agraden a la naturaleza. Sólo cuando hay una enmienda ritual para reparar el agravio, los hombres pueden volver a entrar a la “montaña”. La milpa es la transformación de lo no humano en lo humano. Con la milpa se socializa el espacio, los hombres tienen el control, calienta la tierra” (Lazos y Paré, 2000:63)

2) Significado de prácticas culturales, aún persiste un enfrentamiento entre saberes locales y conocimiento “occidental”.

3) Mística de la naturaleza. 4) Eslogan político de activistas.

5) Trabajo y actividad comunitaria:El sendero de la ecología indígena que orienta los proyectos de las escuelas interculturales en Tatahuicapan explica los componentes para cuidar la tierra y entender su medio, así como sus relaciones, el uso de recursos con su cultura e identidad, el agua, la salud y la recreación espiritual. Por medio de estos conocimientos, el principal objetivo es consolidar una conciencia ecológica que integre la auto-sustentabilidad comunitaria de su territorio y su imagen de mundo.

Estas comunidades con trayectorias culturales y sistemas productivos con principios agroecológicos han desarrollado los siguientes preceptos sobre el cuidado de la naturaleza: Manejo Forestal Comunitario (se pretende cuidar la Sierra de Santa

Marta reforestándola). Asimismo, que los miembros de la comunidad tengan el control cultural de los recursos naturales: maderables y no maderables, conteo de mantos acuíferos.77