CHAPTER 6. ADAPTIVE DETACHED EDDY SIMULATION OF JET
6.4 Simulation Details
6.5.1 Momentum Field
en las investigaciones lingüísticas— de confundir efectos y causas al considerar que la simple descripción de un fenómeno implica la explicación del mismo, según han notado con acierto autores como Keller (1994: 69).
3.2. Descripción, características, factores desencadenantes y tendencias de la homonimia parasitaria
En la descripción de las características del recurso hemos considerado oportuno abordar la homonimia parasitaria tanto en su desarrollo interno como en el externo. Para el primero, dirigiremos nuestra atención a los elementos que intervienen en el proceso y a los mecanismos que se desencadenan en su realización, por lo que nos centraremos sobre todo en aspectos morfológicos, prosódicos, semánticos y categoriales. Respecto al desarrollo externo, atenderemos a factores como la intencionalidad del procedimiento, su carácter elusivo y su uso y mayor frecuencia en determinadas épocas, zonas geográficas o estratos sociales. La descripción conjunta de todo lo anterior nos permitirá detectar los patrones que presenta la homonimia parasitaria, lo que, por un lado, facilitará la creación de un protocolo que sirva para reconocer los homónimos parasitarios y discriminarlos de otra clase de creaciones (cf. § 4.3) y, por otro, ayudará a desvelar las causas que subyacen en el empleo de este recurso (cf. § 3.4).
3.2.1. Descripción de los elementos que intervienen en el proceso y sus características
Trataremos aquí lo que hemos calificado como desarrollo interno, es decir, los elementos que intervienen en la homonimia parasitaria y las diferentes maneras en que se sustancia el recurso. Para ello nos centraremos en las características que presentan los tres términos que participan en el proceso (base, término modelo y término resultante), atendiendo a su categoría gramatical, a su estructura fonética y prosódica, al grado de reproducción de la base, al procedimiento concreto de creación léxica que opera en cada caso (sustitución o derivación aparente) y, por último, a las peculiaridades morfológicas y semánticas que pueden detectarse en ocasiones en los términos resultantes, así como a ciertos condicionantes de tipo paradigmático.
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3.2.1.1. Los tres términos del proceso y sus características
Como señalamos al comienzo de este trabajo, la homonimia parasitaria es un procedimiento intralingüístico de creación de unidades léxicas en el que se precisa la intervención de tres términos: una base42 o término de partida, un término modelo y un término resultante. El término A, base o término de partida (p. ej., bizco y alabar) adopta el aspecto de un término B o término modelo (en nuestro ejemplo, bizcocho ‘masa cocida’ y alabardero ‘soldado armado con una alabarda’), lo que da lugar a un término C o término resultante (en nuestro ejemplo, bizcocho ‘bizco’ y alabardero ‘persona cuyo oficio es aplaudir en los teatros’, ‘persona aduladora y servil’), caracterizado este último por presentar a la vez el significado de A —aunque a veces matizado— y el significante de B. Como resultado final del proceso, se genera una homonimia entre B y C, lo que por sí misma supone ya una particularidad que nos permite diferenciar este recurso de otros similares.
Respecto a las características de los tres términos, nos centraremos primero en las categorías gramaticalesde las bases y de los términos modelo. Hemos de puntualizar que seguimos aquí básicamente el concepto tradicional de clase de palabra, aunque incluimos también los cuantificadores: cf. NGLE (2009: 43 ss.). Por otro lado, preferimos en este punto optar por ofrecer una muestra fidedigna de la diversidad real de bases en lugar de incurrir en un ordenancismo gramatical férreo que nos llevase, por ejemplo, a situar algunas siglas o abreviaturas entre los nombres comunes, a distribuir las onomatopeyas entre las interjecciones y los nombres comunes o a incluir los nombres propios en un grupo de clase nominales. Se trata, por supuesto, de un criterio arbitrario y, por tanto, discutible, pero pensamos que de este modo se percibe mejor la variedad de los tres términos que intervienen en el recurso.
