3.3 MSBAS Processing
3.3.1 MSBAS Control Parameters
Irlanda es un país que posee una tradición muy antigua, la división política actual es un reflejo de la colonización anglo-escocesa, al respecto Fuentetaja (2007) sostiene: los celtas gaélicos que invadieron a la isla en el siglo IV antes de Cristo, a comienzos de esta etapa habían asimilado totalmente a la población autóctona; y a partir del siglo V, tras alcanzar la unidad religiosa gracias al trabajo evangelizador de San Patricio, Obispo (+461), experimentó un desarrollo cultural que le llevo a convertirse en influyente referencia para la Europa Occidental de aquel entonces. Sin embargo, su proceso de institucionalización político social, a finales del siglo VIII no había logrado sino alcanzar,
tan solo, un precario sistema de equilibrio entre los cinco reinos que se repartían la isla y que descansaban sobre la autoridad superior de la figura el Aird Reig, constituida en cabeza de una débil estructura política incapaz de superar la anarquía y de fortalecer la cohesión de los reinos ante una eventual amenaza proveniente del exterior. (p. 6)
Durante el siglo VIII la amenaza proveniente del exterior se materializo en sucesivas invasiones noruegas, que fueron truncadas por los reinos irlandeses, no obstante tantos conflictos generaron que Inglaterra expandiera sus reino. Fuentetaja (2007) sostiene que Enrique II aprovechándose de las veleidades independentistas de la Iglesia de Irlanda y con apoyo de una bula papal logro ser investido en el sínodo de Cashel de la autoridad necesaria para reformarla y finalmente, en tratado de Windsor (1175) ser reconocido soberano de Irlanda. (p. 8).
Frente a tal situación el dominio colonial ingles se encontró siempre frente a una constante resistencia irlandesa, lo que genero un continuo desgaste amenazando la identidad cultural de aquellas poblaciones leales a la Corona, esta situación se mantuvo por más de dos siglos, llegando a su punto crítico en la dinastía Tudor, lo cual obligó al gobierno Británico a aunar esfuerzos para controlar esta región que sin duda se convertía en un sector políticamente relevante para Europa, como estrategia Inglaterra opto por:
Una política de asentamientos de población procedente de Inglaterra, en territorios que recibieron el nombre de plantaciones, y que, junto a los inmigrantes escoceses que, desde tiempo, atrás, se habían ido estableciendo en el noroeste del Ulster, fueran equilibrando, allí al menos, la superioridad numérica de la población autóctona y
afianzando la posesión de la tierra y el control de las restantes actividades productivas en manos de contrastada lealtad a la corona. (Fuentetaja, 2007: 7)
No obstante, esas medidas adoptadas por la corona generaron una brecha aún más grande entre la población autóctona y la enviada por los gobernantes Ingleses en los asentamientos, aunado a este fenómeno la Ruptura con la Iglesia Católica Apostólica y Romana, durante el reinado de Enrique VIII, en conjunto con la intensión de imponer en Irlanda la nueva religión reformada, genero otro factor de enfrentamiento que evidencio la animadversión de los católicos hacia los protestantes, generando una marcada desaprobación del pueblo Irlandés hacia el pueblo Ingles, esta situación, se evidencio durante los reinados e Isabel de Inglaterra y Felipe II de España, periodo en el cual los Irlandeses se aliaron con el pueblo español durante el conflicto bélico anglo-español.
Frente a este fenómeno bélico Fuentetaja (2007) afirma:
Las sublevaciones sucedieron primero en Munster, desde 1569 a 1573, y once años después, en el Ulster, desde 1594 a 1603. Ambas rebeliones fueron aplastadas y seguidas de durísimas represiones que restablecieron el dominio ingles sobre toda Irlanda. No obstante, tan desastrosos desenlaces en absoluto habrían de traer la paz a Irlanda. Por el contrario, todavía se habrían de suceder nuevos y dolorosos acontecimientos que habrían de ensanchar, más aun, el tajo abierto. Pero, en cualquier caso, los rasgos esenciales del conflicto anglo-irlandés, que habrían de permanecer luego constantes, ya estaban claramente establecidos, definiendo las tres grandes dimensiones en que la confrontación se proyectaba: la nacional, la sociocultural y la religiosa. (p. 8)
La afirmación de Fuentetaja (2007) deja entrever que las causas del conflicto anglo- irlandés son variadas, pero que sin duda es la falta de identidad cultural religiosa y patriota
lo que le da vida a este conflicto, que duro latente durante siglos luego de la colonización. Este conflicto latente siguió su curso, de la siguiente manera:
Con la revolución republicana de Oliverio Cronwell quien, nombrado al efecto, gobernador de Irlanda por el Parlamento Ingles, sofocaría la rebelión irlandesa de 1649-1652 y 38 años después, en el año 1690, algo análogo habría de ocurrir cuando el depuesto rey Jacobo II cayó definitivamente derrotado, en Irlanda a manos de Guillermo de Orange que le sucedería al trono. En ambos casos, los irlandeses tomaron partido por los depuestos monarcas católicos de la dinastía Estuardo; y, en ambas ocasiones, las derrotas fueron seguidas de exterminios y saqueos, de nuevas y sucesivas plantaciones de colonos procedentes de la metrópoli, y de la promulgación de un conjunto de leyes civiles y penales, cuya aplicación redujo a la mayoritaria población autóctona a la pobreza y a la marginalidad. (Fuentetaja, 2007:9)
De acuerdo con los historiadores la difícil situación de la población autóctona se mantuvo hasta el año 1782, año en el cual estas leyes civiles y penales fueron derogadas por el Gobierno Británico, con apoyo de la población británica e irlandesa que promulgaban un proceso de liberalización progresiva que dotara a Irlanda de autonomía que le permitiera incorporarse al proceso de bonanza que disfrutaba Inglaterra gracias a su imperio colonial ejercido en las Américas.
Durante los años siguientes a la relativa normalidad lograda, se produjeron sustanciales mejoras económicas que recortaron distancias respecto de la metrópoli. Pero los vientos revolucionarios que, procedentes de Francia muy pronto se dejarían sentir en suelo irlandés, podrían en estado de alerta a la corona temerosa de verse afectada por la infección revolucionaria, precisamente, por el flaco Irlandés, y no le faltaba la razón, pues el nacimiento de las corrientes nacionalistas europeas estaba en las puertas, y justamente Irlanda sometida a tan largo y duro periodo colonial, sería uno de los primeros lugares en que un nuevo nacionalismo arraigara. . (Fuentetaja, 2007:9)
El proceso de la Ilustración fundamentado en los postulados de igualdad, fraternidad y libertad para todos no tardo en permear al pueblo Irlandés generando sin duda la necesidad de libertad y autogestión, dejando a tras el yugo de un pueblo ajeno a ellos que durante su colonización nunca los vio como iguales y que genero circunstancias difíciles para os irlandeses.