Experimental work 4.1 Materials
4.6 Morphology studies
Mientras nos relacionamos o “interactuamos” con otras personas, podemos practicar el siguiente ejercicio. Es simple y nos ayudará a aprender a “leer
entre líneas” y comprender más allá de las palabras o de aquello que se
presenta como evidente a nuestros sentidos.
No sólo debemos prestar atención a la coherencia del discurso de la otra persona, sino también a sus mensajes no verbales. Muchas veces, un simple gesto, o una pequeña actitud pueden determinar cuál es la intención que tiene esa persona al establecer una relación con otra.
Aprender a decodificar el lenguaje corporal es una estrategia muy valiosa a la hora de comprender cómo funcionan las personas.
1. ¿Qué se dice?
Con esta pregunta queremos centrarnos en los mensajes subliminales que se esconden detrás de las palabras obvias.
Por ejemplo:
• Si un hombre va a comprar una propiedad de valor promedio y el vendedor le
muestra una más lujosa y le dice: “Ésta es la mejor propiedad que tenemos en el mercado hoy, PERO, me temo que quizás sea demasiado cara para usted...
AUNQUE el precio se podría llegar a conversar un poco...", el vendedor está
claramente apuntando a despertar ese deseo y esa ambición de alcanzar lo mejor, que todos llevamos dentro.
El vendedor no tiene ningún interés en venderle al cliente el tipo de propiedad que el cliente quiere comprar. Puede incluso, seguir “distrayendo” sutilmente al cliente mediante frases engañosas como: “usted
merece tener una casa que esté a su nivel” (recurre a la falsa adulación, como
vimos antes en el ejemplo del vendedor de automóviles). Piense por un momento, ¿quién es el vendedor para suponer que esa propiedad “es
demasiado cara para usted”? o bien, ¿quién es el vendedor para decidir qué
propiedad está a su nivel?, etc.
En realidad, el vendedor está manipulando (de manera sutil y emocionalmente) al potencial comprador, de una manera muy sutil. Su único propósito es el de venderle la propiedad que a él le conviene. No la propiedad que el comprador está buscando o que realmente puede pagar. También podríamos decir que el vendedor está “abusando emocionalmente” del comprador porque, de cierta manera, está dando por sentando que el comprador es un tonto que permite que los demás manipulen su voluntad. Este vendedor particular está sondeando los puntos débiles de la autoestima del comprador para poder lograr su propósito. El vendedor busca controlar la situación.
Nota: Este ejemplo, al igual que el del vendedor de automóviles, sólo se
brinda a modo de “práctica” para utilizar en la vida diaria, pero no tienen la intención de implicar que todos los vendedores son abusadores por naturaleza. Sólo pretende ilustrar cómo algunas personas manipulan a otras, sutilmente. Como dijimos antes, los buenos vendedores, buscan situaciones dónde ambas partes ganen.
De un modo similar al ejemplo del automóvil, si el comprador es una persona segura de sí misma, comprará la propiedad que él desea comprar,
a un precio justo, sin sentirse “inferior" por no poder comprar una propiedad más cara. Y ciertamente, no comprará la propiedad que el vendedor le quiere vender.
Si el comprador tiene un perfil de víctima de abuso, incurrirá en gastos que le costará afrontar más adelante, solicitará un préstamo hipotecario, se endeudará o se privará de otras cosas, con tal de comprar la propiedad
"que está a su nivel" (según el criterio adulador del vendedor).
Cuando decimos que cada persona tiene su propio nivel de comodidad con el que se siente a gusto o a disgusto, nos referimos también a este tipo de situaciones. Son situaciones en las que hay que tomar decisiones propias, en lugar de permitir que otros las tomen por nosotros.
Y aquí radica un poco la diferencia entre las personas que se hacen cargo de su propia vida y toman sus propias decisiones, aun teniendo en cuenta que algunas decisiones no son las más atractivas, pero también teniendo en cuenta las sugerencias de los demás. La diferencia está en que se basarán en lo que les conviene a ellas y no en lo que les conviene a otras personas.
Y como suele suceder, por otro lado también están aquellas personas que dejan que los demás decidan por ellas (dependencia emocional).
Los mensajes subliminales
En algunas publicidades comerciales, los mensajes subliminales suelen ser muy sutiles.
En general apelan al sentido de superación de las personas, y algunas publicidades ofrecen productos que prometen soluciones mágicas o inmediatas a problemas complejos.
Al igual que los abusadores inescrupulosos, los creadores de ciertas publicidades y productos no dudan a la hora de “explotar” las necesidades de la gente para obtener una ganancia más que redituable.
