• No results found

Motivation, Research Problem Statement and Objectives

Chapter 1. Introduction

1.2 Motivation, Research Problem Statement and Objectives

Las ranas toro (Rana catesbeiana) son nativas del este de Norteamérica, pero han invadido el oeste y partes del Caribe y de América del Sur. Las ranas toro se crían a gran escala en granjas para vender sus ancas a los restaurantes locales. Algunos ani- males, desafiando su destino, se escapan de los estanques y establecen poblaciones salvajes. Estos comilones voraces pueden consumir cantidades prodigiosas de comida, incluidos los renacuajos y adultos de especies nativas. En algunas áreas, las ranas toro introducidas han desempeñado un importante papel en la disminución de especies locales de ranas leopardo.

Incluso algunas plantas caducifolias aparentemente inocuas pueden amenazar a los anfibios. La arroyuela púrpura (Lythrum salicaria), nativa de Europa, se ha dispersado ampliamente en América del Norte. Aunque sus flores color lavanda alegran los bordes de los caminos a lo largo de todo su nuevo rango de dis- tribución, la arroyuela púrpura acelera la colmatación de humedales temporarios y permanentes. A medida que los humedales desaparecen, también desaparecen los coros primav- erales de ranas y sapos que necesitan humedales saludables para reproducirse.

C O M E R C I O

Uno de los lugares más remotos en el Nuevo Mundo es el Gran Chaco, una región seca y baja situada en el límite entre Bolivia, Paraguay y Argentina. Allí uno puede estar a 150 kilómetros del lugar más cercano para comprar una bebida gaseosa (y más lejos aún si se la desea fría!). Incluso aquí, varias especies de ranas, incluida las ranas cornudas (género Ceratophrys) y las ranas de dedos alargados (género Leptodactylus) están comenzando a perder sus citas anuales de canto que ocurren con el comienzo de las lluvias estacionales. ¿La razón? Sus extrañas formas y col- ores (Ceratophrys cranwelli parece una boca gigante con ojos y patas para decoración) las hacen atractivas para el mercado de mascotas. Aunque los comerciantes en los países de destino son los que más ganan, la posibilidad de un pago de dinero, a pesar de ser mínimo, tienta a los recolectores locales de desafiar el clima y la distancia para recoger estas ranas.

En general, el comercio de anfibios como mascotas, para con- sumo y para uso científico es mencionado como factor en la dis- minución sólo de 36 especies amenazadas (3% del total). La cosecha de ranas y salamandras como fuente de alimentación local y para la medicina tradicional ha afectado a especies tales como las ranas del género Telmatobius en Perú y Bolivia (ver Caja 6), la salamandra Ambystoma dumerili (cuya piel es convertida en un jarabe medicinal para enfermedades respiratorias por las mon- jas de un convento cercano al Lago Pátzcuaro, México, donde habita la especie)85, y la pollo de montaña (Leptodactylus fallax),

una rana de gran tamaño consumida en Dominica y Montserrat86.

El comercio internacional está regulado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), un tratado que ha sido firmado por 160 países, pero la existencia de un mercado clandestino de anfibios queda demostrado por las confiscaciones periódicas hechas por los funcionarios de aduanas en países exportadores e importa- dores. Sin embargo, haciendo un balance, el intercambio comer- cial sólo ha llevado a relativamente pocos anfibios al rango de los amenazados.

Antes de que se desarrollara significativamente el comercio glob- al de mascotas, varias especies eran cosechadas para usarlas como especímenes conservados para disecar en las escuelas secundarias o en las clases de anatomía en las universidades. La rana leopardo norteña (Rana pipiens) en Norte América, el sapo Bufo chilensis en Chile y el Bufo arenarum en Argentina han sido recolectados de a miles con propósitos educativos y científicos. Estas especies en general son abundantes y con rangos de dis- tribución amplios (aunque la rana leopardo norteña ha desapareci- do en partes de su antiguo rango en el Medio-oeste de los Estados Unidos) a pesar de décadas de persecución. Esta obser- vación destaca el hecho de que mientras algunas especies están amenazadas por el exceso de recolección, otras pueden tolerar niveles moderados de extracción sin sufrir serios niveles de dis- minución en sus poblaciones.

E F E C T O S S I N É R G I C O S

Fuera de la destrucción del hábitat, las disminuciones de anfibios raramente son el resultado de una única causa87. Las desapari-

ciones del sapo jambato en Ecuador y de los Eleutherodactylus en Puerto Rico muestran una relación entre un clima inusual y la aparición de la enfermedad causada por el hongo quitridio56,81. La

mortandad en sapos boreales en el Pacifico del noroeste de los Estados Unidos es el resultado de una combinación de radiación ultravioleta y del hongo Saprolegnia88. Incluso en el caso de la

rana de patas amarillas en el que la introducción de las truchas parecía ser la explicación más importante de las disminuciones, el Bd también puede tener algo que ver89.

También son posibles otros escenarios. Un análisis que buscaba la enfermedad quítrida realizado a las ranas toro de una granja de ranas del Uruguay resultó positivo en 1999. Estas ranas podrían haber infectado a las ranas nativas locales, o llevar la enfermedad con ellas cuando fueron exportadas a otros países sudameri- canos o a los Estados Unidos90. La rana de garras africana

(Xenopus laevis) aparentemente tolera el Bd en su África natal. El intercambio mundial de especies, a mediados del siglo XX, para pruebas de embarazo y más tarde como animales para estu- dio en laboratorios puede haber esparcido la enfermedad en especies nativas susceptibles91. El único mecanismo de disper-

sión a larga distancia conocido para la mortal enfermedad del hongo quitridio involucra el desplazamiento de ranas vivas. Por lo tanto el transporte de ranas no sólo por su carne sino también para el mercado de mascotas tiene el potencial de esparcir esta enfermedad a más lugares en el mundo.

Arriba: Rana de garras africana (Xenopus laevis). Preocupación Menor. Nativa

de África; ahora introducida en el Hemisferio Occidental y en otras partes. El comercio internacional de esta y otras especies exóticas puede ser un factor de diseminación de la enfermedad chítrida en poblaciones nativas susceptibles. /

Foto de Wayne Van Devender.

Segunda, desde arriba: Rana toro tropical (Leptodactylus pentadactylus).

Preocupación Menor. Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela, Guayana, Surinam, Guayana Francesa, Perú, Bolivia y Brasil. / Foto de Piotr Naskrecki.

Tercera desde arriba: Rana leopardo del norte (Rana pipiens). Preocupación

Menor. Canadá, Estados Unidos. Esta especie común es ampliamente utilizada para la disección en las clases en las escuelas. Sigue estando ampliamente distribuida, aunque ha desaparecido en algunas áreas. / Foto de Geoff

Hammerson.

Abajo: Physalaemus olfersii (una rana de espuma). Preocupación Menor. Brasil.

Se encuentra en los Bosques Atlánticos de Brasil, un área bajo enorme presión de destrucción de hábitat. Permanece menos del 10% de los bosques originales. / Foto de Paula Cabral Eterovick.

CAJA 10

¿Los Zoológicos Pueden Salvar