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2.2 Material and methods

2.2.3 Morphological measurements

Toda indicación de nutrición artificial con- lleva una discusión acerca de los beneficios y los riesgos que puede suponer para el paciente, más aún si las evidencias disponi- bles no están perfectamente establecidas. Por ello, es conveniente definir aspectos rela- cionados con los principios éticos en toda intervención y emplear el razonamiento éti- co, modulado por los aspectos clínico-bioló- gicos disponibles hasta el momento. Las deci- siones deben ser dinámicas y plantearse a lo largo de todo el proceso para evitar caer en una terapéutica inútil. Las decisiones en el paciente con demencia deben basarse en los siguientes aspectos: análisis individual de cada caso, información compartida con el paciente y su familia durante todo el pro- ceso y replanteamiento de objetivos. Los clá- sicos principios, adaptados a esta patología, son los siguientes:

- Beneficencia. En toda indicación de ali-

mentación se buscan una serie de fina- lidades: prolongar la vida, mejorar la situa- ción funcional, evitar la sensación de hambre, mejorar el confort, prevenir la desnutrición, disminuir la incidencia de úlceras por presión y minimizar episo- dios de broncoaspiración, entre las más importantes. Sin embargo, no hay evi- dencia de que estos objetivos se cum- plan en todos los casos.

- No maleficencia. En el caso de indicar

nutrición artificial por sonda puede requerirse en algunos casos pautar una sujeción mecánica, lo que reduce la sen- sación de confort del paciente.

- Autonomía. Es complicado conocer los

deseos del paciente cuando coexiste dete- rioro cognitivo y no existen unas direc- trices anticipadas que confirmen los deseos del paciente. En la mayoría de los estudios realizados, los sujetos encues-

tados preferían NE cuando existía la posi- bilidad de un beneficio razonable a medio plazo(34).

- Justicia. No se debería denegar la posibi-

lidad de nutrición enteral si hay una posi- bilidad plausible de beneficio.

CONCLUSIÓN

El empleo de nutrición enteral en los tér- minos descritos es claramente necesario. Si bien las indicaciones son claras, no lo es tan- to su aplicación clínica. En los últimos años, el gasto derivado de la administración de suplementos por vía oral ha sido superior al generado por la alimentación enteral por sonda. Esto ha sido debido tanto al incre- mento de sujetos con indicación potencial de nutrición como a la aparición de formu- laciones cada vez más caras. Actualmente, existe una discordancia entre los pacien- tes que reciben nutrición enteral y los que

deberían recibirla según la normativa actual, que no contempla la prescripción de suple- mentos orales con criterios clínicos. En la práctica diaria, la mayoría de las prescripcio- nes de nutrición enteral domiciliaria (NED) se realizan por vía oral a sujetos con enfer- medades neurológicas o neoplásicas. Diver- sos estudios han profundizado en el ahorro potencial asociado al empleo de estos pro- ductos en relación con la modificación de la estancia media y la incidencia de complica- ciones en servicios quirúrgicos. Los datos de las áreas no quirúrgicas no parecen tan con- cluyentes y parecen focalizarse en los ancia- nos desnutridos.

Además, interesa destacar la importan- cia de los condicionantes éticos, tan presen- tes en la población anciana con demencia, que justifican un abordaje multidisciplinar que permita una aproximación basada en criterios científicos y dé cabida a la opinión y deseos, tanto del paciente como de sus familiares más cercanos.

RESUMEN

• Se denomina nutrición enteral (NE) a la administración de una solución de nutrien- tes por vía oral o sonda con el objetivo de conseguir de forma total o parcial los reque- rimientos de nutrientes y energía.

• Los suplementos son mezclas desiguales de macronutrientes y micronutrientes que se utilizan para reforzar o modificar una dieta.

• Las Guías de la Sociedad Europea de Nutrición Parenteral y Enteral ( ESPEN) plante- an unas cuestiones que se analizan antes de pautar nutrición enteral: beneficio para el paciente, mejora del pronóstico, mejorar calidad de vida del anciano, relación riego-beneficio, aceptación por parte del paciente y la familia.

• El objetivo de la nutrición enteral es, asegurar la provisión de nutrientes, mejorar su situación funcional y calidad de vida del paciente y disminuir la morbimortalidad. • En pacientes hospitalizados por enfermedad aguda el empleo de suplementos con-

trarresta la pérdida de peso. Los resultados más significativos se han obtenido con sujetos desnutridos.

• El empleo de nutrición enteral por sonda o gastrostomía conlleva incomodidades que interfieren en la calidad de vida del paciente. Dicha nutrición se inicia en un estado avanzado de enfermedad.

• Las indicaciones de este tipo de tratamiento están relacionadas con la tipología del paciente: anciano frágil, desnutrido y con dificultades de deglución.

• En general el perfil del paciente se relaciona con una ingesta inadecuada que le lle- va a una pérdida de peso superior al 5-10% en un periodo de 3-6 meses.

• La nutrición enteral está indicada en fases de anorexia grave y abulia.

• El grupo de cirugía ortopédica merece una atención especial y se ha establecido cla- ramente que hay una menor incidencia de complicaciones y mortalidad en el perio- do postoperatorio en el grupo de intervención con suplementos orales.

• El empleo de nutrición enteral por sonda no se justifica de manera rutinaria , aunque mejora la situación nutricional de los pacientes desnutridos.

• La intervención nutricional en el sujeto con demencia viene establecida por la fase evolutiva de la enfermedad y deja de estar indicada en las edades muy avanzadas. • No queda claro el efecto de la nutrición enteral en la evolución de las úlceras por pre-

sión porque conlleva, en muchas ocasiones, la aparición de diarreas o la necesidad de imponer restricciones físicas o mayor inmovilidad que agrava la situación.

• La nutrición enteral debe ser aplicada después de una indicación precisa y razonada y si finalmente se prescribe, se indicará tipo de fórmula, acceso recomendado, forma de administración, velocidad y volumen de la infusión y recomendaciones prácticas a seguir. • En la medida de lo posible hay que tener en cuenta al decidir la nutrición enteral, la satisfacción del paciente en el proceso de alimentación que define su calidad de vida. • En el paciente con demencia la indicación de nutrición artificial deberá ser comparti- da con el paciente, si su nivel cognitivo se lo permite, y con su familia, valorando bene- ficios y riesgos.

• En caso de ancianos demenciados tienen una gran importancia las condiciones éti- cas y el abordaje multidisciplinar desde el criterio científico.

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INTRODUCCIÓN

El Profesor Trémoliers definió la alimen-

tación “como un hecho que debe permitir el

crecimiento y el desarrollo del niño; la salud, la actividad y la creatividad del adulto y la supervivencia y el confort en la vejez”. En este contexto –más actual que nunca– se describe hoy en día la alimentación saluda-

ble, que se elabora en base a las “ingestas

recomendadas” a nivel individual y respon- de al amplio criterio de ser:

– Suficiente: en energía y nutrientes (según edad, sexo, actividad, situación fisiológi- ca, etc.).

– Equilibrada: atendiendo las proporciones recomendadas (50-60% de la energía total (ET) procedente, de los hidratos de carbono; 30-35% de la ET de los lípidos y 12-15% de la ET de las proteínas.

– Variada: para asegurar el aporte tanto de los macro como de los micronutrientes. – Adaptada: a las condiciones geográficas,

culturales, religiosas e individuales.

RECOMENDACIONES GENERALES EN

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