Así vemos cómo ciertos productos se promocionan bajo el mensaje subliminal de “créase esto o sea un tonto por el resto de su vida", lo que suele ser muy eficaz en personas que tienen necesidades importantes y/o niveles culturales bajos, y/o una alto grado de ingenuidad o credulidad.
Por ejemplo:
• Muchos productos ofrecen soluciones mágicas e instantáneas para perder mucho peso en muy poco tiempo, o para hacerse rico con sólo desearlo. La promoción publicitaria de este tipo de productos suele apuntar a la manipulación del deseo de superación natural de las personas y la explotación de sus necesidades reales mediante frases ambiguas, pero bien conocidas, que les resultarán familiares a los futuros consumidores. También respaldan dichos productos con falsos fundamentos científicos adaptados especialmente para que respondan a la necesidad de justificar dicho producto ante algún consumidor curioso que haga demasiadas preguntas, etc.
De la misma manera, los abusadores emocionales suelen emplear estas antiguas técnicas para persuadir y controlar a las víctimas.
Cuando un abusador defiende su postura, recurrirá a evidencias que, posiblemente, habrá creado con antelación, con el sólo propósito de sostener su argumento. Si el abusador logra obtener tres o más respuestas positivas por parte de la víctima, podrá hacerle creer a ella que él está en lo cierto y que la víctima está equivocada, (cuando en realidad es al revés). Preste mucha atención a lo que dice una persona cuando habla, piense en qué se basa para decir lo que dice, qué evidencias reales pueden apoyar lo que esa persona dice, y cuál es el mensaje oculto dentro del mensaje evidente. Por lo general, el abusador hace o dice algo con el propósito de lograr satisfacer un objetivo ulterior.
Haga valer su criterio propio, usted piensa, tiene un cerebro al igual que cualquier otra persona, úselo a su favor.
2. ¿Cómo se dice?
Cuando hablamos, acompañamos nuestras palabras con gestos corporales o inflexiones en el tono de la voz, ya sea consciente o inconscientemente. Algunas de estas señales pueden ser más sutiles y otras más evidentes. Pero si desarrolla el hábito de observar, aprenderá a decodificarlos mejor. Otras veces, ni siquiera hace falta decir algo. Se puede "actuar" una idea o un concepto, como lo hacen los actores o los mimos.
También, se puede detectar cuál es el “grado de coherencia” entre lo que dice el abusador y algún gesto que acompañe su discurso. Hay mucho material
interesante sobre el lenguaje corporal que está disponible en formatos impresos o electrónicos, algunos gratuitos y otros no. Aquí no vamos a ampliar sobre este tema, pero siempre es útil buscar información al respecto.
Por ejemplo:
• Si una madre le “grita” a su hijo, diciéndole a viva voz: “¡¿Por qué no dejas de gritar?!”, la incoherencia es muy clara. No podemos pedirle a alguien que no
grite, gritándole para que se calle.
• Si un hombre observa cómo se ha vestido su mujer y le dice: "hmm... sí, no te queda mal...", pero al mismo tiempo hace un gesto o una mueca de desaprobación, ya ni siquiera hace falta que le diga si el vestido le queda bien o mal. Está claro que a él no le gusta. Pero esto no quiere decir que realmente el vestido le quede mal a la mujer. Ese gesto sólo refleja la opinión del hombre. Dependiendo de la solidez de la autoestima de la mujer, ella se cambiará el vestido o no. Se sentirá mal consigo misma o no, pensará que su esposo no la ama, etc.
A veces, las personas les piden opinión a otras, sólo para tener una segunda opinión, pero otras veces, piden opinión a los demás en busca de aprobación o aceptación.
No siempre estaremos absolutamente seguros o convencidos de algo, por lo que pedir una opinión a otra persona para conocer un punto de vista es bueno. Pero cuando lo hacemos para buscar su aprobación, entonces no es saludable.
En general, la persona con perfil de víctima de abuso emocional, tiende a buscar aprobación constantemente, o bien, miente acerca de sus gustos e intereses y esconde sus verdaderos gustos o deseos para no ser rechazado. Asimismo, el abusador casi siempre dará su opinión (por lo general negativa), sin importar si se la pidan o no. Hay abusadores que tienen una actitud “invasora” y toman cosas que no les pertenecen u ocupan lugares que no deberían ocupar, o revisan las pertenencias de otras personas sin permiso.
Este tipo de personas invade el espacio y la privacidad de los demás porque suele creer que tiene derecho a hacerlo o que no tiene nada de malo invadir la vida ajena.
