4.3. Discussion
4.4.3 MQL Fluid Effects
Todos los bateyes azucareros cienfuegueros objeto de estudio, surgieron en el siglo XIX
y continuaron su crecimiento edilicio durante los restantes años hasta la actualidad. Es en la etapa colonial y la republicana en que se construyeron las edificaciones más representativas y de cierto interés patrimonial.
A pesar de ser comunidades antiguas, la mayoría de los exponentes más significativos
pertenecen a las primeras décadas del siglo XX y en muchos casos se encuentran en
pésimo estado técnico-constructivo. Muchas de estas construcciones también sufren altos niveles de transformación que impiden y dificultan la lectura de sus características originales.
Producto de estas aclaraciones, se definen como elementos requeridos para la caracterización e inventario de la arquitectura azucarera en Cienfuegos: la menor cantidad de transformaciones posibles y un estado técnico aceptable, que permitan la identificación de las características originales, su integridad y autenticidad. Se tendrán en cuenta algunos casos que se consideren significativos y que quizás no cumplan con las especificidades planteadas, como por ejemplo edificios importantes que se encuentren deshabitados, en mal estado constructivo o en ruinas, pero que aún conserven su identidad.
Una característica propia de la arquitectura industrial es la constante transformación, tanto funcional como constructiva de las edificaciones, fundamentalmente las destinadas a la producción, que responden a cambios socio-económicos relacionados
con la producción de azúcar.273 Este aspecto puede representarse además en las
construcciones con fines no productivos como domésticas, religiosas, defensivas o social-comercial.
Para la presente investigación quedan definidos como aspectos sobre los cuales se basará el estudio del repertorio arquitectónico de forma general: la tipología edificada a partir del tipo de planta, cantidad de niveles y tamaño en algunos casos específicos; la afiliación estilística basada en el análisis de elementos decorativos y terminaciones a nivel de fachada y los materiales y técnicas constructivas empleados en estructuras
portantes y sistemas de entrepisos y cubiertas. En casos significativos que lo ameriten, se analizarán además: elementos decorativos interiores, carpintería, pisos y otros. Los resultados serán expuestos mediante la exposición de los rasgos más generales que se manifiesten en cada una de las tipologías que aparecen en los diferentes temas funcionales del repertorio edificado de estos escenarios, para cada uno de los aspectos a caracterizar. Esta generalización puede acompañarse de particularidades que se evidencien en un exponente representativo, si posee notoria significación.
3.3.1 Arquitectura del subsistema de producción.
De acuerdo a su función, esta arquitectura se puede clasificar en dos grandes grupos: las edificaciones de producción y las de tipo administrativo.
Con respecto a las instalaciones con fines productivos de la época colonial E. Pereira274
refiere que muchas resultaron sustituidas por modernos edificios industriales y otras no sobrevivieron a las exigencias tecnológicas de aquellos momentos. Entre las
dependencias del sistema productivo del siglo XIX que han podido llegar hasta nuestros
días solo quedan en la provincia algunos almacenes.
Dentro de la arquitectura productiva, el otro tipo de edificios existente en el territorio sureño se corresponde con el del departamento administrativo, denominado también como edificio de oficinas. En muchos casos las funciones que acogió este inmueble se ubicaba en la planta baja de las viviendas de los propietarios de la antigua fábrica. Estas edificaciones cuando se presentan independientes serán analizadas por su gran relación con las actividades de producción.
Aunque en la presente investigación se excluye la arquitectura de la industria por no contar con elementos arquitectónicos que ameriten su estudio, existe un caso excepcional en el territorio que no debe ser pasado por alto.
La fachada de la entrada o acceso principal al antiguo ingenio Caracas (Ciudad Caracas) cuenta con un diseño significativo que no se repite en el resto de las industrias azucareras cienfuegueras. Con una expresión neoclásica se levanta esta fachada de doble puntal con muros de ladrillo a vista y elementos característicos como las platabandas que delimitan los vanos y la estructura principal, un pequeño frontón
triangular clásico en la parte superior y en el centro superior una reja de hierro trabajada (fig. 66). Se constata además, que no solo el volumen de la entrada presenta estas particularidades sino que aún quedan otras partes de la edificación donde se puede observar esta decoración.