Pues bien: aunque, de acuerdo con los datos del estudio de casos (cf. § 5.5), las bases más comunes son nominales (sustantivos y adjetivos), también contamos con bases de otras categorías gramaticales, así como con bases de tipología o formación diversas (onomatopeyas, nombres propios —marcas comerciales, topónimos…—, abreviaturas,
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etc.). Detallamos y ejemplificamos a continuación los diferentes tipos de bases que hemos documentado:
— Adjetivo: ANCHO anchoa ‘ancho’ — Sustantivo: BRONCA bronquitis ‘bronca’
— Verbo: MANDAR mandarín ‘mandón’
— Adverbio: AQUÍ aquiles ‘aquí’; ANTES antonioni ‘antes’;
SÍ simón ‘sí’
— Pronombre: ESTE esteban ‘este’; YO yolanda ‘yo’ — Cuantificador: OCHO ochoa ‘ocho’; ALGO algodón ‘algo’ — Preposición: POR porcelana ‘por’
— Interjección: HOLA holanda ‘hola’
— Conjunción: NI nicandro ‘no’
— Nombre propio:
— Antropónimo: CANUT canuto ‘protestante’
— Marca comercial: ZARA zarina ‘dependiente gay joven de Zara’
— Topónimo: MACAS macabeo ‘natural de Macas (Ecuador)’
— Sigla: FAMO famoso ‘militante del FAMO’
— Abreviatura: D. F. defectuoso ‘habitante de México D. F.’
— Onomatopeya: PAK paco ‘francotirador’
Además, en ocasiones las bases pueden presentar ciertas particularidades, como la de estar en plural (ASES asesinos) o la de ser voces procedentes de acortamientos (BISA
‘bisabuelo, soldado de reemplazo veterano’ bisagra) o vesre (VOVI ‘vivo, listo’
bobina). Por otro lado, casos como esteban ‘este’, yolanda ‘yo’ o porcelana ‘por’
implican un cierto nivel de transgresión creativa por pertenecer las bases a las que reemplazan a las clases funcionales o cerradas en las que, a diferencia de las clases léxicas o abiertas, no hay lugar para la creación de nuevos términos, según Piera (2009: 32). En todo caso, al tratarse de sustituciones y no de creaciones auténticas, la transgresión de la norma es menos manifiesta.
En cuanto a los términos que se toman como modelo para el proceso, la variedad es mucho menor que en el grupo precedente, pues se ciñe casi en exclusiva a sustantivos, adjetivos y nombres propios, aunque contamos de forma residual con cuatro casos en
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que el término modelo se adscribe a otro tipo de palabras (en concreto, un cuantificador, dos verbos y una preposición). Es de destacar —más aún en contraste con las bases— la notable presencia de nombres propios (antropónimos, topónimos y marcas comerciales), cuya cifra en nuestro estudio de casos (cf. § 5.5) se halla cercana al 40 %.
— Adjetivo: LOCUAZ locuaz ‘loco’ — Sustantivo: VAGONETA vagoneta ‘vago’ — Nombre propio:
— Antropónimo: RICARDO ricardo ‘rico’; SOLARI solari ‘solo’; — Marca comercial: SUZUKI suzuki ‘sucio’
— Topónimo: JAMAICA jamaica ‘jamás’ — Verbo: JOROBAR jorobar ‘joder, fastidiar’
— Preposición: CONTRA contra ‘¡coño!’ (interjección)
— Cuantificador: SIETE siete ‘sieso, ano’
Para los términos resultantes, por su parte, contamos, según puede inferirse de los ejemplos de los grupos precedentes, con adjetivos (ricardo ‘rico’), sustantivos (aguacate ‘agua’), verbos (jorobar ‘joder’), adverbios (jamaica ‘jamás’), pronombres (yolanda ‘yo’), cuantificadores (ochoa ‘ocho’ o algodón ‘algo’), preposiciones (porcelana ‘por’) e interjecciones (holanda ‘hola’). Presentan la particularidad —tal como comentaremos luego— de que, en muchas ocasiones, su aspecto formal, tomado del término modelo, disuena con su categoría gramatical, como bien ilustran voces como anchoa ‘ancho’, ricardo ‘rico’, jamaica ‘jamás’, porcelana ‘por’, etc.