Por ejemplo:
• Actitudes egoístas, como cuando un hombre pasa primero al abrirse una puerta, sin tener en cuenta si hay una mujer o una persona mayor a quién podría cederle el paso, o cuando un adolescente o adulto joven no se molesta en ayudar a su madre o a su padre a acarrear paquetes o bolsas de supermercado; o bien, cuando una madre estrena ropa o algún accesorio que se compró su hija, antes que ella lo use por primera vez, son gestos que hablan de personas egocéntricas que tiene muy poca consideración por los demás y que demuestran muy poco respeto. Recuerde el ejemplo del hombre que trataba despectivamente a la camarera. Lo más factible, es que termine tratándole así a usted también.
Observe la actitud de las personas, descubrirá mucha información útil a través de sus conductas.
3. ¿Para qué se dice?
Normalmente, casi siempre hay una intención o un propósito oculto detrás de las palabras. En algunos casos, una persona puede exponer su punto de vista desinteresada u objetivamente. Todos tenemos derecho a expresar nuestro punto de vista, independientemente de que éste coincida o difiera con el de los demás.
Pero en el caso del abusador emocional, su “discurso” (lo que dice con palabras) suele actuar como una “distracción” para engañar a la víctima y para que ésta no perciba la verdadera intención que yace detrás de esas palabras.
Algunas veces, el abusador puede adoptar un rol de víctima para hacer sentir mal a la verdadera víctima del abuso. En estos casos, el mensaje verbal puede ser “tú no me comprendes” o “tú no me amas (o valoras, etc.)”, pero el verdadero mensaje es “te echaré la culpa de todo y tendrás que obedecerme o te
haré sentir responsable por ello”.
Cuando los padres son sobre protectores y se refieren a la víctima del abuso como "pobrecito” o “pobrecita”… no están teniendo en cuenta el mejor interés de la víctima. Por el contrario, están subestimándola y deteriorando su autoestima, aún más. Asimismo, le están enseñando que para recibir afecto o atención, necesita actuar como un "pobrecito" o como alguien incapaz de hacer algo por sí mismo.
Cuando oímos frases “aduladoras” como:
• Qué buena persona eres, no sé qué haría sin ti.
• Apuesto a que no me decepcionarás jamás.
• Sabes que siempre te lo digo por tu bien.
• Sólo intentaba ayudarte, ya que nunca nadie te ayuda.
• Te regalé ese celular para que puedas comunicarte conmigo en todo momento.
• Gasta lo que quieras, mi crédito no tiene límite.
• Cómprelo ya mismo, nunca más tendrá otra oportunidad como ésta.
• Todas las personas se sienten muy a gusto contigo, siempre.
• Esta manera de hacer las cosas es la única que funciona.
Podemos interpretarlas literalmente o podemos interpretarlas de la siguiente manera:
• Qué buena persona eres, no sé qué haría sin ti. (Más te vale no
abandonarme nunca)
• Apuesto a que no me decepcionarás jamás. (Más te vale satisfacer mis
expectativas)
• Sabes que siempre te lo digo por tu bien. (Cualquier daño que te cause
estará justificado)
• Sólo intentaba ayudarte, ya que nunca nadie te ayuda. (Eres un perfecto
inútil y sin mí no eres nadie)
• Te regalé ese celular para que puedas comunicarte conmigo en todo momento. (Será mejor que mantengas informado acerca de dónde y con quién
estás, todo el tiempo)
• Gasta lo que quieras, mi crédito no tiene límite. (Pero no se te ocurra
nunca cuestionarme lo que hago a tus espaldas)
• Cómprelo ya mismo, nunca más tendrá otra oportunidad como ésta.
(Sé que usted es lo suficientemente tonto como para comprar cualquier cosa)
• Todas las personas se sienten muy a gusto contigo, siempre. (Espero
que me retribuyas la adulación cuando lo necesite)
• Esta manera de hacer las cosas es la única que funciona. (Ni se te
ocurra opinar de un modo diferente)
Al oír estas frases en determinados contextos, podemos estar ante la presencia de personas que suelen esconder un propósito claro: adular a la víctima para confundirla y crearle un sentimiento de deuda o compromiso emocional. A través de la falsa adulación, el abusador logra confundir a la víctima, quien pensará lo siguiente: “Si me dijo algo bueno, no puede estar
intentando lastimarme o aprovecharse de mi”, “Siempre tendré que agradecerle lo bien que me hizo sentir…”, “Tendré que hacer lo mismo que él o ella hizo por mí", etc.
Es importante tomarse tiempo para conocer si realmente lo que dice y hace una persona es sin un interés particular, o si esperan algo a cambio. No todas las personas que nos dicen algo positivo son abusadores en potencia, pero conviene no enamorarse a primera vista de lo primero que nos dicen. Investigue un poco antes de dar su visto bueno.