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Multinomial Logistic Regression results

Chapter 3: HNSCC Results

3.7 Statistical analysis

3.7.2 Multinomial Logistic Regression results

Gaby

Después de la conversación que tuve con Mariana, hay un montón de cosas dándome vueltas en la cabeza. Incluyendo un nombre que está casi en letras de neón, Pablo.

En el trabajo he estado sumamente distraída y tengo que darle gracias extras a Omar por estar tan pendiente de lo que estoy haciendo porque estoy segura de que sin esa milla extra seguro ya me hubieran enviado a mi casa, permanentemente.

—Gabriela, ¿leíste los papeles antes de firmarlos?

—No recuerdo. ¿Por qué?

—No creo que haya sido buena idea. ¿Por qué no los leemos y ponemos las notas como siempre lo haces?

—Esto suena mal.

—No sé qué te está pasando, pero llevas días sin concentrarte al cien por ciento en el trabajo.

Al llegar a casa me quito toda la ropa y voy directo a la ducha. Me meto debajo del chorro de agua y me gustaría que de la misma forma que el agua cae sobre mí y relaja mi cuerpo, se llevara toda la locura que tengo en mi cabeza.

En mi habitación miro el reloj, son casi las ocho de la noche, lo que quiere decir que es de madrugada en España. Seguro Pablo está durmiendo y seguro que Pilar está envuelta en sus brazos. He perdido dos años y al final él decidió seguir con su vida mientras yo sigo estancada.

Me pongo mi ropa de dormir y al acostarme en la cama no puedo desconectar mi mente de todo lo que me está pasando. No sé cuánto tiempo pasa antes de poder quedarme dormida.

Sé que no he descansado lo suficiente cuando en lo que va de la mañana llevo ya tres tazas de café para tratar de mantenerme despierta. Tal vez haya

dormido un par de horas, pero sé que mi cerebro no se detuvo en ningún momento.

Miro el reloj, son casi las seis de la tarde en Madrid. Busco el número en mi teléfono. Espero que siga teniendo el mismo número. Nunca lo borré, simplemente dejé que se mezclara con el resto. Sin pensarlo mucho le doy a botón de marcar.

—Hola —Hola

—¿Gabriela? —Definitivamente hay un fuerte tono de sorpresa al decir mi nombre.

—Hola, Pablo, ¿cómo estás?

—Estoy bien. Me sorprende un poco, mejor dicho, bastante esta llamada. —No estoy llamando por nada de trabajo. ¿Puedo quitarte unos minutos? —Claro. Acabo de llegar a casa.

—Oh, entonces tal vez a tu novia no le agrade saber que estás hablando conmigo. Pero eso es problema tuyo, no mío.

—Estoy solo en casa.

—Desde que regresé de España no he podido parar de pensar en ti. En nosotros, aunque el nosotros ya no existe. Ahora tú tienes un “nosotros” con otra persona.

—Tú quisiste que fuera así.

—Gracias, no me lo tienes que repetir porque ya lo sé. Lo peor de todo esto es que mientras tú has podido seguir con tu vida, yo estoy detenida y no he podido avanzar. Tal vez necesitamos terminar de cerrar este capítulo del todo para que podamos avanzar.

—Pensé que ya lo habíamos cerrado hace dos años. —Yo pensé lo mismo.

—Esta conversación debimos tenerla en persona, no por teléfono. —Tienes toda la razón.

—Gaby, hace dos años prácticamente me arrastré a tus pies y supliqué que me dejaras estar a tu lado. Me humillé. No creas que ha sido fácil para mí, pero ya era suficiente. No entiendo qué sucedió, de repente estábamos bien y luego tú simplemente decidiste que me querías fuera de tu vida. Pero entonces después de dos años regresas. Me dices que me extrañas, me besas y luego te alejas todo lo que puedes de mí. No voy a volver a humillarme como lo hice antes.

puedo ser muchas veces.

—Entonces todo fue un simple impulso.

—No, yo de verdad te extraño, de verdad quería besarte. Pero ahora estoy más confundida que antes.

