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b) El Pecado original. El niño y Adán. Las edades de la vida. Origen asexuado, inocente e instintivo. Aparición de ambos sexos -y del sentimiento-. Adquisición del conocimiento y libre albedrío. Lucifer y la manzana. La costilla de Adán. La razón discursiva y la responsabilidad. El Paraíso perdido. Prometeo, Epimeteo y Pandora.

c) El diablo y sus antecedentes, míticos. Obsesos, posesos y mentecatos. Los ángeles caídos. Angeles buenos.

a) LA LUCHA ENTRE LOS ÁNGELES BUENOS Y LOS MALOS

Y ¿porqué siendo los ángeles substancias espirituales, fieles reflejos de la divina gracia y encargados por Dios mismo de atender al gobierno del género humano -como dice la doctrina católica- se han rebelado contra su Creador y Padre, renunciando a las indudables delicias de la vida celestial? O el espíritu divino (que es Verdad y Virtud) no inspiraba suficientemente a estos ángeles, o no se encontraban a gusto en el cielo. El caso es que Miguel tuvo que arrojar del cielo a Lucifer y sus huestes; éste tentó a Eva, Eva tentó a Adán y, como consecuencia, el género humano en pleno, pagó con la gracia, la felicidad y la ciencia infusa, la diablura de Lu- cifer.

¿No halló Dios en su infinita sabiduría y poder una fórmula de arreglo para evitar que el hombre fuese víctima del pervertido corazón de esos ángeles caídos?

¿Quién podrá contestar a esto? He aquí el grave inconveniente de tomar las cosas al pie de la letra que mata, despreciando el espíritu que vivifica.

Miguel, indudablemente, como inspirado por Dios, a quien siempre permaneció fiel, arrojó del cielo a Lucifer, contando, por supuesto, con el asentimiento del Padre y consciente (por visión espiritual) de la catástrofe que esto iba a originar en el Paraíso terrenal. Sin embargo no se abstuvo de tamaña resolución, Y esto hace suponer que hubo deliberado propósito de hacer peligrar al hombre, que ninguna culpa tenía de la conspiración tramada por los ángeles malos.

Veamos ahora lo que en realidad hay detrás de todo esto.

b) EL PECADO ORIGINAL

Según el relato mosaico, creó Dios a Adán en cuerpo de la tierra y espíritu inmortal63. Tras de un sueño profundo sacó a Eva de uno de sus costados. Vivieron así, un tiempo, felices e inocentes hasta que un día, el ángel caído Lucifer, en forma de serpiente, indujo a Eva a comer de la manzana, el fruto prohibido por Dios, del árbol de la ciencia del bien y del mal. Y después de esto perdieron la inocencia, fueron arrojados del Paraíso y sufrieron toda suerte de dolores y desgracias terrenales. Dios puso en la puerta del Paraíso un querubín con espada de fuego, que guardaba el camino del árbol de la vida.

63"Formó pues Jehová Dios al hombre del polvo (le la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y Yuó el hombre

El resumen del hecho recogido en este relato, conocido con el nombre de "pecado original", es según la exégesis de los teólogos cristianos que, el hombre primitivo perdió con ello cuatro dones preternaturales: la felicidad, la inmortalidad, la tendencia al bien y la ciencia infusa; y un don sobrenatural, que es la gracia divina.

Una interpretación racional del relato anterior podría resumirse en lo siguiente: El hombre primitivo, compuesto en su origen de cuerpo y espíritu, fue asexuado (o quizá hermafrodita) en su primera etapa. Tras de ese sueño de la inconsciencia propia del estado de inocencia, apareció la dualidad sexual en la especie humana sin mengua de su pureza. Más, llegó un momento en su evolución en el que adquirió el conocimiento concreto, y esto marcó el final de su inocencia, de su pureza instintiva y de su felicidad.