Otro ejemplo interesante de industria que presentó cierto valor arquitectónico es la fábrica del central Mal Tiempo (a. Andríta), que aunque se encuentra en ruinas aún se puede identificar algún elemento decorativo de influencia neoclásica como las platabandas en vanos y estructura (fig. 67).
Edificios de producción. El almacén del central azucarero.
Los almacenes generalmente constituyen un anexo adjunto e independiente al propio edificio industrial. En su mayoría, estos edificios presentan plantas rectangulares de dimensiones variables, espacio único y altos puntales que dependen fundamentalmente del tipo de producto a almacenar. Las fachadas tienden a ser apaisadas y ausentes de decoración y por lo general prescinden de divisiones interiores.
En la provincia, los exponentes más representativos de este tema responden fundamentalmente al almacenamiento de azúcares, útiles y herramientas, aunque en algunos casos presentan leves transformaciones. La simplicidad compositiva y el empleo de fachadas lisas con platabandas son características que se manifiestan en cada uno de ellos, entre los que resaltan los pertenecientes a los centrales Elpidio Gómez (a. Portugalete), Ramón Balboa (a. San Agustín), Marta Abreu (a. San
Francisco) y Pepito Tey (a. Soledad) (figs. 68, 69, 70 y 73).275
Significativos resultan los almacenes de Mal Tiempo (a. Andreíta) y 14 de Julio (a. Manuelita) (figs. 71 y 72). En ambos casos se evidencian elementos decorativos de influencia neoclásica, el primero data de 1909 y presenta dos niveles, lo cual sugiere que la planta alta se destinaba a la función de vivienda; mientras que en el segundo, donde se evidencia con mayor fuerza la estirpe neoclásica, se constata que durante la
275
El almacén del central Elpidio Gómez (a. Portugalete) fue el primer edificio que se construyó después del propio ingenio Portugalete, fundado el 27 de Octubre de 1873 por Don Sotero Escarza y Urioste y como dato curioso se conoce que su techo fue construido con la madera de las cajas en que vinieron los equipos del central. Este edificio fue primeramente la oficina del central y después de construirse el departamento administrativo pasó a ser almacén de materiales, útiles y herramientas. Luego del triunfo
época republicana residían en un entrepiso superior los trabajadores de la tienda adyacente, actualmente desaparecida.
Por su parte, el central Guillermo Moncada (a. Constancia) cuenta con un magnífico
exponente del siglo XIX, que aunque se encuentra abandonado y no tiene cubierta
manifiesta características arquitectónicas como anchos muros de piedra, platabandas, vanos en forma de arco y un respiradero circular (óculo) en la parte superior; que lo hacen merecedor de cierto interés patrimonial (fig. 74).
Edificios administrativos. Las oficinas del central azucarero.
En la etapa colonial las funciones de administración se realizaban en la vivienda de los propietarios o administradores de la industria. Posteriormente en el período republicano surge el edificio de oficinas donde se centran fundamentalmente las actividades por áreas de producción o departamentos específicos. A pesar de esto en muchos casos se continúa desarrollando esta función en la casa vivienda del central.
En Cienfuegos de los nueve centrales en estudio, se constata que seis de estos asumieron la construcción del edificio de oficinas, generalmente ubicado cerca de la
industria.276 De estos solamente tres de los inmuebles llegaron hasta la actualidad,
desapareciendo los pertenecientes a Guillermo Moncada (a. Constancia), Espartaco (a. Hormiguero) y Marta Abreu (a. San Francisco).