—Estabas muy segura de todo cuando decidiste que nuestro tiempo juntos se había terminado.

—¿Por qué estás siendo tan cortante conmigo?

—No estuvimos juntos cinco minutos, estuvimos juntos durante dos años. Todo ese tiempo que estuve contigo te amé desde el primer momento, pero parece que amarte como lo hice no fue lo suficiente para que quisieras que me quedara a tu lado. No fue suficiente para que te sentaras conmigo y me contaras eso que tanto te da miedo. Eso que te hizo alejarte de mí.

—Te llame para que termináramos de cerrar este capítulo, no para hablar de mi pasado.

—Entonces sí hay algo en tu pasado que te impide continuar con tu futuro. —Creo que lo mejor será dejar esta conversación en este punto.

—No me vas a colgar ahora, Gaby.

—Quiero que salgas de mi vida, que ya tu recuerdo no me de vueltas en la cabeza. —Elevo la voz.

—Fui solo sexo, por lo que deberías haber superado todo eso. —Esta conversación está siendo inútil.

—Por qué, estoy repitiendo lo que me dijiste varias veces, que lo nuestro había sido solo sexo.

—Eres un imbécil.

—No, aquí la única culpable de todo lo que te está pasando eres tú. —Todo contigo ha sido una mala idea. Nunca debí enredarme contigo. —Yo no me arrepiento de quererte.

¡Eh!, esperen, ¿él acaba de decir que me quiere? No creo que sea buena

idea decirle que lo repita.

—Tú y yo no queríamos las mismas cosas.

—¿Cómo lo sabes? Nunca me preguntaste lo que quería. —No tenía que preguntarte nada, eres como un cristal, transparente.

—Eso no es cierto. No puedes asumir cosas, tenías que preguntarme si estaba dispuesto a quedarme contigo en Panamá, te hubiera dicho que sí. Preguntar si quería casarme contigo, te hubiera dicho que sé que no eres de las que creen en el matrimonio y que estaría contigo sin casarme. Que si quiero tener hijos, sí, pero sé que tú no estás por la labor, por lo que aceptaría

lo que hubiéramos hablado. Hay muchas maneras de ser padres. Hubiera cambiado mi vida por ti.

Me he quedado sin palabras, todo lo que me está diciendo me ha golpeado tan fuerte.

—Creo que este es el cierre que estabas pidiendo Gabriela. La llamada se cierra y dejo caer mi teléfono sobre el escritorio y sé que no podré concentrarme en el trabajo después de esto. En vez de aclarar todo, estoy hecha un lío peor al que tenía antes.

Pablo Estoy a punto de tirar el móvil contra la pared, pero no lo hago. Lo aprieto y mejor lo tiro contra el sillón. No puedo creer que todo lo que había entre Gabriela y yo terminara de esta manera solo por suposiciones de ella. Yo estaba dispuesto a tantas cosas por ella. Cuando vi su número en la pantalla pensé que era una equivocación. Jamás pensé que llegaríamos a este punto.

Voy a la habitación me quito la ropa y me meto en la ducha. Al final no logro calmarme del todo por lo que me visto y salgo a la calle, necesito caminar un poco para ver si logro calmarme. En mi camino me detengo en un bar para tomarme una cerveza. Me llega un mensaje de Pilar, pero ni siquiera lo leo. En este momento no quiero hablar con nadie.

Gaby

—Gaby, hoy es miércoles y no tengo ganas de salir a ningún lado.

—Dania. por favor. Solo vamos a tomarnos algo, hoy he tenido uno de los peores días y necesito relajarme.

—Por qué mejor no te quedas en casa te das un largo baño y ves algo en Netflix.

—Está bien, creo que no voy a poder convencerte.

La conversación con Pablo, como pensé, no dejó que me concentrara el resto de la tarde en el trabajo por lo que salí temprano y vine a casa. Pero a pesar de que ya hice todo lo que me dijo Dania no soy capaz de dejar de pensar en todo lo que me dijo. Quiero salir de casa y eso es lo que voy a hacer, aunque tenga que ir sola.