Por último, aunque se escapa de nuestros objetivos —pues nos centramos preferentemente en usos léxicos— y, por tanto, no lo abordaremos en este trabajo, en la búsqueda de ejemplos nos hemos topado con un subgrupo de homónimos parasitarios obtenidos por sustitución (cf. infra), cuya base y término resultante son nombres propios. Nos referimos a casos que aporta Lope Blanch (1980: 239) para México, como, entre otros, RENÉ Renacuajo ‘René’ o SILVIA Silbato ‘Silvia’, y también a ejemplos que hemos constatado en usos familiares en España, del tipo ÁLVARO
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3.2.1.2. Procedimientos de creación léxica: sustitución o derivación aparente
Si revisamos algunos de los ejemplos anteriores, como anchoa ‘ancho’, bronquitis ‘bronca’, mandarín ‘mandón’ o zarina ‘dependiente gay joven de Zara’, podemos comprobar que el término resultante se obtiene de la base por conductos diferentes. Mientras que en los dos primeros casos (anchoa ‘ancho’ y bronquitis ‘bronca’) es un simple sustituto de su correspondiente base (ANCHO y BRONCA, respectivamente), en los dos restantes (mandarín ‘mandón’ y zarina ‘dependiente gay joven de Zara’) presenta un uso y un valor que no coincide plenamente con el de su base (MANDAR y ZARA
respectivamente). Como puede observarse, este último procedimiento de creación léxica se aproxima a la derivación, aunque se trataría de un tipo de derivación anómala según los parámetros habituales de la morfología léxica43. Podría entenderse como derivación en cuanto que, a partir de una base, se crea un nuevo vocablo, cuyo significado fundamental procede de aquella y que, al mismo tiempo, cuenta con una serie de valores o rasgos semánticos añadidos que no posee la base. Sin embargo, difiere de la derivación por el hecho de que la forma resultante no se obtiene por afijación, sino mediante la parasitación de una voz preexistente.
Hablaríamos, por tanto, de dos procedimientos gramaticales para la generación de homónimos parasitarios: la sustitución44 y esa especie de derivación anómala, que vamos a denominar con la etiqueta de derivación aparente. En la sustitución, el término resultante se limita a reemplazar a la base, por lo que presenta el mismo significado denotativo y se comporta pragmáticamente de acuerdo con la categoría de la base. Así,
anchoa ‘ancho’ coincide en significado con su base y, a pesar de mostrarse formalmente
con el ropaje de un sustantivo, se emplea solo como adjetivo, esto es, con la misma categoría que su base. En la derivación aparente, como hemos señalado en el anterior párrafo, el término resultante difiere de la base en cuanto a que presenta una serie de valores o rasgos semánticos que no están presentes en aquella, tal como sucede en
mandarín ‘mandón’. De acuerdo con los datos de nuestro estudio (cf. § 5.5), el
43 Cf. NGLE (2009: § 1.5c y 1.5h).
44 Sobre el concepto de sustitución, véanse Ferreccio (1974-75: 140), Lope Blanch (1980: 220) y también
Seco (1970: 205) cuando habla de cuatro procesos de formación de los eufemismos, uno de los cuales es «la sustitución [de una palabra] por otra parecida».
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procedimiento más usado en la homonimia parasitaria es la sustitución (casi en el 82 % de los casos), mientras que la derivación aparente solo tiene lugar en el 18 % restante.
En unos pocos términos nos hemos encontrado con la imposibilidad de delimitar con absoluta certeza la base por ofrecerse más de una posibilidad —hecho por otro lado, nada infrecuente en la práctica clasificatoria (cf. Pharies 1986: 27)—, lo que, como consecuencia, implica una diferente categorización del procedimiento que se ha seguido. Puede servir como ejemplo el homónimo parasitario murciano ‘ladrón, ratero’, voz que podría provenir o bien de murcio ‘ladrón, ratero’ por sustitución, o bien de
murciar ‘hurtar, robar’ por derivación aparente, sin que, a tenor de los mecanismos
comunes del recurso, la elección de una base u otra cuente con un mayor respaldo, pues en ambos casos se ajustaría los patrones habituales de la homonimia parasitaria.