Estos hechos tan bellamente descritos en el relato de Moisés, son de un rigor lógico y de un determinismo científico insospechados.

Hay una línea evolutiva del ser humano, marcada por las siguientes etapas: a) Origen asexuado, inocente e instintivo.

b) Aparición de ambos sexos y del sentimiento. c ) Adquisición del conocimiento y libre albedrío.

c) Desarrollo de la razón discursiva y de la responsabilidad.

Como con mucha razón dijo Gratry, "el hambre es una palabra de Dios, pero una palabra creciente, nunca acabada de decir, nunca conclusa (un faciamus no un simple fiat)".

En realidad a Adán le faltaba crecimiento, sentimiento y conocimiento Es decir, el hombre primitivo vivió con las cualidades del niño.

Si es cierto, como afirma la moderna biología, que el desarrollo ontogénica del embrión en el claustro materno, es la reproducción del desarrollo filogénico de la especie, nada puede extrañarnos que el desarrollo del individuo en sus primeras edades de la vida, reproduzca la evolución del hombre primitivo en sus primeras fases de vida terrenal. El niño es la reproducción de Adán, porqué, como él, es inocente, instintivo, feliz, angelical e ignorante.

Examinemos ahora cada una de las etapas citadas, después de exponer breve y sintéticamente las fases del desarrollo individual. El niño nace completo en todos sus elementos de constitución individual: Cuerpo, vitalidad, sentimiento, pensamiento, razón, vo- luntad y conciencia. Pero todos ellos virtualmente, en potencia, en espera del desarrollo físico y psíquico. Cada siete años queda marcado por la Naturaleza el jalón del desenvolvimiento de cada uno de estos factores de la constitución humana, según indica el cuadro siguiente, que nos ahorrará enojosas explicaciones:

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De los 49 años a los 60 (en que comienza el decrecimiento físico), el hombre, íntegro en el desarrollo de todo su ser, da el rendimiento plena de su vida y recoge los frutos de sus merecimientos.

a) Origen asexuado, inocente e instintivo. El embrión humano, al principio bisexuado o hermafrodita, no se polariza hacia uno u otro sexo hasta el 5º mes de la vida intrauterina. Después del nacimiento, aun trayendo completamente manifiestos los órganos sexuales, no se despierta el instinto sexual ni la capacidad para las funciones generativas hasta los catorce años par término medio, en que la secreción interna de ovarios y testículos empieza a diferenciar los caracteres de su sexo. Durante todo este período infantil de catorce años, el niño, o la niña, ha vivido inocente, instintiva, y con las cualidades espirituales de la gracia. Además es notorio que antes de los 7 años se vive en una inconsciencia que, por regla general, no permite posteriormente el recuerdo de esta edad.

Adviértase que son estas precisamente las características de Adán hasta que apareció Eva: Inocencia, asexualidad y ciencia infusa o instintiva. Bien se encarga de precisar Moisés que, el primer hombre era de barro y que Jehová le insufló el espíritu64.

64 Espíritu, como dijimos, viene de spiro, soplo o aliento, Ser de barro quiere decir, formado de los elementos de la tierra y el agua; como en realidad está hecho el cuerpo del hombre, constituido, como se sabe, de trece meta- loides y dieciséis metales.

Es decir que en él se manifestaba solamente un cuerpo físico, aun no totalmente desarrollado, puesto que faltaba eficiencia generadora a pesar de estar definida como varón; y un espíritu lleno de gracia angélica, felicidad y tendencia al bien. Espiritualidad sin mentali- dad y sin sentimentalidad.

b) Aparición de ambos sexos y del sentimiento. Llega ese momento crítico de la vida infantil en que el niño se da cuenta de que tiene ante sí una hembra y la niña apercibe que tiene ante sí un varón. Aparece la diferenciación sexual con las oscuras pera inequívocas llamadas del instinto. Y junto con ello, el tropel de las pasiones y de las emociones épicas de la juventud, entremezcladas con los lirismos del amor sexual. Sexo y sentimiento aparecen en conjunción sobre la constelación psíquica del final de la infancia.

