Esperanza de vida Mortalidad Huérfanos de edad
Tasa de prevalencia del VIH al nacer 15–39 años, 2003 0–17 (porcentaje de
15–49 años, fines de 2003 ____________________(años) _______________________(porcentaje) ________________la población joven)
(porcentaje) 1990–1995 2002 Total Del cual: SIDA 2003
(1) (2) (3) (4) (5) (6) Botswana 37,3 65,0 40,4 4,3 4,1 20,0 Côte d’Ivoire 7,0 48,3 45,3 1,8 1,3 13,4 Sudáfrica 21,5 61,8 50,7 3,1 2,9 12,9 Zambia 16,5 44,2 39,7 2,7 2,1 18,3 Zimbabwe 24,6 53,3 37,9 2,7 2,5 18,6
Fuentes: ONUSIDA (2004) para la columna (1); Naciones Unidas (2003) para la columna (2); OMS (2004) para la columna (3); estimaciones del Centro de Programas Internacionales de la Oficina del Censo de los Estados Unidos para las columnas (4) y (5), y ONUSIDA/UNICEF/USAID (2004) para la columna (6).
El modelo INGENUE desagrega la economía mundial en seis regiones: América del Norte y Oceanía, Europa, Japón y tres regiones en desa- rrollo que se definen según sus características demográficas concretas18. El modelo incorpora
explícitamente la estructura de edades de la po- blación y adopta la hipótesis del ciclo de vida del ahorro como una de sus piedras angulares. El modelo también toma en cuenta los costos que entraña para los padres la crianza de los hijos e incorpora un sistema jubilatorio en cada país o región. El capital puede moverse con libertad de una región a otra, pero se supone que la mano de obra permanece inmóvil (ya que la migración es un cauce importante para que la economía mundial pueda ajustarse a la evolución demo- gráfica, en la sección siguiente se examina un modelo que permite el desplazamiento de los trabajadores).
Los resultados del modelo sugieren que los cambios demográficos que se proyectan en el curso de los próximos 50 años harán descender
el crecimiento del producto en todas las regio- nes si bien, en vista del aumento más lento de la población, el impacto en las tasas de crecimiento per cápita no será tan fuerte (gráfico 3.8). Estas tasas se desacelerarán en relación con los niveles actuales en todas las regiones de países avanza- dos en tanto que, al principio, aumentarán en las de países en desarrollo porque el cambio de- mográfico impulsa la oferta de mano de obra19.
Un aspecto importante de estos resultados es que las tasas de ahorro en Europa y Japón —y en menor medida en la región en desarrollo con envejecimiento rápido— bajarán marcadamente a medida que aumenta la proporción de ancia- nos en la población y disminuye la de personas en edad de trabajar. Los sistemas jubilatorios en verdad contribuyen bastante a este descenso, porque es menester aumentar los aportes a la seguridad social para financiar el gasto adicional en pensiones que entraña el mayor número de jubilados, lo que efectivamente transfiere recur- sos de la población en edad de trabajar, que
EL IMPACTO ECONÓMICO DEL CAMBIO DEMOGRÁFICO
La iniciativa “3 por 5” de la OMS, por ejemplo, tiene por finalidad suministrar estos tratamientos a tres millones de personas de países en desarro- llo para fines de 2005, a un costo estimado entre $5.000 millones y $6.000 millones (Gutierrez y otros, 2004), lo cual significa que muchos países pueden ahora comenzar a tratar a los pacientes afectados por el VIH. Sin embargo, en países donde el sector publico solo presta servicios básicos de atención de la salud, donde la dispo- nibilidad de personal sanitario es limitada o donde el gasto en salud se incrementaría
—y a veces se duplicaría holgadamente— a partir de una base sumamente baja, la presta- ción de una atención adecuada a los pacientes continúa siendo todo un desafío (Over, 2004). Es necesario que la comunidad internacional incremente los recursos disponibles para dar una respuesta adecuada al VIH/SIDA, para ayu- dar a los países a organizar estrategias sosteni- bles y eficaces de lucha contra la enfermedad y para colaborar en el fortalecimiento de sus capacidades para poner esas estrategias en práctica (ONUSIDA, 2004).
18Las tres regiones de países en desarrollo de este modelo son las economías que se encuentran en una etapa bien avan-
zada de la transición demográfica, como China, Corea y Rusia (denominados “países en desarrollo con envejecimiento rápido”); las economías que se encuentran en una etapa anterior de la transición demográfica, como India y muchos paí- ses latinoamericanos (“países en desarrollo con envejecimiento moderado”); y, por último, esas economías que apenas comienzan o no han iniciado aún la transición demográfica, entre ellas casi todos los países africanos y Pakistán (“países en desarrollo con envejecimiento lento”).
19La disminución más moderada del crecimiento per cápita en Europa y en Japón frente a la de América del Norte
y Oceanía en buena medida es consecuencia del supuesto adoptado en el modelo, a saber que los primeros cierran la brecha de su productividad con Estados Unidos durante el período que abarca la proyección.
tiene una mayor propensión al ahorro, a las generaciones de más edad, cuya propensión es menor20. Las variaciones del comportamiento
en materia de ahorro son mucho menores en otras partes. En América del Norte, el ahorro al principio aumenta cuando la generación de posguerra se encuentra en la etapa en que más ahorra y luego comienza a bajar moderadamente después de 2010. En forma agregada, el ahorro mundial cae en forma pronunciada. Como dis- minuye el tamaño relativo de la población en edad de trabajar (y por lo tanto el producto marginal del capital), lo mismo ocurre con la inversión (en relación con el PIB) y los cambios más marcados ocurren en las regiones de enve- jecimiento más rápido.
