Chapter 2 Branching Processes
2.4 Motivations
Cuba, por esta misma época de mediados del siglo pasado, presumió de contar con ejemplos de textos donde se aprecian características de PI. Enrique de la Osa, en 1943, creó la sección En Cuba en la revista Bohemia, apartado reporteril que se dedicaba a publicar investigaciones sobre la corrupción del gobierno y negocios ilícitos de la época, e influenciado
por las maneras periodísticas de la sección La marcha del tiempo de la revista norteamericana
Time. Aun así, la tradición de textos en la Isla con semejanzas al PI se remonta al siglo XIX,
por mediación de la labor del Héroe Nacional José Martí, quien al redactar El Presidio Político en Cuba denunció la oscura vida y la barbarie que se cometía en contra de los rebeldes anticolonialistas (Cardoso, 2008).
La confluencia de opiniones de los autores (Lugones, 2006; Borrego, 2014) radica en situar la génesis del PI cubano en los comienzos del siglo XX, cuando gracias a la influencia del periodismo norteamericano, debido a la intervención yanqui, se publican secciones policiales en los informativos de la isla, como por ejemplo en el diario La Tarde y la revista Carteles. Los periodistas corrían casi el mismo peligro que los policías y en numerosas ocasiones su gestión ayudaba a esclarecer los crímenes. En esta época se destacaron Eduardo Varela Zerquera, Rafael Conte, Fernando Berenguer, Agustín Pomares y Guillermo Herrera.
27 En el resto de la etapa republicana merece relevancia la gestión de Pablo de la Torriente Brau, autor de los reportajes Tierra o Sangre, textos fuertemente críticos contra el gobierno, protagonista de una serie de crímenes en la región oriental que derivaron en el levantamiento armado de los campesinos del Realengo 18.
Iniciada la Revolución cubana, los textos de la sección En Cuba, los más clásicos ejemplos
nacionales de semejanza al PI hasta el momento, comenzaron a perder la rebeldía característica: constituían otra de las plataformas mediáticas de las transformaciones del nuevo gobierno mientras que el carácter denunciante e indagatorio en los problemas sociales se iba perdiendo poco a poco (Moreno, 2009).
Así pasó con el resto de la prensa cubana en general durante las primeras décadas de Revolución. Las características del PI nunca volvieron a ser constantes en los textos de los medios de información. Oscar Pino, Fulvio Fuentes, Mario García y Reynaldo Peñalver, de Bohemia en los primeros años del proceso socialista; y Eliseo Alberto Diego, Leonardo Padura y Emilio Surí, de Juventud Rebelde y El Caimán Barbudo en la década del ochenta, constituyeron algunos de los periodistas que incluyeron rasgos del PI en sus textos (Lugones, 2006).
Precisamente, la penúltima década del siglo XX resultó para la isla un momento de cambio en la manera de escribir el texto periodístico. Envuelto el poder político en el proceso conocido como rectificación de errores y tendencias negativas, existía en la nación un clima favorable para el resurgimiento de un periodismo más comprometido con los problemas de la sociedad. “El sistema de investigación social, aplicado a la comunicación se revitalizó, los órganos de prensa se abrieron a una reflexión polémica y existió la voluntad y el respaldo de las más altas esferas del Partido y el Estado a la práctica sistemática y profunda de la crítica periodística” (Barrio, 2008, p.52).
Shogunes del cemento, de Félix Pita en 1986, acerca de la corrupción en las empresas del estado y El caso Sandra, de Luis Manuel Rodríguez en 1987, crítico de la renaciente lacra social del jineterismo o prostitución, resultan paradigmas de la investigación periodística de la nueva época, con el tratamiento a la mala gestión del estado o a las indisciplinas sociales.
Sin embargo, Borrego (2014) explica que a pesar del aliento de la crítica desde las máximas instancias de la Revolución radicadas en la capital, en la práctica muchos de los denunciantes trabajos encontraban reacciones poco amigables en los gobiernos locales. No todos los
28 políticos se encontraban ni se encuentran preparados para comprender la publicación de textos de PI. Además, la fuerte resistencia de las fuentes para ofrecer declaraciones ante temas polémicos impedía a menudo el acabado más completo del texto.
Los años noventa llegaron a la Isla y con ellos una triste disminución del ejercicio crítico, polémico e investigativo del periodismo. Ante los enormes problemas económicos que causaba a los ciudadanos el Período Especial, el gobierno cubano intentó no pasar de la crisis económica a la crisis política, a través de la orientación a los medios de difusión de una política informativa que guardara cualquier intención acusadora, para en cambio, resaltar el progreso y el esfuerzo en aras de la recuperación de la economía (Gil y Ricardo, 2000).
Mientras el país se aleja de la catástrofe de los noventa, la prensa nacional vuelve a insuflarse de rasgos de PI en el nuevo milenio. En 1999 ocurrió el VII Congreso de la UPEC, donde se aboga otra vez por la crítica y una información responsable con las dificultades del país, temas que vuelven a ser analizados en 2007 a través de las Orientaciones del Buró Político del PCC para elevar la eficacia informativa de los medios de prensa, y en 2011 en el VI Congreso del Partido, como parte del proceso de actualización del modelo económico y social cubano, en el cual está irremediablemente incluida la prensa.
Resulta sensato advertir que, a pesar de estas disposiciones de la UPEC y el PCC, además de las numerosas ocasiones que en discursos, entrevistas o conversatorios los dirigentes del país han advertido sobre los peligros de una prensa triunfalista, el profesional del periodismo choca, en la teoría, “con la ausencia de disposiciones legales como una Ley de Prensa que sustente y delimite su labor, y en la práctica, lidia constantemente con la autocensura y con la réplica de los organismos afectados, a los textos publicados si así lo consideran” (J. A. Borrego Díaz, comunicación personal, 21 de marzo de 2015).
Estos inconvenientes provocan que en la actualidad solo existan ejemplos cercanos a la investigación periodística en pocos textos del periodismo cubano. En entrevista concedida en 2009 a Yoelvis Lázaro Moreno, los estudiosos Julio García Luis y Lázaro Bacallao afirman que sólo AltaTensión en la radio santaclareña, la sección En Cuba, el diario nacional Juventud Rebelde y algunos periódicos provinciales como Invasor, Escambray y ¡Ahora! muestran en sus contenidos rasgos de investigación periodística.
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