He aquí, en esta fase, a Adán que, tras el sueño de su inocencia, encuentra de su lado (de su costado) a la mujer, como complemento de su vida y de su alma. Aun son felices con el amor sin mancha guiados de la sabiduría del sentido común infundido por Dios. La afirmación de que la mujer fue hecha de una costilla, lado o costado del hombre, tiene más enjundia de lo que parece.

La mujer es un ser lateral con respecto al hombre. No puede ni debe estar enfrente, detrás, encima o debajo. El "enfrentarse" con el hombre la perjudica, es vano y perturba a este. El tratar de ponerse "por encima" del hombre en cualquier actitud vital (salva la maternidad que naturalmente la pertenece) es posición falsa, de la cual cae irremisiblemente. El obrar "por detrás" del hombre, deshace la confianza y el compañerismo de ambos. El colocarse "por debajo" del hambre, como esclava, es contrario a su dignidad y si bien se mira, también es contrario a la dignidad del hombre que siempre debe ser su protector.

El lugar de la mujer es siempre "al lado" del hombre, por que es su complemento. La mujer, por otra parte, debe estar siempre en el pecho del hombre, por que su lazo con él es el amor65.

c) Adquisición del conocimiento y libre albedrío. Llega el momento evolutiva en que el hombre, allá hacia los veintiún años, encuentra cuajado el contenido cíe su mente. Se halla en posesión del conocimiento concreto que constituye el caudal de su pensamiento. Pero aun no domina el manejo de este caudal, por deficiencia todavía de su razón discursiva que un día le conducirá al conocimiento abstracto, lógico o filosófico66. El final de esta etapa que culmina hacia los 35 años, marca la definitiva conquista de las directrices racionales de la vida personal. Un fracaso de determinación racional en este momento (supuestas las determinantes del Destino individual) puede originar el fracaso también de la -vida física, como ocurrió a Mozart, Chopin,

65 La mujer solamente puede pretender ponerse "por encima" del hombre mediante el noble pugilato de la inteligencia en ciencia o arte, pero no por la voluntad. Que en cuanto al sentimiento está siempre por encima. 66 Un hombre puede llegar al conocimiento concreto de que los tres ángulos de un triángulo valen dos rectos; y para comprobarlo no necesita más que medirlos. Pero un día puede, por inducción o deducción, sin necesidad de medirlos con el cuadrante, demostrarlo por medio de un juicio de carácter universal o abstracto, que no solo será verdad para el triángulo particular en cuestión, sino para todos los triángulos habidos y por haber. Entonces habrá llegado a la plenitud del conocimiento racional en este asunto.

Schubert, Usandizaga, Julio Antonio, Rafael de Urbino, Watteau, Bellini, Beardsley, etc., muertos todas entre los 30 y los 35 años, edad con mucha razón llamada "edad de los Cristos".

Adán y Eva en el Paraíso, llegaron a este momento crucial de la adquisición mental. Fue Lucifer (literalmente "el que lleva la luz") un ángel caído, el que, en forma de reptil (es decir, llegando sin sentírsele) invitó a Eva a comer la manzana o sea la fruta del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, por que así, según palabras de la serpiente, "serían tanto como Dios".

El símbolo no puede ser más hermoso, más genial ni más profunda. El árbol del bien y del mal es el conocimiento, que no es en si ni bueno ni malo, sino según la intención con que se le adquiera o dirija. Simbolizado en la manzana, fruto con carpelo de cinco puntas, ya que, según la tradición arcaica (conocida evidentemente por Moisés) el número cinco ha sido siempre símbolo de la mente o de la inteligencia, en vista de que, en la Naturaleza, toda manifestación inteligente va determinada por el número 5, como claramente se observa en los cinco dedos de la mano (órgano ejecutivo de la inteligencia) y los cinco sentidos corporales, órganos adquisitivos de las imágenes originales del pensamiento.

