12 MATERIALS AND METHODS
4.3 RESULTS
4.3.1 Morphogenesis and Dry Weight
Hemos expuesto al principio las razones por las que la colección de Aurelio Espinosa nos parece, con mucho, la más útil para ser tomada como guía principal en nuestra investigación. En cuanto al método, el sistema de Propp sigue siendo imprescindible, aunque sólo sea por razones de operatividad. Estos dos ejes de nuestro trabajo se han visto enriquecidos en sus respectivos ámbitos por las demás colecciones y por la discusión del método, ahora incorporados a los criterios de selección y clasificación.
En consecuencia, el primer paso consistirá en ver cómo se adaptan los cuentos de encantamiento recogidos por Espinosa y por otros autores (nosotros mismos hemos recogido algunos), al modelo estructural descubierto por Propp y enriquecido por otros teóricos.
En una primera lectura de la colección de Espinosa se advierte que habría que modificar bastante la clasificación, sólo con tener en la mente el doble objetivo de nuestra lectura: el objeto mágico y las pruebas a realizar por el héroe. Ambos son, como ya vimos, indicadores fundamentales de cuento maravilloso, entre todos los elementos que constituyen su definición. Así, descubrimos que son cuentos maravillosos los que Espinosa clasifica como serie B de los cuentos de adivinanzas, es decir, La adivinanza del pastor. No lo son La niña sin brazos (con éste u otro título), Blancanieves,
Cenicienta (siempre con otros nombres en España), ni Juan sin Miedo; todos ellos
recogidos en la serie A de los cuentos de encantamiento. Sin embargo, dada su extraordinaria importancia, La niña sin brazos, Blancanieves y Cenicienta son objeto de
un estudio particular en este trabajo. También ofrecemos sus arquetipos. Los llamaremos cuentos semi-maravillosos o asimilados.
Catalogado como cuento picaresco tenemos el 177, que puede ser considerado maravilloso, aunque con reservas116. Hay casos híbridos de muy difícil solución, como
los 129 y 146, así como otros de gran complejidad (153, 156) que requieren una discusión específica.
Sin ánimo de agotar la crítica conducente a una posible reclasificación del material de Espinosa, he aquí otras observaciones:
Cuento 105.- La ciervata. Ningún motivo permite llamarlo de encantamiento.
108.- La zamarra. A partir de él y hasta el final de la serie, el concepto que los
aglutina, «niña perseguida», apenas les corresponde.
110.- Los tres trajes. Cenicienta, sin lugar a dudas; es un caso de valor
inapreciable, por cuanto prueba que Cenicienta es una transformación de La niña sin brazos en un cuento semi-maravilloso, según nuestro estudio, que comprende también a
Blancanieves como otra transformación del mismo cuento. (Véase más adelante).
111.- La puerquecilla. Es la mejor Cenicienta española que conocemos. A partir de
este cuento, varios más de la serie se acercan también a Cenicienta y otros a Blancaflor, la hija del diablo. Tal vez por las razones de esa proximidad en los narradores, tanto
Cenicienta como Blancanieves reciben a veces el nombre de Blancaflor, que no les corresponde.
114.- El palacio del Jarancón. Es nuestra primera y básica Blancanieves. Espinosa
no lo advirtió, aunque se ocupó muy detenidamente de este cuento en otra dirección117. 115.- Pese al nombre, Blancaflor, se trata también de una versión de Blancanieves.
116.- La madre envidiosa. También es Blancanieves.
129.- La cueva del dragón. Mal clasificado; pertenece a La niña sin brazos, aunque
la heroína no presente este atributo.
132.- El príncipe rana. Situado en la serie del príncipe encantado, pero difiere por
completo de los demás.
143.- Las tres maravillas del mundo. Mal clasificado en La princesa encantada. A
Espinosa lo distrajo la «dama», que constituye una de las tres maravillas del mundo, pero sin rango de heroína.
152.- Las tres bolitas de oro. Hay decidida intervención de lo sobrenatural, en
sentido cristiano.
155.- El oricuerno. Versión rarísima del mito del unicornio en España, recogida
por Espinosa en Cuenca. Tiene un valor incalculable, tanto por la rareza del tema como por la forma, que no es propiamente un cuento, sino un mito, y por el lugar donde se recogió. Los mitos son siempre raros fuera de Asturias. Podría justificar a los que creen en la existencia de un género intermedio: el cuento mítico.
158.- Periquillo. Es el nombre que suele recibir en España el popular Pulgarcito.
No es ni siquiera de encantamiento.
159.- María como un ajo. Es la versión femenina del anterior, Pulgarcito.
160.- La asadura del muerto. Es un cuento de miedo.
163.- Pedro el de Malas. Es una versión del famoso Pedro de Urdemalas, con
algunos elementos maravillosos pertenecientes al mito del Cíclope, desarrollado rara vez como cuento. (Véase el 157, El ojanco).
No cansaremos más al lector con observaciones de esta naturaleza, y haremos sin más el inventario numérico de los que, según nuestro análisis, son verdaderamente maravillosos en la colección de Espinosa.
De los 280 cuentos que contiene sólo 20 puede decirse que son maravillosos en su totalidad, haciendo abstracción de deterioros de poca importancia, y son los siguientes números de la clasificación de este autor: 6, 7, 12, 122, 123, 124, 125, 126, 127, 128, 130, 131, 133, 134, 135, 139, 141, 142, 143, 153. El 157 lo es parcialmente (la secuencia) y el 150 es una versión excesivamente deteriorada del cuento básico Las tres maravillas del mundo.
Hacemos estimación aparte de otros cuentos que ofrecen dudas de difícil solución, y que denominamos «maravillosos con algunas reservas»: 9, 140, 145, 147, 151, 153, 163 y 177.
Una tercera categoría la constituyen los que denominamos semi-maravillosos, por presentar en sus elementos un aspecto intermedio -no necesariamente en el tiempo- entre lo que consideraríamos cuento fantástico o de hadas, en general, y maravilloso en particular. Tales son La niña sin brazos, Blancanieves, Cenicienta y algunos otros, que
luego son estudiados junto con los del anterior grupo y con uno más todavía: los maravillosos artificiales. Los tres grupos reciben atención por separado como «Casos discutibles».
En cada uno de los cuatro grupos hemos añadido, para obtener el arquetipo118 correspondiente o, en su caso, versiones más o menos ejemplares, cuentos procedentes de otras colecciones o recogidos por nosotros mismos en la actualidad.