Los tres centrales que mantuvieron la función administrativa en la casa vivienda del dueño de la fábrica son Ciudad Caracas (a. Caracas), 14 de Julio (a. Manuelita) y Mal Tiempo (a. Andreíta). Estos casos se estudiarán en el tema referido a la arquitectura doméstica.
Puesto que solamente tres asentamientos cuentan con este tipo de edificación y que a su vez presentan tipologías diferentes producto del momento de su surgimiento; se hace imposible establecer tipos generales que caractericen este tipo de arquitectura en la provincia.
Los asentamientos que cuentan con esta edificación son: Elpidio Gómez (a. Portugalete), Ramón Balboa (a. San Agustín) y Pepito Tey (a. Soledad). Estos tienen como características comunes: su ubicación estratégica cerca de las instalaciones 276
industriales y la casa vivienda, su tipología aislada, fachadas con predominio de componentes de influencia ecléctica, la presencia de portales, altos puntales y los materiales y técnicas de construcción conformados por muros de carga de ladrillos y cubierta de tejas inclinada a vista.
El primero, de planta concentrada, se encuentra algo transformado debido a que actualmente se emplea como vivienda (fig. 76). Por su parte, los otros dos mantienen su función original, el segundo, de planta tradicional y portal perimetral con patio central presencia algunas modificaciones sobretodo en los vanos y las divisiones interiores, así como afectaciones en la cubierta; mientras que el último con dos niveles de planta compacta y galerías columnadas no presencia grandes modificaciones aunque si algunos deterioros en la cubierta (fig. 75).
El hecho de que el edificio de oficinas del central Pepito Tey posea dos niveles lo convierte en un ejemplo significativo y excepcional debido a que esta particularidad no se repite en ningún otro central azucarero de la provincia de Cienfuegos e incluso en
Villa Clara (fig. 77).277
Algunas obras significativas de ingeniería.
Dentro de este tipo de instalaciones se encuentran de forma puntual y con cierta significación patrimonial las bases de tanques situadas en los centrales Ciudad Caracas (a. Caracas) y Espartaco (a. Hormiguero). El primero de estos casos se conforma de ocho gruesas columnas de ladrillo donde se evidencia un leve tratamiento decorativo mediante el empleo de arcos y molduras (fig. 78). Por su parte el segundo se compone por diez columnas esbeltas del mismo material de sección variable y con cierto tratamiento estilístico, así como de dos pares de columnas de hierro fundido de estirpe ecléctica (fig. 79).
En otros casos las instalaciones portantes de tanque se resuelven mediante estructuras metálicas de hierro como se manifiesta en los exponentes de los bateyes de 14 de Julio (a. Manuelita) y Pepito Tey (a. Soledad) (fig. 80).
3.3.2 Arquitectura del subsistema doméstico.
277
Este es el subsistema, que de por sí presenta mayor cantidad de exponentes debido a la gran vinculación que ha tenido históricamente la fuerza de trabajo con la producción de azúcar y el cultivo de la caña.
Desde su surgimiento y desarrollo en la primera década del siglo XIX,278 la industria
azucarera cienfueguera generó condicionantes específicas en aras de garantizar el hábitat de los diferentes participantes en el proceso productivo, que dieron paso a un numeroso complejo edificado que con el devenir de los años fue aumentando y perfeccionando. Durante estos años y hasta el triunfo de la Revolución cada edificio doméstico tenía sus particularidades en relación con la clase social de sus moradores. Dentro de estos se destacan la casa vivienda del dueño o propietario de la fábrica, la del administrador y otros empleados de cierto nivel o rango jerárquico como los jefes de máquinas, así como las destinadas a la mayoría de la población vinculada a la industria y la agricultura, la cual, en un primer momento estuvo matizada por la mano de obra esclava y luego se compuso de trabajadores libres asalariados.
Producto de las propias condicionantes histórico-económicas por las que ha atravesado el complejo azucarero, este subsistema, al igual que los otros, ha sufrido grandes transformaciones.