Si el relato bíblico cita a Eva como la primera en comer de la fruta prohibida, es por que la tónica psíquica de la mujer es la imaginación, mientras que la del hombre es la reflexión. De aquí que la primera esté más fácilmente dispuesta al conocimiento concreto, basado en las imágenes suministradas por los sentidos. Además --como decía Cristóbal de Castro-, "el hombre siente y la mujer presiente. Y este conocimiento anterior determina en la fémina una vanguardia, la dota de un sentido espectral que le permite, como a ciertas aves, ver en la noche".

Al comer la manzana, Adán y Eva conocieran; y entonces se avergonzaron de que estaban desnudos. Es decir, perdieron la inocencia.

Lucifer, el tentador, como ángel que era, representa una "substancía espiritual", (empleando el lenguaje escolástico), una idea de Dios, infundida en la mente virgen de nuestros primeros padres, como elemento de evolución propia, de responsabilidad y de con- ciencia. Había que pasar de la inocencia a la sabiduría por el camino peligroso del conocimiento concreto y relativo. La máquina mental del hombre se hubo puesto en marcha gracias a la rebeldía de un ángel caído de los cielos. O lo que es lo mismo, de un impulso su- perior, verdadera "categoría kantiana" que, por "iluminación divina" -si seguimos a Plotino y a San Agustín- había de convertir al hombre en un dios, dominador, con su inteligencia, de la Naturaleza e indagador de los secretos del Universo. Arma de doble filo que tan pronto puede perdernos descubriendo bombas atómicas, como redimirnos llegando a la invención de la luz eléctrica.

Efectivamente, el hombre al conocer, adquiere iniciativa, opción y albedrío, capaces de enfrentarle con el imperativo de las leyes naturales. Al violar estas, conoce el mal y la desgracia, con todas las secuelas dolorosas que puedan salirle al paso durante la vida terrenal, La maldición de Jehová al arrojarle del Paraíso, con las tremebundas palabras de "multiplicaré tus trabajos y tus miserias.. . parirás tus hijos con dolor... comerás el pan con el sudor de tu frente..., etc., más que un castigo resultan ser la consecuencia natural del conocimiento

incipiente; de haber perdido la sabia dirección del instinto sin haber llegado a la razón del mismo. Pecado, enfermedad y delito, hemos dicho anteriormente, tienen un parentesco oculto. Todo ello, en el fondo, no supone sino una violación de la ley natural con sus efectos lógicos de mal y de dolor, reveladores del error y advertencias para su rectificación.

Así el conocimiento hizo perder a Adán y Eva la felicidad, la tendencia al bien, la ciencia infusa, la gracia divina y la inmortalidad que Dios les prometiera "si no comían de la fruta prohibida"67.

Es importante hacer destacar que la manifestación de la bisexualidad y la adquisición del conocimiento son concomitantes en un momento de la evolución humana. Tengamos en cuenta que en el ser humano no existe más que una sola fuerza creadora manifestada ora hacia el polo negativo o sexual, ora hacia el positivo o cerebral. Creación sexual y creación cerebral dimanan de la misma fuente68. Y cuando la etapa humana del conocimiento requirió el des- arrollo del cerebro, hubo de restarse fuerza creadora al sexo, por lo que se hizo necesaria la conjugación o acoplamiento de la fuerza generadora de dos individuos de la misma especie, cosa que llevó consigo necesariamente la división de la especie en dos sexos opuestos y complementarios. (Argumento aplicable a las demás especies animales bisexuadas, dentro de sus manifestaciones cerebrales e inteligentes relativas. Y que futuros progresos de la biología pondrán en claro definitivamente).