Me pongo unos jeans ajustados y una camiseta, acompañado de unos tacones. Me maquillo y me arreglo el cabello. Solo saldré un rato para tomarme algo.

John

Mariana y Hope están dormidas y yo estoy aprovechando para trabajar, hay unos diseños que tengo que revisar y espero terminarlos esta noche para

poder enviar mis comentarios antes de dormir y que así en la oficina los vean a primera hora de la mañana. Mi teléfono comienza a sonar, es casi la una de la madrugada. No sé quién llama por lo que dejo que caiga en el contestador, pero siguen insistiendo por lo que decido contestar. —Hola

—Hola, ¿John? —Sí, ¿quién habla?

—Soy Dania, no nos conocemos personalmente, pero soy amiga de Gabriela. Disculpa que esté llamando a esta hora, sé que tienen una niña pequeña. Pero necesito ayuda con Gaby.

—¿Le pasó algo?

—Está en un bar en Casco al que vamos siempre, está completamente borracha. Ella me llamó más temprano para que fuera con ella, pero no quise salir. Supuse que se quedaría en casa como le dije, pero se fue sola. Uno de los chicos que allí trabaja es amigo mío y me llamó para decirme. Le pedí que buscara tu número, sé que son buenos amigos y no tengo quién pueda ayudarme con esto. Voy camino a buscarla, pero no sé si pueda sola con ella.

—Tranquila, mándame un mensaje con el nombre del lugar, voy saliendo nos vemos allá.

—Gracias John y de nuevo disculpa por llamarte a esta hora. —No te preocupes. Nos vemos en un rato.

A pesar de que no quiero despertar a Mariana es mejor que lo haga antes de salir, para avisarle.

La casa está en silencio, paso a la habitación de Hope primero. Está profundamente dormida. Al entrar a nuestra habitación me encuentro con que Mariana está despierta.

—Te estaba viendo por el monitor —dice señalando el monitor que tenemos en una de las mesitas de noche para poder vigilar a Hope cuando está en su habitación. —Es tarde, vamos a dormir.

—No quiero que te alarmes, pero tengo que salir. Dania, la amiga de Gaby, me acaba de llamar.

—¿Le pasó algo a Gaby? —Se sienta de inmediato en la cama. —Al parecer se fue de copas sola y está muy borracha. Dania me llamó para que fuera a ayudarla para sacarla de allí.

—Apuesto que todo esto tiene que ver con Pablo. —Ya veremos.

Le doy un beso rápido y voy a cambiarme de ropa. Dania me envió la dirección del lugar.

Al llegar llamo a Dania para que me diga dónde encontrarla. Subo a la terraza del bar y lo que me encuentro es definitivamente un espectáculo. Gaby es una borracha de las alegres. Al lado de ella hay una mujer, que me imagino es Dania, que trata de que se baje de la silla donde está bailando. Al llegar hasta ella me presento rápido y pongo toda mi atención en Gaby.

—Johnnnnn —grita al verme. —Tráiganle un trago a mi amigo. —Le grita a uno de los meseros.

—No, cariño, es hora de irse a casa. —No quiero irme a casaaaaa.

—En este momento no estás en posición de decidir nada. Nos vamos a casa.

La tomo en brazos y la saco del lugar. Dania me ayuda a abrir la puerta de mi auto mientras pongo a la señora borracha en el asiento del pasajero y le coloco el cinturón.

Gabriela se pone habladora mientras la llevo a su casa. —Sabes que Pablo todavía me quiere, me lo dijo hoy por teléfono. Me lo dijo, yo lo escuché. — Señala sus oídos.

—¿Hablaron hoy?

—Sí, y me dijo que me quiere. Entonces, si me quiere, por qué está con esa zorra de Pilar. Pilar es una perra, se quiere quedar con lo que es mío.

—Creo que tú y yo tendremos una conversación mañana. Al llegar a su departamento le quito los zapatos para que no se caiga y se vaya a romper el cuello. Encontrar la llave de su departamento fue toda una lucha porque Gaby no se queda tranquila. Al entrar la llevo hasta su habitación y la acomodo en la cama.