3.2.1.3. Transcategorización
Dada la multiplicidad categorial y tipológica (de acuerdo con los criterios que hemos explicado en 3.2.1.1) de los tres elementos que intervienen en la homonimia parasitaria, así como la facilidad de los términos resultantes —según hemos visto en casos como
anchoa ‘ancho’— de presentar una categoría gramatical aparentemente contradictoria
con su forma, parece oportuno detallar la secuencia que, en este sentido, muestra el proceso. Consideramos, además, que el análisis de esta área del desarrollo interno podría ofrecer pistas sobre la preferencia de unos patrones sobre otros, lo que permitirá conocer mejor los mecanismos del procedimiento en su conjunto. Para ello, enumeraremos las diferentes secuencias categoriales que hemos documentado en nuestro estudio de casos de 5.4, acompañadas de su frecuencia y de un ejemplo que ilustre cada tipo. Hemos de aclarar que el primer término de cada secuencia se corresponde con la base, el segundo, con el término modelo, y el tercero, con el término resultante: así, en la secuencia verbo > nombre propio > adjetivo (tipo amadís ‘enamorado’), la base es un verbo (amar), el término modelo, un nombre propio (Amadís), y el término resultante, un sustantivo (amadís ‘enamorado’). Separamos, además, las secuencias que siguen el esquema de la sustitución de aquellas que obedecen a lo que hemos denominado derivación aparente.
73 Esquemas categoriales de sustitución:
1. adjetivo > nombre propio > adjetivo: 111 casos (p. ej.: astuto > Astudillo >
astudillo ‘astuto’)
2. adjetivo > sustantivo > adjetivo: 70 casos (p. ej.: lento > lenteja > lenteja ‘lento’)
3. adjetivo > adjetivo > adjetivo: 22 casos (p. ej.: gordo > gordiano > gordiano ‘gordo’)
4. sustantivo > sustantivo > sustantivo: 243 casos (p. ej.: moco > mocasín >
mocasín ‘moco’)
5. sustantivo > nombre propio > sustantivo: 142 casos (p. ej.: ano > Aniceto >
aniceto ‘ano’)
6. sustantivo > adjetivo > sustantivo: 36 casos (p. ej.: amor > amorfo > amorfo ‘amor’)
7. sustantivo > cuantificador numeral > sustantivo: 1 caso (sieso ‘ano’ > siete >
siete ‘sieso, ano’)
8. verbo > verbo > verbo: 2 casos (p. ej.: joder ‘fastidiar’ > jorobar > jorobar ‘joder, fastidiar’)
9. adverbio > nombre propio > adverbio: 25 casos (p. ej.: antes > Antonioni >
antonioni ‘antes’)
10. adverbio > sustantivo > adverbio: 5 casos (p. ej.: no > noviembre > noviembre ‘no’)
11. pronombre personal > nombre propio > pronombre personal: 15 casos (p. ej.: mí > Miguel > miguel ‘mí’)
12. pronombre personal > sustantivo > pronombre personal: 2 casos (p. ej.: me >
melcocha > melcocha ‘me’)
13. pronombre personal > adjetivo > pronombre personal: 1 caso (mí > migueleño >
migueleño mí’)
14. pronombre demostrativo > nombre propio > pronombre demostrativo: 5 casos (p. ej.: ese > Esaúl > esaúl ‘ese’)
15. cuantificador > sustantivo > cuantificador: 6 casos (p. ej.: nada > nalga > nalga ‘nada’)
16. cuantificador > nombre propio > cuantificador: 2 casos (p. ej.: nada > Nápoles > nápoles ‘nada’)
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17. cuantificador numeral > sustantivo > cuantificador numeral: 5 casos (p. ej.:
quinto > quintonil > quintonil ‘quinto’)
18. cuantificador numeral > nombre propio > cuantificador numeral: 2 casos (p. ej.:
ocho > Ochotorena > ochotorena ‘ocho’)
19. preposición > sustantivo > preposición: 2 casos (p. ej.: por > portafolios >
portafolios ‘por’)
20. interjección > sustantivo > interjección: 1 caso (ojalá > ojales > ojales ‘ojalá’) 21. interjección sustantiva > sustantivo > interjección sustantiva: 12 casos (p. ej.:
hostias > ostras > ostras ‘hostias’)