d) Desarrollo de la razón discursiva y de fa responsabilidad. La etapa siguiente en el proceso de superación que supone el conocimiento, estriba en el desarrollo de la mente abstracta, que es la que define al ser humano y le da superioridad evidente sobre los demás seres de la creación. La razón como facultad de elevarse desde lo particular a lo universal, o sea de hacer abstracciones por medio del juicio, supone la madurez intelectual del hombre y representa la palanca por medio de la cual nos elevamos a las formas de conocimiento espiritual llamadas, fe, intuición e inspiración. Es precisamente en este momento cuando el conocimiento, que se había presentado como causa de dolor y de mal, puede transformarse en sabiduría y ser un factor de redención. Bien lo apercibió la clara mentalidad de Moisés cuando, refiriéndose a la mujer, puso en boca de Jehová que se dirigía a la serpiente, las siguientes palabras: "su descendiente quebrantará tu cabeza". Es decir que, finalmente, del mismo género humano nacería quien habría de abatir al espíritu del mal. Esto representa el conocimiento como causa de responsabilidad moral69.

El hombre perdió el Paraíso terrenal, guardado por ese querubín simbólico con la espada de fuego, que significa 1, dorada ilusión de la vida física. Pero abriósele el camino augusto de

67 La inmortalidad a que se refiere el relato bíblico, es indudablemente la del cuerpo, puesto que el alma humana se considera de hecho como inmortal. Mas para aceptar la inmortalidad corporal, contraria a la ley natural que condena a la destrucción a toda forma material, hay que suponer una acción. sobrenatural o paranormal, o considerarla en sentido metafórico. En este caso podría explicarse por la "visión espiritual" del primer hombre, que pudiera haberle permitido la percepción de continuidad entre la vida física y la metafísica

68 Si el cerebro es el órgano donde se manifiesta el pensamiento, no olvidemos que en la célula sexual se manifiesta el pensamiento de la especie, llevando implícita la capacidad de desarrollar por un verdadero acto de "ideoplasia ", el arquetipo de la especie y no otro.

69 Jesucristo, cuya existencia estiman los católicos que se predice en las anteriores palabras de Jehová, dijo un día: “La Verdad os hará libres"

ese Paraíso celeste al que se llega por la estrecha senda de la razón, de la voluntad y del deber70

(Observación: El precedente relato mosaico del "Pecado original" tomado al pie de la letra, resultaría de una ingenuidad verdaderamente infantil. El designio divino perturbado por una diablura de Lucifer que de este modo desata la indignación de Jehová contra la criatura preferida de su creación, sería incomprensible para los que creemos en la omnipotencia y la justicia del Creador. Por otra parte vese claramente que, el hecho de la evolución del hombre primitivo, llega con profunda genialidad a- la mente intuitiva de Moisés que, después sabe exponerlo con belleza y poesía insuperables, valiéndose de su dominio magistral sobre el mito y el símbolo).

Prometeo, Epimeteo y Pandora. En el mito griego es Prometeo quien roba a los dioses el "fuego celeste" del pensamiento para dársele a la humanidad, sufriendo por ello el terrible castigo de ser encadenado sobre una roca del Cáucaso mientras un águila le roe las entrañas. Pero además, por si esto fuera poco, para vengar su osadía, recibe Vulcano el encargo de hacer una mujer de arcilla, tan bella que fuese la perdición de los hombres. Y así nace Pandora a quien los dioses ofrecen por esposa a Epimeteo, hermano de Prometeo, al tiempo que la entregan una caja misteriosa que nunca deberá ser abierta. Pero Pandora, al fin mujer y por consiguiente curiosa, abre la caja, desoyendo la orden divina, y de ella salen, esparciéndose por el mundo, todos los males que afligen a la humanidad, quedando solamente en su interior la esperanza.

El contenido de la fábula es, como se ve, análogo al del relato mosaico. Prometeo es Lucifer. Epimeteo y Pandora constituyen la primera pareja humana, que paga con su felicidad