En este sentido, el caso más significativo es el referido con el tema vinculado a los participantes de menor clase social en el proceso productivo. En la industria azucarera cienfueguera, al igual que el resto del país durante toda la época colonial la fuerza de
trabajo empleada y explotada en las labores agrícolas y productivas fue la esclava.279
En los primeros años del sigloXIX estos se recluían en bohíos y posteriormente pasan a
ser encarcelados en los llamados barracones, sobretodo a partir de la década de 1840,
fecha en que comienza el auge constructivo de estas edificaciones.280 En la década de
1880 producto de la abolición de la esclavitud surge el trabajo libre asalariado, debido a
278
Véase capítulo precedente donde se aborda todo el desarrollo alcanzado por la industria azucarera de la región cienfueguera
durante el sigloXIX y primera mitad delXX.
279
Véase el capítulo anterior donde se aborda la evolución de la fuerza de trabajo esclava empleada en el proceso productivo del
azúcar en el territorio cienfueguero durante la mayor parte del sigloXIX.
280
En este sentido resulta pertinente la consulta de autores como M. Moreno, J. Pérez de la Riva y L. Martín en los cuales se aborda el barracón para esclavos. En los dos primeros casos se estudian fundamentalmente en la zona occidental de Habana-
Matanzas, mientras que el tercer caso lo hace en la propia región de Cienfuegos. Manuel Moreno Fraginals:El ingenio. Complejo
esto muchos barracones son refuncionalizados y aparecen los llamados albergues o pabellones.
Los barracones de esclavos no serán estudiados en el presente trabajo debido a que
este tema ha sido abordado por autores como L. Martín, Orlando García e Irán Millán.281
Además en los bateyes objeto de estudio solo se constata la presencia de un solo exponente de este tema arquitectónico. Este se encuentra en la comunidad del central 14 de Julio (a. Manuelita) y las condiciones que presenta son pésimas. El inmueble conformaba una gran L de planta rectangular con pared longitudinal medianera de piedra y habitaciones a ambos lados de ladrillo y piedra con corredor continuo y cubierta a dos aguas de madera y teja. Cada módulo habitacional disponía de puerta y ventana con barrotes redondos de hierro. Hasta hace algunos años las puertas conservaban los enormes pestillos y cerraduras y las paredes contaban con argollas de hierro empotradas que se empleaban para sujetar las hamacas. Este barracón luego de abolida la esclavitud fue utilizado como vivienda para obreros asalariados. A pesar de encontrarse en estado ruinoso y de solo conservar una pequeña parte del edificio original, se considera que este inmueble constituye un ejemplo significativo en este tema debido al gran tamaño que tuvo. En la actualidad, sus restos se emplean con fines domésticos, donde residen varias familias y las viviendas presentan un mal estado técnico.
La casa vivienda del ingenio-central azucarero para representantes de la más alta clase social, propietarios, administradores y jefes de máquinas.
La casa vivienda del dueño del ingenio o central es de por sí la edificación más elegante, majestuosa y decorada del complejo azucarero. Esta mantuvo su función original durante las etapas esclavista y republicana y desde los primeros años se caracterizó por representar el poder jerárquico de sus propietarios.
Desde el punto de vista arquitectónico, es el edificio de mayor confort y estatus social del batey cienfueguero puesto que en todos los casos, en mayor o menor medida se componen de elementos decorativos propios de estilos como: Neoclásico y Eclecticismo 281
Véase Lilia Martín Brito: ob. cit., Orlando García Martínez e Irán Millán Cuétara: “El barracón de Juraguá. Un excepcional
testimonio de la esclavitud en Cienfuegos”, en periódico5 de Septiembre, suplemento Conceptos, (No. 5): 8, Periódico Cultural,
fundamentalmente, así como influencias de la arquitectura colonial-trinitaria y norteamericana que le brindan una imagen tanto interior como exterior más elaborada y elegante.