22. interjección > nombre propio > interjección: 5 casos (p. ej.: chao > Chabela >
chabela ‘chao’)
23. interjección sustantiva > preposición > interjección sustantiva: 1 caso (coño >
contra > contra ‘coño’)
24. interjección sustantiva > nombre propio > interjección sustantiva: 1 caso (ojo ‘atención’ > Ojeda > ojedaa ‘ojo, atención’)
25. interjección verbal > sustantivo > interjección sustantiva: 1 caso (joder > joroba > joroba ‘joder’)
Esquemas categoriales de derivación aparente:
1. adjetivo > sustantivo > sustantivo: 16 casos (p. ej.: caro > caricia > caricia ‘cosa cara’)
2. adjetivo > adjetivo > sustantivo: 1 caso (alto > altanero > altanero ‘ladrón que hurta entrando por las ventanas’)
3. adjetivo > nombre propio > sustantivo: 5 casos (p. ej.: matutino > Matute >
matute ‘introducción de géneros en una población sin pagar impuestos de
consumo’)
4. sustantivo > sustantivo > sustantivo: 29 casos (p. ej.: antro ‘local de mala reputación’ > antropólogo > antropólogo ‘persona que frecuenta bares y discotecas’)
5. sustantivo > nombre propio > sustantivo: 5 casos (p. ej.: boca > Bocaccio >
bocaccio45 ‘persona de boca grande’)
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6. sustantivo > adjetivo > sustantivo: 4 casos (p. ej.: cica ‘bolsa del dinero’ >
cicatero > cicatero ‘ladrón de bolsas’)
7. sustantivo > adjetivo > adjetivo: 4 casos (p. ej.: baba > babilonio > babilonio ‘tonto’)
8. sustantivo > sustantivo > adjetivo: 5 casos (p. ej.: lente > lenteja > lenteja ‘que usa lentes’)
9. sustantivo > nombre propio > adjetivo: 4 casos (p. ej.: mate ‘cabeza’ > Mateo >
mateo ‘estudioso’)
10. verbo > sustantivo > sustantivo: 45 casos (p. ej.: alabar > alabardero >
alabardero ‘persona que tiene por oficio aplaudir en los teatros’)
11. verbo > nombre propio > sustantivo: 9 casos (p. ej.: tomar > Tomás > tomás ‘ladrón’)
12. verbo > nombre propio > adjetivo: 9 casos (p. ej.: amar > Amadís > amadís ‘enamorado’)
13. verbo > sustantivo > adjetivo: 12 casos (p. ej.: leer > león > león ‘que lee con avidez’)
14. verbo > adjetivo > adjetivo: 3 casos (p. ej.: levantar > levantisco ‘levantino’ >
levantisco ‘de carácter turbulento’)
15. verbo > adjetivo > sustantivo: 5 casos (p. ej.: pagar > pagano ‘no cristiano’ >
pagano ‘persona que paga las cuentas o culpas ajenas’)
16. cuantificador numeral > sustantivo > sustantivo: 3 casos (p. ej.: diez > dieta >
dieta ‘moneda de diez centavos’)
17. cuantificador > sustantivo > sustantivo: 1 caso (nada > nadadora > nadadora ‘mujer de pecho y trasero poco prominentes’)
gráficos llamativos a primera vista. Por un lado, hay grafías que encubren una pronunciación concreta, como, p. ej., la e- protética de stravinski ‘estrábico, bizco’, el seseo de aceite ‘así’ o, en términos modelos italianos, la pronunciación africada de ci y ce (tipo bocaccio ‘persona de boca grande') o la simplificación de geminadas en casos como pirelli ‘delincuente prófugo’. Por otro lado, dispondremos de homónimos parasitarios que muestran un uso ortográfico anómalo, o bien con respecto a la base (p. ej.: avilés ‘hábil’ o vizconde ‘bizco’), o bien con respecto al término modelo (p. ej.: ojalatero ‘persona que se limita a desear el triunfo de su partido en las contiendas civiles’). Con el fin de no retardar la lectura en exceso, hemos considerado más efectivo incluir esta nota general en lugar de poner una indicación en cada de uno de los ejemplos afectados. Además, para mayor información sobre cada caso en concreto, se puede acudir a § 5.4, donde se detallan estos fenómenos y otros muchos aspectos de cada uno de los homónimos parasitarios recogidos en nuestro estudio.