A largo plazo, el cambio demográfico podría provocar una reasignación sustancial del capital mundial21. En el modelo, los menores montos
del ahorro producen un gran deterioro en la cuenta corriente de Japón y de Europa (inicial- mente, estas variaciones producen un menor superávit en cuenta corriente, que aproximada- mente en 2020 se convierte en un déficit cuando se repatría el capital del extranjero). En otros países hay incrementos en cuenta corriente que actúan como compensación, aunque en las regiones de países en desarrollo con envejeci- miento moderado y lento, este cambio no ocu- rre de inmediato. Una implicación importante de los resultados es que los países en desarrollo
2000 10 20 30 40 50 -2,4 -1,8 -1,2 -0,6 0,0 0,6
Gráfico 3.8. Repercusiones del cambio demográfico proyectado según el modelo INGENUE
(Variaciones en relación con el resultado previsto por el modelo en 2000)
El envejecimiento de la población probablemente reducirá el crecimiento del producto en todas las regiones del mundo y podría ocasionar grandes variaciones en los saldos en cuentacorriente, ya que los distintos tipos de envejecimiento que se observan en el mundo producen perfiles diferentes de ahorro-inversión entre las distintas regiones.
2000 10 20 30 40 50-2,4 -1,8 -1,2 -0,6 0,0 0,6 Europa
Fuentes: Equipo del INGENUE y cálculos del personal técnico del FMI.
Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Estados Unidos
Países en desarrollo con envejecimiento rápido Países en desarrollo con envejecimiento moderado Japón
Países en desarrollo con envejecimiento lento
2000 10 20 30 40 50 -15 -12 -9 -6 -3 0 3 2000 10 20 30 40 50-15 -12 -9 -6 -3 0 3 2000 10 20 30 40 50 -10 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8 10 Cuenta corriente
(porcentaje del PIB) Inversión (porcentaje del PIB)
Crecimiento del PIB real (porcentaje)
Crecimiento real del PIB per cápita
(porcentaje)
Ahorro
(porcentaje del PIB)
2000 10 20 30 40 50-6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 Mundo (porcentaje) Crecimiento real del PIB per cápita Crecimiento
del PIB real Ahorro (porcentaje del PIB)
20Incluso si no hay un sistema oficial de jubilación,
habrá transferencias de los jóvenes para sustentar a las personas de más edad.
21Cuando la población de las regiones con envejeci-
miento rápido se encuentra en la etapa en que más aho- rra, puede invertir parte del ahorro adicional en regiones que tienen una fuerza laboral más grande y una tasa más alta de rendimiento del capital. Cuando esta población se jubila, dicho capital debería ser repatriado para finan- ciar la pensión. Estos movimientos del capital cumplen un papel importante en el proceso de ajuste mundial porque permiten a los residentes de regiones que están envejeciendo con distintas velocidades tomar y dar en préstamo los unos a los otros y amortiguan el efecto de un cambio demográfico en comparación con lo ocurre en el caso de una economía cerrada. Véase en McKibbin y Nguyen (2004) una evaluación del efecto relativo del cambio demográfico en un modelo de economía cerrada y en otro de economía abierta.
pueden tener acceso a menos capital externo en el futuro, si bien las reformas orientadas a mejorar el clima para las inversiones en estos países pueden ayudar a aliviar este problema (véase a continuación).
El modelo y el análisis econométrico llegan a conclusiones similares, en términos generales, acerca del probable impacto del cambio demo- gráfico proyectado para los próximos 50 años. Específicamente, es probable que disminuyan las tasas de crecimiento per cápita de las econo- mías avanzadas, pero que suban las de los países en desarrollo en los cuales está aumentando el porcentaje de población en edad de trabajar. El ahorro y la inversión se verán afectados en todos los países, pero en los que tienen envejecimiento más rápido —Japón y Europa— habrá menos cabo de su posición en cuenta corriente, que será neutralizado por las mejoras en otros países.
No obstante, en estos resultados hay una in- certidumbre sustancial y los diferentes modelos proyectan resultados distintos. Por ejemplo, las simulaciones usando el modelo MSG3 —véase Batini, Callen y McKibbin (2004)— parecen re- velar un efecto en el PIB per cápita en general similar al examinado antes, pero una distinta tra- yectoria futura en el caso de la cuenta corriente22.
Específicamente y según las proyecciones, Europa experimentará una mejora de su posi- ción en cuenta corriente porque la inversión de- clina más que el ahorro, mientras que en otras regiones se ve un deterioro correspondiente. El comportamiento del ahorro es muy crítico para los resultados, pero es muy difícil saber cómo responderán los hogares ante el cambio demo- gráfico. ¿Desahorrarán los ancianos cuando se jubilen como se supone en el modelo INGENUE o tratarán de mantener su riqueza frente a la duda en cuanto a la duración de su vida? Además, si las personas piensan que en el futuro su ingreso será menor en razón del cambio demográfico ¿ahorrarán más a corto plazo de lo que proyecta
el modelo INGENUE con el fin de suavizar su consumo futuro? Estos interrogantes son decisi- vos para el resultado macroeconómico, pero de- penden mucho de lo que entiendan las personas en cuanto a las implicaciones del cambio demo- gráfico y sus expectativas acerca del futuro, dos aspectos que no son fáciles de observar.