Los bateyes objeto de estudio cuentan con un total de ocho exponentes representativos de este tema (figs. 81-92). En cuanto a la tipología existe un predominio de la planta concentrada de forma rectangular con dos niveles, donde en algunos casos se destinaban despachos o locales de trabajo en sectores o pisos enteros de la edificación con fines administrativos. Por lo general las oficinas destinadas con estos fines se localizaban en la planta inferior de la edificación y se presentaban de manera independiente, en este sentido las escaleras de acceso a la vivienda se situaba fuera del local de oficinas.
Además de las funciones de hábitat de sus propietarios, en algunos casos se incluían las de la servidumbre que atendía el lugar, mientras que en los otros, estos se encontraban en instalaciones anexas.
De los bateyes objeto de estudio solamente un caso presenta un exponente de planta tradicional y es la casa vivienda del asentamiento Pepito Tey (a. Soledad) perteneciente a las familias Sarría y Atkins.
Por su parte, los materiales y técnicas constructivas dependen de la época o etapa de construcción. En las pertenecientes al periodo colonial, que solamente son tres, se manifiesta el empleo de muros de carga de piedra con ladrillo en vanos y bordes esquineros y estructuras tradicionales de madera tanto para sistemas de entrepiso como para cubiertas inclinadas de teja criolla a varias aguas. En el período republicano el único elemento que se mantiene sin modificaciones es la cubierta inclinada mientras que la horizontal al igual que los entrepisos incorpora elementos metálicos y de hormigón y el ladrillo termina sustituyendo a la piedra en la conformación de los muros, lográndose así menores espesores. En ambos períodos se generaliza el empleo de losas de piso de 20 x 20cm conformando mosaicos con motivos florales o geométricos, mientras que en el rodapié predomina la pieza de igual dimensiones pero de color entero.
Los tres casos construidos en el siglo XIX son: la casa Sarría-Atkins282 (fig. 81), la vivienda-oficina de Don Tomás Terry Adam (fig. 82) y la vivienda de Don Sotero Escarza y Urioste (fig. 83), pertenecientes a los ingenios-centrales Soledad (Pepito Tey), Caracas (Ciudad Caracas) y Portugalete (Elpidio Gómez) respectivamente.
El primero, constituye el ejemplo más antiguo y significativo de la provincia. Construida en 1847, esta edificación, declarada Monumento Local, es considerada el único inmueble cienfueguero representativo de la transición constructiva entre la tradición vernácula colonial-trinitaria y el neoclásico que caracteriza la arquitectura local. En la actualidad tiene la función de Casa del Trabajador Azucarero y en uno de sus salones ha sido colocada la Sala de Historia donde se exponen documentos, piezas y fotografías de valor histórico, cultural y patrimonial vinculadas a la historia y evolución de la fábrica. El edificio, de forma rectangular y planta tradicional se erige en dos niveles en su cuerpo principal y la planta baja está estructurada alrededor de un patio central (aljibe) sin galerías; por su parte la cubierta es de madera y teja criolla a cuatro aguas, la cual pese a su antigüedad no presenta muchos deterioros. La carpintería, utilizada en gran variedad y dimensiones, está compuesta por maderas preciosas cubanas y vitrales de colores; por su parte los pisos, en la planta baja son de losas bremesas, mosaico y cemento, mientras que en la superior predomina la madera. También resultan interesantes los trabajos de herrería en las barandas de los balcones y escalera. A pesar de la categoría que posee esta valiosa pieza arquitectónica y patrimonial, representativa del complejo azucarero cienfueguero; presenta serias afectaciones y
daños sobretodo en balcones y estructura portante (madera) del entrepiso.283
Por su parte la vivienda-oficina del central Ciudad Caracas constituye un exponente representativo de la influencia arquitectónica norteamericana, donde prevalecen los elementos decorativos y estilísticos neocalifornianos. La misma presenta dos niveles de planta concentrada y gruesos muros de mampostería con galería perimetral en el piso
inferior y portal en el superior. Durante el sigloXIX y primera mitad del XX, el primer piso