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18. cuantificador numeral > nombre propio > sustantivo: 4 casos (p. ej.: quinto >
Quintanilla > quintanilla ‘número 5 del dado’)
19. conjunción > nombre propio > adverbio: 5 casos (p. ej.: ni > Nicandro >
Nicandro ‘no’)
20. preposición > nombre propio > sustantivo: 1 caso (contra > Contreras >
contreras ‘persona que lleva la contraria’)
21. interjección > sustantivo > adjetivo: 2 casos (p. ej.: ojalá > hojalatero >
ojalatero ‘que se limita a desear el triunfo de su partido en las contiendas
civiles’)
22. interjección sustantiva > sustantivo > adjetivo: 1 caso (mosca ‘ojo, cuidado’ >
moscatel > moscatel ‘atento, vigilante’)
23. sigla > sustantivo > sustantivo: 5 casos (p. ej.: SIM ‘Servicio de investigación militar’ > simio > simio ‘partidario del SIM’)
24. sigla > adjetivo > sustantivo: 3 casos (p. ej.: FAMO ‘Federación de asociaciones del movimiento’ > famoso > famoso ‘militante de la FAMO’)
25. onomatopeya > sustantivo > sustantivo: 2 casos (p. ej.: CACA-, onomatopeya imitativa del cacareo del gallo que huye > cacao > cacao ‘rendición’)
26. onomatopeya > nombre propio > sustantivo: 1 caso (PAK-, onomatopeya imitativa de un disparo > Paco > paco ‘francotirador’)
27. abreviatura > adjetivo > sustantivo: 1 caso (D. F. ‘Distrito Federal’ > defectuoso > defectuoso ‘habitante de México D. F.’)
28. nombre propio > sustantivo > adjetivo: 3 casos (p. ej.: Cartago, provincia de Costa Rica > cartucho > cartucho ‘natural de Cartago’)
29. nombre propio > sustantivo > sustantivo: 1 caso (ZARA > zarina > zarina ‘dependiente gay joven de Zara’)
Como puede comprobarse tan solo a simple vista, la homonimia parasitaria se fragua mediante múltiples secuencias categoriales. Pero este hecho no significa en sí mismo que sea posible cualquier estructura y que, por tanto, no puedan hallarse unas constantes en el procedimiento. Así, el análisis de los datos anteriores ofrece una serie de tendencias reseñables:
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1. La sustitución es el recurso preferido con amplia diferencia, pues tiene lugar en el 78 % de los casos.
2. Las bases adverbiales y pronominales solo siguen el procedimiento de la sustitución, en tanto que las siglas, las onomatopeyas y las abreviaturas solo optan por la derivación aparente. Además, las bases adjetivas, sustantivas e interjectivas tienen una predisposición mayor hacia la sustitución, mientras que las verbales muestran una marcada predilección por la derivación aparente. De todo ello puede extraerse el dato de que las bases nominales (adjetivas y sustantivas) son las que experimentan una menor transgresión categorial.
3. Con la excepción de los cuatro casos que hemos indicado un poco más arriba, los términos modelo son siempre sustantivos, adjetivos o nombres propios.
4. Entre las estructuras de sustitución, las más frecuentes son las de sustantivo >
sustantivo > sustantivo (tipo moco ‘mocasín’), sustantivo > nombre propio >